Se desconoce en qué se gastaron más de 1,000 mdp del nuevo aeropuerto de la CDMX: Auditoría
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Cuartoscuro

Se desconoce en qué se gastaron más de 1,000 mdp del nuevo aeropuerto de la CDMX: Auditoría

La Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades en la construcción del nuevo aeropuerto de la capital, como pagos en exceso a contratistas, o servicios que no se comprobaron con documentación.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
23 de febrero, 2018
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades y gastos sin aclarar en la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) por un monto de mil 002 millones de pesos.

En la tercera etapa del informe de la Cuenta Pública 2016, que se presentó el pasado martes 20 de febrero en la Cámara de Diputados, la ASF realizó siete auditorías al Grupo Aeropuertario de la Ciudad de México SA de CV, la empresa de participación estatal mayoritaria responsable de construir, administrar, operar y explotar esta infraestructura.

En los siete informes –seis de inversiones físicas y uno de gasto y cumplimiento financiero-, la ASF señaló que durante la construcción del nuevo aeropuerto de la capital, cuya primera fase está previsto que termine en 2020, se han cometido irregularidades como pagos en excesos a contratistas, gastos innecesarios en comunicación social, servicios que no se comprobaron con documentación, la formalización de convenios fuera de tiempo, o pagos por materiales de obra a precios fuera de mercado.

El informe en el que se apunta la mayor cantidad de dinero público por comprobar es el relativo a un convenio entre Grupo Aeropuertario y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) para la construcción de la Barda Perimetral del nuevo aeropuerto, y la instalación de alumbrado y casetas de acceso para el NAICM.

La ASF determinó que la empresa constructora debe aclarar con documentación cuál fue el destino de 389 millones de pesos que corresponden a remanentes de pagos realizados por la SEDENA para la realización de estas obras.

La constructora entregó a la ASF las carátulas de las estimaciones de los trabajos ejecutados con esos recursos públicos, pero la Auditoría refirió que la entrega de las carátulas no vino acompañada de la entrega de la documentación que compruebe que, en efecto, se realizaran las cantidades y volúmenes de obra señalados, por lo que mantuvo abierta la observación.

En la construcción de la barda perimetral, la Auditoría también detectó errores en la aplicación del 16% del IVA de algunos materiales de construcción adquiridos por la empresa para estas obras.

Lee aquí el informe de la auditoría.

En el apartado de contrataciones de asesorías y consultorías, la ASF instó a Grupo Aeropuertario a que aclare aportando documentación el gasto de otros 267 millones de pesos.

Además, detectó irregularidades en el gasto por 133 millones 598 mil pesos. Una de las irregularidades señaladas por el órgano fiscalizador fue pagar por servicios sin la documentación que compruebe la realización de éstos, ni la participación del personal señalado en la integración de los precios.

Otra irregularidad: se autorizaron pagos por 39 millones de pesos por concepto de “acompañamiento” durante el proceso de obra, “sin considerar que la obra aún no comenzaba”.

Lee aquí el informe.

En cuanto a los trabajos de carga, acarreo y descarga de material en las obras del NAICM, la Auditoría apuntó que Grupo Aeropuertario realizó pagos por 205 millones 731 mil pesos, “sin verificar que los volúmenes pagados coincidieran con las secciones de proyecto”, por lo que pidió a la empresa que aclarara ese gasto.

Grupo Aeropuertario también hizo pagos, según la ASF, por 3 millones 463 mil pesos “sin verificar que los trabajos ejecutados correspondieran a las especificaciones del proyecto ejecutivo”.

Lee aquí el informe.

Todas las auditorías de la ASF las puedes encontrar en el portal ASFdatos.

¿Y el avance del nuevo aeropuerto?

Al margen de los señalamientos de la Auditoría, el pasado 9 de febrero la organización civil México Evalúa advirtió que aunque el proyecto de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se ha destacado “por una mayor transparencia”, aún está pendiente la publicación de datos básicos sobre su evolución.

Prueba de ello, subrayó la organización civil en un artículo publicado en Animal Político, es que “hoy no conocemos el grado de avance del nuevo aeropuerto”.

Es decir, no está disponible al público de manera regular el dato sobre el avance físico y financiero del NAICM.

“Desde México Evalúa hemos insistido en que la transparencia debe ir más allá de lo básico, lo cual no implica dejar de reportar información clave. De poco sirve ver la evolución de los contratos sin que dicha información pueda asociarse a la evolución del panorama global del proyecto”, apuntó México Evalúa en un artículo firmado por las investigadoras Mariana Campos, Diana Nava, Belem Barrera, y que puedes leer íntegro aquí.

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'Arriesgo mi vida para tratar a pacientes de covid-19 pero mañana puedo ser deportado a México'

Como enfermero en una unidad de cuidados intensivos en un hospital de Carolina del Norte, Jonathan Vargas Andrés trata a pacientes con covid-19 todos los días. Pero pronto puede encontrarse con una orden de deportación.
13 de mayo, 2020
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Guillermo y Jonathan Vargas Andrés

Jonathan Vargas
Guillermo y Jonathan Vargas Andrés llevan 18 años en Estados Unidos.

La Corte Suprema de Estados Unidos está revisando un caso que podría poner en riesgo de deportación a miles de personas que llegaron de forma ilegal al país cuando eran niños.

La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, aprobada en 2012) les dio a estos jóvenes la oportunidad de trabajar y estudiar legalmente en EE.UU., pero el presidente Donald Trump quiere revocarla.

Y muchos de los que están en riesgo son trabajadores de la salud que se enfrentan a la pandemia de coronavirus.

A principios de abril, una larga fila de autos de policía rodeó un hospital en Winston-Salem, en Carolina del Norte, con sus luces azules parpadeando.

Era un tributo, dijeron, a los trabajadores sanitarios que arriesgan sus vidas para tratar a los pacientes de covid-19.

Pero al mexicano Jonathan Vargas Andrés, un enfermero de la unidad de cuidados intensivos que trata a pacientes de coronavirus en ese hospital, le parecen, de alguna manera, gestos vacíos.

Lleva cuatro años trabajando en la misma unidad que su esposa y su hermano, también enfermeros, y la semana pasada ha visto un aumento en el número de casos.

Jonathan también es indocumentado y en las próximas semanas sabrá si el país por el que está arriesgando su vida decidirá deportarlo.

“Trato de no pensar en eso, porque si lo pienso mucho me canso”, dice Jonathan en su suave acento sureño. “Básicamente, tuve que desconectar por mi propia salud”.

“Es el miedo más que nada”.

El programa DACA

Jóvenes protestando frente a la Corte Suprema en apoyo al programa DACA.

Getty Images
La mayoría de los beneficiados por el programa DACA son de América Latina, pero también hay de otras partes del mundo.

Jonathan se benefició del programa DACA, una norma de la era Obama que protegía de la deportación a los jóvenes que fueron traídos ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños y que les proporcionó permisos de trabajo y estudio.

Jonathan llegó de México cuando tenía 12 años.

En 2017, Donald Trump detuvo el programa y actualmente está siendo revisado por la Corte Suprema estadounidense.

En cualquier momento, a Jonathan se le podría decir que ya no tiene derecho a trabajar o vivir en Estados Unidos.

Hay aproximadamente 800.000 beneficiarios de DACA en Estados Unidos. El Centro para el Progreso Americano, un think tank de izquierda, estima que 29.000 de ellos son trabajadores de atención médica en primera línea (médicos, enfermeros, paramédicos) y otros 12.900 se desempeñan en otros sectores de la industria de la salud y el cuidado.

Jonathan describe su trabajo como una vocación.

Le encanta ser enfermero a pesar de enfrentar una pandemia a los cuatro años de haber iniciado su carrera.

“Obviamente, da miedo cuando estás allí”, dice. “Te vuelves muy, muy, muy paranoico con lo que tocas”.

“Pero tienes que dejar ese pensamiento de lado, porque estás allí para ayudar a estas personas. No se trata de ti”.

Su hospital tiene suficientes equipos de protección personal. Los están usando con moderación, lo que lo pone nervioso, pero lo que es más difícil, cuenta, es tener que ver a la gente morir sola.

“Es muy triste, muy deprimente ver a las familias tener que despedirse a través de un iPad”, dice.

“No solo es estresante, sino emocionalmente agotador“.

Al menos en la unidad hay solidaridad, pero a veces siente que está viviendo una doble vida.

“Cuando voy a trabajar y hablo con mis compañeros de trabajo, ellos no saben sobre mi estatus”, dice.

“Pero luego regreso a casa y me doy cuenta de que, ya sabes, estoy viviendo fuera del radar”.

“Ni siquiera sabes si algo de lo que estás haciendo para ayudar a tu país será apreciado. Y en un par de meses, podría ser deportado“.

Cambio de vida

Protesta de "Dreamers" afuera de la Corte Suprema en noviembre.

Getty Images
El programa DACA está actualmente bajo revisión por la Corte Suprema de EE.UU.

Jonathan nació en México, en un pequeño pueblo cerca de Puebla, en 1990.

Su padre manejaba un autobús para ganarse la vida, pero apenas podía mantener a la familia.

Él recuerda la casa en la que vivían: no tenía ventanas, el piso era de tierra, y no había agua corriente.

Su padre se fue primero a Estados Unidos, en el año 2000, y trajo a su familia dos años después.

Junto con su hermano y su madre, Jonathan cruzó el río que separa a México de Estados Unidos y el desierto, entrando a territorio estadounidense ilegalmente.

Hasta 2012, toda la familia vivía fuera del radar. Como niños indocumentados, podían asistir a la escuela pública, pero no a las universidades públicas ni a las universidades privadas, que eran demasiado caras.

Cuando terminó la escuela secundaria, consiguió trabajos ocasionales. Trabajaba reparando neumáticos cuando se anunció el programa DACA.

“Fue un cambio de vida”, dice. “No sé cómo describirlo. Saber que iba a tener la oportunidad de trabajar legalmente y tener la posibilidad de ir a la universidad”.

Llevaba en Estados Unidos 10 años en ese momento y aunque dice que se sentía estadounidense, no tenía la documentación para demostrarlo.

Cuando se aprobó el programa DACA, él y su hermano inmediatamente intentaron inscribirse en el ejército, pero fueron rechazados por su estatus de ciudadanía.

Su deseo de servir los llevó a la enfermería.

“Vuelve a cruzar el río”

Aunque le encanta su trabajo, los últimos cuatro años han sido un período de mucha ansiedad.

Jonathan ha comenzado a apretar la mandíbula mientras duerme. A veces lo hace tanto que la articulación se hincha y le duele cuando come o habla. Es una condición que generalmente está vinculada al estrés.

“He estado lidiando con este estrés desde 2015, cuando Donald Trump anunció que se postulaba para presidente y lo primero que hizo fue atacar a los mexicanos“.

“Se volvió muy, muy real cuando asumió el cargo”.

Desde entonces, dice que ha sentido más animosidad hacia él y ha experimentado un racismo manifiesto. Cree que algunas personas ahora se sienten con el derecho a mostrar intolerancia.

Describe un incidente fuera de su gimnasio, antes de la cuarentena, en el que un hombre le gritó improperios racistas y le dijo que “volviera a cruzar el río” porque había estacionado incorrectamente.

Una joven con la solicitud para el programa DACA en 2012.

Getty Images
El derecho a trabajar de Jonathan depende del programa DACA.

Camuflaje

Jonathan se casó hace dos años y su esposa es ciudadana estadounidense. Ha solicitado una green card -residencia temporal-, pero no es un hecho que se la vayan a dar.

Su entrada ilegal al país siendo niño podría jugar en su contra.

Si un niño indocumentado no abandona Estados Unidos en el año antes de cumplir su mayoría de edad, asume la responsabilidad legal de su ingreso.

Y si la decisión de la Corte Suprema detiene el programa DACA, podría perder su derecho a trabajar.

Jonathan está tratando de no pensar en lo que sucederá si la decisión va en su contra. Dice que no volverá a México, ya que no cree que la profesión de enfermería sea valorada allí, pero él y su hermano han estado investigando para mudarse a Canadá.

Tendría que dejar a sus padres y su vida de los últimos 18 años atrás. Actualmente está estudiando a tiempo parcial para obtener una calificación adicional en enfermería, y es posible que también tenga que dejarlo.

Aunque el miedo a la covid-19 y la decisión de la Corte Suprema se ciernen sobre él todos los días, tiene una sensación de seguridad dentro de su uniforme de color azul oscuro.

“A veces siento que mi uniforme de trabajo es un tipo de camuflaje”, dice.

“La gente me ve con la bata y asumen que soy de los ‘buenos’ o que estoy aquí legalmente”.

“Pero tan pronto como me cambio, no hay forma de que sepan que soy enfermero, así que me vuelvo un ‘espalda mojada’ como suponen sobre todos los demás que parecen hispanos”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=3FlrsNfKguk&t=35s

https://www.youtube.com/watch?v=85PHSOeDz2Y

https://www.youtube.com/watch?v=QZ9JbrioTiw

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