Escuelas públicas, las que están en los cuadrantes viales más peligrosos de la CDMX

La delegación Cuauhtémoc concentra el mayor número de escuelas en los cuadrantes de alto grado de peligrosidad para los peatones, con 22.

Escuelas públicas, las que están en los cuadrantes viales más peligrosos de la CDMX
En la Ciudad de México, más del 40 % de los niños y niñas van a la escuela caminando. Galo Cañas / Cuartoscuro.com

Niños que acuden a escuelas públicas de la Ciudad de México corren mayor riesgo de ser atropellados que los de escuelas privadas, por encontrarse sus instituciones en cuadrantes que no cuentan con la infraestructura que garantice su seguridad, de acuerdo con un estudio de la Liga Peatonal.

La investigación, que toma como muestra las 7 mil 990 escuelas de nivel preescolar y primaria de esta ciudad, encontró que los cuadrantes viales con el nivel más alto de accidentalidad peatonal se encuentran justo rodeados de escuelas públicas.

El colegio rankeado en el primer lugar de peligrosidad es la primaria pública Ignacio Manuel Altamirano, ubicada en la calle Héroes de la colonia Guerrero, en el Centro Histórico. El plantel tiene al menos dos de los agravantes que el Estudio de Peligrosidad en Cuadrantes de la Ciudad de México, elaborado para el proyecto Caminito de la Escuela de la Liga Peatonal, señala como causantes de accidentes viales en las escuelas: una calle de cuatro carriles anchos, que provoca un efecto óptico para acelerar, y la falta de semáforos peatonales y señalización.

De acuerdo a los datos por cuadrante en las horas de entrada y salida de la escuela, esta primaria tiene un rango alto de personas atropelladas entre las 12 y las 15 horas.

En la posición dos de este ranking se encuentra la primaria pública Dr. Belisario Dominguez, de la delegación Cuauhtémoc, mientras que en la posición tres se ubica el Colegio San Ignacio de Loyola, éste sí privada y situado en la misma delegación. Esto hace que la delegación Cuauhtémoc concentre el mayor número de planteles en los cuadrantes de alto grado de peligrosidad para los peatones, con 22.

De acuerdo con datos del INEGI, más del 40 % de los niños y niñas van a la escuela caminando. El 74 % de los atropellamientos de peatones y ciclistas que se dan en horario de entrada y salida de las escuelas, ocurre en un rango de 9 a 200 metros de los centros escolares. Esto hace que la primera causa de muerte en México de niños y niñas sean los incidentes viales.

El estudio de la Liga Peatonal se elaboró a partir de cuantificar el número de personas atropelladas en incidentes de tránsito registrados entre enero de 2010 y junio de 2013, y cruzar estos datos con la localización de los centros educativos a fin de identificar el nivel de riesgo de las escuelas que se ubican en los cuadrantes (de 500 metros) con alta accidentalidad peatonal.

La Liga Peatonal contó con la colaboración de la unidad de Geotecnología en Infraestructura y Sustentabilidad del Instituto de Geografía de la UNAM, a partir de los datos estadísticos de la Secretaría de Seguridad Pública sobre incidentes de tránsito en la Ciudad de México.

El resultado de este trabajo determinó que la mayoría de las escuelas que están en zonas de alto riesgo para sufrir un atropellamiento son públicas. Esto se debe no solo a que la mayoría de los estudiantes llegue caminando, explicó la coordinadora general central de la Liga Peatonal, Dana Corres. “Lo que hemos detectado es que en general las escuelas particulares o ponen o exigen que les pongan reductores de velocidad, por ejemplo. La infraestructura y el entorno están más cuidados”.

El objetivo de la Liga Peatonal al presentar este estudio, junto con la plataforma web donde es posible identificar en un mapa georeferenciado qué tan peligroso es el entorno escolar de los hijos, es invitar a los padres de familia y a las personas en general a tomar acción y a volverse agentes de cambio.

Para ello la asociación desarrolló una metodología disponible también en la web, que consiste en conocer qué tan peligroso es un entorno, evaluar por qué es peligroso, hacer intervenciones temporales en el espacio y de organización vecinal, y exigir a las autoridades que intervengan y transforman los entornos de manera permanente para reducir incidentes viales y evitar las muertes por atropellamientos.

“En los países Latinoamericanos estamos acostumbrados a creer que la seguridad vial solo consiste en imponer sanciones y multas a los usuarios de la calle y con esto cambiar comportamientos no deseados; sin embargo, a nivel internacional, el estudio de la seguridad vial ha llevado a generar modelos cada vez más progresistas en relación con cómo prevenir accidentes y se ha llegado a la conclusión de que, más allá de educar a las personas, hay que adaptar el diseño de la calle de manera tal que se reduzcan los accidentes y que, cuando los errores humanos sucedan, los accidentes sean menores (y no fatales).

“En los incidentes viales hay una tendencia a echarle la culpa a los usuarios, ya sea a los automovilistas, a los ciclistas o a los peatones, pero de acuerdo con el Decenio de Acción para la Seguridad Vial de la Organización Mundial de la Salud tenemos que dejar en cuarto lugar a los usuarios, primero hay que hablar de cómo está hecha la infraestructura, cómo está trabajando la autoridad en gestionar la seguridad vial y cómo están hechos los vehículos”, señaló Corres. Por ello la obligación y la responsabilidad de promover y proveer esta infraestructura segura es de los gobiernos, resaltó.

El estudio estima que interviniendo el top 3 de entornos peligrosos por delegación (46 entornos escolares) se impactaría a más de 17 mil niños y se evitarían hasta 163 atropellamientos por año, mientras que intervinir el entorno más peligroso por delegación (16 entornos escolares) se favorecería a más de 7 mil niños y se lograría evitar hasta 57 atropellamientos por año.

Caminito de la Escuela es uno de los 26 proyectos seleccionados por la Fundación holandesa Bernard van Leer como parte del Desafío Urban95. El proyecto fue seleccionado entre 151 propuestas de 18 países en los distintos continentes.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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