Escuelas públicas, las que están en los cuadrantes viales más peligrosos de la CDMX
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Galo Cañas / Cuartoscuro.com

Escuelas públicas, las que están en los cuadrantes viales más peligrosos de la CDMX

La delegación Cuauhtémoc concentra el mayor número de escuelas en los cuadrantes de alto grado de peligrosidad para los peatones, con 22.
Galo Cañas / Cuartoscuro.com
Por Andrea Vega
20 de febrero, 2018
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Niños que acuden a escuelas públicas de la Ciudad de México corren mayor riesgo de ser atropellados que los de escuelas privadas, por encontrarse sus instituciones en cuadrantes que no cuentan con la infraestructura que garantice su seguridad, de acuerdo con un estudio de la Liga Peatonal.

La investigación, que toma como muestra las 7 mil 990 escuelas de nivel preescolar y primaria de esta ciudad, encontró que los cuadrantes viales con el nivel más alto de accidentalidad peatonal se encuentran justo rodeados de escuelas públicas.

El colegio rankeado en el primer lugar de peligrosidad es la primaria pública Ignacio Manuel Altamirano, ubicada en la calle Héroes de la colonia Guerrero, en el Centro Histórico. El plantel tiene al menos dos de los agravantes que el Estudio de Peligrosidad en Cuadrantes de la Ciudad de México, elaborado para el proyecto Caminito de la Escuela de la Liga Peatonal, señala como causantes de accidentes viales en las escuelas: una calle de cuatro carriles anchos, que provoca un efecto óptico para acelerar, y la falta de semáforos peatonales y señalización.

De acuerdo a los datos por cuadrante en las horas de entrada y salida de la escuela, esta primaria tiene un rango alto de personas atropelladas entre las 12 y las 15 horas.

En la posición dos de este ranking se encuentra la primaria pública Dr. Belisario Dominguez, de la delegación Cuauhtémoc, mientras que en la posición tres se ubica el Colegio San Ignacio de Loyola, éste sí privada y situado en la misma delegación. Esto hace que la delegación Cuauhtémoc concentre el mayor número de planteles en los cuadrantes de alto grado de peligrosidad para los peatones, con 22.

De acuerdo con datos del INEGI, más del 40 % de los niños y niñas van a la escuela caminando. El 74 % de los atropellamientos de peatones y ciclistas que se dan en horario de entrada y salida de las escuelas, ocurre en un rango de 9 a 200 metros de los centros escolares. Esto hace que la primera causa de muerte en México de niños y niñas sean los incidentes viales.

El estudio de la Liga Peatonal se elaboró a partir de cuantificar el número de personas atropelladas en incidentes de tránsito registrados entre enero de 2010 y junio de 2013, y cruzar estos datos con la localización de los centros educativos a fin de identificar el nivel de riesgo de las escuelas que se ubican en los cuadrantes (de 500 metros) con alta accidentalidad peatonal.

La Liga Peatonal contó con la colaboración de la unidad de Geotecnología en Infraestructura y Sustentabilidad del Instituto de Geografía de la UNAM, a partir de los datos estadísticos de la Secretaría de Seguridad Pública sobre incidentes de tránsito en la Ciudad de México.

El resultado de este trabajo determinó que la mayoría de las escuelas que están en zonas de alto riesgo para sufrir un atropellamiento son públicas. Esto se debe no solo a que la mayoría de los estudiantes llegue caminando, explicó la coordinadora general central de la Liga Peatonal, Dana Corres. “Lo que hemos detectado es que en general las escuelas particulares o ponen o exigen que les pongan reductores de velocidad, por ejemplo. La infraestructura y el entorno están más cuidados”.

El objetivo de la Liga Peatonal al presentar este estudio, junto con la plataforma web donde es posible identificar en un mapa georeferenciado qué tan peligroso es el entorno escolar de los hijos, es invitar a los padres de familia y a las personas en general a tomar acción y a volverse agentes de cambio.

Para ello la asociación desarrolló una metodología disponible también en la web, que consiste en conocer qué tan peligroso es un entorno, evaluar por qué es peligroso, hacer intervenciones temporales en el espacio y de organización vecinal, y exigir a las autoridades que intervengan y transforman los entornos de manera permanente para reducir incidentes viales y evitar las muertes por atropellamientos.

“En los países Latinoamericanos estamos acostumbrados a creer que la seguridad vial solo consiste en imponer sanciones y multas a los usuarios de la calle y con esto cambiar comportamientos no deseados; sin embargo, a nivel internacional, el estudio de la seguridad vial ha llevado a generar modelos cada vez más progresistas en relación con cómo prevenir accidentes y se ha llegado a la conclusión de que, más allá de educar a las personas, hay que adaptar el diseño de la calle de manera tal que se reduzcan los accidentes y que, cuando los errores humanos sucedan, los accidentes sean menores (y no fatales).

“En los incidentes viales hay una tendencia a echarle la culpa a los usuarios, ya sea a los automovilistas, a los ciclistas o a los peatones, pero de acuerdo con el Decenio de Acción para la Seguridad Vial de la Organización Mundial de la Salud tenemos que dejar en cuarto lugar a los usuarios, primero hay que hablar de cómo está hecha la infraestructura, cómo está trabajando la autoridad en gestionar la seguridad vial y cómo están hechos los vehículos”, señaló Corres. Por ello la obligación y la responsabilidad de promover y proveer esta infraestructura segura es de los gobiernos, resaltó.

El estudio estima que interviniendo el top 3 de entornos peligrosos por delegación (46 entornos escolares) se impactaría a más de 17 mil niños y se evitarían hasta 163 atropellamientos por año, mientras que intervinir el entorno más peligroso por delegación (16 entornos escolares) se favorecería a más de 7 mil niños y se lograría evitar hasta 57 atropellamientos por año.

Caminito de la Escuela es uno de los 26 proyectos seleccionados por la Fundación holandesa Bernard van Leer como parte del Desafío Urban95. El proyecto fue seleccionado entre 151 propuestas de 18 países en los distintos continentes.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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¿Pueden los niños desarrollar COVID-19 de larga duración?

Según un estudio del King's College de Londres es posible, pero las cifras son bajas: menos de uno de cada 20 sufre síntomas por más de cuatro semanas.
28 de agosto, 2021
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Los niños que se enferman de coronavirus rara vez experimentan síntomas a largo plazo, y la mayoría se recupera en menos de una semana, según revela una nueva investigación.

Científicos del King’s College de Londres dicen que si bien un grupo pequeño puede experimentar una prolongación en el tiempo de los síntomas, los números son bajos.

Los síntomas reportados más comunes fueron dolor de cabeza y cansancio.

De acuerdo con un experto del Colegio Real de Pediatría y Salud Infantil británico, la información recabada por el estudio refleja lo que los médicos ven en la práctica.

Uno de cada 20

En comparación con los adultos, los niños son menos propensos a enfermarse de covid-19.

Muchos niños que se infectan no desarrollan síntomas y, aquellos que lo hacen, tienden a padecer un cuadro más leve de la enfermedad.

Este estudio, revisado por pares y publicado en la revista Lancet de Salud Infantil y Adolescente, buscó analizar cómo la covid afecta a los niños y cómo se compara con otras enfermedades respiratorias.

La información analizada fue provista por los padres o encargados de los niños a la app británica Zoe.

El estudio analizó los casos de 1,734 niños de entre cinco y 17 años que habían desarrollado síntomas y dieron positivo en la prueba de covid entre septiembre de 2020 y febrero de 2021.

Menos de uno de cada 20 de los que tenían covid experimentó síntomas por cuatro semanas o más, y uno de cada 50 tuvo síntomas durante más de ocho semanas.

En promedio, los niños mayores estuvieron enfermos durante un poco más de tiempo que los niños de la escuela primaria.

Prueba de covid en una niña

Getty Images
Es común que muchos niños den positivo en la prueba de PCR pese a no tener síntomas.

Los niños de entre 12 y 17 años tardaron una semana en recuperarse, mientras que para los niños más pequeños la enfermedad duró cinco días.

Los síntomas más frecuentes que se reportaron fueron cansancio y dolor de cabeza. Otros síntomas comunes incluyeron dolor de garganta y perdida de olfato.

No se reportaron síntomas neurológicos como ataques o convulsiones.

“Escuchar a las familias”

El equipo también observó un número igual de niños que tenían síntomas pero dieron negativo en la prueba de covid.

Solo unos pocos niños, 15 de 1.734, tuvieron síntomas durante al menos 28 días, menos de uno de cada 100.

Emma Duncan, profesora de endocrinología clínica en el King’s College de Londres, quien trabajó en la investigación, dijo que el “mensaje que deja el estudio” es: “¿Pueden los niños tener una enfermedad prolongada después de sufrir covid-19? Sí, pueden, pero no es común y la mayoría de estos niños mejora con el tiempo“.

“Los niños también pueden tener síntomas prolongados de otras enfermedades. Necesitamos cuidar a todos los niños que tienen enfermedades prolongadas, independientemente de si esa enfermedad es covid-19 o cualquier otra cosa”.

Michael Absoud, médico especialista en neurodiscapacidad pediátrica del Hospital Infantil Evelina en Londres, y autor principal del estudio, dice que es importante escuchar a las familias que dicen que sus hijos tienen síntomas.

“Si estás preocupado por tu hijo, lo primero que debes hacer es ir a tu médico de cabecera y describir sus síntomas particulares”, explica.

Niña hablando con su abuela por internet

Getty Images
Aunque las consecuencias de la covid no sean graves en los niños, el problema es que pueden contagiar la enfermedad a los miembros más vulnerables de la familia.

“Ellos pueden darte información o derivarlo a un pediatra. Es importante recordar que puede haber algo más”.

En opinión de Liz Whittaker, especialista en enfermedades infecciosas del Colegio Real de Pediatría y Salud Infantil, que no estuvo involucrada en la ivestigación: “El estudio es tranquilizador para la mayoría de los niños y jóvenes que desarrollan infección por SARS-CoV-2, y refleja lo que los pediatras estan viendo en la práctica”.


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