Combatiré el crimen, empezando por el organizado desde el escritorio de políticos corruptos: Anaya

Ricardo Anaya, al rendir protesta como candidato a la presidencia, dijo que Por México al Frente tiene una visión de futuro, y Morena ideas antiguas y fracasadas.

anaya candidato
PAN

Ricardo Anaya, al rendir protesta como candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, dijo que si gana el 1 de julio como gobernante combatirá tres “tumores” que afectan al país: la corrupción, la violencia y la desigualdad.

“Yo voy a combatir el crimen organizado, pero empezando por el organizado desde el escritorio de los políticos corruptos, que coludidos con contratistas, saquean el erario y se enriquecen en la misma medida en que empobrecen al pueblo”, dijo Anaya en el Auditorio Nacional, arropado por gobernadores panistas, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, y líderes de PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

También estuvo Javier Corral, gobernador de Chihuahua, un día después de que se deslindara del proceso con el que el PAN designó a sus candidatos plurinominales al Senado, acusando que era una simulación.

Anaya mencionó que “México necesita un gobierno que recupere la vergüenza”, esto tras referir el caso de Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, quien se mantuvo en el cargo, aunque se diera el caso del socavón en el Paso Exprés de Cuernavaca, que provocó la muerte de dos personas.

En cuanto a lucha contra la corrupción, mencionó, “lo que México necesita no es un mesías con ínfulas de perdonavidas, sino la aplicación inequívoca de la ley”. 

En su discurso, el candidato del Frente lanzó varias críticas al actual gobierno, señalando que el país no va por el camino correcto, que no hay rumbo “porque falta capitán”, y que la administración de Enrique Peña Nieto está degradada por la corrupción, y asediada por la criminalidad.

“Este régimen ha sido una noche oscura en la historia de México”, dijo Anaya. “No me va a temblar la mano para acabar con el pacto de impunidad”, agregó. 

En México, apuntó Anaya, es “éticamente inadmisible” que unos cuantos lo tengan todo, y una inmensa mayoría sufra para dar de comer a sus hijos.

Ante esa situación, el candidato de Por México al Frente habló de lograr aumentos salariales, y un crecimiento económico sostenido.

Al hacer un balance sobre las precampañas, Anaya dijo que el Frente ya dejó al PRI en un lejano tercer lugar, y que tiene una contienda cerrada con Morena, para ubicarse como la opción con más preferencias.

Morena, criticó, tiene “ideas viejas que no han funcionado”, mientras que el proyecto que encabeza, dijo, representa un cambio inteligente, con visión de futuro.

A continuación puedes leer el discurso completo de Anaya:

Gracias, muchas gracias, muchas, muchas gracias a todas.

Gracias, muchas gracias, muchas, muchas gracias, gracias a todas y a todos por estar hoy aquí.

Muchas gracias, sé bien que… saludos a Huixquilucan, muchas gracias; sé que… gracias a todas ya todos.

Muchas, muchas gracias; sé que al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, a los gobernadores.

Muchas gracias a todas y a todos por estar aquí presentes; si les parece –hay mucho ánimo, eso es bueno. Jefe, gracias; pues muchas gracias a todas y a todos–, ¿les parece si empezamos compañeros? ¡Sale!

 Sé que ya se ha mencionado al Jefe de Gobierno, a los señores gobernadores que nos acompañan, pero yo no quiero dejar de agradecer su presencia a las y los dirigentes de los partidos, y no quiero dejar de mencionar que aquellos que ya se estaban frotando las manos pleito entre Javier Corral y yo se van a quedar con las ganas, muchas gracias estimado Javier Corral por tu presencia, te lo aprecio enormemente.

Hoy quiero iniciar presentándome ante ustedes, quiero decirles de dónde vengo, qué me mueve, quién soy y para qué quiero ser Presidente de México. Dicen que la memoria es el espejo donde vemos a los ausentes, permítanme traer a la memoria a una persona que dejó honda huella en mí, fue una de esas personas, mi abuela materna, que desafió opiniones contrarias para seguir su vocación.

A principios del siglo pasado, cuando más del 99 por ciento de las mujeres mexicanas carecían de estudios universitarios, mi abuela se inscribió en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, ella sería la tercera mujer en graduarse en toda la historia de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Algunas décadas después, algunas décadas después mi mamá, a quién saludo con muchísimo cariño y le agradezco mucho su presencia; mi mamá se graduaría también como arquitecta, así que se podrán imaginar que yo crecí entre varillas, planos, mezcla de cemento; yo crecí en un hogar en el que la igualdad fue siempre la norma. Mi mamá y mi abuela fueron mujeres libres.

Ahora, por supuesto que sin démerito en lo absoluto a mi papá, a quien saludo, a mis abuelos que en paz descansen, hoy, hoy quiero hablar de lo que yo aprendí de las mujeres, de las mujeres de mi familia, de ellas aprendí que las mujeres mexicanas no se rinden nunca, de ellas aprendí  el valor del esfuerzo, del trabajo diario, de la dedicación a una causa y sobre todo aprendí a perseguir sueños; tomo prestadas las palabras del poeta Luis G. Urbina, para decir que ellas pusieron en mí las recónditas ansias de creer, la dulzura de sentir la belleza de la vida y soñar, de ellas aprendí los valores de la libertad, de la honradez, de la lealtad, de ellas –arquitectas, al fin y al cabo—aprendí que la clave del éxito es edificar el carácter sobre los cimientos del estudio y del trabajo, siempre acompañado de trabajo y de más trabajo, aprendí que las grandes obras se construyen de muchas partes, de muchos esfuerzos y que al final, sólo al final, viendo la obra completa, se puede apreciar la armonía y la importancia de la participación de todos.

Aprendí también que el servicio a los demás le da otra dimensión a la propia vida y entendí que yo sólo sería un buen mexicano en la medida en la que fuera un buen nieto, un buen hijo, en la medida en la que fuera un buen esposo y un buen papá, y por eso por eso, por eso todos los días me esfuerzo para honrar a mi esposa, a Carolina, y para merecer la admiración de mis tres hijitos, de Carmen, de Mateo y de Santiago; sin ustedes, sin su apoyo, yo no estaría hoy aquí, muchísimas gracias.

Aprendí también que la educación, los estudios, no deben servir propósitos egoístas, yo me he preparado para servir a México, para sacar a mi patria de la postración en la que la ha puesto un mal gobierno y ha llegado el momento de hacerlo.

Amigas y amigos:

Yo estoy listo para ser Presidente, yo estoy listo para que juntos logremos el cambio que hoy México necesita.

Todos sabemos que hoy México no va por el camino correcto, padecemos un mal gobierno, un gobierno sitiado, degradado por la corrupción, anuente a la desigualdad, asediado por la criminalidad, doblegado por sí mismo.

Los mexicanos sabemos que hay zozobra porque hay tempestad y que no hay rumbo porque falta capitán; este régimen ha sido una noche oscura en la historia de México, pero nosotros, los aquí presentes, millones de mexicanas y mexicanos, vamos a ver salir el sol de una nueva era, México va a cambiar.

Yo tengo la firme convicción de combatir los tres tumores de ese cáncer que hoy agobia a nuestro país: la corrupción, la violencia y la desigualdad, y me quiero referir a cada uno de los tres.

Primero, la corrupción. Hoy los mexicanos sabemos que la corrupción mata; la mañana del 12 de julio de 2017, Juan Mena Ruiz y su hijo, Juan Mena Romero, salieron muy temprano a trabajar como lo hacemos millones de mexicanos en el país y a las 5 de la mañana, cuando circulaban por el nuevo Libramiento de Cuernavaca, al asfalto, bajo las ruedas del automóvil, literalmente se lo tragó la tierra.

Ese Libramiento había sido inaugurado apenas tres meses antes, para eludir la responsabilidad los del gobierno le echaron la culpa a las lluvias, pero no fue el mal clima lo que provocó el socavón que acabó con la vida de estos dos mexicanos, padre e hijo, fue la corrupción de una obra mal planeada y mal ejecutada.

El secretario Ruiz Esparza ofreció lo que él llamó un apoyo a la familia, por lo que él refirió, y lo voy a citar textualmente, “el mal rato que pasaron”. Y Ruiz Esparza ¿fue investigado?, ¿perdió su puesto?, ¿dónde está hoy Ruiz Esparza?, está buscando fuero detrás de una candidatura del PRI.

Amigas y amigos, para que México recupere la dignidad, México necesita un

gobierno que recupere la vergüenza; yo voy a gobernar, claro que sí, con las y los mejores mexicanos, pero si alguien da una muestra de negligencia como ésta, si alguien muestra semejante nivel de insensibilidad, esa persona de inmediato dejará su cargo.

México sí necesita un nuevo aeropuerto, pero México no necesita más negocios y más corrupción al amparo del poder, vamos a terminar el nuevo aeropuerto, pero vamos a aplicar los parámetros internacionales más elevados en materia de transparencia y rendición de cuentas. Yo voy a combatir el crimen organizado, pero empezando por el organizado desde el escritorio de los políticos corruptos, que, coludidos con contratistas, saquean el erario y se enriquecen en la misma medida en que empobrecen al pueblo, porque la corrupción no se combate con personalismos voluntaristas, sino con cambios legales e institucionales y, sobre todo, con una auténtica voluntad para acabar con la corrupción.

Lo digo con absoluta claridad: lo que México necesita no es un Mesías con ínfulas de perdonavidas; lo que México necesita es la aplicación inequívoca de la ley; yo sí voy a terminar con el pacto de impunidad, no va a haber venganza, pero si habrá justicia, el que la hizo la va a pagar.

Segundo, la inseguridad y la violencia. Ustedes lo saben, 2017 cerró como el año más violento por lo menos en los últimos 20 años, quienes hemos formado esta coalición coincidimos en que la estrategia que se ha desarrollado en los últimos sexenios no funciona, tenemos que cambiarla; coincidimos también en que la seguridad no se alcanza sólo con policías, pero sabemos que sin policías profesionales, bien capacitadas, bien equipadas, bien pagadas, jamás podremos aspirar a vivir en paz.

Coincidimos en que la inseguridad no termina sólo con la fuerza, sino sobre todo con la inteligencia; coincidimos en que toda estrategia de combate a la inseguridad debe respetar a plenitud los derechos humanos, y coincidimos también en que debemos reconstruir el tejido social, ese tejido social que hoy está corroído por la delincuencia organizada, y dar oportunidades de prosperidad y de desarrollo a los jóvenes; y coincidimos, sobre todo, en la necesidad urgente de recuperar la seguridad para que todas las familias mexicanas vuelvan a vivir en paz.

Tercero, déjenme ahora referirme al cimiento económico, a la desigualdad y a la pobreza. Tenemos que empezar por reafirmar que es éticamente inadmisible que haya unos cuantos que lo tienen todo, al tiempo que una inmensa mayoría sufre para darle de comer a sus hijos, esto no puede aceptarlo ningún mexicano de bien, la cotidiana y brutal convivencia entre la opulencia y la miseria en el México del siglo XXI es inaceptable éticamente, pero además injustificable técnicamente.

La lógica macroeconómica, esa que ve a la pobreza y la desigualdad como una estadística más, y no a las personas que la sufren, nos ha conducido a convertirnos en un país a país a punto de quebrarse.

Los precarios salarios, empezando por el salario mínimo, han llevado a que el trabajo honesto, aún en el mercado formal, no sea ya la fórmula para poder vivir fuera de la pobreza.

Hoy la mitad de la gente en nuestro país que tiene trabajo, no hablemos de los que no lo tienen, gana menos de 160 pesos al día. ¿Qué familia puede vivir dignamente con menos de 160 pesos al día?

La mejor política social es la política económica, el empleo bien pagado. Pero como nuestra economía no funciona hemos asignado a programas sociales, muchas veces mal diseñados, la responsabilidad de combatir la pobreza, lo cual a todas luces no está funcionando.

Cuando revisamos los últimos 20 años de nuestro país, encontramos que, en términos absolutos, no sólo no ha disminuido la pobreza. Hoy hay más personas pobres en México, 53 millones, que hace 20 años.

El camino está claro. Primero crecimiento económico sostenido, a base de ser más competitivos, atractivos a la inversión productiva, invirtiendo fuerte en educación, salud, infraestructura.

Segundo. Un ingreso básico universal, financiado de manera responsable, sin recurrir al endeudamiento, implementado a partir de la evidencia que las pruebas arrojen.

Y tercero. El aumento progresivo del salario mínimo hasta superar la línea de bienestar establecida por el Coneval.

Amigas y amigos, es nuestra responsabilidad histórica. Construyamos juntos una patria ordenada y generosa, y logremos una vida mejor y más digna para todas y para todos los mexicanos.

Ahora permítanme hablar de algo que es muy importante, porque además de combatir estos tres tumores, además de combatir la corrupción, la desigualdad, la violencia queremos recuperar con dignidad el lugar de México en el mundo.

Hemos escuchado de manera repetida al Presidente de Estados Unidos, a Donald Trump, decir que va a construir un nuevo muro fronterizo y que México va a pagar por ese muro. ¿Sí han escuchado a Trump decir esto, verdad?

Hoy nuestra respuesta debe ser clara y firme y, en su momento, se lo voy a decir personalmente al Presidente de Estados Unidos. Y se lo voy a decir en su idioma, para que no vaya a haber absolutamente ninguna confusión. Que se escuche con toda claridad, se lo voy a decir con toda claridad: México no pagará un solo centavo de ese muro que este señor pretende construir.

Y le voy a decir también que entiendo que a Estados Unidos le preocupa la migración indocumentada. Pero a nosotros también los preocupa la violencia provocada tanto por el tráfico de armas de Estados Unidos a México, como por la demanda de drogas en los Estados Unidos.

Cuando nosotros ganemos la Presidencia de la República la relación con Estados Unidos será una relación de respeto, pero que nadie se confunda, nosotros sí vamos a defender la soberanía de nuestro país y los intereses de los mexicanos.

Nunca más México se volverá a poner de tapete frente al gobierno de los Estados Unidos, como ha ocurrido con este Gobierno federal emanado del PRI. Nunca más.

Amigas y amigos, permítanme hablar a nombre propio. A mí no me va a temblar la mano para acabar con el pacto de impunidad. Tampoco voy a tener miramientos ante el crimen organizado. Lo voy a enfrentar con toda la inteligencia necesaria y con todo el valor requerido.

Yo no me voy a conformar con una sociedad desigual e injusta. Voy a dar todo mi esfuerzo, toda mi capacidad, toda mi voluntad política para que los mexicanos y las mexicanas puedan vivir con absoluta dignidad.

Con su apoyo, vamos a hacer de México, como dijo mi amigo, Agustín Basave, nuestra casa común, con un piso de bienestar que detenga la caída de los más débiles, con un techo de legalidad, que impida la fuga de los poderosos y con cuatro paredes de cohesión social que hagan de nuestro país una patria para todos. Y ese será el punto de partida para un futuro muchísimo mejor.

Permítanme ahora hacer un corte de caja. Después de dos meses de precampaña, después de 60 días de trabajo intenso, este es un buen momento para hacer un alto en el camino y preguntarnos cómo vamos, qué saldo arroja el trabajo de la precampaña.

Lo primero, que hoy está absolutamente claro es que ya dejamos al PRI en un muy, pero muy lejano tercer lugar. A estas alturas ya no hay duda, México quiere un cambio, México va a cambiar y la buena noticia es que el PRI, el PRI ya se va.

Estamos en una contienda cerrada por el primer lugar, pero la tendencia está muy clara, nuestra campaña es, por mucho, la que más ha crecido.

 Yo no tengo ninguna duda y ustedes tampoco deben tenerla, ¡el primero de julio vamos a ganar la Presidencia de la República!

 México va a cambiar, pero la pregunta fundamental en esta elección es ¿qué tipo de cambio queremos para México, un cambio de ideas antiguas, de ideas viejas que no han funcionado o un cambio como el que propone nuestra coalición, un cambio inteligente, un cambio con visión de futuro?

Permítanme utilizar esta pantalla para detenerme en una idea que me parece central, es una idea que me parece fundamental.

 

No debemos, no podemos pretender planear el futuro con las variables del presente, mucho menos con las variables del pasado, es decir, no debeos planear el futuro asumiendo que el mundo va a seguir siendo exactamente como hoy lo conocemos.

 

Hay cientos de ejemplos de lo que sucede cuando se planea el futuro, asumiendo que la realidad no va a cambiar. Hay ejemplos en lo público, hay ejemplos en lo privado, desde cosas tan simples como que cuando a principios de los años ochenta se construyó la Central de Abasto aquí en la Ciudad de México, se asumió que la mercancía que entraba y salía de la Central de Abasto lo seguiría haciendo en estos camiones que conocemos como camiones torton, no se previó que con la globalización cada vez más la mercancía entraría y saldría de la Central de Abasto en tráileres y, por lo tanto, este caos de movilidad en la Central de Abasto se debe a ese error crónico de planear el futuro con las variables del presente y no con las del propio futuro.

Otro ejemplo, ¿se acuerdan de esta marca?, ¿Alguien rentó una película en Blockbuster? Todos, ¿verdad? En el año 2000 esta empresa, Blockbuster pudo haber comprado a un pequeñita empresa que en aquel entonces era un competidor menor con un margen muy pequeño de mercado, esa empresa que estaba innovando tecnológicamente, a la que Blockbuster pude haber comprado por muy poco dinero es esta empresa: es Netflix y qué pasó con Blockbuster, que en el año 2010 se tuvo que declarar en bancarrota, es decir, los directivos de Blockbuster asumieron que la gente iba a seguir acudiendo a rentar películas, DVD para introducirlos en un aparato y devolverlos dos días después.

 

No debemos planear el futuro con las variables del presente. El error es pensar que los cambios van a ser siempre lineales y no exponenciales. Esta es la idea central que quiero transmitir, la tecnología no está avanzando de manera lineal, es decir de manera lenta sino que está avanzando de manera exponencial, de manera verdaderamente acelerada.

 

A ver si alcanzan a ver en esta pantalla dos recuadros blancos en los extremos superiores, del lado derecho de la pantalla vamos a ver cómo crece ese recuadro de manera lineal, es decir, todos los años crece lo mismo que el año anterior, eso mide en el año uno y pensemos que va a crecer durante nueve años, al año dos otro tanto, al tres vuelve a crecer otro tanto y así sucesivamente año con año hasta llegar al año nueve. Ese es el crecimiento lineal al que todos estamos acostumbrados.

 

El problema es que la tecnología está avanzando de manera exponencial.

 

Vamos a ver ahora el otro recuadro. Cuando una tecnología crece de manera exponencial no avanza lo mismo todos los años sino que se duplica cuando es a una tasa del 100 por ciento.

 

Entonces al primer año, al segundo, al tercero no se nota gran diferencia, pero si observamos con cuidado, cada año el recuadro se va a duplicar, de tal manera que al año cuatro ya se empieza a ver una diferencia importante, al cinco, al seis otra vez crece al doble, al siete, al ocho, para el nueve ya se nos acabó la pantalla y si continuáramos con este ejercicio, en unos cuantos años más ya no cabe la pantalla en este auditorio.

Bueno, pues muchas tecnologías hoy están avanzando así, de manera exponencial.

 Ejemplo concreto: la cámara digital. Ahí está la primera cámara digital que salió en 1976, ahí está una cámara digital de 2018. La resolución de esta cámara del 76 era de 0.1 megapixeles; la resolución de las cámaras de este año es de 20 megapixeles, es decir, 2 mil veces mayor resolución.

Esa cámara del 76 pesaba 2 kilos; la cámara de hoy pesa 13 gramos, 150 veces menos.

La cámara del 76 valía el equivalente de hoy de 200 mil pesos, es decir, comprar esa cámara sería el equivalente de hoy comprar un vehículo compacto, por ejemplo, un Tiida; esa camarita de 2018 vale 200 pesos. Es decir, no sólo avanza de manera exponencial la tecnología sino que los precios también caen de manera exponencial.

Otro ejemplo, por cierto alguien me decía, está muy bonita esa camarita del futuro, no, es que esa camarita no es la del futuro, esa camarita es del presente.

 Ahora imagínense la cámara dentro de cinco o dentro de 10 años porque sigue avanzando la tecnología de manera exponencial.

Otro ejemplo, transportar cinco megabytes, cinco megabytes para ponerlo en perspectiva son dos selfies tomadas con el iPhone, dos selfies tomadas con nuestro celular pesan cinco megabytes.

 En el 56 transportar 5 megabytes requería un maquinón de ese tamaño, un avión y vean las cifras, pesaba una tonelada, ahora pesa un gramo esa tarjetita que es del tamaño de una uña.

 Esa maquinota podía almacenar cinco megabytes; la tarjetita del tamaño de la uña puede almacenar 200 gigabytes.

 El costo: esa máquina costaba casi 2 y medio millones de pesos; esta tarjetita vale 900 pesos. Y otra vez esa tarjetita del tamaño de una uña no es una memoria  del futuro, es la memoria del presente y año con año eso sigue avanzando de manera exponencial.

 

Los cambios exponenciales provocan disrupciones en el mercado.

 ¿Se acuerdan de esta marca? Kodak, ¿quién llegó a comprar un rollo de cámara Kodak para ponérselo a su cámara? Prácticamente todos, ¿verdad?

 ¿De cuántas fotos eran los rollos? Había de 12, de 24 y de 36 fotos.

 Esa marca, Kodak, tuvo su récord de ventas, su mejor año en la historia en el año 2000 y solamente 13 años después quebró Kodak, y había desaparecido Kodak, ¿por qué? Porque se dio una disrupción en el mercado, porque la tecnología avanzó de manera exponencial y surgió un nuevo producto con el que ahora tomamos fotos, ¿con qué tomamos las fotografías ahora? Con el teléfono celular

Otro ejemplo, esa calle que ven ahí es la calle más famosa de Nueva York, la Quinta Avenida, esa foto está tomada en el año 1900, si ven con detenimiento van a encontrar que hay prácticamente puras carretas tiradas por caballos, pero si observan con cuidado, sí hay un automóvil, es decir, ya existían los automóviles y ¿por qué prácticamente nadie compraba automóviles? Por el precio, porque eran carísimos, hasta que Henry Ford desarrolla la serie T y se vuelve inclusive más barato tener un automóvil que una carreta de caballos. Vean 13 años después, esa es exactamente la misma Quinta Avenida de Nueva York, ahora hay prácticamente puros automóviles, si se fijan sigue habiendo una carreta, nunca falta el que quiere seguir a la antigüita, como “ya saben quién”  y hay alguien, les voy a dar una pista, es candidato también a Presidente de la República, que no entiende absolutamente nada de esto que estamos hablando, le dicen: “ya saben quién”.

 Porque hay que estar absolutamente desconectado de esta realidad para proponer, como él lo está haciendo, seis nuevas refinerías en el país. Todos sabemos, una refinería son esas fábricas gigantescas que convierten el petróleo en gasolina. ¿Por qué es un absoluto disparate estar proponiendo construir seis refinerías? Primero por el costo, porque construir seis refinerías implicaría gastar algo así como 700 mil millones de pesos, déjenme ponerlo en perspectiva –aquí está el Gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza—700 mil millones es el equivalente a todo el presupuesto de su estado durante los 43 años, eso es 700 mil millones.

O pensemos en la UNAM, la Universidad más grande, por mucho, de toda América Latina. Yo también soy de la UNAM. 700 mil millones es el presupuesto total de la UNAM durante 16 años, primer disparate por el precio, pero segundo y lo más importante, porque una de las disrupciones de los cambios que está a la vuelta de la esquina es justamente el de los vehículos eléctricos. Cuando comparamos los vehículos eléctricos con los vehículos de gasolina, encontramos que no hay duda, que los vehículos eléctricos son mejores por donde se le vea.

 Son mejores los vehículos eléctricos primero por el mantenimiento, si uno compra un vehículo eléctrico, la garantía es sin límite de kilometraje, ¿por qué? Porque mientras uno de combustión interna tiene 2 mil piececitas que se mueven, el vehículo eléctrico tiene nada más 18 partes móviles. Son mucho más económicos de operar, es más barato conectarlos a la corriente que estarles poniendo gasolina, no solamente eso sino que además aceleran mucho más rápido, son absolutamente silenciosos, son completamente amigables con el medio ambiente, no contaminan, no emiten partículas de CO2, son mejores.

 La pregunta entonces es: ¿Y por qué no todo el mundo compra hoy un vehículo eléctrico? Por el precio, porque son más caros, pero eso está cambiando a una velocidad impresionante.

 Vean esta gráfica, en 2014, hace tres años, comprar un vehículo eléctrico implicaba gastarse algo así como un millón y medio de pesos, para 2017 el precio de los vehículos eléctricos ya había bajado a la mitad y para el 2024 – en los pronósticos más conservadores, es muy probable que antes– van a costar lo mismo o menos que los vehículos de gasolina, por eso todas las grandes marcas ya están reconvirtiendo sus plantas para producir vehículos eléctricos y ya no vehículos de gasolina.

 Bueno, para dimensionar el disparate de “ya saben quién”, no va a pasar porque no va a ser Presidente de México, pero lo que él está planteando es construir seis refinerías que, en el mejor de los casos, se terminarían de construir justamente en el año 2024, cuando va a empezar el declive del consumo de gasolina no solamente en México sino en todo el mundo.

 Nosotros lo que vamos hacer es apostar por las energías renovables, vamos a apostar por las energías limpias y quiero decirles, acabamos de tener una reunión con directivos de Tesla, esta empresa que además de fabricar autos eléctricos, baterías, está también en la industria de la captación y está documentado que México tiene un potencial enorme, no solamente por las horas de sol sino sobre todo por los niveles de radiación y porque además tenemos como vecino en el Norte justamente al mayor consumidor de energía en todo el mundo.

 Otra disrupción que va a ocurrir y que ya está ocurriendo es la de la robotización. Antes entrábamos a una planta y lo que veíamos eran muchísimas personas y unas cuantas máquinas, ahora vemos todo lo contrario, ahora vemos muchísimas máquinas y muy pocas personas, esto ya está sucediendo.

 En el caso de Walmart, por ejemplo, ya no son personas las que levantan el inventario, son esos drones. En el caso de Amazon tienen ya 30 mil de estos robots que hacen el trabajo que antes hacía el que manejaba el montacargas y el que administraba el almacén. En el caso de DHL estos brazos mecánicos hoy se encargar de hacer el trabajo que antes realizaban los empacadores. Hace tres semanas abrió la primera tienda en el mundo de Amazon Go.

 Llega él con su celular, registra a la tienda que entró, busca lo que está pretendiendo comprar, en este caso un sándwich y se retira de la tienda. Ya no hay cajas registradoras, ya no hay cajeras. Cuando yo vi ese video dije, se me hace que eso es medio propaganda, pero les puedo decir que no es propaganda, yo acabo de estar ahí y exactamente como lo vieron, así es.

 Llegué igualito con mi teléfono, entré a la tienda de Amazon Go, también me compré un sándwich –estaba  bueno el sándwich—y me retiré de la tienda, en automático se descuenta del saldo que uno tiene en el teléfono celular, eso ya está sucediendo.

 Miren, para que nos demos una idea de la magnitud de estos cambios. En estados Unidos hay 3 y medio millones de personas cuyo trabajo es atender una caja registradora.   

 Déjenme poner un último ejemplo, los vehículos autónomos. Todos hemos visto estos videos de vehículos que traen en el techo un Lidar, es decir, un radar pero que funciona con láser, que no requieren de un chofer, prácticamente no ha habido accidentes en las pruebas, los vehículos solitos aceleran, frenan, dan vuelta de manera absolutamente autónoma.

 Uber le acaba  de hacer un pedido a Volvo de más de 20 mil de estos vehículos autónomos. Bueno, igual así como había yo visto el video, dije, me voy a dar yo también una vuelta y fui a una empresa que se llama Otto, esta empresa es de tráileres, de tractocamiones, la acaba de comprar, por cierto, Uber.

 Me subí al tractocamión de Otto y lo que les puedo decir es que es absolutamente real. El tráiler avanza de manera completamente autónoma, en algunos tramos inclusive había muchísimo tráfico, el tráiler solito frena, acelera, da vuelta. La tecnología es ya una realidad. Esto es los hechos ya están sucediendo.

 Amigas y amigos: frente a este mundo que está cambiando a esta velocidad, ¿cuál es el reto? Porque a nuestra generación, a todos los que estamos hoy reunidos en este Auditorio Nacional nos va a tocar vivir la mayor cantidad de disrupciones y de cambios que jamás haya visto la historia de la humanidad porque nunca la tecnología había avanzado tan rápido como ahora está avanzado.

 

¿Qué tenemos que hacer frente a esta realidad? Parece que tenemos que hacer dos cosas: la primera cosa que tenemos que hacer es aprovechar, utilizar las nuevas tecnologías para mejorar la vida de las personas, se puede utilizar la tecnología para combatir la corrupción, para combatir la inseguridad, para combatir la pobreza, hay que utilizar las nuevas tecnologías y en esto como país –y duele decirlo—vamos tarde, nos estamos quedando atrás.

 Por ejemplo, en la India una persona que quiere pedir un crédito o que se va a inscribir en un programa social –estamos hablando de un país con un nivel de pobreza mucho mayor que en el de México—se identifica con el iris del ojo o con la huella digital y esto implica que ningún funcionario corrupto puede inventar beneficiarios para robarse el dinero.

 En el caso de Kenia, un país con un PIB general y per cápita muchísimo menor que el de México, hoy ya prácticamente todas las personas traen una sucursal bancaria en su teléfono. La gente usa el teléfono para comprar, para vender, para mandar dinero a sus familiares. Hay un video en YouTube una señora está vendiendo ropa usada, no hacen transacciones con dinero le paga la otra persona con una transacción desde su celular y desde ahí en tiempo real envía a muchos kilómetros de distancia dinero a su familia, prácticamente la cobertura en Kenia hoy ya es del 100 por ciento.

La segunda cosa que tenemos que  hacer es pasar de la economía de la manufactura a la economía del conocimiento. Una economía de la manufactura es aquella en la que el elemento fundamental es la mano de obra de la gente, tarde o temprano eso lo van a sustituir las máquinas. Una economía del conocimiento es aquella en donde el elemento fundamental son las ideas de las personas.

 Miren lo que ha sucedido con países que hicieron ese cambio, esa transformación, que pasaron de la economía de la manufactura a la economía del conocimiento.

 Corea, Singapur, lograron crecimiento exponenciales en sus economías, Canadá y para eso  no hay más que un camino: la educación, tenemos que hacer de la educación la gran prioridad para nuestro país.

 Por un lado, tenemos un reto en materia de cobertura, educación superior, en Corea del Sur nueve de cada 10 jóvenes en edad de estudiar, lo están haciendo; en México menos de cuatro de cada 10.

Tenemos que garantizar que ninguna niña, ningún niño; que ningún joven, que ningún joven se quede sin la oportunidad de estudiar por falta de recursos económicos, eso lo tenemos que garantizar absolutamente a todos.

Decía este señor que ven ahí en la pantalla, quizá una de las mentes más brillantes que ha habido en la historia de la humanidad, Albert Einstein “que la locura, la locura es hacer lo mismo una y otra vez, y esperar resultados diferentes”.

 Yo no quiero ser Presidente de México para seguir con más de lo mismo. Yo no aspiro a llegar a la Presidencia para administrar la mediocridad. ¡Yo quiero ser Presidente de México para hacer realidad el cambio profundo, que hoy necesita nuestro país!

 Frente, frente a las ideas antiguas, fracasadas, de Morena, nosotros, todos los aquí reunidos, proponemos un cambio inteligente; un cambio con visión de futuro y, precisamente, con la mirada puesta en el futuro, con profundo patriotismo, juntos, el PAN, el PRD, Movimiento Ciudadano, decidimos formar la coalición electoral Por México al Frente.

 Nuestra coalición está más fuerte que nunca y yo quiero hoy agradecer y reconocer a quienes sentaron las bases desde la elección de 2016. ¡Gracias, estimado Agustín Basave, expresidente nacional del PRD!

 

Quiero agradecer y reconocer a quienes en 2017 y 2018 hicieron posible lo que parecía imposible.

 

A quienes jugaron un papel decisivo en la formación de lo que primero fue el Frente Ciudadano Por México y después de nuestra coalición electoral Por México al Frente. ¡Quiero reconocer a Dante Delgado, líder nacional de Movimiento Ciudadano!

 

Quiero, quiero también reconocer a quien, además de haber jugado un papel fundamental –no tengo ninguna duda–, va a ser la próxima Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, mi querida amiga, Alejandra Barrales. ¡Muchas gracias, Alejandra!

 

Muchas gracias, muchas gracias también a Damián Zepeda, presidente nacional del PAN; ¡muchas gracias, estimado Damián!, y muchas gracias a don Manuel Granados, Presidente nacional del PRD, ¡muchas gracias, estimado Manuel!

 Hoy, hoy ya nadie puede gobernar solo.

Nosotros, todos los aquí reunidos, vamos a ser el primer gobierno de coalición en toda la historia de nuestro país. Vamos a ser un gobierno de coalición honesto y de resultados en beneficio de la gente.

Concluyo.

 México va a cambiar. El PRI ya se va.

 La pregunta clave en esta elección es ¿qué tipo de cambio queremos? Un cambio con la mirada puesta en el futuro o un cambio atrapado en las ideas del pasado.

 Para mí, para mí la historia no es ancla, la historia es hélice.

 Yo no estudio la historia para repetirla, sino para entender cómo podemos ser más libres, cómo podemos ser más justos.

 Ese dinosaurio moribundo que ha intentado destruirme a dentelladas y coletazos de infamias, que ha tratado por todos los medios de romper nuestro frente y quebrar nuestra coalición, no ha podido, ni podrá lograrlo. ¡A mí no me van a doblar! ¡Y a nosotros, no nos van a vencer!

 No van, no van a detener el avance de esta suma de esperanzas que todos juntos hemos articulado.

 Mi diagnóstico –como el de la gran mayoría de los mexicanos— es tan duro como realista, pero esa realidad áspera, dolorosa, no me desanima, me impulsa. Me impulsa, porque sé que está en nuestras manos lograr el cambio que México necesita, me impulsa porque sé que solo faltan cuatro meses para que ganemos la elección y solo nueve meses para la toma de posesión como Presidente de México.

Me anima, me anima, me anima, porque igual que ustedes sé que México es más grande que sus problemas.

 

México es Los empeños de una casa de Sor Juana; la Piedra del Sol, de Octavio Paz.

 

México, México es la fiereza indomable de Cuauhtémoc.

 México es la obra de Vasco de Quiroga.

 México es el grito de Hidalgo.

 México es la bravura de Morelos.

México es la perseverancia de Juárez y la fe democrática de Madero.

México vive y espera, porque solo el que espera vive.

 México vive y recuerda, porque como dice Unamuno, con maderas de recuerdos armamos las esperanzas”.

México vive y sueña, porque la esperanza, la esperanza es  el sueño de los que estamos despiertos.

México vive y se levanta para reinventarse, para superarse, para demostrar que su esperanza es invencible y cuando la esperanza se vuelve invencible, la victoria final está asegurada.

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Hasta la victoria!

 Muchas gracias.

Con información de Ernesto Aroche 
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