César Duarte dispuso en 2016 de más de 10 mil mdp; no se sabe cuál fue su destino: ASF
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Proceso

César Duarte dispuso en 2016 de más de 10 mil mdp; no se sabe cuál fue su destino: ASF

El exgobernador dispuso de varios créditos para inversión público productiva y necesidades de flujo de efectivo, sin embargo no hay documentos que señalen cuál fue el destino real de los recursos.
Proceso
Por Francisco Sandoval Alarcón
26 de febrero, 2018
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Durante el 2016, el Gobierno de Chihuahua, encabezado por el entonces gobernador César Duarte, hoy prófugo de la justicia por supuestos actos de corrupción en su gobierno, dispuso de 7 mil 713.9 millones de pesos (mdp) provenientes de seis financiamientos a corto plazo, “de los cuales no fue posible identificar el destino y la aplicación de los recursos con la información y documentación soporte proporcionada” por las autoridades, concluyó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al revisar la cuenta pública de ese año.

Desde mediados de 2017, César Duarte cuenta con 10 órdenes de aprehensión en su contra, solicitadas por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua, por supuestos actos de corrupción en su gobierno. Como parte de la Operación Justicia para Chihuahua, la Fiscalía ha implementado una serie de acciones legales, como la detención de Alejandro Gutiérrez, exsecretario general adjunto del CEN del PRI, quien se le acusa de desviar 250 para presuntamente destinarlos a las campañas del PRI, en 2016.

Leer: 15 capturas, 5 sentenciados: ¿quiénes son los detenidos en el caso contra César Duarte?

De acuerdo con la ASF, aun cuando los seis financiamientos se solicitaron para inversión público productiva y para cubrir necesidades de flujo de efectivo a efecto de realizar erogaciones previstas en el presupuesto de egresos, el recurso fue utilizado para otros fines.

“El Gobierno del Estado de Chihuahua contrató en 2016 financiamientos a corto plazo por un monto de 7 mil 713.9 mdp, e informó que el destino principal fue cubrir necesidades de flujo de efectivo para hacer erogaciones previstas en el presupuesto de egresos. Los financiamientos a corto plazo que no se destinaron a inversión pública productiva, sino a resolver problemas de liquidez temporal, no generaron de forma directa e indirecta un beneficio social o productivo”, expuso la ASF.

Aparte, reveló que “de acuerdo con los estados de cuenta bancarios y los reportes de integración del destino de los recursos, entre otros, entregados por el Gobierno del Estado, se observó que los recursos de los financiamientos se destinaron para el pago de comisiones, organismos descentralizados, nómina, obras y gastos a corto plazo, información que resultó insuficiente para comprobar el destino de los recursos”.

Por esta razón la ASF ordenó la promoción de responsabilidades administrativas sancionatorias, “a fin de que la Secretaría de la Función Pública del Estado Chihuahua realice las investigaciones pertinentes y, en su caso, inicie el procedimiento administrativo correspondiente, por las presuntas irregularidades de los servidores públicos que en su gestión no realizaron un control en el ejercicio del gasto, desde el origen de las operaciones hasta su registro definitivo, en relación con los recursos provenientes de los créditos a corto plazo”.

Deuda de 6,000 mdp utilizada para otros fines

La ASF también detectó que los 6 mil millones de pesos solicitados por César Duarte para el pago de deuda contraída por su gobierno, lo que en su momento fue duramente criticado por el PAN, solicitados a INBURSA no fueron utilizados para el pago de las deudas, sino para “gastos diversos diferentes a los acordados en el decreto 1418/2016”.

Leer: Congreso de Chihuahua aprueba deuda de 6 mil mdp a César Duarte

“El crédito con INBURSA por 6 mil 000 mdp se distribuyó contractualmente de la siguiente manera: 3 mil 000 mdp para liquidar el saldo insoluto del crédito original y accesorios, 277  mdp para Fondo de Reserva y 2 mil 723 mdp para Inversión Pública Productiva. Estos últimos fueron destinados parcialmente para el pago de los siguientes conceptos: un crédito con INTERACCIONES, pago de un préstamo del Instituto Chihuahuense de Salud, nóminas, transferencias a organismos descentralizados, pago de aportaciones y retenciones, transferencia de recursos a la Auditoría Superior del Estado y al Supremo Tribunal, pagos al despacho Orozco Waters, Sociedad Civil, entre otros, lo que implicó que el Gobierno del Estado incumpliera con lo establecido en el decreto. Además, la información y documentación soporte proporcionada por el Gobierno del Estado no fue suficiente para comprobarlo”.

Además, se detectó que la solicitud de financiamiento por parte del Gobierno no fue competitiva, pues aun cuando el proceso se repitió en dos ocasiones, en éstas no hubo una real competencia, pues en la ley establece que se debe dar con cinco diferentes instituciones financieras, de las cuales se obtengan como mínimo dos ofertas irrevocables de Financiamiento.  En el primer caso, sin embargo, fue una propuesta única, y en el segundo sólo hubo dos propuestas.

Además, los auditores detectaron que en la Cuenta Pública 2016, el financiamiento fue registrado como deuda contingente y no como deuda directa. Lo que “implicó que el saldo de la deuda directa de 22 mil 009.7 mdp fuera inferior a lo que realmente es 27 mil 997.7 mdp”.

Por estos hechos, la ASF presumió “un probable daño o perjuicio, o ambos, al patrimonio de la Entidad por un monto de 2 mil 723 mdp, que sumados a los 7 mil 713.9 de los que no fue posible identificar el destino, suman 10 mil 436.9 mdp de los que no se sabe exactamente a donde fue a parar durante el último año del exgobernador prófugo César Duarte.

Aquí puedes leer la auditoría completa

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Afganistán: qué ocurre ahora con la economía del país tras la llegada de los talibanes (y cuál puede ser el papel de China)

Ahora que los talibanes tienen de nuevo el control del país, ¿puede funcionar su sistema financiero?
18 de agosto, 2021
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La economía de Afganistán está “moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional”.

Este es el problemático panorama económico que describió el Banco Mundial muchos meses antes de que los talibanes se hicieran otra vez con el control del país, algo que se concretó este fin de semana.

Y con la situación actual, las perspectivas económicas son mucho más precarias, con una nube de incertidumbre que se cierne sobre la asistencia financiera que le llega a este país.

Por una parte, Afganistán tiene recursos minerales, pero la crisis política ha impedido su explotación.

Entiende mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

La dependencia económica es llamativa. En 2019, el Banco Mundial mostró que la ayuda para el desarrollo representaba el 22% del ingreso general nacional (que no es lo mismo que el PIB, pero sí muy parecido).

Esta es una cifra muy alta, pero es mucho menor que la de unos 10 años atrás, cuando llegaba al 49%.

Ahora esas ayudas están bajo un manto de duda. La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Heike Maas, le dijo a las cadenas de su país que “no le vamos a dar otro centavo si los talibanes toman el control del país y reintroducen la ley sharia”.

Otros países que son proveedores de ayuda van a estar mirando la situación muy de cerca.

El mal de la corrupción

La fragilidad a la que se refiere el Banco Mundial se ilustra con los altos gastos en defensa y seguridad antes de que los talibanes retomaran el control: Afganistán dedica el 29% del PIB a estos gastos, una cifra muy superior al 3% promedio que tienen los países de bajos ingresos.

Además de la seguridad y los serios problemas de corrupción, detrás hay otro aspecto crítico persistente en Afganistán: la poca inversión extranjera que hay en el país.

De acuerdo con Naciones Unidas, en los últimos años no se han hecho anuncios sobre nuevas inversiones, por parte de capitales extranjeros iniciando nuevos negocios.

Desde 2014 solo se han contado cuatro inversiones de este tipo.

Pastor de ovejas en Afganistán.

Getty Images
Cerca del 60% del ingreso promedio de los hogares en Afganistán dependen de la agricultura y el campo.

Solo para comparar con dos países del sur de Asia con poblaciones parecidas, en Nepal el número de nuevos negocios con inversión extranjera es 10 veces superior al logrado por Afganistán, y Sri Lanka multiplica por unas 50 veces esa cifra en ese mismo período.

El Banco Mundial describe el sector privado afgano como “estrecho”. El empleo está concentrado en una producción agrícola limitada: el 60% de los ingresos de los hogares en Afganistán vienen de este rubro.

A esto se suma que en el país funciona una enorme economía informal e ilegal. Por ejemplo, hay minería ilegal y, por supuesto, la muy conocida producción de opio y su contrabando asociado.

El tráfico de drogas también es una fuente de financiamiento para los talibanes.

Riqueza mineral

Dicho todo esto, la economía afgana ha crecido desde la invasión en 2001.

Aunque las cifras económicas de Afganistán no son del todo confiables, lo que estas muestran, de acuerdo con el Banco Mundial, es un crecimiento promedio anual del 9% desde 2003 hasta 2013.

Después de ese año, los números del crecimiento caen un poco (que coinciden con la reducciòn de los niveles de ayuda) a un promedio de 2,5% desde 2015 hasta 2020.

Amapolas

EPA
El tráfico de drogas ha sido una importante fuente de ingresos para los talibanes.

Ahora, el país cuenta con abundantes recursos naturales y, en la medida en que mejore la seguridad y reduzca la corrupción, puede ser atractivo para los negocios internacionales.

Se pueden encontrar grandes cantidades disponibles de cobre, cobalto, carbón y hierro. También hay yacimientos de gas y petróleo.

Un material particular destaca sobre otros: el litio, que tiene una alta demanda para la producción de baterías para celulares y vehículos eléctricos.

Y va a ser fundamental para la industria automotriz en su transición hacia un modelo de “emisión cero” de gases contaminantes.

De vuelta en 2010, un general estadounidense le dijo al New York Times que el potencial minero de Afganistán era impresionante. Eso sí, como muchas salvedades.

El diario también reportó que el departamento de Defensa de EE.UU. había dicho en un informe que el país podía convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Pero a pesar ello, este potencial no está ni cerca de ser explotado. Ni los afganos están cerca de percibir algún beneficio por ello.

Poderes extranjeros

Se han presentado muchos informes que revelan la voluntad de China de tomar parte. El gigante asiático parece tener mejores relaciones con los talibanes que las potencias occidentales, por lo que puede tener una ventaja si el nuevo régimen se mantiene en el poder.

Ahora, lo cierto es que las empresas chinas obtuvieron contratos para desarrollar operaciones de cobre y petróleo, pero no pasó mucho.

Es de esperar que China esté interesada. Las oportunidades están allí y los dos países comparten un corto segmento de frontera.

Pero cualquier empeño chino, ya sea oficial o empresarial, va a necesitar cierta certeza de que tendrá éxito.

Y los chinos se mostrarán reacios a comprometerse a menos que sientan que los problemas de seguridad y corrupción están lo suficientemente resueltos -o al menos, contenidos- como para permitirles extraer cantidades valiosas de estos productos de uso industrial.

Mineros en Afganistàn.

Getty Images
Afganistán posee un gran potencial de explotación de minerales.

Una pregunta clave para cualquier inversionista potencial, de China o de cualquier otro lugar, será si es probable que los talibanes serán más capaces de crear el tipo de entorno que necesita el negocio de lo que lo fue el anterior gobierno afgano.

Otro factor que puede afectar la economía es el empleo de las mujeres. En la última década, el porcentaje de la población femenina de más de 15 años con empleo ha aumentado drásticamente, aunque en 2019 era del 22%, todavía bajo los estándares internacionales.

Bajo control de los talibanes, es probable que este cambio se revierta, lo que podría dañar aún más las perspectivas económicas.

En el futuro inmediato, también existe una gran incertidumbre sobre la estabilidad financiera. En estos días se han visto largas filas de personas que intentan sacar su dinero de los bancos.

El Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que un portavoz talibán ofreció garantías a los propietarios de bancos, cambistas, comerciantes y tenderos de que sus vidas y propiedades estarán protegidas.

Que incluso haya dudas sobre la seguridad física de los operadores financieros es impactante.

Necesitan tener confianza para que funcione el sistema financiero de Afganistán. Pero también se necesita que los clientes sientan que su dinero está seguro y eso seguramente no sucederá pronto.


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