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Cuartoscuro Archivo

Desfalco de recursos federales en sexenio de Javier Duarte, de más de 61 mil mdp: ASF

Un informe especial de los auditores revela que se detectaron más de 1,700 anomalías en el manejo de partidas federales en Veracruz, de 2011 a 2016.
Cuartoscuro Archivo
23 de febrero, 2018
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A más de 61 mil millones de pesos asciende el presunto desvío de recursos federales perpetrado de 2011 a 2016 en Veracruz, por la administración de Javier Duarte. Es un monto de malos manejos atribuible a un gobierno local del que no hay precedente en México.

Para ponerlo en proporción, para que el exgobernador de Veracruz hubiera podido ganar esa cantidad con su sueldo de gobernador tendría que haber trabajado… 26 mil años por lo menos.

Con el monto de recursos desviados en Veracruz se hubiera podido pagar el sueldo completo de todo el Ejército Mexicano durante los próximos 47 años. Los 61 mil millones representan, al menos, tres años y medio del presupuesto completo de la Procuraduría General de la República (PGR).

Un Informe Especial de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre los resultados de más de 220 auditorías realizadas del 2011 a 2016, a la administración de Duarte, arroja que dicho gobierno incurrió en todo tipo de prácticas para desviar recursos, desde la retención de subsidios que debían ser transferidos a municipios, hasta el traslado de partidas completas a cuentas desconocidas, subejercicios, falta de comprobación del supuesto gasto que sí se hizo, simulación de devoluciones de dinero faltante, entre otros.

El desglose del desfalco es el siguiente: en números redondos hay 21 millones de pesos que, en definitiva, desaparecieron sin haber sido devueltos, y por los cuales la ASF ya presentó decenas de denuncias penales ante la PGR, en contra de los funcionarios del gobierno de Duarte que resulten responsables.

Además hay 36 mil millones de pesos observados por la ASF a lo largo del sexenio de Duarte que tampoco aparecen o han sido aclarados, pero donde se está a la espera de que haya una explicación de parte de las dependencias involucradas. Funcionarios de la ASF indicaron a Animal Político que existe la certeza de que ese dinero no aparecerá, pero hay que esperar los plazos correspondientes para presentar las denuncias.

Y además hay otros 4 mil 770 millones de pesos que el gobierno estatal de Duarte simuló que devolvía, pero que luego retiró – otra vez – de las cuentas bancarias autorizadas, hechos por los cuales la ASF ya presentó también las denuncias correspondientes.

El daño a las finanzas públicas del país ocasionadas por la administración de Javier Duarte podría ser peor. Gracias a intervenciones oportunas de los auditores se pudieron recuperar aproximadamente 14 millones 755 mil pesos que ya habían sido transferidos a otras cuentas, o no habían sido devueltos por el gobierno. De no ser por eso el dinero desaparecido hoy estaría sobre los 75 mil millones de pesos.

En las auditorías practicadas durante seis años al gobierno de Veracruz los auditores encontraron irregularidades que se repitieron de forma sistemática. Por ejemplo, hubo 15 mil 600 millones de pesos que la administración de Duarte dice haber invertido en varios rubros pero de lo cual no otorgó pruebas que hagan creíble que esto fue cierto. Los auditores pidieron que se dieran documentos serios o se devolviera el dinero, y no ocurrió ninguna de las dos cosas.

La ASF también detectó que la Secretaría de Finanzas del estado sacó más de 13 mil 600 millones de pesos de recursos federales de las cuentas autorizadas para transferirlo a otras cuentas distintas, sin que dicho dinero fuera devuelto.

No es todo. Hubo cerca de 9 mil 600 millones de pesos de recursos federales que se entregaron al gobierno estatal, para que fuera transferido a municipios y otros entes institucionales por concepto de subsidios, sin embargo la Secretaría de Finanzas retuvo dicho dinero, lo que también fue completamente ilegal.

Un ejemplo más. La Auditoría también detectó que el gobierno de Javier Duarte no gastó –por lo menos no legalmente – más de 8 mil 200 millones de pesos de partidas federales. Por ende dichos recursos tendrían que haber sido devueltos a la Secretaría de Hacienda federal, sin embargo, esto tampoco pasó.

El informe especial de la ASF señala que producto de las 224 auditorías realizadas al uso de recursos públicos federales en Veracruz entre 2011 y 2016 se detectaron, en total, mil 741 irregularidades de distinto tipo, que involucran malos manejos superiores a los 70 mil millones de pesos.

El 2015, penúltimo año de la administración de Javier Duarte, es el que concentra mayores irregularidades descubiertas, con 571 en total, seguido de 2014 donde la ASF reportó 503 observaciones por presuntos malos manejos.

Un caso atípico

El mal manejo de recursos públicos federales es un común denominador en todos los estados del país. La Auditoría Superior de la Federación acaba de revelar que las irregularidades en el gasto de dinero federal en los estados, asciende a 183 mil millones de pesos en los últimos cuatro años.

Sin embargo, de acuerdo con funcionarios de la ASF el caso de Javier Duarte en Veracruz es atípico. Primero por los elevados montos de recursos faltantes que desde el primer año de su gobierno comenzaron a registrarse, pero sobretodo, porque la mayor parte de dichos recursos nunca fue devuelto.

“El gobierno de Duarte nos decía que ocupaba el dinero para gobernar, es decir, para cubrir otras necesidades urgentes. Eso está mal pero es algo que sucede. Lo raro es que en Veracruz, a diferencia de otros estados, la mayor parte del dinero nunca era devuelto ni comprobado (…) es dinero que está desaparecido y que seguramente ya no se encontrará”, dijo a Animal Político un funcionario de la ASF.

El Informe General de Resultados de la Cuenta Pública 2016 presentado el pasado 20 de febrero por la Auditoría al Congreso es prueba palpable de ello. De los 98 mil millones de pesos que la ASF advierte que fueron mal manejados en todo el país, 19 mil 700 millones corresponden al estado de Veracruz. Es decir, 1 de cada 5 pesos posiblemente desviados por los estados en 2016 corresponde al gobierno de Javier Duarte.

Solo para ponerlo en proporción: e segundo estado con el mayor monto observado por la auditoría es Nuevo León con nueve mil 800 millones, casi diez mil millones menos que Veracruz.

Las denuncias: entre impunidad y corrupción

La Auditoría Superior de la Federación ha presentado hasta ahora 65 denuncias penales ante la Procuraduría General de la República (PGR) por un posible desvío de recursos que supera los 61 mil millones de pesos. Dichas denuncias y monto continuarán incrementándose en los próximos meses conforme se agoten los tiempos de justificación de todo el dinero que falta.

Pero hasta ahora ni una sola de las averiguaciones y carpetas de investigación que se han iniciado han sido consignadas ante un juez, y mucho menos hay exfuncionarios castigados por ello. Toda la desaparición de recursos federales en la administración de Javier Duarte permanece impune hasta la fecha.

De acuerdo con autoridades involucradas en estas investigaciones, el motivo principal por el cual no se han consignado los expedientes es por la “carga de trabajo” que enfrenta la Subprocuraduría de Delitos Federales de PGR, responsable de atender e integrar las denuncias que presenta la Auditoría.

Pero también se han presentado ya casos de posible corrupción que han frenado el avance. Un ejemplo de ello fue la determinación de un fiscal de enviar al archivo 12 averiguaciones que la ASF había promovido, por la simulación en la devolución de recursos en la administración de Duarte, esto con el argumento de que eran indagatorias que le correspondían a la Procuraduría de Veracruz y no a PGR. Además no se notificó de dicha situación a los auditores, pese a que ellos son coadyuvantes en todo el caso.

Cuando la ASF se percató de lo ocurrido, tuvo que recurrir a demandas de amparo para que los casos fueran devueltos a la PGR. Dichas demandas continúan en proceso y el fiscal responsable fue separado de su cargo.

Los auditores estimaban que a finales de 2017 se consignarían los primeros casos relacionados con la administración de Duarte, pero ello no ha ocurrido hasta la fecha.

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HappyOrNot, el millonario negocio que nació de la furia de los clientes

Desilusionado por el mal trato que le dieron en una tienda, Heikki Vaananen se propuso crear un servicio fácil y automático para detectar a consumidores furiosos (y también felices). La idea terminó convirtiéndose en un negocio millonario.
11 de julio, 2019
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Si alguna ves te sentiste realmente enojado por un servicio al cliente irrespetuoso, entenderás por qué Heikki Vaananen seguía molesto una década después de vivir una situación del estilo.

Cuando tenía 15 años en la década de los 90 y vivía en una pequeña ciudad de Finlandia, solía ir a comprar disquetes o floppy discs a la tienda local de artículos informáticos.

Desafortunadamente, el hombre detrás del mostrador siempre lo trató mal.

“Siempre fue maleducado y despectivo”, dice Heikki, quien tiene ahora 39 años.

“Era bullying. Me ignoraba deliberadamente, no me atendía”, recuerda.

“Me enojó mucho. Cuando eres joven no sabes cómo lidiar con algo así, pero nunca se me olvidó”.

Heikki Vaananen adolescente con un amigo

Heikki Vaananen
“El vendedor era irrespetuoso y despectivo”, cuenta Heikki Vaananen, sobre su experiencia adolescente.

Trece años después, en 2008, Heikki se había convertido en un exitoso emprendedor y programador de computadores.

En aquella época su negocio de videojuegos Universomo trabajaba con algunos de los más grandes nombres del sector, desde Sega a Disney, Warner, y Lucas Arts.

Pero Heikki le vendió la firma a una empresa estadounidense y se puso a buscar una nueva idea de negocios.

Y recordando su experiencia adolescente en la tienda de computación, pensó en fundar una compañía que ayudara a las empresas a monitorear y mejorar su nivel de servicio al cliente.

Fue entonces cuando, junto a Ville Levaniemi, creó la firma HappyOrNot.

La idea era construir terminales físicos de feedbacken los que los clientes pudieran responder preguntas sobre su experiencia.

Cuestiones como si los empleados era lo suficientemente amigables, si la comida era buena, o si estaban satisfechos con la rapidez de la atención.

La interrogación aparecería en una pantalla. El cliente tendría que presionar una de cuatro caritas: muy feliz, feliz, un poco infeliz, muy infeliz.

Happy Or Not procesaría la información y se la enviaría a la empresa.

“Pensé que era una gran idea”, cuenta Levaniemi, el otro fundador de HappyOrNot.

“Pero estaba seguro de que alguien estaba ya haciendo algo similar”. Pero no era así, por lo que en 2009 se lanzaron a la aventura.

Hoy HappyOrNot es utilizado por más de 4.000 organizaciones en 134 países, incluyendo a clientes como el aeropuerto británico de Heathrow, el equipo de fútbol americano San Francisco 49ers, la cadena británica de farmacias y minoristas de salud y belleza Boots, la cadena de tiendas de calzado Shoe Station y los supermercados Carrefour.

Una mujer usando un terminal de Happy Or Not en un aeropuerto

Encrier
Los clientes tienen que elegir entre cuatro caritas para expresar su nivel de satisfacción.

Ville había trabajado con Heikki en Universomo, y utilizaron el dinero conseguido con la venta de la empresa para iniciar HappyOrNot.

El primer gran cliente fue una de las tres mayores cadenas de supermercados en Finlandia, que buscaba monitorear si las frutas y verduras estaban frescas.

“Encontraron que incluso en las mejores tiendas, los clientes no estaban felices con los productos a ciertas horas del día”, cuenta Ville.

Con los datos recolectados, la firma se aseguró de tener bananas frescas en las tardes.

Pronto HappyOrNot se puso a buscar clientes extranjeros, partiendo por Suecia. Pero como dice Ville, algunos negocios no estaban interesados.

“Se rieron de nosotros”, comenta Ville, quien hoy tiene 40 años.

“Se rieron muchas veces. Algunas empresas no nos tomaron en serio. No veían el valor de lo que hacíamos”, explica.

“Pero lo que es especialmente gratificante es la cantidad de compañías que inicialmente dijeron que no, y unos años después volvieron para pedir nuestro servicio”.

Levi Stadium, sede de los San Francisco 49ers

Getty Images
El equipo de fútbol americano San Francisco 49ers utiliza terminales de Happy Or Not en su estadio de Santa Clara, en California, Estados Unidos.

En 2012, HappyOrNot dio un gran salto cuando el Aeropuerto de Londres-Heathrow, el aeropuerto internacional con el mayor tráfico aéreo del mundo, los contactó.

Hoy sigue siendo uno de sus mayores clientes.

“Cuando Heathrow nos llamó, fue increíble”, dice Ville. “Fue nuestro primer cliente realmente internacional”.

Actualmente hay más de 25.000 terminalesHappyOrNot en el mundo, y la compañía dice que su servicio ha sido utilizado más de 1.000 millones de veces, con ventas anuales por más de US$11,4 millones.

La sede central sigue estando en la ciudad finlandesa de Tampere, pero también tienen oficinas en Ámsterdam y West Palm Beach, Florida.

¿Pero qué podría impedir que un empleado pulse muchas veces la carita feliz?

“Notamos las irregularidades rápidamente”, dice Ville. “Nos damos cuenta, entonces no vale la pena hacerlo”.

Joanna Causon, directora ejecutiva de The Institute of Customer Service, un organismo independiente de Reino Unido, dice que está encantada de ver cómo más empresas están interesadas en mantener un alto nivel de servicio al cliente.

Un terminal de Happy Or Not

Happy Or Not
¿Qué botón pulsarías después de leer esta historia?

“Los clientes están dispuestos a pagar por un mejor servicio y, en un clima de incertidumbre económica, es más importante que nunca que las organizaciones lo hagan bien desde el comienzo”.

“Los empleados insatisfechos van a ahuyentar a los clientes“, apunta, y explica que solo un 11% de las personas consideraría comprar de nuevo en una tienda donde tuvieron una mala experiencia con un trabajador.

Y casi la mitad le advertiría a otros sobre lo negativo de la empresa.

Mientras Heikki, el director ejecutivo, trabaja en la oficina central de Tampere, Ville, el vicepresidente ejecutivo, está asentado principalmente en Ámsterdam.

¿Y qué le ocurrió a la vieja tienda de computación en la ciudad de Heikki?

“Terminó cerrando”, informa.

“Yo no era el único que no estaba dispuesto a soportar el mal servicio”.


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