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¿Dónde están Raffaele, Antonio y Vicencenzo? Se cumplen 20 días de la desaparición de 3 italianos en México
La última vez que tuvieron comunicación con los desaparecidos, a través de mensajes de voz, éstos dijeron a sus familiares que habían sido detenidos por policías de Tecalitlán en una gasolinera del municipio.
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20 de febrero, 2018
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Autoridades de Jalisco realizan las investigaciones para dar con el paradero de tres personas de nacionalidad italiana, desaparecidas desde el pasado 31 de enero en el municipio de Tecalitlán.

[contextly_sidebar id=”UmRfrj4o1m3hk6Mys7U5zweWVhBf016I”]El 1 de enero, familiares de Raffaele Russo, Antonio Russo y Vicencenzo Cimmino interpusieron una denuncia ante la Fiscalía del estado por su desaparición.

Francesco Russo, hijo de Rafaelle y hermano de Antonio Ruuesso, dijo en entrevista para Milenio Noticias que su padre es un jubilado pensionado que para sobrevivir vende “chamarras y perfumes” en la calle, actividad que realizó en México entre septiembre y octubre de 2017.

Él y su hermano Daniele se encontraban en México, junto con los tres desaparecidos, aunque tras los hechos abandonaron el país.

Francesco dijo a Milenio Noticias que el día que su padre se trasladó a Tecalitán habló con él por la mañana, y le dijo que iría al municipio a “dar una vuelta”, para ver si podía ganar algo de dinero.

La última vez que Raffaele se comunicó con sus hijos fue a las 14:30 del 31 de enero; media hora más tarde, cuando intentaron comunicarse con él, ya no tuvieron respuesta.

De acuerdo con Francesco, la última vez que tuvo comunicación con Antonio y Vicencenzo fue a través de mensajes de voz, donde los hoy desaparecidos narran que fueron interceptados por policías en una gasolinera del municipio.

Francesco afirmó que, según los datos del localizador satelital de la camioneta en la que viajaban, que habían alquilado en el estado, Raffaele, Antonio y Vincenzo fueron dejados junto con el vehículo sobre la carretera de Tecalitlán hacia Jilotlán de los Dolores, a la altura de un paraje conocido como “El Refugio”.

En un comunicado, la Fiscalía de Jalisco informó que, como parte de las indagatorias, han realizado inspecciones en una gasolinera de Tecalitlán, así como del lugar donde se tuvo la última señal del GPS de la camioneta, que tripulaba uno de los desaparecidos.

Las autoridades también se entrevistaron con trabajadores del hotel en el que se hospedaron, y han realizado el rastreo de sus líneas telefónicas.


De acuerdo con la dependencia, “para continuar con las indagatorias, el día de mañana (21 de febrero) se presentarán (a declarar) algunos directores en Tecalitlán, municipio donde se vio a los extranjeros por última ocasión”, y ya se encuentran en comunicación con la embajada de Italia, quienes tienen conocimiento de los avances de la investigación.

La Fiscalía informó que se encuentran investigando si existe relación entre la desaparición de estas tres personas y la detención, en el estado de Guanajuato, de un italiano que portaba máquinas para soldar, así como objetos con facturas falsas.

El fin de semana pasado, durante un partido del Napoli de la Serie A de futbol italiano, se observó una pancarta en las tribunas, con la leyenda “Liberen a los napolitanos en México”.

Con información de Milenio Noticias.

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#YoSoyAnimal
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El empresario que gastó más de un millón de dólares para vivir 180 años
Se inyecta células madre en el cuerpo, electrodos en la cabeza, toma baños de luz infrarroja y nitrógeno. Así vive el empresario Dave Asprey, fundador del café Bulletproof, cuya receta proviene de Tíbet.
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26 de junio, 2019
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Dave Asprey planea vivir hasta los 180 años. De verdad, no es una broma, él está convencido de que puedo lograrlo.

“No creo que sea ciencia ficción”, dice el empresario estadounidense de 45 años, fundador de la marca de culto de café, Bulletproof.

“Alguien tiene que hacerlo, y yo estoy dispuesto a morir intentándolo”.

Mientras mucha gente lo describe como un excéntrico, Asprey se define como “el primerbiohacker profesional del mundo”.

Un biohacker es una persona que usa la ciencia y la tecnología para intentar mejorar su salud “pirateando” o “hackeando” su propia biología, a menudo haciendo cosas que el resto de nosotros consideraríamos un poco locas.

Y el régimen al que ha sometido a su cuerpo no decepciona. Su búsqueda de la inmortalidad lo ha llevado a que le extraigan parte de la médula ósea cada seis meses, para conseguir algunas de sus células madre y luego inyectárselas en todo el cuerpo.

También usa parte de su tiempo en una cámara de crioterapia, que utiliza nitrógeno para enfriar su cuerpo. Y como si fuera poco, se da “baños” de luz infrarroja y se pone electrodos en la cabeza.

Cuenta que ha gastado más de US$1 millón para mejorar el funcionamiento de su cuerpo y su cerebro.

El financiamiento de sus aventuras proviene de la popularidad de su marca de café Bulletproof, un producto que él califica como un biohackeador del cuerpo.

El café se hace con una inusual receta que requiere que los consumidores compren tres productos por separado: café, al que se le agrega mantequilla, y una forma purificada de aceite de coco.

Aunque se le podría agregar cualquier mantequilla o aceite de coco, él vende “la versión original”.

Asprey asegura que el producto puede ayudar a mejorar la salud física y mental de una persona. Y tiene sus adeptos.

Desde que Asprey comenzó a vender el producto en 2012, estima que se han consumido más de 160 millones de tazas.

El exitoso emprendimiento ha conseguido inversiones por más de US$68 millones, dice Asprey, y se ha expandido hasta convertirse en una marca más amplia que incluye productos alimenticios como barras de proteínas, camisetas y libros de dietas.

Asprey ha sido objeto de duras críticas, especialmente de profesionales de la salud, quienes argumentan que el emprendedor no tiene ninguna certificación médica ni entrenamiento nutricional.

Y señalan que agregarle mantequilla al café no es saludable.

La idea del café se le ocurrió en 2004 mientras viajaba por el Tíbet.

Nacido en Nuevo México, Asprey desarrolló una carrera exitosa como ejecutivo de tecnologías de la información en Silicon Valley.

Pero con el paso de los años adquirió sobrepeso y se enfermó. Dice que en su peor momento llegó a pesar 136 kilos.

Como una forma de mejorar su salud, Asprey viajó al Tíbet para aprender a meditar.

Y mientras hacía una caminata por la montañas, le ofrecieron una taza de té con mantequilla de yak (un pariente del búfalo y el visón).

“Después de tomarlo me di cuenta de que mi cerebro se sentía mejor“, dice.

Después de volver a California, comenzó a experimentar hasta llegar a su propia versión del brebaje.

El emprendedor asegura que toma su café todas las mañanas y que le ayudó a “cambiar mi vida y perder 45 kilos”.

Desde que nació el negocio en 2012, su crecimiento fue gradual, hasta que en 2016 las ventas aumentaron cuando comenzó a distribuirlo en la cadena de supermercados Whole Foods Market.

Jonny Forsyth, investigador del grupo Mintel, dice que aunque los cuestionamientos al café Bulletproof persisten, la marca ha logrado ser bastante influyente.

“La ciencia detrás de los beneficios para la salud del producto sigue siendo difusa”, explica.

“Pero tiene una poderosa narrativa para los consumidores“.

Sin embargo, Aisling Pigott, nutricionista y portavoz de la Asociación Británica Dietética, tiene una mirada crítica.

Nunca recomendaría el café Bulletproof, porque tiene calorías y grasa extra sin proveer ningún otro valor nutricional”, argumenta.

“No hay ningún beneficio en agregarle mantequilla al café”.

Asprey se muestra consciente de las críticas, pero apunta que otros profesionales dicen que las dietas altas en grasas -y bajas en azúcar- son buenas.

“Tenía artritis en mis rodillas y síndrome de fatiga crónica. Tenía disfunción cognitiva y estaba bajo el riesgo de un ataque al corazón. Era pre-diabético y me sentía terrible todo el tiempo”, cuenta.

“Logré cambiar todo eso”.

Asprey además destaca que, a diferencia de las dietas modernas, su producto está basado en un costumbre tibetana ancestral.

“Me siento bien de ser parte de una dieta con más de 4.000 años”.


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