México se volvió más inseguro, en 2017 los delitos subieron en 22 estados
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Cuartoscuro Archivo

México se volvió más inseguro, en 2017 los delitos subieron en 22 estados

La incidencia total delictiva a nivel nacional tuvo un crecimiento superior al 10%; además de los homicidios, repuntaron delitos como los robos en la calle o en el transporte público.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
5 de febrero, 2018
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México se volvió un país más inseguro en 2017. En 2 de cada 3 estados se cometieron más delitos el año pasado que en 2016, y la incidencia total delictiva a nivel nacional tuvo un crecimiento superior al 10 por ciento. No solo repuntaron los homicidios y feminicidios, también ilícitos mucho más numerosos como los robos en la calle o en el transporte público, los cuales se cometen casi siempre con violencia.

El balance del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojó que, en el año 2017, se denunciaron un millón 817 mil 61 delitos de todo tipo en las agencias del Ministerio Público del país, que equivalen a una tasa de al menos mil 471 nuevos ilícitos por cada cien mil habitantes.

En comparación con 2016 -donde se registraron un millón 628 mil 438 delitos, equivalentes a una tasa de 1,334 ilícitos-, se tuvo un crecimiento de la incidencia delictiva en el país del 10.26 por ciento.

Como ya se publicó previamente, los homicidios dolosos, el delito de mayor impacto pues atenta contra la vida, registró un crecimiento del 22 por ciento en solo un año. La tasa pasó de 16.8 ilícitos en 2016 a 20.51 en 2017. Y si contamos solo los homicidios cometidos con arma de fuego, estos crecieron 30 por ciento, al pasar de una tasa de 10.2 a 13.26 casos en 2017.

La tasa de feminicidios también se agravó. En 2016 el registro fue de 0.9 por cada cien mil mujeres mientras que, en 2017, fue de 1.06 casos, que es un crecimiento del 15 por ciento.

Pero no es todo. Otro de los delitos más graves, que es el de las lesiones perpetradas con arma de fuego registró un repunte significativo. En 2016, la tasa de incidencia fue de 5.2 casos por cada cien mil habitantes, mientras que para 2017 se disparó a 7.2 casos, lo que equivale a un crecimiento del 38.26 por ciento en la incidencia.

Hay distintas modalidades de robo en el país que también registraron un crecimiento el año pasado. El caso más grave es el del robo cometido en el transporte público. En 2016, se denunciaron 13 mil 340 casos (tasa de 10.9), pero para 2017 el total ascendió a 18 mil 208 carpetas de investigación por este delito (tasa de 14.59) lo que representa un alza de casi el 34 por ciento en estos robos.

Los datos muestran que del total de robos en el transporte público cometidos en 2017 hay 14 mil 583 casos que fueron hechos perpetrados con violencia, es decir, el 80 por ciento de los que se cometieron.

Otro delito que creció fue el robo contra negocios. En 2016, se registraron 72 mil 239 casos, mientras que en 2017 la cifra fue de 93 mil 200. Es decir un crecimiento de más de 20 mil casos de un año, un alza del 28.9 por ciento.

Uno de los robos más comunes es el que se comete a los transeúntes en vía pública. La tasa de asaltos de este tipo pasó de 48.25 casos por cien mil habitantes en 2016 a 59.21 casos en 2017, lo que equivale a un crecimiento de casi 23 por ciento. Es decir en 2017 subió la probabilidad de ser víctima de un robo al caminar por las calles. El 80 por ciento de estos atracos se cometen con violencia, al igual que en el transporte.

Los robos de automóviles también registraron un ascenso. En 2016, se denunciaron 146 mil 986 casos, mientras que en 2017 se reportaron 166 mil 827, lo que representa un alza del 13.5 por ciento en la incidencia de este ilícito.

Los robos a casa habitación crecieron aunque en menor medida. En 2016, hubo 83 mil 704 denuncias mientras que el año pasado fueron 84 mil 895, que representan un repunte del 0.4 por ciento en la incidencia.

Los datos oficiales también muestran alzas en otro tipo de delitos. Por ejemplo, el narcomenudeo avanzó de 34 mil 531 averiguaciones en 2016, hasta 43 mil 957 en 2017. Lo anterior significa que la tasa de este delito pasó de 28.24 casos a 35.28, que es un alza de casi el 26 por ciento.

Los casos de violencia familiar, de acuerdo con la estadística del Secretariado Ejecutivo, mostraron un crecimiento en la tasa de denuncia de 125.5 casos en 2016 a 135.1 en 2017, que equivalen a 7.5 por ciento de incremento.

El informe también registra un crecimiento del dos por ciento en los delitos de tipo sexual. El año pasado la tasa de comisión de estos ilícitos fue de al menos 29 casos por cada cien mil personas, mientras que en 2016 fue 28.7 casos.

Un problema generalizado

Los números oficiales del SESNSP confirman que el deterioro en las condiciones de seguridad pública es un problema que ya alcanza a la mayoría de las entidades federativas. Durante 2017, los delitos subieron en 22 de las 32 entidades del país y en varias de ellas el alza fue significativa.

El caso más grave y por mucho es el de Colima. Dicha entidad pasó de una tasa de mil 478 delitos denunciados en 2016 a tres mil 266 en 2017, que significa un repunte en la incidencia delictiva de más del 120 por ciento. En síntesis, los ilícitos en Colima crecieron más del doble el año pasado.

Le sigue Aguascalientes, donde la tasa delictiva pasó de mil 818 denuncias por cien mil habitantes en 2016 a dos mil 538 denuncias en 2017, que equivale a un incremento del 39.6 por ciento. Después está Quintana Roo, estado donde la tasa de incidencia delictiva registró un ascenso del 36 por ciento el año pasado.

Después vienen cinco entidades en donde el incremento de los delitos estuvo entre el 20 y 30 por ciento: Estado de México, Hidalgo Michoacán, Querétaro y San Luis Potosí. Además tenemos cuatro estados con un repunte de entre 10 y 20 por ciento en sus delitos: Chihuahua, Veracruz, Ciudad de México y Chiapas.

El caso totalmente contrario es el de Sonora donde, en 2017, hubo un descenso del 35 por ciento de sus delitos. La tasa se redujo de mil 326 denuncias en promedio en 2016 a 25 mil 969 reportes el año pasado.

Los otros nueve estados en donde hubo una reducción en la incidencia delictiva en 2017 fueron: Yucatán, Nayarit, Guerrero, Campeche, Baja California Sur, Tamaulipas, Morelos, Nuevo León y Oaxaca.

¿Cuáles son los estados donde es más posible ser víctima hoy de un delito?

De acuerdo con los datos oficiales se trata de Colima, donde la incidencia delictiva, como ya se mencionó líneas arriba, es de 3 mil 266 ilícitos por cada cien mil habitantes. Le sigue Baja California con una tasa de 3 mil 94 delitos, Baja California Sur con 2 mil 985, Querétaro con 2 mil 587 y Aguascalientes con 2 mil 538.

En total, hay 16 entidades federativas que en 2017 estuvieron por encima de la tasa nacional promedio de delitos, que fue de mil 471 denuncias por cada cien mil habitantes.

En el caso de la Ciudad de México registró una tasa delictiva de dos mil 316 denuncias, lo que la ubica como la séptima entidad con mayor incidencia del país

¿Qué partido gobierna en los estados foco rojo?

La crisis de seguridad en el país afecta a múltiples estados sin importar el partido político que lo haya gobernado en 2017.

Si tomamos como muestra las cinco entidades en donde hubo un mayor repunte de delitos en 2017, el escenario es el siguiente: Colima es gobernado por el PRI, Aguascalientes por el PAN, Quintana Roo por la alianza PAN– PRD, el Estado de México por el PRI e Hidalgo por el PRI.

Y si lo que analizamos son los cinco estados con el índice más alto delictivo tenemos en el primer lugar al PRI, que gobierna a Colima, pero los cuatro estados que le siguen son gobernados por el PAN: Baja California, Baja California Sur, Querétaro y Aguascalientes.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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