19 estados tienen números rojos en productividad laboral: #SemáforoEconómico
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Cuartoscuro

19 estados tienen números rojos en productividad laboral: #SemáforoEconómico

Solo nueve estados en todo el país presentaron niveles de productividad superiores a lo estimado por el #SemáforoEconómico; siete de ellos se encuentran en el norte del país.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
13 de febrero, 2018
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Al menos 19 estados presentaron una productividad laboral inferior a la nacional durante el tercer trimestre de 2017, por lo que su #SemáforoEconómico de productividad está en rojo. No solo preocupa el alto número de estados con bajos niveles de productividad laboral, sino también la brecha que con cada trimestre se amplía entre éstos y el resto.

Únicamente hubo 9 estados con #SemáforoEconómico en verde, por presentar niveles de productividad superiores a la productividad nacional y un aumento superior a ésta. Entre ellos, 7 están en el norte del país, otro es la Ciudad de México y el último es Aguascalientes, localizado en el Bajío.

En los últimos 5 años, la productividad laboral a nivel nacional ha crecido a un ritmo de 0.8% promedio anual. Actualmente, el nivel de productividad laboral en México equivale a $162 pesos producidos por hora trabajada. Este nivel es el resultado de la combinación de unos pocos estados – principalmente localizados en el norte y Bajío – donde los recursos se utilizan de manera eficiente, y de muchos otros donde el valor de la producción por cada hora trabajada está muy lejos de alcanzar la cifra nacional.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, Chiapas y Oaxaca son los estados menos productivos del país. En ellos se generan $77 y $79 pesos por hora trabajada respectivamente. En ambos casos la productividad es de apenas 29% y 30% de la observada en Nuevo León, cuarto estado con la mayor productividad laboral del país, donde se generan $265 pesos por hora trabajada.

Al hacer la comparación con la Ciudad de México, donde se generan $349 pesos por hora trabajada, los niveles de productividad de Chiapas y Oaxaca representan apenas 22% y 23% la productividad de la capital del país.

Es claro que el rezago histórico en la productividad de los estados no se corregirá de inmediato. Sin embargo, vale la pena notar los cambios en el último año en la producción por hora trabajada. En Baja California Sur, la productividad laboral pasó de $194 pesos producidos por hora trabajada en el tercer trimestre de 2016 a $218 en el mismo trimestre del año pasado, un aumento de $24 pesos en un año. Por el contrario, estados como Veracruz y Durango tuvieron fuertes disminuciones en productividad durante el mismo periodo; Veracruz pasó de $134 a $127 pesos, mientras que Durango pasó de $138 a $131 pesos por hora trabajada.

El crecimiento de la productividad laboral es fundamental para el crecimiento económico de los estados. Existen diversos factores que influyen en la productividad laboral. Entre ellos, están la adecuada infraestructura que facilita la conectividad de las regiones, el Estado de derecho y la facilidad para abrir negocios.

De manera general, las facilidades otorgadas para la apertura de una empresa pueden influir en que las empresas dediquen más tiempo a mejorar sus procesos productivos y menos tiempo a trámites burocráticos.

El índice Doing Business, presentado por el Banco Mundial, otorga una perspectiva general sobre este tema. De acuerdo con las últimas cifras disponibles, Nuevo León y Querétaro ocupan los lugares 1 y 5 en la facilidad para abrir una empresa a nivel nacional.

Por el contrario, Oaxaca y Chiapas están en la posición 27 y 30 respectivamente en este mismo indicador. Mientras en Nuevo León el número de trámites necesarios para abrir un negocio requieren de un proceso de 8 días, y en Querétaro de 9 días, en Oaxaca y Chiapas son necesarios 24 y 30 días respectivamente para el mismo fin.

Los obstáculos regulatorios, entre muchos otros impedimentos, representan un freno a la productividad de la mayoría de los estados localizados en el sur y, en consecuencia, también merman su capacidad para atraer inversiones.

La Ciudad de México, Chihuahua, Baja California y Nuevo León son cuatro entidades cuyos niveles de productividad laboral son mayores a la nacional y han crecido más que la misma; también son 4 de los 6 estados con mayor flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) en todo el país. En conjunto, estos 4 estados acumularon 34% de la IED que entró al país durante los primeros 9 meses de 2017.

Los bajos niveles de productividad son el centro de un círculo vicioso en México. Obstáculos regulatorios, falta de infraestructura y un Estado de derecho defectuoso impiden la atracción de inversiones, la generación de empleo y crecimiento económico a tasas altas y sostenidas.

Aunque no existe una única solución para disminuir la brecha de productividad en el país, la simplificación de trámites para hacer negocios es un primer paso en este sentido, y debería estar presente en las propuestas de campaña de los candidatos donde habrá elecciones en 2018. Entre los 9 estados con elecciones, 6 tienen niveles de productividad más bajos al nivel nacional: Morelos, Puebla, Chiapas, Veracruz, Yucatán y Guanajuato.

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Las elecciones más cruciales en América Latina en 2021 (y por qué pueden definir el rumbo de la región)

Castigados por la pandemia y la crisis económica, y en el marco de un amplio descontento popular, varios países latinoamericanos irán a las urnas en el correr del año.
2 de enero, 2021
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Más pobres, vulnerables y ansiosos que unos meses atrás, millones de latinoamericanos buscarán responder en 2021 algo urgente: ¿quién puede sacarlos del pozo en que se encuentran?

La pregunta dominará las elecciones que varios países de América Latina prevén celebrar en el transcurso del año, tras la muerte y devastación causada por la pandemia de covid-19.

Los datos estremecen: la región sufre la que ha sido llamada supeor contracción económica en un siglo, cercana a 8% en 2020, con unos 40 millones de personas entrando en la pobreza.

Los expertos anticipan que en este contexto puede acentuarse un fenómeno que ya se veía en Latinoamérica antes de la pandemia: la tendencia a cambiar de gobernantes, que pagarán el costo de la crisis ya sean de izquierda o derecha.

“Las elecciones van a ser un soberano voto de castigo para los gobiernos“, le dice Carlos Malamud, investigador principal para la región del Real Instituto Elcano, a BBC Mundo.

Otros advierten que la situación puede propiciar incluso el surgimiento de líderes populistas y de nuevas protestas callejeras: el rumbo político de la región puede definirse en 2021 tanto en las urnas como en las calles.

Entre febrero y noviembre

El calendario electoral latinoamericano 2021 tiene una primera entrada en Ecuador el 7 de febrero.

En la disputa están el banquero y empresario Guillermo Lasso, el líder indígena Yaku Pérez y el economista Andrés Arauz, un delfín del expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017), cuya condena por un caso de corrupción le impidió ser candidato a vicepresidente.

Una manifestación en Quito

EPA
Ecuador tiene previsto celebrar elecciones en febrero.

Con opciones tan diferentes en medio de la crisis económica y un gran descrédito de las instituciones, la elección ecuatoriana puede ser un anticipo de lo que ocurrirá luego en otros países de la región.

En el vecino Perú, sacudido por la pandemia y una fuerte inestabilidad política que le ha llevado a tener tres presidentes distintos durante 2020, las elecciones generales están marcadas para el 11 de abril.

La crisis de liderazgo peruana ha derivado en la preparación de más de una veintena de candidaturas presidenciales, ninguna con una mayoría clara en las encuestas, que marcan una amplia indecisión o apatía de los votantes.

Otro país con un complejo panorama es Chile, que tiene elecciones previstas para el 21 de noviembre, tras la gigantesca ola de protestas callejeras de 2019 y la elección por voto popular de una convención constituyente en abril próximo.

Las encuestas marcan como principales precandidatos chilenos al alcalde comunista Daniel Jadue, al alcalde conservador Joaquín Lavín y a la diputada Pamela Jiles, aunque el escenario puede variar en los próximos meses.

Dos mujeres se abrazan durante las celebraciones en Chile por la victoria del Apruebo

Reuters
Chile irá a elecciones mientras redacta una nueva Constitución.

En noviembre también hay elecciones previstas en Honduras y Nicaragua, donde analistas anticipan que el presidente Daniel Ortega buscará pasar a su esposa Rosario Murillo el poder que ejerce desde 2007, según sus opositores en base a fraudes electorales.

Además, los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina tendrán tests de popularidad en junio y octubre respectivamente, con elecciones legislativas de mitad de mandato previstas en sus países.

Entre protestas y populismos

La crisis de América Latina plantea en algunos países una necesidad de reformular el contrato social, lo cual es “una buena oportunidad para evitar el surgimiento de opciones populistas, que las va a haber de todos los colores”, sostiene Malamud.

El malestar social a lo largo de la región quedó de manifiesto en noviembre con las protestas masivas en Perú, que causaron la caída de un presidente, y en Guatemala, que acabaron con el Congreso en llamas y la suspensión de un proyecto de presupuesto para 2021.

Guatemala

Reuters
El malestar social latinoamericano se expresó en protestas como las que estremecieron a Guatemala e noviembre.

Marta Lagos, directora de la encuesta regional Latinobarómetro, cree que las protestas en la región van a resurgir cuando los gobiernos decidan acabar con las ayudas sociales que implementaron ante la pandemia.

“Se pueden producir inestabilidades si los gobiernos no logran entender, y los nuestros claramente no han entendido todavía, en qué consiste la demanda (de ayudas sociales): ellos creen que es una demanda pasajera y la pandemia la ha transformado en una demanda permanente“, le dice Lagos a BBC Mundo.

A su juicio, esto puede llevar al ascenso de líderes populistas en la región.

Los pueblos van a privilegiar el presente, que nunca ha sido tan importante como en la pandemia“, señala. “Y el populismo es el presente: tratar de parchar lo inmediato sin ninguna visión de futuro”.

“Por lo tanto”, agrega, “la probabilidad de que surjan candidatos populistas es muy alta”.


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