Ya no recibimos apoyo de nadie, hemos perdido la esperanza: damnificados del Multifamiliar Tlalpan
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César Reveles

Ya no recibimos apoyo de nadie, hemos perdido la esperanza: damnificados del Multifamiliar Tlalpan

Se cumple medio año del 19S y la situación de los damnificados en Tlalpan ha empeorado, desde hace dos meses no reciben ningún tipo de ayuda y los sismos recientes detuvieron los proyectos de reforzamiento y reconstrucción.
César Reveles
Por César Reveles
19 de marzo, 2018
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A seis meses del sismo de magnitud 7.1 que sacudió la zona centro y sur del país el pasado 19 de septiembre, 500 familias que perdieron su patrimonio en el Multifamiliar Tlalpan siguen viviendo en dos campamentos a las orillas del complejo habitacional, los cuales lucen con poco movimiento.

“Nuestra realidad es que ya hemos perdido la esperanza, desde hace dos meses dejamos de recibir ayuda por parte de la sociedad, en gran parte se debe que creen que las autoridades nos han dado soluciones y reubicado en nuestros departamentos, pero eso es mentira seguimos en viviendo en los campamentos”, relata para Animal Político Guadalupe Padilla, propietaria del departamento 25 en el edificio 4A y encargada de un centro de distribución en el campamento.

La salida del comisionado para la reconstrucción afectó las posibles soluciones que había planteado el gobierno para que pudieran regresar a sus hogares.

“Lo que nos afectó fue la salida de Ricardo Becerra, como comisionado de Reconstrucción, pues con él ya habíamos tenido mesas de trabajo y había avances, ahora es empezar de la nada con el nuevo comisionado (Edgar Tungüí Rodríguez)”.

Ha pasado medio año del sismo que colapsó el edificio 1C del Multifamiliar, donde nueve personas fallecieron. De los nueve edificios que quedaron en pie, al menos 6 se encuentran inhabitables y los otros tres presentan fracturas considerables.

Las cosas han cambiado en este campamento, y no para bien. Las donaciones se agotan y las lluvias han afectado severamente sus casas de campaña.

Los afectados dicen que las autoridades, tanto delegacionales como de gobierno, siguen sin brindar la ayuda prometida.

Guadalupe señala que solo han recibido dos baños que fueron instalados en el campamento de Gálvez y Fuentes, y aunque estos cuentan con drenaje, resultan insuficientes para las casi 500 familias que fueron desalojadas.

Respecto al dinero, Guadalupe cuenta que a inicios de año, el gobierno les prometió regresar el apoyo económico de 3 mil pesos mensuales que les dieron después del sismo como ayuda para una renta, pero “ahora nos dicen que no podrán porque no hay suficiente presupuesto”.

La tierra que no deja de moverse y las lluvias, han empeorado su realidad

Además de la falta de apoyo en especie, los fenómenos naturales hacen los días más difíciles para los damnificados de los multifamiliares.

Las lluvias de los últimos días han removido la tierra, convirtiéndola, en algunas partes, en lodo. Los fuertes vientos obligan a sus inquilinos a reforzarlas diariamente. “Las lluvias no nos han dejado estar en paz, tratamos de conseguir más lonas para reforzar nuestras casas pero es difícil”, cuenta Guadalupe.

El sismo de magnitud 7.2 del pasado 16 de febrero, se registró justo en el momento en que autoridades capitalinas les harían entrega de los últimos dictámenes sobre el estado de los edificios dañados, con los cuales sabrían qué medidas tomaría sobre un posible reforzamiento de los mismos a corto plazo.

“La alerta sísmica sonó en el momento en que estaba el personal de Protección Civil con nosotros para entregarnos los dictámenes. A consecuencia de ese sismo se suspendió la entrega y los dictámenes no serán válidos debido a que ese movimiento provocó el desplazamiento de 5 centímetros del edificio 2B”, cuenta Guadalupe. Ahora las autoridades tendrán que hacer una nueva revisión de los edificios, para la cual todavía no hay fecha.

Podrían pasar 2 años para que regresemos a nuestras casas

El ánimo de la gente ha ido a la baja, sobre todo al ver la falta de apoyo.  Guadalupe considera que la sociedad se ha alejado, no por falta de voluntad, sino porque “creen que ya estamos bien y hemos regresado a nuestras casas”.

Considera que pueden pasar hasta año y medio o dos años para que puedan regresar a sus casas, siempre y cuando el gobierno comience con los trabajos que se tenían planeados con la anterior Comisión de Reconstrucción.

Estos planes consisten en un reforzamiento de los dos edificios más dañados, lo que les daría al menos 10 años más de vida. Para estas obras se contemplaba una duración de 8 meses, pero se calculaba entre año y medio y dos años porque primero habría que esperar la autorización del presupuesto.

 tlalpan

Llega una ayuda que no esperaban

El 24 y 25 de marzo una organización instalará 6 casas de madera de 7×4 metros para los damnificados del Multifamiliar Tlalpan. Éstas ya han sido asignadas, pues se dio prioridad a las personas con mayor vulnerabilidad. Dos serán ocupadas por personas de la tercera edad, dos más por personas con discapacidad y las otras dos por familias con niños.

“Esta ayuda será por parte de la organización Casa y Techo, es una aportación privada, no tiene nada que ver con el gobierno. Ellos solo llegaron y nos ofrecieron la ayuda”, dice Guadalupe.

Esperan que en un futuro cercano puedan contar con más de estas casas, máxime porque se acercan las épocas de lluvias.

tlalpan

Continuarán en la lucha

Los damnificados del Multifamiliar Tlalpan, piden no ser olvidados y hacen un llamado a la sociedad para que se acerquen y confirmen por ellos mismos que las carencias son las mismas que al inicio.

“Se vienen las elecciones y son momentos difíciles para México, estamos conscientes de ello, pero solo les pedimos que no se dejen engañar y no se olviden, no solamente de nosotros, sino de todos los damnificados que se quedaron sin hogar, aún necesitamos mucha ayuda”, finaliza Guadalupe.

Este lunes los damnificados de Tlalpan y otros puntos de la Ciudad de México realizarán una serie de actividades, como el cierre de vialidades importantes a la 1:14 de la tarde (hora en la que ocurrió el sismo el 19 de septiembre) para guardar un minuto de silencio por las víctimas.

Además se llevará a cabo una marcha pacífica del edificio colapsado en avenida Álvaro Obregón, hasta el Ángel de la Independencia, donde los damnificados realizarán diversas actividades.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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