Arropado por los mineros de Napoleón, así fue el registro de AMLO ante el INE
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Arropado por los mineros de Napoleón, así fue el registro de AMLO ante el INE

Cientos de integrantes del sindicato de mineros, que encabeza Napoleón Gómez Urrutia, llegaron a bordo de camiones para apoyar a Andrés Manuel López Obrador en su registro ante el INE como candidato presidencial.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
17 de marzo, 2018
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Cinco minutos antes de la una de la tarde, una camioneta blanca con los cristales polarizados entra a través de la puerta de hierro corrediza del Instituto Nacional Electoral (INE) y se cuela con sigilo hasta el estacionamiento del inmueble.

-¡Ya llegó, ya está aquí, el que se va a sacar al PRI!

El rugido unísono proviene de la explanada del INE, donde una marabunta de playeras, polos y gorras rojas con el emblema del sindicato de mineros, y el rostro del líder sindical Napoleón Gómez Urrutia, abarca prácticamente el 80% de la superficie del mini-zócalo del Instituto Electoral.

Andrés Manuel, vestido con un sobrio traje negro, camisa blanca, y corbata roja con rayas blancas, abre la puerta del copiloto y nada más abandonar el vehículo lo recibe un joven que le pide un autógrafo. El dirigente de Morena observa de reojo su reloj, y se cerciora de que llegó cinco minutos antes de lo previsto. Acepta la pluma y firma de manera mecánica el ejemplar sobre la portada de uno de sus libros. Luego se toma el selfie de rigor y con el gesto serio toma de la mano a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, quien acompaña al tabasqueño durante todo el evento.

Con paso renqueante, Andrés Manuel y su pareja quieren avanzar a través de una legión de fotógrafos que les dispara flashazos a bocajarro. Pero varias veces tienen que detenerse. El tabasqueño aprovecha y saluda con el pulgar en alto a los mineros que le gritan presidente mientras despliegan una enorme pancarta con su rostro y el de Napoleón Gómez Urrutia; quien se exilió en Canadá desde 2006 luego de que lo acusaran por un desvío millonario, y que fue invitado por Morena en esta campaña para ir en la lista de plurinominales para el Senado de la República.

Omar, un joven que viste un polo que reza ‘Exigimos al gobierno garantías para el regreso de Napoleón Gómez Urrutia’, asegura que el líder sindical es un “perseguido político”, tal y como también opinó el propio López Obrador el pasado 19 de febrero, cuando dijo que Napoleón “ha sido perseguido y estigmatizado por la propaganda oficial y oficiosa”.

Por ese apoyo de Morena, Uriel, uno de los organizadores del sindicato, explica que 10 camiones con “al menos 600 mineros” de Lázaro Cárdenas, Michoacán, Colima, Zacatecas, Baja California y Querétaro, y otros estados, decidieron trasladarse al INE para apoyar a Andrés Manuel en su registro por tercera ocasión como candidato a la Presidencia.

“Venimos totalmente libres y por nuestra cuenta a apoyar un proyecto de nación”, dice Sebastián, otro minero, cuando se le pregunta si el sindicato recibió algún apoyo del partido para su traslado en camiones a la capital del país.

“Esto es solo una probadita de lo que viene por parte del gremio –agrega a colación-. AMLO tiene todo el respaldo de miles de mineros.

Miedo a la venta del voto

Andrés Manuel ya está en el interior del salón de actos del INE. Lo espera Yeidckol Polevnsky, la presidenta y secretaria general de Morena, cercana al tabasqueño desde que gobernaba la Ciudad de México entre 2000 y 2005, y una de sus principales operadoras políticas en la presente campaña.

También está Tatiana Clouthier, coordinadora de campaña y otra de las colaboradoras de más confianza de Andrés Manuel, quien, en contraste con el entusiasmo de los mineros por Napoleón, ha dicho en entrevistas que aunque el líder minero es un perseguido político, no comulga con su perfil de liderazgo. Incluso, dijo sentirse sorprendida y sin respuesta tras enterarse de la postulación de Napoleón a una plurinominal de Morena.

Otro personaje cercano al candidato que asiste es Marcelo Ebrard, el exjefe de gobierno capitalino que se incorporó en febrero pasado a la campaña para formar parte de lo que los morenistas llaman “la estructura de la defensa del voto” en la circunscripción uno, que comprende estados como Jalisco, Chihuahua, Durango y Sinaloa, entre otros.

El evento al interior del INE arranca. Yeidckol toma la palabra. Dice que a Andrés Manuel “nadie lo para” a pesar de los ataques de sus rivales políticos. Que en esta elección no tienen miedo a nada, salvo una cosa: el robo del voto. Por eso le pide a Lorenzo Córdova, el titular del INE que está presente en el evento, que el Instituto lance una campaña “para que la gente ya no venda su voto”.

“Antes se daba la torta, ahora se dan pantallas de televisión y hasta material de construcción. Ya no queremos que no roben ni un voto”, exige la secretaria general de Morena.

Afuera, en la explanada, la señora Carmen aplaude con entusiasmo junto a su hijo de tres años. Se cubre la cabeza con una gorra rosa con el logo de Morena. Está tan nueva que no se ha dado cuenta que aún lleva colgando la etiqueta.

-¿Sabe usted quién es la persona que está hablando? –se le cuestiona.

La mujer encoge los hombros y responde con una sonrisa tímida que ella a quien viene a ver desde la delegación Iztapalapa es a López Obrador.

Junto a Carmen, otra mujer le echa un capote y le dice que quien está hablando “es la Yeikol”, aunque dice con una carcajada que le resulta imposible pronunciar su apellido Polevnski.

La secretaria general de Morena termina su alocución y en tan solo unos minutos culmina el acto protocolario de la entrega de constancia a López Obrador como candidato de la coalición ‘Juntos haremos historia’, integrada por Morena, el Partido del Trabajo (PT), y el Partido Encuentro Social (PES).

Entre conservadores y banderas gay

Ni cinco minutos después, Andrés Manuel aparece de nuevo por la explanada caminando por un pasillo improvisado por el personal de seguridad del INE que lo lleva directamente a un templete.

Allí, escoltado por una enorme estatua de bronce de Benito Juárez, el candidato y su esposa Beatriz alzan los brazos para saludar al público entre los que, además de la amplia mayoría de mineros, hay otros grupos tan antagónicos como militantes y simpatizantes que visten playeras con las siglas del PES, partido conservador que se opone a los matrimonios homosexuales, y militantes de Morena que portan banderas arcoíris con las que apoyan la diversidad sexual.

Tal y como sucedió el pasado 12 de marzo con el panista Ricardo Anaya, quien convirtió su registro ante el INE en un mitin, desde que López Obrador toma la palabra el evento se convierte en algo muy parecido a un acto de campaña –sin serlo, puesto que todavía no empieza el periodo oficial de campañas-, en el que López Obrador hace incluso cinco promesas.

Entre éstas, promete “acabar con la corrupción, la impunidad y con los lujos en el gobierno” sin subir los impuestos, ni aumentar los precios de la gasolina; que la ciudadanía tendrá “salarios dignos”, y que se “reconstruirá la seguridad pública”.

Además, se compromete a hacer válida la revocación del mandato si gana la presidencia, por lo que cada dos años se le preguntará a la ciudadanía si debe seguir o renunciar. “El pueblo pone y el pueblo quita”, dice.

Finalmente, tras 25 minutos de discurso, Andrés Manuel se despide con una posdata: la promesa de que esta vez sí ganará las elecciones.

“A la tercera es la vencida”, grita López Obrador.

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Carlos III: cuáles son los desafíos que enfrenta el nuevo rey

El nuevo soberano británico ascendió al trono en momentos en que en su país se experimentan dificultades económicas y un descenso del apoyo público a la monarquía.
20 de septiembre, 2022
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Sobre el papel, pocas transiciones han sido tan fluidas como esta sucesión de la monarquía británica: menos de 48 horas después de la muerte de la reina Isabel II, el rey Carlos III había sido proclamado oficialmente como el nuevo soberano de Reino Unido.

Sin embargo, las cosas no son tan simples como parecen: Carlos ha ascendido al trono en un momento difícil para Reino Unido y su familia real.

Los historiadores entrevistados por la BBC creen que el nuevo rey enfrenta “desafíos sin precedentes” que definirán, para bien o para mal, su reinado y los que le seguirán.

Se avecinan tiempos difíciles para Carlos III: desde lidiar con el impacto de la crisis energética en su país hasta enfrentar las percepciones cambiantes hacia la monarquía, tras 70 años del reinado de su madre.

Estos son algunos de los principales temas y problemas que podrían necesitar la atención del nuevo rey.

¿Una monarquía “con los pies en la tierra”?

Millones de familias en Reino Unido se enfrentan a una posible pobreza energética este invierno debido a la escalada de los precios de la energía provocada por la guerra en Ucrania.

Los pronósticos más pesimistas dicen que hasta 45 millones de personas tendrán dificultades para pagar sus facturas, es decir, dos tercios de la población del país.

La reina Isabel II en un carruaje dorado en su coronación en junio de 1953.

Getty Images
Algunos expertos creen que la coronación de Carlos III será más pequeña y menos pomposa que la de la reina Isabel, en 1953.

Es probable que tal escenario ponga las finanzas de la familia real bajo más escrutinio de lo usual.

De hecho, incluso antes de la guerra había rumores en la prensa británica de que el entonces príncipe de Gales estaba dispuesto a reducir la pompa y las condiciones de los eventos de la realeza, más concretamente, su coronación.

El periódico Daily Telegraph especuló el 13 de septiembre que el evento será una desviación de la opulenta coronación de la reina en 1953, la primera ceremonia de este tipo en ser televisada.

Citando fuentes de la realeza, el periódico dijo que la coronación de Carlos III, que no se espera que se realice antes de junio del próximo año, será más breve, “menos costosa” y, lo que es más importante, más multicultural para reflejar la diversidad de la sociedad británica.

Carlos ha hablado previamente de su deseo de tener una monarquía reducida, lo que probablemente se traduzca en un núcleo más pequeño de miembros de la realeza en funciones, con el rey y la reina consorte Camilla, el príncipe William y su esposa Catherine en el centro.

“Es muy probable que veamos cosas reducidas, especialmente la coronación”, le dice a la BBC la historiadora de la realeza Kelly Swab.

“La familia real debe ser vista como que sabe lo que ocurre en el país durante estos tiempos difíciles”, señala.

Las finanzas de la familia real son un tema complejo que a menudo está en el centro de los argumentos antimonárquicos: los fondos provienen principalmente de un pago anual financiado por los contribuyentes, conocido como Subvención Soberana.

Para 2021-2022, esta subvención se fijó en US$99,8 millones, lo que equivale a US$1,49 dólares por persona en Reino Unido, pero esto no incluye los sustanciales costos para cubrir la seguridad de los miembros de la familia real.

Reputación menguante

Manifestante con una pancarta que dice "No Mi Rey" el 12 de septiembre en Londres

Getty Images
El apoyo público a la monarquía ha disminuido en los últimos 30 años, según la Encuesta Británica de Actitudes Sociales.

El apoyo a la monarquía está en su punto más bajo en más de 30 años, según la Encuesta británica de actitudes sociales, que mide regularmente los sentimientos de una muestra de la población británica hacia la realeza.

La última edición de la encuesta, publicada en 2021, mostró que solo el 55 % de los británicos pensaba que era “muy importante” o “bastante importante” tener una monarquía. En décadas pasadas, ese apoyo oscilaba entre el 60 % y el 70 %.

En mayo de este año, Carlos apareció de tercero en una lista de los miembros de la realeza favoritos de la gente, detrás de la reina y su hijo mayor, el príncipe William.

Si bien las encuestas realizadas después de la muerte de Isabel II han mostrado un apoyo cada vez mayor al nuevo rey, hay señales de que Carlos III tiene trabajo por hacer en términos de la reputación de la realeza.

“Uno de los desafíos para el rey Carlos III es hacer que la monarquía sea atractiva para las generaciones más jóvenes“, dice el historiador de la realeza Richard Fitzwilliams.

La opinión de Fitzwilliams está respaldada por la Encuesta británica de actitudes sociales, que muestra que en 2021 solo el 14 % de las personas de entre 18 y 34 años consideraban “muy importante” que Reino Unido tuviera una monarquía, mientras que la proporción entre los mayores de 55 años era del 44 %.

Y según una encuesta de YouGov, realizada para el grupo antimonárquico Republic en mayo, el 27 % de la población apoya la abolición total de la monarquía, eso es un aumento notable del 15 % que ha sido la norma durante la mayor parte de este siglo.

Y se registra una insatisfacción considerablemente mayor entre las generaciones más jóvenes.

Kelly Swab también señala que “las cosas han cambiado mucho desde 1952” (el año en que Isabel II se convirtió en reina). Se refiere en concreto a las esporádicas protestas antimonárquicas que se han producido en los últimos días.

Hay menos deferencia a la monarquía en estos días y mucho más escrutinio de la familia real”, indica.

“Esto es algo que el rey Carlos debe tener en cuenta”.

La situación también varía entre las distintas naciones de Reino Unido.

El experto en encuestas y profesor de política en la Universidad de Strathclyde John Curtice dice que las encuestas realizadas antes de la muerte de Isabel II indicaron que una clara mayoría enInglaterra y Gales elegiría mantener la monarquía antes que establecer una república.

En Escocia, sin embargo, aunque la monarquía seguía siendo la opción preferida de los dos, el apoyo a la misma estaba por debajo del 50%. En esta nación también se promueve la celebración de un segundo referendo sobre la independencia de Reino Unido, aunque la línea del gobernante Partido Nacional Escocés es mantener la monarquía aunque se logre la independencia.

En Irlanda del Norte, las actitudes hacia la monarquía tienden a estar vinculadas a la identidad nacional, señala el corresponsal de la BBC Chris Page.

Para los unionistas, que quieren que Irlanda del Norte permanezca en Reino Unido, el monarca es la personalidad británica, que encarna la autoridad de la Corona como fuerza unificadora en las cuatro naciones del Reino Unido. Los nacionalistas, que quieren que Irlanda del Norte se convierta en parte de la República de Irlanda, generalmente no reconocen la soberanía de la Corona.

El resultado de las elecciones parlamentarias norilandesas del pasado mes de mayo ofrecen una perspectiva sobre la cuestión constitucional, aunque debido a las complejidades de la política local, como señala Page, no puede tomarse como definitiva.

En esas elecciones aproximadamente el 42% de las personas votaron por un político unionista. Mientras el 40% votó por los nacionalistas, y el resto, el 18%, por candidatos neutrales.

“Nunca te quejes, nunca te expliques”

El rey Carlos III en la ceremonia de proclamación el 10 de septiembre de 2022

Getty Images
El rey Carlos III es el jefe de Estado de Reino Unido, pero sus poderes son principalmente simbólicos y ceremoniales.

Carlos III es el jefe de Estado de Reino Unido. Pero bajo el modelo de monarquía constitucional británica, los poderes del soberano son en su mayoría simbólicos y ceremoniales.

Por lo tanto, se espera que los miembros de la familia real se mantengan políticamente neutrales.

Muchos vieron la moderación de la reina como resultado de su creencia en el adagio “nunca te quejes, nunca expliques”.

Habiendo dicho eso, Carlos, en el pasado, solía hablar sobre diferentes temas que le importaban.

En 2015, se reveló que había escrito decenas de cartas a ministros del gobierno expresando preocupaciones sobre temas que van desde las finanzas hasta las Fuerzas Armadas y la medicina herbaria.

¿Cambiará su postura? El profesor Vernon Bogdanor, destacado experto constitucional, así lo cree.

“Desde sus primeros días, él ha sabido que su estilo tendrá que cambiar. El público no querrá un monarca en campaña“, dice el profesor.

El 12 de septiembre, mientras se dirigía a los miembros del Parlamento, el recién proclamado rey ya daba señales de un acercamiento que se ajustaba.

Además de reconocer que había intereses que ya no podía perseguir, Carlos III dijo que el Parlamento era “el instrumento vivo y que respira” de la democracia británica.

Commonwealth y legado colonial

La reina Isabel II durante una visita a Jamaica en 2002.

Getty Images
En los últimos años, algunas naciones de la Commonwealth comenzaron a debatir su relación con la Corona británica.

Tras la muerte de su madre, el rey Carlos III se ha convertido en el Jefe de la Commonwealth, una asociación política de 56 países, en su mayoría antiguas colonias británicas.

También es el jefe de Estado de 14 países junto con Reino Unido, una lista que incluye a Australia, Canadá, Jamaica y Nueva Zelanda.

En los últimos años, sin embargo, algunas naciones de la Commonwealth han comenzado a debatir su relación con la Corona británica.

Como parte de este proceso, Barbados tomó la decisión de convertirse en república a fines de 2021, con lo que destituyó a la reina como jefa de Estado y puso fin a los siglos de influencia de Reino Unido sobre la isla, que fue un centro para el comercio transatlántico de esclavos durante más de 200 años.

La gira del príncipe William por el Caribe a principios de 2022 provocó protestas anticoloniales y pedidos de reparación por la esclavitud, y el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, le dijo públicamente a la realeza que el país “avanzaría”.

Sean Coughlan, corresponsal de la realeza de la BBC, cree que redefinir una relación más moderna con la Commonwealth será “un gran desafío” para el rey Carlos.

“Como su nuevo jefe, ¿cómo pueden sus visitas a los países de la Commonwealth navegar el difícil legado del colonialismo y asuntos como la esclavitud?”

Un rey “veterano”

El príncipe William saluda a un niño en el Castillo de Windsor.

Getty Images
Se espera que el príncipe William asuma una parte de los deberes reales.

A los 73 años, Carlos III es la persona de mayor edad en ser proclamada rey en Reino Unido.

Una de las preguntas sobre el día a día de su reinado es cuánto de la extensa lista de deberes reales se espera que lleve a cabo él mismo.

Hay mucha especulación de que su hijo y heredero de la Corona, el príncipe William, intervendrá para compartir la carga de los compromisos de la realeza, especialmente las giras en el extranjero.

La propia reina Isabel II dejó de viajar al extranjero cuando tenía 80 años.

“Carlos es un rey mayor. No puede hacerlo todo”, cree la historiadora Kelly Swab.

“Espero que, como resultado, veamos mucho más del príncipe William”.

Ponerse unos zapatos enormes

Rey Eduardo VII

Getty Images
El rey Eduardo VII ascendió al poder en circunstancias similares, dicen los historiadores.

Como lo demuestra la avalancha de demostraciones de luto en muchas partes del país tras conocerse su muerte, Isabel II fue una monarca muy popular.

Eso en sí mismo representa un desafío para el nuevo rey, pero no uno insuperable, según la historiadora de la realeza Evaline Brueton.

Se refiere a las circunstancias en las que Eduardo VII heredó la Corona en 1901, tras la muerte de la reina Victoria, otra monarca muy querida por los británicos.

“Hay similitudes interesantes entre el momento que estamos viviendo ahora y el final de la era victoriana”, dice Brueton.

“Tanto Eduardo VII como Carlos III se hicieron cargo de los períodos de cambio social en Reino Unido. Y ambos no eran tan populares como sus madres“.

Eduardo VII estuvo en el poder solo nueve años (1901-1910), pero se le recuerda con cariño como un rey que participó en esfuerzos diplomáticos que sentaron las bases de la famosa Entente Cordiale, una serie de acuerdos innovadores entre Reino Unido y Francia firmados en 1904.

“A Eduardo VII le fue extremadamente bien y no hay nada que sugiera que Carlos tampoco será recordado como un rey importante”, cree Brueton.

“Tuvo a la reina Isabel II como un gran modelo a seguir y ha tenido tiempo para prepararse para la tarea”.


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