Cierre de válvulas, en muchos casos sin fines políticos y con poco impacto: Sistema de Aguas de CDMX
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Cierre de válvulas, en muchos casos sin fines políticos y con poco impacto: Sistema de Aguas de CDMX

Los problemas con válvulas no representan ni 5% de las causas de desabasto de agua en la CDMX, dijo el titular del Sistema de Aguas capitalino, a unos días de que Miguel Ángel Mancera alertara sobre cierres de válvulas con fines políticos, para afectar la gobernabilidad.
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Luego de que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, informara que personas no identificadas han cerrado válvulas de distribución de agua potable en la Ciudad de México, con el objetivo de provocar inconformidad popular y dificultar la gobernabilidad local, el organismo encargado del abasto de agua en la capital del país bajó el tono a la denuncia, y aclaró que muchos de estos casos, en realidad, no tienen ninguna motivación política.

”Se da el caso de vecinos (de colonias con abasto limitado de agua) que ven a nuestros operadores manipular las válvulas para cumplir con la distribución a otras colonias –explicó Ramón Aguirre, titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México–, y esos vecinos se percatan que sus casas dejan de recibir agua cuando nuestro operador trabaja en la zona, entonces, lo que hacen es esperar a que nuestro trabajador se vaya, y entonces entran a la caja de la válvula y la vuelven a abrir o cerrar, según sea el caso, porque son personas que lo quieren tener agua siempre, aunque eso deje sin abasto a otras colonias”.

Tal como informó el gobierno capitalino, en las últimas tres semanas se detectó la manipulación ilegal de al menos 50 válvulas, sin embargo, no todas fueron cerradas para generar ingobernabilidad o dar pretextos para realizar bloqueos viales, detalló Aguirre.

“Este problema (de manipulación de válvulas sin fines políticos) se presenta mucho en la colonia Peñón de los Baños, de la delegación Venustiano Carranza: ahí, más que querer boicotear al gobierno, la gente mueve las válvulas porque quiere tener agua. No es necesariamente con la intención de afectar a otros, sino más bien de no verse afectados a sí mismos. En Coyoacán también hemos visto que pasa esto en colonias que reciben agua por tandeo (es decir, que sólo reciben agua algunos días de la semana, durante algunas horas). Habría que ver si los que mueven ahí las válvulas son vecinos que sólo están intentado ver si así les vuelve el agua, o no”.

En contraste, detalló el funcionario, en las colonias Agrícola Pantitlán y Agrícola Oriental, de la delegación Iztacalco, “mi impresión es que la motivación política es muy sintomática: cuando la gente no entiende razones, a lo mejor es porque no quiere entenderlas”.

En estas colonias, detalló, se han presentado cierres viales durante la últimas semanas, “y en el momento en que se dan estos cierres, nosotros mandamos gente a atender la problemática y, en tanto se resuelve, se les ofrece a esas personas llevarles inmediatamente agua en pipas, pero vemos que la gente se niega a recibir el agua, entonces, parece más un pretexto, ya no es un problema de desabasto, sino una intención de afectar a terceros (mediante los bloqueos a la vialidad)”.

Para verificar si efectivamente en estas colonias existe un abasto regular de agua, que evidencie una intención política en las protestas que ahí se han realizado, Animal Político realizó un recorrido por la zona, para hablar con los vecinos.

En la colonia Agrícola Pantitlán, uno de los habitantes explicó que “aquí hay problemas de agua desde hace tiempo, pero se han agravado apenas, con todos los edificios nuevos que están construyendo: la falta de agua es por eso”.

–¿Sabe que el gobierno de la Ciudad de México informó que desconocidos aquí han cerrado válvulas de forma intencional, para provocar desabasto? –se le pregunta.

–Nosotros no sabemos si están cerrando válvulas o no –respondió el colono, quien solicitó el anonimato–, pero sí vemos que la oferta de departamentos es demasiada, y no debería permitirlo la delegación, el delegado es el principal culpable, porque esta zona siempre fue un área de casas, y ahora están permitiendo que levanten muchos edificios de departamentos.

Otro de los vecinos de Agrícola Pantitlán detalló que, aún cuando no es común que se suspenda totalmente el abasto de agua en esta colonia, “sí sufrimos desabasto, principalmente por la construcción de departamentos, ya hay muchos edificios de departamentos, y eso hace que el agua se vaya acabando.

“Antes –añadió–, hace unos cuatro o cinco años, cuando abrías la llave del agua, salía a buena presión, bonito, pero ahora sólo sale un chorrito, porque falta presión. Y eso se debe a la proliferación de edificios de departamentos, más que a otra cosa. Más que eso de las válvulas, creo que hay una sobrepoblación de la colonia, que empezó a ser muy patente en esta administración (delegacional)”.

Junto a la colonia Agrícola Pantitlán se encuentra la colonia Agrícola Oriental, sólo divididas por la línea A del Metro.

En esta segunda colonia, identificada por el Sistema de Aguas de la Ciudad de México como otro de los principales puntos afectados por el cierre intencional de válvulas, uno de los habitantes, con más de 30 años de vivir en la zona, coincidió con sus vecinos de Pantitlán.

“Sí, sufrimos falta de agua de forma cotidiana –señaló–, pero por las constructoras: ahora hay muchos departamentos. No me consta que anden cerrando válvulas, pero sí que disminuyó el agua con la proliferación de edificios de departamentos y unidades habitacionales. Y esa proliferación de permisos para construir departamentos empezó con la ex jefa delegacional Elizabeth Mateos (2012-2015), y obviamente continuó con su sucesor en el cargo, su esposo Carlos Enrique Estrada Meraz (2016-2018)”.

Esta problemática, destacó, no es nueva: “hace dos años, comenzamos a reunirnos diversos vecinos de la zona, en la esquina de la avenida Iztacalco y la avenida México, porque empezó a faltar el agua y se dio el movimiento vecinal, pero después la gente dejó de ir a las reuniones, y ese es parte del problema: únicamente salimos a protestar cuando ya está la bronca grande, y si arreglan el asunto, aunque sólo sea de manera provisional, la gente se deja de organizar y ya no le da seguimiento”.

Exageraciones

Aunque fue la administración pública capitalina la que alertó sobre la supuesta práctica de sabotaje a válvulas para generar ingobernabilidad, el titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México reconoció en entrevista que 95% de los problemas de desabasto en la capital del país no tienen nada que ver con mal funcionamiento de válvulas, o con sabotaje, sino con problemas técnicos “de fuerza mayor”, que se presentan en la red de distribución.

“Yo comentaría –señaló Aguirre– que los problemas con válvulas no representan ni 5% de las causas de desabasto. Y cuando se han dado casos de cierre de válvulas por personas no autorizadas, son problemas que generalmente se resuelven de un día para otro”.

La dificultad, sin embargo, es detectar cuándo el desabasto es provocado por el cierre irregular de una válvula, y no por cualquier otra falla técnica.

Y el problema empieza por un hecho práctico: las autoridades capitalinas no saben cuántas válvulas existen en la red de abasto de agua potable.

“Unos me dicen que en la Ciudad de México debe haber unas 20 mil válvulas –aseguró Aguirre–, pero luego otros me dicen que son 40 mil, y cualquier válvula que nos cierren genera un efecto en la ciudad, y a veces se batalla para encontrar aquellas válvulas cerradas”.

Por ello, informó que la estrategia que empleará el Sistema de Aguas de la Ciudad de México para proteger estas instalaciones constará de dos acciones: aquellas válvulas que no sean manipuladas con regularidad, serán soldadas en sus tapas, para impedir que personas ajenas puedas abrirlas o cerrarlas.

Y en aquellas válvulas que sean manipuladas por el Sistema de Aguas con mayor frecuencia (en las que no sea práctico soldar sus tapas) se montarán chapas de seguridad.

“Para mí, ponerle chapas de seguridad es una exageración –explicó Aguirre–: en ninguna red de abasto del país, y no conozco ninguna en el mundo, se usan tapas de seguridad en las válvulas, pero nosotros nos vemos ahora en la necesidad de hacerlo”.

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La Tierra alcanza los 8.000 millones de habitantes: ¿a cuántas personas puede albergar nuestro planeta?

Se espera que este 15 de noviembre la población humana alcance los 8.000 millones. BBC Future analiza uno de los temas más controvertidos de nuestro tiempo: ¿somos demasiados?
Foto: Alamy
15 de noviembre, 2022
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La Organizaciones de Naciones Unidas (ONU) predijo lo que hoy se cumplió: ya hay 8 mil millones de habitantes en la Tierra.

Con la expansión de la población ha llegado una gran división. Algunos ven nuestros números crecientes como una historia de éxito sin precedentes.

De hecho, hay una escuela de pensamiento emergente que defiende que en realidad necesitamos más personas.

En 2018, el multimillonario tecnológico Jeff Bezos predijo un futuro en el que nuestra población alcanzará un nuevo hito decimal, en la forma de un billón de humanos dispersos por nuestro Sistema Solar, y anunció que está planeando formas de lograrlo.

Mientras tanto, otros, incluido el locutor británico e historiador natural David Attenborough, han etiquetado a nuestro masivo enjambre humano como una “plaga para la Tierra”.

Desde este punto de vista, casi todos los problemas ambientales que enfrentamos actualmente, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad, el estrés hídrico y los conflictos por la tierra, se remontan a nuestra reproducción desenfrenada durante los últimos siglos.

Allá por 1994, cuando la población mundial era de “apenas” 5.500 millones, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, calculó que el tamaño ideal de nuestra especie estaría entre 1.500 y 2.000 millones de personas.

Entonces, ¿está sobrepoblado actualmente el mundo? ¿Y qué podría deparar el futuro para el dominio global de la humanidad?

Una preocupación ancestral

En la obra magna de Platón, “La República”, escrita alrededor del año 375 a.C., el filósofo describe dos ciudades-estado imaginarias. Una es saludable y la otra es “lujosa” y “febril”.

En esta última, la población gasta y devora en exceso, entregándose al consumismo hasta “sobrepasar el límite de sus necesidades”.

Imagen de Platon

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En la Antigua Grecia, el filósofo Platón abogó por el control de la población y del consumo.

Esta ciudad-Estado moralmente decrépita finalmente recurre a apoderarse de las tierras vecinas, lo que naturalmente desemboca en una guerra: simplemente no puede mantener a su gran población codiciosa sin recursos adicionales.

Platón se había topado con un debate que todavía está vivo hoy: ¿el problema es la población humana o son los recursos que consume?

En su famoso trabajo, “Un ensayo sobre el principio de la población”, publicado en 1798, Thomas Malthus, un clérigo inglés con una inclinación por el pesimismo, comenzó con dos observaciones importantes: que todas las personas necesitan comer y que les gusta tener relaciones sexuales.

Cuando se lleva a su conclusión lógica, explicó, estos simples hechos conducen a que las demandas de la humanidad superen los suministros del planeta.

“La población, cuando no se controla, aumenta en una proporción geométrica. La subsistencia aumenta solo en una proporción aritmética. Un ligero conocimiento de los números mostrará la inmensidad del primer poder en comparación con el segundo”, escribió Malthus.

El futuro de los habitantes en la Tierra

En otras palabras, un gran número de personas conduce a un número aún mayor de descendientes, en una especie de circuito de retroalimentación positiva, pero nuestra capacidad para producir alimentos no necesariamente se acelera de la misma manera.

Estas simples palabras tuvieron un efecto inmediato, encendiendo un miedo apasionado en algunos y la ira en otros, lo que continuaría reverberando en la sociedad durante décadas.

El primer grupo pensó que había que hacer algo para evitar que nuestros números se descontrolaran. El segundo, que limitar el número de personas era absurdo o poco ético, y en su lugar se debería hacer todo lo posible para aumentar el suministro de alimentos.

Cuando se publicó el ensayo de Malthus, había 800 millones de personas en el planeta.

Sin embargo, no fue sino hasta 1968 que surgieron las preocupaciones modernas sobre la sobrepoblación global, cuando un profesor de la Universidad de Stanford, Paul Ehrlich, y su esposa, Anne Ehrlich, escribieron “La bomba demográfica”.

Portada de "La bomba demográfica" de Paul Ehrlich

Sierra Club/Ballantine Books
Este libro dio pie a la preocupación actual por la sobrepoblación.

Se inspiró en la ciudad india de Nueva Delhi. La pareja regresaba a su hotel en un taxi una noche y atravesó un barrio pobre, donde se vieron abrumados por la cantidad de actividad humana en las calles.

Escribieron sobre la experiencia de una manera que ha sido muy criticada, especialmente porque la población de Londres en ese momento era más del doble que la de Nueva Delhi.

La pareja publicó su libro debido a la preocupación por la hambruna masiva que creían que se avecinaba, particularmente en los países en desarrollo, pero también en lugares como Estados Unidos, donde la gente comenzaba a notar el impacto que estaba teniendo sobre el medio ambiente.

El trabajo ha sido ampliamente acreditado con (o acusado de, según el punto de vista) desencadenar muchas de las ansiedades actuales sobre la sobrepoblación.

Visiones encontradas

Las estimaciones varían, pero se espera que alcancemos el “punto más alto humano” entre los años 2070 y 2080, momento en el que habrá entre 9.400 y 10.400 millones de personas en el planeta.

Puede que sea un proceso lento: si llegamos a los 10.400 millones, la ONU espera que la población se mantenga en ese nivel durante dos décadas, pero finalmente, después de esto, se prevé que la población disminuya.

Esto ha generado visiones encontradas sobre nuestro futuro.

En un extremo del espectro se encuentran aquellos que ven como una crisis las tasas de fertilidad bajas de algunas regiones del planeta.

Un demógrafo está tan preocupado por la caída en la tasa de natalidad en Reino Unido que ha sugerido gravar a las personas sin hijos.

En 2019, en el país nacían en promedio 1,65 niños por mujer. Esto está por debajo del nivel de reemplazo (la cantidad de nacimientos necesarios para mantener el mismo tamaño de población) de 2,075, aunque la población siguió creciendo debido a la inmigración.

Una muchedumbre de gente en un concierto

Getty Images
Algunos están preocupados por la sobrepoblación mientras que otros advierten que la natalidad está cayendo en casi todo el mundo, lo que podría traer problemas.

El punto de vista opuesto es que desacelerar y eventualmente detener el crecimiento de la población mundial no solo es eminentemente manejable y deseable, sino que puede lograrse a través de medios totalmente voluntarios, métodos como simplemente proporcionar anticonceptivos a quienes los deseen y educar a las mujeres.

De esta manera, los defensores de esta posición creen que no solo podríamos beneficiar al planeta, sino también mejorar la calidad de vida que experimentan los ciudadanos más pobres del mundo.

Por otro lado, otros abogan no fijarse en el número de personas en el mundo y centrarse en nuestras actividades.

Argumentan que lo importante es la cantidad de recursos que utiliza cada persona y señalan que el consumo es significativamente mayor en los países más ricos con tasas de natalidad más bajas.

Reducir nuestras demandas individuales sobre el planeta podría reducir la huella de la humanidad sin sofocar el crecimiento en los países más pobres.

De hecho, el interés occidental en reducir el crecimiento de la población en las partes menos desarrolladas del mundo ha sido acusado de tener matices racistas, cuando Europa y América del Norte están más densamente pobladas en general.

El impacto ambiental con 8 mil millones de habitantes en la Tierra

Más allá de este debate, las estadísticas sobre el impacto que hemos tenido sobre la Tierra son alarmantes.

Según el organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 38% de la superficie terrestre del planeta se utiliza para cultivar alimentos y otros productos (como combustible) para los seres humanos o su ganado: cinco mil millones de hectáreas en total.

Y aunque nuestros antepasados vivían entre gigantes, cazando mamut y pájaros elefantes de 450 kg, hoy somos la especie vertebrada dominante en la Tierra.

En peso, los humanos representamos el 32% de los vertebrados terrestres, mientras que los animales salvajes representan solo el 1% del total. El ganado representa el resto.

Animales migrando

Getty Images
Las migraciones naturales de muchos animales salvajes ahora son imposibles de hacer sin deambular por asentamientos humanos o infraestructura humana.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) descubrió que las poblaciones de vida silvestre disminuyeron en dos tercios entre 1970 y 2020; durante el mismo período, la población mundial se duplicó con creces.

De hecho, a medida que aumenta nuestro dominio, se han producido muchos cambios ambientales en paralelo, y varios ambientalistas prominentes, desde la primatóloga Jane Goodall, famosa por su estudio de los chimpancés, hasta el naturalista y presentador de televisión Chris Packham, han expresado su preocupación.

En 2013, Attenborough explicó su punto de vista a la revista Radio Times: “Todos nuestros problemas ambientales se vuelven más fáciles de resolver con menos personas, y más difíciles y en última instancia imposibles de resolver con cada vez más personas“.

A algunos la alarma por la huella ambiental de la humanidad los ha llevado a decidir tener menos o ningún hijo, incluidos el duque y la duquesa de Sussex, Harry y Meghan, quienes anunciaron en 2019 que no tendrían más de dos por el bien del planeta.

En el mismo año, Miley Cyrus también declaró que aún no tendría hijos porque la Tierra está “enojada”.

Un número creciente de mujeres se están uniendo al movimiento antinatalista y han declarado una “huelga de natalidad” (BirthStrike), hasta que se aborde la emergencia climática actual y la crisis de extinción.

La tendencia se vio impulsada por una investigación de 2017, que calculó que el simple hecho de tener un hijo menos por mujer en el mundo desarrollado podría reducir las emisiones anuales de carbono de una persona en 58,6 toneladas de “CO2 equivalente” o CO2e, más de 24 veces el ahorro de no tener un auto.

Hoy en día, se acepta ampliamente que las personas están ejerciendo una presión insostenible sobre los recursos finitos del mundo, un fenómeno que se destaca en el “Día del exceso de la Tierra”, la fecha en la que cada año se estima que la humanidad ha agotado todos los recursos biológicos que el planeta puede brindar de manera sostenible.

En 2010 cayó el 8 de agosto. Este año fue el 28 de julio.

Conmemoración del "Día del exceso de la Tierra" en Berlín, en 2018.

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Conmemoración del “Día del exceso de la Tierra” en Berlín.

Ya sea que el problema sea que hay demasiados humanos, los recursos que usamos o ambos, “no puedo siquiera imaginar cómo más humanos podrían ser mejores para el medio ambiente”, dice la académica Jennifer Sciubba, autora del libro “8.000 millones y contando: cómo el sexo, la muerte y la migración dan forma a nuestro mundo”.

Sin embargo, Sciubba señala que la idea de una inminente “bomba demográfica” que viene a destruir el planeta -como sugiere el libro de los Ehrlich- está desactualizada.

“Cuando lo escribieron creo que había 127 países en el mundo donde las mujeres en promedio tenían cinco o más hijos en su vida”, dice.

En esa era, las tendencias de la población realmente parecían exponenciales, y ella sugiere que esto infundió pánico sobre el nivel de población en ciertas generaciones que aún están vivas hoy.

“Pero hoy solo hay ocho ”, expone Sciubba. “Así que creo que es importante que nos demos cuenta de que esas tendencias cambiaron“.

Un futuro más feliz

La demografía no solo influye en el medio ambiente y la economía: también es una poderosa fuerza oculta que da forma a la calidad de vida de las personas en todo el mundo.

Según Alex Ezeh, profesor de Salud Global en la Universidad de Drexel, en Pensilvania, el número absoluto de personas en un país no es el factor más importante.

En cambio, es la tasa de crecimiento o disminución de su población lo que es clave para las perspectivas futuras de un país: esto determina qué tan rápido están cambiando las cosas.

Tomemos África, donde Ezeh explica que actualmente se están produciendo tasas de crecimiento de la población radicalmente diferentes, dependiendo de dónde se mire.

“En varios países, particularmente en el sur de África, las tasas de fertilidad realmente han disminuido y el uso de anticonceptivos ha aumentado: la tasa de crecimiento de la población se está desacelerando, lo que en cierto modo es una buena noticia”, dice Ezeh.

Al mismo tiempo, algunos países de África Central todavía tienen altas tasas de crecimiento demográfico, como resultado de la alta fecundidad y una esperanza de vida más larga.

En algunos lugares está muy por encima del 2,5% anual, “lo cual es enorme”, dice Ezeh. “La población se duplicará cada más de 20 años en varios países”.

Personas en un mercado de alimentos

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Hoy usamos el 38% de la superficie terrestre para cultivar alimentos u otros productos para los humanos.

“Creo que la conversación sobre el tamaño y los números está fuera de lugar”, dice Ezeh.

“Piensa en una ciudad que se duplica cada 10 años, como varias ciudades en África. ¿Qué gobierno realmente tiene los recursos para mejorar cada infraestructura que existe actualmente cada 10 años, a fin de mantener el nivel correcto de cobertura de esos servicios?

“Los economistas piensan que una gran población es excelente para muchos resultados diferentes, pero ¿se logra esa gran población en 10 años, 100 años o 1000 años? Cuanto más se tarde en llegar, mejor se pueden establecer las estructuras correctas en el sistema que sostendrá a esa población”, añade Ezeh.

Una presencia en expansión

Aunque aún no se ha decidido el grado en que la humanidad continuará expandiéndose por el planeta, ya se han establecido algunas trayectorias.

Y una es que es probable que la población humana continúe creciendo durante algún tiempo, independientemente de cualquier posible esfuerzo por disminuirla.

Un estudio publicado en 2014 encontró que, incluso en el caso de una gran tragedia global como una pandemia mortal o una guerra mundial catastrófica, o una política draconiana del hijo único implementada en todos los países del planeta -nada de lo cual nadie espera, por supuesto- nuestra población aún crecerá hasta los 10.000 millones de personas para 2100.

Con la humanidad lista para volverse aún más dominante en los próximos años, encontrar una manera de vivir juntos y proteger el medio ambiente podría ser el mayor desafío de nuestra especie hasta el momento.


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