Deshacernos de la clase política no es utópico; creer que velan por el pueblo sí lo es: Mireles
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Deshacernos de la clase política no es utópico; creer que velan por el pueblo sí lo es: Mireles

“Yo estoy convencido de que los partidos políticos son los que tienen dividida a toda la nación, y lo que queremos una independencia total y absoluta de este sistema, tan corrupto y podrido”, dijo Manuel Mireles, fundador de los grupos civiles de autodefensa
Cuartoscuro
Por París Martínez @paris_martinez
6 de marzo, 2018
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Durante el pasado fin de semana, el doctor José Manuel Mireles –fundador de los grupos civiles de autodefensa que en 2013 se alzaron en armas en Michoacán, para expulsar al crimen organizado de sus comunidades– dio a conocer que el partido Morena le ofreció una candidatura senatorial, ofrecimiento que determinó no tomar en cuenta, al no provenir directamente del líder moral y aspirante presidencial de dicho partido, Andrés Manuel López Obrador.

Consultado al respecto, el doctor Mireles explicó que en realidad no está en sus planes integrarse a la política institucional y, por el contrario, subrayó: “Yo estoy convencido de que los partidos políticos son los que tienen dividida a toda la nación, y lo que queremos es una independencia total y absoluta de este sistema, tan corrupto y podrido. Veamos ahorita: quiénes son los que están propuestos para ocupar un lugar en el Senado, en la Cámara de Diputados. Son los mismos de siempre, que antes estaban en un partido político y ahora están en otro”.

Por eso, aclaró sobre el ofrecimiento que le hizo el partido Morena, a través de Yeidkol Polevnsky, “yo lo veo realmente como un tema mediático, especulativo, sin un fondo real”, además, subrayó, Andrés Manuel López Obrador no lo contactó directamente.

“Obviamente –dijo–, si llega a llamar qué bueno, y si no, también, porque no es lo que ando buscando”.

Entrevistado en la Ciudad de México, en donde presentó su libro “Todos somos autodefensa”, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el doctor Mireles reveló que luego de tres años de prisión, por una acusación de “sedición” de la que fue absuelto y liberado apenas en 2017, aún lidia con los problemas de salud que le provocó su encierro, principalmente cardiacos.

No obstante, aclaró, “seguimos en pie de lucha: lo que queremos es cheranizar el país”.

Con este concepto, Mireles hace referencia a la localidad michoacana de Cherán, que hace seis años abandonó, por consenso popular, el sistema convencional de partidos políticos y elección de autoridades gubernamentales, y migró al sistema de gobierno comunitario, basado en la asamblea popular.

“Cheranizar –añadió–, quizás sea una palabra mal aplicada, pero es la más adecuada en este momento, y significa la independencia del sistema corrupto de la política mexicana”.

En México, señaló el doctor, que por 30 años ha trabajado para el sistema de salud estatal, “el pueblo somos gente de trabajo, y merecemos respeto, desgraciadamente tenemos un sistema de gobierno que no respeta a nadie, y a los políticos les valen madres la necesidades del pueblo mexicano, solamente luchan para satisfacer sus propias necesidades… y lamentablemente no tienen llenadero: todos los políticos han sido unos bandidazos toda la vida, y su bandidismo lo convierten ahora en ley”.

Por ello, subrayó que el movimiento popular de Cherán, y el movimiento las autodefensas en Michoacán, son ahora un “ejemplo para toda la nación mexicana”.

“Me enorgullezco –subrayó– al mencionar que desde hace cinco años no se pierde un alfiler en los lugares en los que las autodefensas somos la seguridad pública: en Aquila, Cuahuayana, Cinicuila, Cualcomán, Tepalcatepec, Tancítaro, no hay un secuestro desde hace cinco años, no hay una ejecución, una violación, una extorsión.”

En contraste, en el resto de las comunidades de Michoacán, y de estados vecinos, la violencia ha aumentado.

“Te pongo un ejemplo: en Cuahuayana, donde la seguridad pública son las autodefensas, hay tranquilidad, y cruzando un río están los municipios de Colima con mayor índice de asesinatos. Y de ese lado del río tienen campamentos militares, está la PGR, hay policía estatal, ministerial, y policías municipales armados, pero ahí no disminuye el crimen”.

– ¿Considera entonces que el concepto de las autodefensas civiles se mantiene vigente? –se le pregunta.

– Mira, sólo la sociedad civil puede lograr que se dé la reconstrucción del tejido social del país. Eso no lo van a hacer los políticos, eso no se va a lograr con decisiones cupulares, porque nuestras heridas no fueron por decreto, sino por actividades muchas veces apoyadas por el Estado mexicano. Nuestras heridas han dejado un dolor muy profundo no sólo a los michoacanos, sino a todos los mexicanos. Y eso no se puede eliminar con un plumazo, en un Senado. Nunca.

Sin embargo, aclara que su concepto de “autodefensa” no es el de “un civil, armado con un riflón, buscando criminales. No. Todos somos autodefensa, porque todos perdimos la confianza en el gobierno, que no cumple su obligación de brindar seguridad, y entonces nos la brindamos nosotros mismos: hay ciudades enteras, en las que todas las ventanas tienen rejas, y no me digas que es porque a toda la gente le gusta tener esos pinches fierros feos en sus ventanas, o que les gusta vivir entre rejas, lo hacen porque no tienen confianza en la seguridad que dice brindar el gobierno, eso es la autodefensa”.

Bajo este concepto, afirma, en la actualidad trabaja desde su Fundación Manuel Mireles para la reconstrucción del tejido y la paz social en Michoacán.

“Primero debemos trabajar en sanar nuestras heridas, sólo así podemos lograr la paz social: el día que los michoacanos ya no tengamos tanto odio, tanto rencor, tanto resentimiento contra el gobierno, contra el Estado mexicano, a la mejor vamos a poder darnos la oportunidad de invitar a las instituciones que nos abandonaron hace tantos años, ya no para descargar nuestro coraje, ya no para que nos digan por qué nos abandonaron, sino para invitarlos a que tengan un pensamiento como seres humanos, y podamos evitar lo que ya pasó una vez, que podamos sentarnos a platicar, frente a frente, en unos diálogos de paz. Pero para eso, sanar nuestras heridas es primordial. No puedo yo sentarme delante de un uniformado, sin tener que aguantarme las ganas de mentarle la madre. Y no por lo que hicieron, sino por lo que no hicieron.”

Y ese trabajo de reconciliación, considera, sólo puede partir de la organización de la sociedad civil, nunca de la clase política.

Por ello, concluye, “yo no veo utópico cheranizar el país. Creer que las instituciones van a cumplir la función por la que nos cobran impuestos, que es servir y proteger, dar seguridad, eso sí es utópico”.

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'Fuimos héroes pero ya nos olvidaron': Los médicos italianos que enfrentaron la pandemia

Ahora que Italia ha superado el auge de la pandemia, el personal médico de ese país dice que está sintiendo el trauma tras haber encarado la emergencia.
27 de mayo, 2020
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Los doctores y enfermeras en Italia han sido elogiados como héroes por haber atendido y tratado a pacientes extremadamente enfermos con coronavirus.

Pero ahora ellos están sufriendo.

Lombardía fue la región del mundo más afectada y el personal médico está teniendo dificultades tratando de mantener la cordura.

Paolo Miranda es un enfermero de cuidados intensivos en Cremona. “Estoy más irritable”, confiesa. “Me enojo fácilmente y busco pleitos”.

Hace unas semanas, Paolo decidió documentar la desoladora situación dentro de una unidad de cuidados intensivos tomando fotografías. “Nunca quisiera olvidar lo que nos ocurrió. Pronto estará consignado a la historia”, me cuenta.

Una enfermera con la cara cubierta con una máscara en un entorno oscuro

Paolo Miranda
“Teníamos que combatir un enemigo. Ahora que tengo tiempo para reflexionar, me siento tan perdida, sin dirección”.

En sus fotografías, quiere mostrar cómo sus colegas están lidiando con la “Fase 2”, a medida que la vida regresa a la normalidad en Italia.

“Aunque la emergencia se está calmando, nos sentimos rodeados de oscuridad“, señala. “Es como si estuviéramos llenos de heridas. Cargamos internamente todo lo que hemos visto”.

Pesadillas y sudores nocturnos

Es un sentimiento compartido por Monica Mariotti, también una enfermera de la unidad de cuidados intensivos. “Las cosas son mucho más difíciles ahora que durante la crisis”, afirma.

“Teníamos que combatir un enemigo. Ahora que tengo tiempo para reflexionar, me siento tan perdida, sin dirección”.

Durante la crisis, el personal estaba abrumado y no tenía tiempo para pensar. Pero, a medida que la presión de la pandemia se desvanece, igualmente lo hace la adrenalina.

Todo el estrés acumulado durante las últimas semanas empieza a subir a la superficie.

Un enfermero con la cara cubierta con una máscara en un entorno oscuro

Paolo Miranda
“Es como si estuviéramos llenos de heridas. Cargamos internamente todo lo que hemos visto”.

“Tengo insomnio y pesadillas”, dice Monica. “Me despierto 10 veces todas las noches con el corazón acelerado y sin aliento”.

Su colega Elisa Pizzera recalca que se sintió fuerte durante la emergencia pero que ahora está exhausta.

No tiene energía para cocinar ni encargarse de los quehaceres en la casa y, cuando tiene un día libre, se pasa la mayor parte del tiempo sentada en el sofá.

No es el “nuevo normal”

Martina Benedetti, una enfermera de cuidados intensivos en Toscana, todavía rehúsa ver a la familia y amigos por temor de infectarlos.

“Inclusive mantengo la distancia social con mi esposo”, confiesa. “Dormimos en cuartos separados”.

Una joven enfermera con la cara irritada por el uso de una máscara

BBC
“No estoy segura de que quiera seguir siendo una enfermera”.

Hasta las cosas más sencillas se han vuelto demasiado. “Cada vez que salgo a caminar, me siento ansiosa y tengo que regresar a casa inmediatamente”, reconoce Martina.

Ahora que finalmente tiene tiempo para reflexionar, está llena de inseguridades.

“No estoy segura de que quiera seguir siendo una enfermera”, me cuenta. “He visto más gente morir en los últimos dos meses que durante seis años”.

Alrededor de 70% de trabajadores de la salud que se ocupaban de covid-19 en las regiones peor afectadas de Italia están sufriendo de agotamiento, según un estudio reciente.

“En realidad, este es el momento más difícil para médicos y enfermeras”, explica Serena Barello, autora del estudio.

Cuando enfrentamos una crisis, nuestro cuerpo produce hormonas que nos ayudan a manejar el estrés.

“Pero, cuando finalmente tienes tiempo de reflexionar sobre lo sucedido, y la sociedad sigue hacia adelante, todo se te puede derrumbar y te sientes más cansancio y angustia emocional”, dice la doctora Barello.

Un enfermero con lesiones en su nariz y pómulos causadas por equipo de protección

Paolo Miranda
“De repente nos convertimos en héroes, pero ya nos han olvidado”

Se preocupa que muchos médicos y enfermeras sufrirán síntomas de trastorno por estrés postraumático (TEPT) mucho después de la pandemia.

Esto es cuando el impacto de una experiencia traumática afecta la vida de una persona, meses y hasta años después.

Para los trabajadores de la salud, esto podría dificultar sus habilidades de continuar trabajando con la intensidad y concentración que sus trabajos requieren.

Héroes olvidados

Alrededor del mundo, los médicos y enfermeras en las primeras líneas están siendo elogiados como héroes por arriesgar sus vidas para tratar a los pacientes. Pero en Italia, ese aprecio se está desvaneciendo.

“Cuando estaban temiendo la muerte, de repente todos nos volvimos héroes, pero ya nos han olvidado”, dice Monica.

“Volveremos a ser vistas como personas que limpian culos, perezosas e inútiles”.

Una enfermera con la cara cubierta con una máscara en un entorno oscuro

Paolo Miranda

En Turín, unas enfermeras recientemente se encadenaron y se pusieron bolsas plásticas, en referencia a cómo tuvieron que improvisar en los hospitales por escasez de equipos de protección personal.

Realizaron la manifestación para exigir reconocimiento por su labor.

“En marzo fuimos héroes, ahora ya nos han olvidado“, gritó una enfermera a través de un megáfono.

Les habían prometido un bono por su trabajo pero todavía no se ha materializado.

Sin escape

Por lo menos 163 médicos y 40 enfermeras han muerto de covid-19 en Italia. Cuatro de estas muertes fueron suicidios.

No obstante, muchos trabajadores de la salud ahora sienten como si la pandemia nunca hubiera sucedido. “Me siento abrumada por la ira“, indica Elisa Nanino, una médico que atendió casos de covid-19 en hogares de cuidado

Desde que se levantó el confinamiento, constantemente ve a personas bebiendo y comiendo juntas sin máscaras protectoras y sin mantener el distanciamiento social.

Me gustaría acercarme a ellos y gritarles en la cara, decirles que están poniendo a todos en peligro”, dice. “Es una gran falta de respeto hacia mí y todos mis colegas”.

Pero una cosa en la que todos los trabajadores de la salud coinciden es el apoyo del público les ayudó a sobrellevar la crisis.

Una enfermera con equipo de protección personal

Paolo Miranda

“No soy ningún héroe, pero me hizo sentir importante”, señala Paolo.

El reconocimiento público es la manera más poderosa que tenemos para ayudar a los trabajadores de la salud que enfrentan TEPT, según el estudio de la doctora Barello.

“Todos nosotros tenemos un papel crucial que jugar en este momento”, señala. “Debemos asegurarnos de no olvidar lo que médicos y enfermeras hicieron por nosotros”.

Los soldados pueden abandonar el campo de batalla y lidiar con su trauma en casa. Pero para estos médicos y enfermeras, el próximo turno de 12 horas siempre está a la vuelta de la esquina.

Tienen que lidiar con todo esto en el mismo lugar donde han sufrido tanto.

“Me siento como un soldado que acaba de regresar de la guerra”, explica Paolo. “Obviamente no vi armas ni cadáveres en la calle, pero de muchas maneras, siento como si hubiera estado en las trincheras”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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