Curas para enfermedades e inventos ecológicos: estos proyectos demuestran que la ciencia es cosa de niños
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Curas para enfermedades e inventos ecológicos: estos proyectos demuestran que la ciencia es cosa de niños

Cinco niños y jóvenes, participantes del Programa Adopta un Talento (PAUTA) fueron premiados por la UNAM por ser “los mejores comunicadores en la ciencia”, con proyectos ecológicos o que buscan curar enfermedades como el Parkinson y cáncer.
Especial
Por Eréndira Aquino
6 de marzo, 2018
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Xóchitl tiene ocho años; es originaria de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, un lugar donde, dijo, las temperaturas son bajas buena parte del año, y el bañarse con agua fría genera enfermedades respiratorias a sus habitantes.

Inspirada en la necesidad de tener agua caliente de manera económica, Xóchitl elaboró un calentador solar hecho con botellas de plástico, pintura negra y dos trozos de vidrio, todos ellos reciclados, para que las personas de su comunidad y del estado, donde más del 77% de las personas viven en condiciones de pobreza, puedan replicarlo.

Xóchitl es la primera niña en recibir el ‘Premio ICN a la mujer’ y una de las cinco niñas, niños y jóvenes de entre 8 y 17 años, que participan en el Programa Adopta un Talento (PAUTA),  premiados por el Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por sus “excepcionales habilidades para comunicar la ciencia.

Al igual que Xóchitl Cruz, Raúl Segura, Iván Díaz, Miranda Ibarlucea, y Gael Osollo, fueron premiados por el Instituto como “los mejores comunicadores en la ciencia”, quienes además recibieron acompañamiento por parte de científicos de diversas instituciones, para experimentar y desarrollar habilidades en diversos espacios.

A continuación, te presentamos los proyectos con los que estos niños ganaron becas y el reconocimiento por parte de la UNAM:

Baño calientito

Luego de 4 años de investigar con PAUTA, Xóchitl elaboró un calentador solar que se hizo a partir de botes de plástico reciclados de un litro pintados de color negro.

“Los botes se coloraron sobre las puertas de vidrio de un enfriador descompuesto para poder encapsular el calor y así obtener agua caliente”, explicó la niña, ganadora del Premio ICN a la Mujer.

El ICN entregó el reconocimiento a Xóchitl “en reconocimiento a su interés por la ciencia y a su especial capacidad de comunicarla”.

La idea del premio es motivarla a continuar con su trayectoria para formarse como científica y “por su esfuerzo al imaginar un proyecto de ciencia a favor de su comunidad”, señaló el Instituto.

Telaraña antioxidante

Raúl Alejandro, un niño de 11 años originario de la Ciudad de México, diseñó la molécula de una sustancia con propiedades antioxidantes que pudiera atrapar radicales libres que dañan las células del cuerpo, provocando enfermedades como el cáncer.

Acompañado por el Maestro en Ciencia e Ingeniería de Materiales, Miguel Reina Tapia, Raúl Alejandro Segura elaboró el modelado molecular en una computadora, inspirado en las moléculas que ya existen en la naturaleza, y creó una “telaraña” que puede neutralizar el radical libre •OOH, que es tóxico.

Lee: Niños y jóvenes mexicanos buscan cambiar al mundo con estos cuatro proyectos.

Dispositivo de estimulación transcraneal

Entusiasmado con la idea de ayudar a un familiar que vive con Parkinson, Iván Jair diseñó un dispositivo no invasivo que ayude a tratar los temblores que provoca la enfermedad.

El joven de 17 años explicó que, actualmente, el tratamiento más común para el Parkinson es el de “Estimulación Cerebral Profunda (ECP)”, que es invasivo y provoca hemorragias. “De ahí la idea de crear un neuroestimulador que simule a la ECP, pero lo hagas de una manera no invasiva”.

Acompañado del investigador de doctorado Gabriel Ramírez García, Iván Díaz desarrolló el prototipo de un dispositivo de estimulación transcraneal: investigó sobre los síntomas y tratamientos de la enfermedad, lo que derivó en el diseño de un artefacto que pasó dos pruebas.

Sin embargo, explicó Iván, por el momento tendrá que abandonar el proyecto, pues no cuentan con recursos para realizarle modificaciones y más pruebas, por lo que ahora realizará un proyecto de diseño molecular, que podría aplicarse en el tratamiento de la esquizofrenia.

Guante contra temblores

Miranda Iberlucea, de 17 años, ideó otro dispositivo que ayuda en tratamientos de la enfermedad de Parkinson: un guante que contrarresta los movimientos provocados en las personas, a partir de vibraciones que retroalimentan el cerebro y logran que los impulsos nerviosos se detengan.

Acompañada por el Maestro en Ciencias Hernando Ortega Carrillo, Miranda creó una simulación de temblores que siguen la misma frecuencia que la promedio en un paciente de Parkinson, lo que confirmó la teoría de que los patrones complejos pueden detener ciertos movimientos por completo.

Agua libre de contaminantes

Gael Osollo realizó un filtro para purificar agua de lluvia, con materiales naturales de bajo costo: un purificador de café, gravilla de tezontle y carbón.

Este joven de 13 años, quien trabajó por cuenta propia, orientado y auxiliado únicamente por sus padres, generó filtros para quitar la acidez provocada por los contaminantes ambientales en el agua de lluvia, lo que contribuye a que esta agua pueda utilizarse para regar plantas y limpiar en casa.

Te puede interesar: Payasos Científicos, expertos que enseñan a niños oaxaqueños la cara divertida de la ciencia.

Miles de niños con PAUTA

El Dr. Frank Hoelfich, exdirector del Instituto de Ciencias Nucleares y uno de los académicos que apoya a PAUTA, habló sobre la importancia de incentivar a “nuestros recursos naturales más importantes, las niñas y niños del país, cinco de los cuales están con nosotros, y de los cuales estoy muy orgulloso”.

De acuerdo con el académico, “miles de estos niños no tienen la oportunidad de participar en el esfuerzo científico o cultural de nuestro país”, por lo que es importante ofrecerles espacios en los que puedan desarrollar habilidades y fomentar el conocimiento.

Además de la Ciudad de México, actualmente PAUTA se encuentra trabajando también en Morelos, Michoacán y Chiapas, en donde casi 400 científicos, especialistas en diferentes áreas, acompañan a través de talleres a más de 10 mil niños y niñas, quienes han desarrollado alrededor de mil 300 proyectos con impacto social en sus comunidades.

La Doctora Gabriela de la Torre, directora de PAUTA, explicó que el programa no está diseñado exclusivamente para preparar a niños y jóvenes que tengan como meta convertirse en científicos.

Aunque un 60% de los alumnos de sus talleres, al llegar a la edad de elegir una carrera escogen alguna ciencia como licenciatura, dijo, “hay quienes encuentran en la ciencia algo que les gusta, aunque solo quieren un espacio lúdico para desarrollar estas actividades, y la idea es acompañar a todos estos niños en la evolución de sus habilidades”.

La directora de PAUTA destacó que la cercanía con la ciencia y el desarrollo de habilidades y valores científicos permiten una participación cívica activa, con la que se puede hacer frente a la magnitud de los problemas que las sociedades modernas enfrentan, como cambio climático, pérdida de biodiversidad, la contaminación, enfermedades entre otros.

Cada año PAUTA lanza las convocatorias a los niños y jóvenes interesados en formar parte de sus talleres, quienes como únicos requisitos deben ser estudiantes de primaria, secundaria o bachillerato y estar interesados en la ciencia.

Conoce más del trabajo de PAUTA y de los niños que desarrollan diferentes proyectos a través de este proyecto en su página web.

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'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses'

Un estudio que indaga en la percepción de los mexicanos sobre la desigualdad, muestra una paradoja entre sus aspiraciones y lo que están dispuestos a contribuir personalmente para transformar la sociedad, dicen los autores.
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24 de mayo, 2021
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Monedas mexicanas

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Los mexicanos aspiran a vivir en un país con menos desigualdad social, dicen los investigadores, pero no conectan esa aspiración con el sistema impositivo.

Habla como mexicana porque ha vivido más de una década en ese país, pero no lo es.

Nació en Dinamarca, creció en distintos países europeos e hizo su doctorado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Alice Krozer conoce de la intersección entre América Latina y Europa y se ha especializado en estudios sobre desigualdad, elites y percepciones sociales.

Precisamente de esos temas trata la investigación hecha junto a Raymundo Campos-Vazquez, Aurora Ramírez-Álvarez, Rodolfo de la Torre y Roberto-Velez-Grajales. El foco estuvo puesto en las percepciones de los mexicanos.

“La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos”, dice la investigadora del Colegio de México. “Es una especie de paradoja entre lo que te gustaría y lo que estás dispuesto a sacrificar“.

Es cierto que en México existe una imagen negativa de los impuestos porque muchas personas creen que al final de cuentas los beneficios no llegan a los sectores más vulnerables, apunta.

Pero cuando se les preguntó sobre un escenario hipotético en relación a cuánto estarían dispuestos a contribuir para acabar con la pobreza y la desigualdad -sin mencionar el tema impositivo- la respuesta no fue muy generosa, especialmente en los sectores más ricos de la población.


Ustedes hicieron un estudio de cómo los mexicanos perciben la desigualdad y la movilidad social en su país. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

Una de las conclusiones es que la gente sí sabe que hay mucha desigualdad en México. Esa percepción es bastante cercana a las mediciones. Y lo mismo sobre la pobreza.

Pero la gente tiene una idea muy diferente sobre lo que es la riqueza y lo que es la movilidad social. En la riqueza sobreestiman cuánta gente rica realmente existe.

Alice Krozer

Alice Krozer
Alice Krozer sostiene que los mexicanos creen que hay mucha más movilidad social de la que existe.

En cuanto a la movilidad social, la gente cree que es mucho mayor. Piensan que un 30% de los que nacen pobres van a llegar a ser ricos. Y eso no es así. De 100 personas que nacen en la pobreza, solo dos personas logran llegar al sector de ingresos más altos. Es una discrepancia enorme entre la percepción y la realidad.

La otra conclusión importante es que la gente no asocia el sistema de impuestos con la redistribución. La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos. No hacen una conexión entre las dos cosas. No piensan que los impuestos pueden ser una medida redistributiva.

El estudio indica que los mexicanos estarían dispuestos a contribuir con un 10% de sus ingresos para disminuir la desigualdad y la pobreza. ¿Cómo varía según el estrato social al que le hicieron la pregunta?

Hay una pregunta que dice: si te diera un ingreso de mil pesos y te dijera que con una vara mágica voy a hacer desaparecer la pobreza y la desigualdad, ¿cuánto estarías dispuesto a dar de esos mil pesos?

Mexicanos

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De 100 mexicanos que viven en la pobreza, solo dos llegan a los sectores más altos de ingresos, explica Krozer.

En México los más pobres dijeron que estarían dispuestos a contribuir con un 15%, mientras que las personas con más riqueza dijeron que darían un 7,5% en promedio. Eso nos quiere decir que a los que tienen ingresos más altos les preocupa menos el problema.

¿Por qué les preocupa menos el problema?

Puede ser por razones personales en el sentido que no están conscientes del sufrimiento que provoca la desigualdad, aunque también puede tener que ver con ideales éticos. Pero esa pregunta específica no fue parte del estudio.

Cuando preguntaron sobre la disposición a contribuir en este escenario hipotético, no preguntaron por cuánto estaban dispuestos a pagar en impuestos…

No, fueron preguntas separadas.

Cuando preguntaron específicamente por pagar más impuestos para disminuir la desigualdad y la pobreza… ¿detectaron que algunos no quieren pagar más impuestos porque no creen que son eficientes, es decir, porque los recursos no llegan realmente a los más vulnerables?

Las personas con altos ingresos solían decir, yo pago muchos impuestos, no voy a pagar más. Les preguntamos cuánto cree usted que paga ahora de impuestos a la renta.

Y todos, sin importar el nivel socioeconómico, respondieron 40%. Eso es muy por arriba de lo que se paga hoy en México.

¿Y cuánto se paga de impuestos a la renta en México?

Depende, pero en promedio un 22%. Pero todos piensan que pagan 40%. Después les preguntamos cuánto desearían pagar. Y todos contestaron alrededor del 22%, que es lo que se paga en la realidad. Esa es la ironía.

Mexicanos

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La gente de todos los grupos socioeconómicos cree que paga un 40% de impuesto a la renta y eso no es así, dice la investigadora.

Después les preguntamos cuál sería su tasa de impuesto ideal para las personas ricas, para las que tienen un ingreso medio y para las personas pobres. La mayoría dijo que su tasa ideal para los pobres sería como un 14%, para los sectores medios un 22%.

Pero para los ricos, las personas con menos ingresos dijeron que deberían pagar más, mientras que las personas más ricas dijeron que ellos deberían pagar menos.

¿Cuánto pagan los más ricos?

Nominalmente deberían de pagar cerca de un 35%, pero en la realidad solo pagan 18%

¿Por qué?

Hay varios factores que incluyen evasión, elusión, exenciones…

¿Cómo se define una persona rica en México?

No existe una categoría de rico como tal. Comúnmente en los estudios económicos se usa, por ejemplo, la medición del 1%. En México el 1% con mayores ingresos gana cerca de 150.000 pesos mensuales.

¿Y en el otro extremo?

En México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza. Y si a eso le sumamos la población con vulnerabilidades, llegamos a un 80%. Es decir, hay muy poco margen para tener un ingreso medio.

Mexicana tejiendo

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Cerca de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza.

Y en ese nivel de pobrez, aún no está incluido el efecto de la pandemia.

En general, ¿podemos decir que los mexicanos quisieran tener menos desigualdad, pero no están dispuestos a pagar más impuestos?

Sí. Lo que muestra el estudio es que la gente no hace la conexión entre desigualdad y el pago de impuestos. En México hay una imagen muy negativa de los impuestos.

Pero eso tendrá algún sustento real, dados los niveles de corrupción que históricamente han existido en el país…

Esa mala imagen no es casual. Por muchas décadas ha sido muy mal visto el pago de impuestos. Eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y con cuestiones prácticas.

Auto rojo

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Según Krozer México es uno de los países más desiguales del mundo.

La gente se pregunta qué tanto ayuda el pago de impuestos a los más pobres, o qué tanto ayudan los impuestos si no hay un buen sistema gratuito de salud pública o educacional.

En el estudio usted dice que el pago de impuestos es la mejor herramienta para disminuir la desigualdad. Pero si la gente desconfía y no ve los beneficios sociales de pagar impuestos, quizás se justifica esa idea negativa. ¿Cuál es su opinión?

Seguramente una parte importante de los impuestos va a lugares donde no deberían ir, llámese ineficiencia, corrupción, o lo que sea. Pero yo creo que no por eso hay que tener una idea negativa de los impuestos.

También está la visión de que el Estado no debería intervenir en los temas de redistribución. Hay una visión conservadora de tener un Estado pequeño.

En países escandinavos, por ejemplo, se paga tres o cuatro veces más de lo que se paga en impuestos acá. Ellos también se quejan de los impuestos, pero a un nivel muy distinto. Dicen no quiero pagar 48% de mis ingresos, prefiero pagar 40% o 45%.

Pero en México y en Latinoamérica en general no están tan claros los beneficios del sistema tributario

Es que entre las personas con más riqueza, hay muchos que no están de acuerdo con que la salud y la educación deberían ser para todos. Más allá de que no se vean los beneficios, hay una idea sobre el rol del Estado.

Ustedes midieron la desigualdad usando el Índice de Gini y descubrieron que a los mexicanos les gustaría tener una desigualdad como la de Finlandia…

Les mostramos escenarios sobre desigualdad y les preguntamos cuál sería la situación ideal. México tiene un Gini de 0,5. Ellos contestaron que sería ideal un Gini de 0,3 o de 0,20, como el de Finlandia. Obviamente no les preguntamos sobre el Gini, pero les mostramos unas gráficas para que eligieran el sistema ideal.

Finlandeses

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En las encuestas los mexicanos expresaron su deseo de tener un nivel desigualdad que es equivalente al que existe en Finlandia.

Cerca de la mitad de los encuestados dijo que le gustaría tener una desigualdad equivalente a la de Finlandia, es decir, un 0,2. Eso nos dice que la gente no quiere vivir en un país tan desigual. La gente sí quiere una sociedad más igualitaria. Y los países escandinavos suelen ser como una utopía.

Obviamente las cosas no funcionan perfectas en esos países. Yo he crecido en Dinamarca y sé que tampoco las cosas son ideales ahí. Aunque lo que quieren los mexicanos, a lo que aspiran, es a tener una sociedad más justa, con mayores oportunidades.

Pero sin pagar más impuestos…

Es que los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses.

La idea de querer ser como un país escandinavo, en cuanto a tener menos desigualdad, termina ahí.

Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos.

La tasa mínima del impuesto a la renta, por ejemplo en Dinamarca, empieza en un 36%. Y eso es equivalente a la tasa máxima en México.

Después de esta investigación, ¿qué sensación le queda más allá de lo académico?

Me quedaron muchas más preguntas. Entonces conseguimos más financiamiento y ahora estamos a punto de salir al terreno para seguir investigando estos temas.

Helsinki, Finlandia

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“Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos”, dice Krozer.

Y me quedé pensando cómo se puede convencer a la gente de que es buena idea pagar más impuestos, o al menos tener un sistema impositivo más progresivo para disminuir la desigualdad.

Urge hacer algo sobre este tema. Con la pandemia, ahora más que nunca se necesitan más ingresos. Y como México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y con menor movilidad social, es importante hacer algo.


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