Sedatu censa y da folios a damnificados por sismo en Chiapas, pero luego los olvida: no han recibido ayuda

“Seguimos esperando, esperando, pero el problema es que muchas familias están durmiendo en galeras, bajo los árboles, en casas de familiares", relató uno de los damnificados del sismo del 7 de septiembre, que no ha recibido la ayuda que le prometieron las autoridades.

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María Manuel Piña, de 61 años, aún recuerda el momento en que el sismo del 7 de septiembre pasado le cambió la vida en su pueblo natal, Paredón, Chiapas. Ese día estaba cocinando y el piso de cantera saltó como si la tierra lo escupiera. Pudo resguardarse en un rincón de la cocina, pero las paredes se casi se vinieron abajo.

La casa que ocupaba una esquina en la calle, tuvo pérdida total. Los escombros fueron removidos y ahora sólo es un terreno con maleza, con un destartalado letrero puesto por la Secretaría de Desarrollo Agrario y Territorial (Sedatu) en el que se ven las fotografías del antes y después de su casa, a la que asignaron el folio 000957. Con ese numero, le dijeron, la dependencia regresaría para otorgarle una ayuda económica para reconstruir el inmueble.

Mientras camina por el terreno, esquivando las piedras con sus sandalias negras de plástico, María cuenta que funcionarios de Sedatu acudieron al pueblo a hacer el censo el 13 de septiembre. “Vinieron, le tomaron una foto, y me dijeron ‘tenga este papel, lo va a guardar porque le va a venir una ayuda porque esta casa ya no sirve. Se la van a tirar toda para que le hagan su casita”.

Cinco meses después, esa promesa no se cumplió. Ninguna ayuda le ha llegado.

Ningún funcionario regresó y después de un mes, su hijo habló a la Ciudad de México para preguntar por qué la ayuda había tardado tanto. La única respuesta fue que el folio no aparecía en el sistema. Luego, en diciembre, acudió a las oficinas de la Sedatu en Tuxtla Gutiérrez y le dijeron que el folio “ya no servía”, y no había más que hacer porque no habría otro censo ni más ayuda para damnificados. “Es inútil que insistan”, le dijeron.

Pero el caso de María no es el único con esta falta de ayuda y se agudiza en un poblado como Paredón, ubicado en el municipio de Tonalá, Chiapas, donde siete de cada 10 viviendas tuvo alguna afectación.

Después de no encontrar respuesta, Víctor Zavala, hijo de María, se fue enterando que él y su madre no eran los únicos que habían perdido sus casas, que tenían folio y no habían recibido ayuda. Por eso se le ocurrió llamar a una reunión en el pueblo con todos aquellos en esa situación.

Al encuentro llegaron 65 familias, más de las que había conocido sólo de oídas. Se le ocurrió hacer un censo ciudadano. Hizo una lista con los nombres y un archivo con los datos de cada uno: copia de la credencial de elector, las fotografías de sus casas, y el número de folio que le había asignado la Sedatu.

Hizo esto sólo por cuestión de organización, esperando que en algún momento puedan conseguir algún encuentro con funcionarios públicos, y se enteren de esta situación.

“Seguimos esperando, esperando, pero el problema es que muchas familias están durmiendo en galeras, bajo los árboles, en casas de familiares. Van a venir las aguas y vamos a estar en más problemas”, dice Víctor.

El presidente Enrique Peña Nieto acudió a Paredón el 31 de octubre de 2017 para entregar las primeras casas reconstruidas con recursos del Fonden, y en su discurso dijo que “lo que más me gusta es ver el ánimo de ustedes echado para adelante, no derrotados, no abatidos y dispuestos a seguir con este proceso de reconstrucción”.

Aunque había damnificados que aún no recibían ninguna ayuda durante el evento, “nos recomendaron no gritarle nada al presidente, no hacer ninguna manifestación, nos dijeron ‘sí les va a llegar su folio, aguántense, espérense’ y nadie hizo escándalo. Pensamos que iba a dar respuesta, pero no la tuvimos”.

Después de eso, el gobierno del estado colocó una pancarta a la entrada del poblado que reza “Chiapas está de pie”, pero “no es cierto, fuimos engañados. Nos dijeron que con el folio nos iban a ayudar y no nos ayudaron. Nos sentimos engañados”, dice Zavala.

Por eso le manda un mensaje al presidente Peña Nieto. Si de verdad quisiera solucionar, podría darles cemento y material para construcción, porque “dinero hay”, hubo muchas donaciones, y podrían atender a todos los damnificados “si hubiera voluntad, pero parece que no”.

El director general de Ordenamiento Territorial y Atención a Zonas de Riesgo de la Sedatu, Armando Saldaña, asegura que esta situación puede tratarse de un error humano al incluir los datos del censo definitivo.

“Si no aparecen en el listado se debe a un error de la gente que realizaron los recorridos, pudieron haber perdido los folios, no los capturaron. Los dejaron olvidados. Es mas bien un error al hacer el listado final”, dice en entrevista con Animal Político.

El funcionario reconoce que “esto ha sucedido en algunas localidades” y puede obedecer a la rapidez para trabajar tras un desastre natural, porque “en las reglas de operación se tienen 20 días para hacer el censo”, dice.

“Nos interesa que todas las familias tengan un beneficio” y si esto se trata de un error humano, promete, puede solucionarse. Al recibir estas inconsistencias, “referiremos a estas personas a la delegación y ésta tiene que hacer la revisión con el municipio para validar”.

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