Un cuartel con tres mandos: la estrategia de Anaya y el Frente para las campañas electorales
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Un cuartel con tres mandos: la estrategia de Anaya y el Frente para las campañas electorales

Con el argumento de que oficialmente todavía no comienzan las campañas presidenciales, el candidato Ricardo Anaya se ha reservado de nombrar un equipo formal
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta Monteagudo
21 de marzo, 2018
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Mientras que Andrés Manuel López Obrador presentó desde el arranque de precampañas, en diciembre, su propuesta de gabinete y en enero a su jefa de campaña, y José Antonio Meade engrosa periódicamente las filas de su equipo electoral, el candidato de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, no ha nombrado un coordinador de campaña.

Y no lo tendrá. Será un cuarto de guerra con tres cabezas y varias coordinaciones específicas, cuyos nombramientos se darán a conocer en los próximos días y horas.

Las decisiones más importantes las tomarán –como han hecho durante la pre e intercampaña– entre los presidentes de los partidos que forman la alianza: Damián Zepeda del PAN, Manuel Granados del PRD y Dante Delgado de Movimiento Ciudadano, constituidos como Coordinación Nacional Ejecutiva.

Zepeda, que subió a dirigente después de ser el secretario general panista con Anaya y se ha convertido en su mano derecha, explicó que es porque el Frente no solo es una alianza electoral. “El planteamiento político de nosotros es distinto, estamos planteando una coalición de gobierno y eso implica suma de esfuerzos y consenso. No implica una visión autoritaria, unipersonal. Y eso se muestra desde la campaña”, afirmó.

La visión de Anaya de contraponerse al PRI incluye hasta esta manera de proceder, según dijo un perredista cercano al equipo, que critica la tradición de que haya un tapado que luego sería presidente, con un coordinador que se volvería secretario de Gobernación, y todo un equipo que la población podía ir perfilando como parte del gobierno. “Así no va a ser”, aseguró.

El equipo, además, todavía está terminando de integrarse, a pesar de que falte poco más de una semana para el arranque de campañas, el 30 de marzo. Fernando Rodríguez Doval, vocero del PAN y de la campaña, rechazó que eso los ponga en desventaja frente al resto de candidatos.

“No nos hemos tardado; la campaña aún no empieza. Lo que estamos haciendo es sumar talentos tanto de los partidos que forman el Frente, como de la sociedad civil y la academia. No quiero juzgar el equipo de los demás candidatos, pero el de esta campaña será un equipo con enorme talento y cohesión”, señala.

Las primeras coordinaciones

“De la Coordinación Ejecutiva de los tres partidos se van a derivar varias coordinaciones. No una ni dos, sino varias: de estrategia, de alianza política, de coalición de gobierno, la operativa”, detalló Zepeda.

Algunos nombres están ya firmes. Uno de ellos es el de la coordinación operativa, que el dirigente panista confirma que será para Édgar Mohar Kuri, actual tesorero del partido.

Mohar fue director de Seguridad en Querétaro en 2003 cuando Anaya era secretario particular del gobernador. En 2015 ya fue coordinador de campaña del hoy candidato presidencial cuando contendió por la dirigencia del PAN, y una vez ganada, entró al Comité Ejecutivo Nacional (CEN).

Otras dos coordinaciones han sido los únicos nombramientos desde que iniciaron las precampañas: la de Propuesta y programa de gobierno, a cargo de Salomón Chertorivski, y la de promoción de gobiernos de coalición para Miguel Ángel Mancera, todavía jefe de Gobierno de la Ciudad de México y que está en la lista del PAN para llegar a senador plurinominal.

Aunque ambos vienen de un gobierno perredista, ninguno de los dos está afiliado al partido. Chertorivski perdió la contienda interna para ser candidato a jefe de gobierno del Frente ante Alejandra Barrales. Había sido secretario de Desarrollo Económico capitalino, con el propio Mancera, pero antes trabajó en gobiernos panistas, como director de Diconsa, comisionado del Seguro Popular y secretario de Salud en el sexenio de Felipe Calderón.

Otros nombres que los cercanos a la campaña han reconocido que estarán entre los próximos anuncios son el de Emilio Álvarez Icaza, que con el movimiento civil Ahora buscó ser candidato independiente pero luego se sumó al Frente y está en la lista del PRD al Senado; Santiago Creel, exsecretario de Gobernación con Fox, que se ha consolidado como uno de los principales asesores de Anaya; Jorge Castañeda, que fuera canciller también durante la mitad del sexenio foxista; y Rubén Aguilar, exvocero del mismo presidente que hoy apoya a Meade (como en 2012 apoyó también al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto).

La coordinación de mensaje estará en manos de Rodríguez Doval, que en estos meses ha estado al frente varios voceros, entre los que cuentan a los senadores Mariana Gómez del Campo, Laura Rojas, Adriana Dávila, Jorge Luis Preciado, Fernando Herrera y el diputado Jorge López.

Este equipo ha apoyado el discurso que principalmente ha sido de confrontación con el PRI. Sin embargo, con la contienda en marcha también va a girar hacia el puntero de las encuestas.

“Nosotros somos un partido de oposición y nuestro planteamiento central es que el régimen está agotado y tenemos que cambiar. Por lo tanto la referencia a quien está gobernando siempre estará presente. Pero nos queda muy claro que esta contienda es contra Andrés Manuel López Obrador”, afirma Zepeda.

Casa de campaña

En los primeros meses, Anaya seguía operando con su círculo más cercano en las oficinas del CEN panista, en la colonia Del Valle. Pero las reuniones con el resto de partidos empezaron a hacerse en oficinas externas, que no estuvieran bajo la bandera de ninguno de los tres partidos.

En su informe de gastos de precampaña, el PAN ya reportó 116,000 pesos con el concepto “Casa de precampaña. Por arrendamiento”. Mientras que PRD y MC reportaron menos de 2,000 en ese mismo rubro.

El equipo ya cuenta con un lugar para la operación de la campaña, que en lugar de casa más bien son dos pisos de oficinas en un edificio ubicado en una de las avenidas principales de la colonia Polanco. Aunque respecto a esto, al igual que a su equipo, Anaya ha preferido guardar silencio y esperar hasta el arranque formal de las campañas.

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Pedro Castillo: 3 claves detrás del caos político en Perú que llevó a la destitución y detención del mandatario

La decisión del ahora exmandatario Pedro Castillo de disolver el Congreso y de instaurar un gobierno de excepción desató una tormenta política que sacudió a todas las instituciones del Estado.
7 de diciembre, 2022
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Perú se sumió este miércoles en un caos político tras la decisión del ya expresidente Pedro Castillo de disolver el Congreso y de instaurar “un gobierno de excepción” que gobernaría a través de decretos ley hasta que un nuevo Parlamento con poderes constituyentes elaborara una nueva Constitución.

El anuncio del mandatario fue inmediatamente respondido con acusaciones de que estaba dando un “golpe de Estado”.

La decisión de Castillo fue cuestionada no solamente por la oposición, sino también por otras autoridades del Estado -incluyendo la Policía y las Fuerzas Armadas- y generó una ola de renuncias de altos funcionarios, entre los que se encuentran varios ministros y embajadores.

Mientras tanto, los miembros del Congreso adelantaron unas horas la sesión que tenían prevista para debatir y votar una moción de vacancia contra Castillo que, finalmente, terminó en su destitución del cargo.

Tras su anuncio de este miércoles, Castillo se presentó después ante la prefectura de la policía en Lima, donde fue arrestado.

Poco después, la hasta ahora vicepresidenta de Perú, Dina Boluarte, asumió la presidencia del país sudamericano.

Aquí te ofrecemos algunas claves para entender lo que está ocurriendo.

1. ¿Cómo se llegó hasta aquí?

Castillo asumió la presidencia en julio de 2021. Desde entonces vivió varias crisis de gobierno que le obligaron a reemplazar su cartera de ministros en más de una ocasión.

La sesión de este miércoles era el tercer intento de la oposición en el Congreso de sacarlo del poder declarando su vacancia del cargo por “permanente incapacidad moral” para gobernar.

El día antes, Castillo acusó a la oposición de querer “dinamitar la democracia” y volvió a declararse inocente de las acusaciones de corrupción en su contra.

La convocatoria del Congreso para discutir la destitución de Castillo, que estaba prevista antes de la declaración del gobierno de excepción, se basaba en la supuesta incompetencia del mandatario para gobernar pues en año y medio de gestión había nombrado cinco gabinetes y unos 80 ministros.

Sobre el mandatario pesan varias acusaciones de corrupción que involucran a miembros de su familia, pero que -en algunos casos- también le tocan directamente. De hecho, en octubre pasado, la fiscalía presentó una denuncia constitucional contra el mandatario, a quien señala por supuestamente liderar “una organización criminal” para enriquecerse con contratos del Estado y obstruir las investigaciones.

Sin embargo, durante la sesión de este miércoles para destituirle el argumento más mencionado por los parlamentarios para votar en su contra era la necesidad de preservar la democracia y el Estado de Derecho.

Para la destitución de Castillo era necesario el voto de dos tercios de los 130 miembros del Congreso, unos 87 parlamentarios, y fue aprobada con el respaldo de una holgada mayoría de 101.

Tras la declaración de vacancia, le correspondió a la vicepresidenta, Dina Boluarte, asumir la presidencia del país hasta concluir el periodo presidencial en julio de 2026.

Boluarte fue compañera de fórmula electoral de Castillo, postulada por el partido Perú Libre, y ocupó el cargo de ministra de Desarrollo e Inclusión Social hasta el pasado 25 de noviembre.

Cuando Castillo anunció este miércoles su decisión de disolver el Congreso, Boluarte se distanció públicamente de él, señalando que se trataba de un quiebre del orden constitucional.

2. Entre 2018 y 2022: 6 presidentes

Con la caída de Pedro Castillo y el ascenso de Dina Boluarte, Perú suma ya seis presidentes de la República desde 2018. En marzo de ese año, se produjo la renuncia del mandatario Pedro Pablo Kuczynski, quien había sido electo en los comicios de 2016 y optó por renunciar al cargo antes de que el Congreso procediera a realizar una votación -que el mandatario tenía perdida- para destituirle.

Kuczynski fue sustituido por su entonces vicepresidente Martín Vizcarra, quien fue removido del cargo por el Parlamento en 2020.

Tanto Kuczynski como Vizcarra están siendo investigados por la Fiscalía, pero hasta ahora no hay procesos judiciales en su contra.

Vizcarra fue sustituido por el congresista Manuel Merino, quien renunció al cargo cinco días después de asumir la presidencia. En su lugar, el Congreso juramentó a Francisco Sagasti, quien gobernó el país hasta la elección de Pedro Castillo.

Analistas señalan que, más allá de los posibles casos de corrupción en los que presuntamente puedan estar involucrados estos exmandatarios, los recurrentes cambios en la presidencia del país se explican también por la fragmentación política y por el diseño institucional del país que facilita que el Congreso use sus facultades de control para forzar cambios en el Ejecutivo.

Manifestantes protestando contra Castillo este miércoles en Perú.

Reuters
Manifestantes protestando contra Castillo este miércoles en Perú.

“Lo sucedido hoy es el final de la permanente rivalidad entre Pedro Castillo y el Congreso de Perú. Es un ejemplo más del difícil equilibrio y el pulso permanente al que aboca a estas dos instituciones el diseño constitucional actual de Perú”, dice Guillermo Olmo, corresponsal de BBC Mundo en Perú.

“En los últimos años ya hemos visto como muchos presidentes, con los Congresos con los que les tocó convivir tenían una relación en la que uno y otro están permanentemente apuntándose. El Congreso cuenta con el mecanismo de la vacancia y el presidente cuenta con el mecanismo del cierre del Congreso. Esto hace que la gobernabilidad del país sea muy difícil”, agrega.

3. ¿Qué puede pasar ahora con Pedro Castillo y con la nueva presidenta?

Según informan medios locales, Castillo se presentó la tarde de este miércoles ante la prefectura de la Policía Nacional de Perú (PNP), donde fue puesto bajo custodia.

Todavía se desconoce qué pasará con él, pero a juzgar por las declaraciones de altos funcionarios durante esta jornada es probable que sea sometido a algún tipo de procedimiento judicial.

Antes de la detención de Castillo, el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Morales, le acusó de estar violando “flagrantemente” la Constitución del país y anunció que formularía una denuncia penal contra el ahora exmandatario.

Por otra parte, el canciller de México, Marcelo Ebrard, dijo que su país podría recibir a Castillo si éste lo solicita. “Tenemos una política favorable al asilo, si lo pide no debiéramos oponerlo, pero no lo ha hecho”, señaló a la prensa.

En cuanto a la nueva presidenta, Dina Boluarte, durante su discurso de investidura hizo un llamamiento a las fuerzas políticas del país para impulsar el diálogo y el entendimiento.

Solicito una tregua política para instalar un gobierno de unidad nacional. Esta alta responsabilidad debe ser asumida por todas y por todos”, aseguró.

“Nos corresponde conversar, dialogar, ponernos de acuerdo, algo tan sencillo como impracticable en los últimos meses. Convoco por ello a un amplio proceso de dialogo entre todas las fuerzas políticas representadas o no en el Congreso”, agregó.

El corresponsal de BBC Mundo en Perú, Guillermo Olmo, destaca que, por lo pronto, lo ocurrido este miércoles puso fin a la presidencia de Castillo, pero no es el final de la crisis política en Perú.

“Esto supone el final de la presidencia de Castillo, pero no el final de la crisis política en Perú. El Congreso sigue muy dividido y, según las encuestas, es tan impopular como el ya expresidente. Y no se atisba un acuerdo que vaya más allá del hecho de que había que sacar a Castillo. No está claro que haya consenso sobre qué gobierno y qué programa seguir”, advirtió.


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