Exdelegados, experredistas e hijos de gobernadores, las apuestas de Morena en la CDMX
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Cuartoscuro

Exdelegados, experredistas e hijos de gobernadores, las apuestas de Morena en la CDMX

Los candidatos que contenderán por un puesto de elección popular por Morena en la CDMX son viejos conocidos de la capital. Algunos quieren volver a gobernar y otros ser diputados en las zonas que dominan.
Cuartoscuro
Por Carolina Ruiz
29 de marzo, 2018
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Los candidatos que competirán por las 16 alcaldías y diputaciones de la Ciudad de México, así como por curules federales tienen varias cosas en común, y no solo es que forman parte de la coalición Juntos haremos historia, formada por Morena, PES y PT.

Lo que tienen en común es que todos han ocupado si no el mismo puesto, sí uno parecido.

María Rojo e Inchaústegui

La actriz buscará regresar como alcaldesa a la delegación que dirigió del 2000 al 2003 con el PRD. Como militante de ese partido también ocupó el cargo de diputada en el periodo 1997-2000 y de senadora del 2003 al 2006, luego de concluir su período como delegada.

En el 2015 dejó el PRD luego de negarle la candidatura a la jefatura delegacional de Cuauhtémoc.

Vidal Llerenas Morales

Actualmente es diputado por el Distrito 8 de la Ciudad de México. Su carrera política comenzó en el 2006 cuando fue miembro del equipo de transición del Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, con el que trabajó del 2006 al 2012.

Fadlala Akabani Hneide

Su carrera comenzó en la delegación, Benito Juárez, con el PAN, partido al que se unió desde 1995. En la demarcación fue desde presidente del comité delegacional, candidato a diputado, hasta Jefe Delegacional del 2003 al 2006. En estas elecciones Morena lo eligió para competir, ahora por la alcaldía de Benito Juárez.

Francisco Chiguil Figueroa

Esta es una de las figuras más polémicas entre los nombramientos realizados por Morena para competir por una alcaldía. En 2008 Francisco Chiguil Figueroa, entonces miembro del PRD, renunció al cargo de jefe delegacional en la Gustavo A. Madero luego de 12 personas murieran y 16 resultaran gravemente heridas en un operativo fallido en la discoteca News Divine.

El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, aceptó su separación del cargo en medio de una investigación judicial a varios miembros de su administración por dicha tragedia.

Años después reapareció en la vida pública cuando el partido Morena lo contrató como asesor del partido y ahora compite por ser alcalde de la demarcación a la que renunció hace 10 años.

Armando Quintero Martínez

Fue delegado en Iztacalco del 2003 al 2006 por el PRD. Luego contendió para repetir el cargo con Movimiento Ciudadano. De hecho, Quintero Martínez nunca ha dejado Iztacalco, es el actual coordinador de organización de Morena en esa demarcación y ahora competirá por la alcaldía.

Clara Brugada

Ella también va por el segundo aire en su delegación. Brugada fue jefa delegacional del 2009 al 2012 en esta demarcación. Ahora es secretaria de Bienestar del Comité Ejecutivo Nacional del Movimiento Regeneración Nacional, partido que le dio de nuevo oportunidad para concursar por la primera alcaldía en Iztapalapa en 2018.

Víctor Hugo Romo Guerra

Él es el candidato de Morena para competir por la alcaldía de Miguel Hidalgo. Romo es investigado por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México por presunto uso indebido de atribuciones. La demanda fue presentada por Xóchitl Gálvez, la actual jefa delegacional en Miguel Hidalgo.

Romo Guerra estuvo a cargo de esta demarcación del 2012 al 2015 por el PRD.

Layda Sansores San Román

Sansores buscará por primera vez un cargo en la Ciudad de México, al contender por la alcaldía de Álvaro Obregón.

Es hija del priista Carlos Sansores Pérez, que gobernó Campeche de 1967 a 1973. Fue diputada por el PRI. En 1997 se unió al PRD y en el 2000 apoyó al panista Vicente Fox. En 2012 inició su carrera en Morena pero se postuló como senadora con Movimiento Ciudadano. Finalmente decidió integrarse completamente a Morena donde consiguió una candidatura para gobernar Campeche, pero tampoco ganó. Ahora es senadora plurinominal por el Partido del Trabajo.

Néstor Núñez López

La carrera política del aspirante a alcalde de la delegación Cuauhtémoc nació junto con Morena. Es hijo del actual gobernador de Tabasco, Arturo Núñez del PRD, que es un colaborador muy cercano a Andrés Manuel López Obrador.

Néstor Núñez ha sido señalado por “iniciar” su campaña de manera prematura y “tapizar” la colonia Condesa con sus promocionales a tan sólo un mes del 19S.

Patricia Ortiz Couturier

Desde el 2015 Morena está impulsando su candidatura en Milpa Alta, es la candidata más joven en la plantilla del partido, tiene 31 años y es diputada en Magdalena Contreras.

Paola Félix Díaz

Ella va por la alcaldía de Cuajimalpa, previo a esta candidatura se desempeñó como diputada de Morena por el distrito 17 que pertenece a Álvaro Obregón.

Su carrera política comenzó como diputada federal en el Partido Verde Ecologista, pero su fama inició por ser parte del reality show “La Academia” en el 2010. En una entrevista reveló que decidió entrar a ese concurso luego de tener un sueño en el que su “tatarabuelo Porfirio Díaz le reveló que debía de concursar” en dicho programa.

Morena dejó afuera de su lista de candidatos a diputados al actor Alfredo Adame, que ya había sido nombrado anteriormente como su apuesta en Tlalpan. El actor no abandonó su meta y decidió postularse como alcalde de Tlalpan con el Partido Verde.

En la lista también aparecen Judith Venegas Tapia, que va por la alcaldía en Milpa Alta, Raymundo Martínez Vite por Tláhuac; Patricia Aceves Pastrana por Tlalpan, Patricia Ruiz Archondo por la Venustiano Carranza y José Carlos Acosta Ruiz por Xochimilco.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

BBC
La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

BBC
Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

BBC
La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

BBC
Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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