Nace Verificado 2018
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Jesús Santamaría.

Nace Verificado 2018

El proyecto colaborativo de verificación de discurso y contra noticias falsas que se pondrá en marcha durante el próximo proceso electoral mexicano cuenta con la participación de más de 60 medios, organizaciones civiles y universidades en todo el país y el apoyo de Facebook, Google News Lab y Twitter, entre otros.
Jesús Santamaría.
Por Tania L. Montalvo y Daniel Moreno
11 de marzo, 2018
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En Estados Unidos, durante el proceso electoral que llevó a Donald Trump a la presidencia, más de 10 millones de electores potenciales tuvieron acceso a noticias falsas difundidas en redes sociales.

Hoy sabemos que sí hubo “intervención rusa” en esa elección, precisamente sembrando noticias falsas. Y que los propios equipos de campaña de los partidos Demócrata y Republicano las usaron como estrategia electoral para quitarle votos a sus adversarios.

No solo eso. También hay falsos periodistas que crean sitios dedicados a propalar noticias falsas básicamente para ganar dinero y que, aun cuando no sea esa su intención central, influyen en electores dispuestos a creer casi cualquier cosa.

A esto se suman las estrategias de bots en Twitter, que impulsan hashtags a favor de uno u otro candidato. O la difusión de memes con imágenes descontextualizadas.

Más de un medio de comunicación ha caído en la difusión de noticias falsas por la premura que imprimen los tiempos digitales o se ha hecho eco de encuestas falsamente firmadas por una empresa conocida.

El propio Donald Trump popularizó el término (aunque lo use solo para referirse a la información que no le gusta): fake news.

En México todavía no es un fenómeno masivo. Y la injerencia rusa es —por el momento— solo una posibilidad, no un hecho.

Pero aun así, la mayoría ya hemos leído que la esposa de Andrés Manuel López Obrador “es venezolana”, lo que es falso. O conocemos una versión editada de algún video de Ricardo Anaya hablando en inglés, en el que supuestamente respalda el muro de Trump.

El propio López Obrador ha criticado a medios de comunicación por no denunciar a su adversario del PRI, pero ha usado como ejemplo un video editado, en el que “se le hace decir” a José Antonio Meade lo contrario de lo que en realidad dijo.

Y las campañas electorales apenas van a empezar. Las noticias falsas, imprecisas o malintencionadas y las campañas de desinformación serán vida cotidiana en esta elección, la más grande en la historia de México, en la que se disputan más de 3,400 cargos de elección popular y podrán votar casi 88 millones de personas. No solo está en juego la Presidencia de la República, sino también todo el Congreso y nueve gobiernos estatales.

Con más de 10,000 candidatos recorriendo el país y buscando nuestro voto, no solo escucharemos noticias falsas. También promesas, denuncias y críticas de todo tipo. Peor: habrá promesas irrealizables, denuncias sin fundamento y críticas basadas en datos equivocados con el objetivo de engañar al elector.

#Verificado2018 busca enfrentar esos dos fenómenos: por un lado, las noticias falsas; por el otro, las promesas irrealizables o las críticas sin fundamento. Y quiere enfrentarlas con periodismo.

¿Por qué Verificado?

Intencionalmente, el proyecto retoma el nombre que un grupo de jóvenes usó en el sismo para informar y servir de puente entre quienes necesitaban ayuda y quienes podían proporcionarla.

Verificado19S fue la respuesta de la gente a la ausencia o a la ineficiencia del gobierno y a la difusión de datos falsos, que solo servían para confundir, generar temor o desviar la ayuda que se necesitaba.

Alberto Serdán, uno de los creadores de Verificado19S, lo contó en unas líneas:

“Luego del sismo, la mañana del 20 de septiembre de 2017 un grupo de ciudadanos se reunió y creó #Verificado19S, una red de personas y organizaciones, así como plataforma electrónica para proveer, en lo que estaba a su alcance, de todo lo necesario para que rescatistas no se preocuparan por la falta de materiales y se enfocaran exclusivamente en salvar vidas”.

“Crearon un mapa y, posteriormente, abrieron una página de internet para recibir reportes en tiempo real de daños y derrumbes, la cual fue vista por millones de personas y fue usada por autoridades nacionales e internacionales para tomar decisiones”.

“Este esfuerzo de articulación ciudadana ha sido inédito e histórico y está a la vista que es realizado con mucho amor y respeto por la vida”.

Gisela Pérez de Acha, también participante de esta iniciativa, escribió que, “en tiempos de catástrofe, demasiada información es tan paralizante como no saber nada”.

Frente a esto, los jóvenes respondieron. “Somos la generación de la información. Nos dicen los «millennials apáticos». Qué equivocados están. No nos interesan las instituciones oxidadas y los partidos políticos enmohecidos. No obstante, nuestras redes de solidaridad —físicas y virtuales— sí existen: y funcionan. El 19 de septiembre es también una metáfora: se movieron nuestras estructuras personales, políticas y sociales”, escribió Gisela.

Verificado19S fue clave en los días posteriores al temblor. “Tuvimos que llenar un vacío dejado por un gobierno cuya respuesta era muy lenta”, según explicó Sandra Patargo, otra de las fundadoras.

Iniciativa inédita

Una elección no es tiempo de catástrofe. O no debería serlo.

Pero, sin importar cuál sea su origen, la información falsa tiene un sentido parecido al que se enfrentó en el temblor: confunde, paraliza, asusta. Busca, en ese sentido, socavar la libertad del ciudadano para decidir por quién votar. La información confirmada, precisa, rigurosa es clave para esa decisión en libertad.

Por ello casi 60 medios, organizaciones de la sociedad civil y universidades creamos #Verificado2018.

Esta iniciativa retoma otras que se han echado a andar en diferentes países: Electionland en Estados Unidos o CrossCheck en Francia. Y tiene como objetivo combatir las noticias falsas y denunciar el uso tramposo de información.

La iniciativa nace a propuesta de Animal Político, Newsweek en Español, Pop Up Newsroom y AJ+ Español y cuenta con la alianza de más de 60 medios de comunicación de todo el país. Lo mismo están medios estatales que nativos digitales o lo que se le llama medios “tradicionales”. Nunca se habían sumado tantos y tan diversos a una iniciativa editorial.

Las redacciones de todos estos medios buscarán “cazar” noticias falsas e informarles a sus lectores, radioescuchas y televidentes que tal o cual nota se basa en una mentira. #Verificado2018 tendrá, además, su propia redacción, que revisará permanentemente redes sociales y tendencias en Google para saber qué información se está compartiendo y analizar si es contenido cierto o falso.

Por este trabajo en conjunto, #Verificado2018 es un proyecto colaborativo, que habrá de arrancar este 12 de marzo con su propia página de internet, Verificado.mx, y sus cuentas de Twitter y Facebook. Y terminará hasta que acabe el proceso electoral.

Es decir, cuando una nota sea difundida con el sello “#Verificado2018” es porque fue revisada y analizada y el resultado cuenta con el respaldo de todos los aliados.

El trabajo de verificación se hará todos los días. Pero en los tres debates presidenciales haremos un trabajo en “tiempo real”, es decir, durante el debate se informará a los lectores cuando un candidato use información falsa o manipulada.

Quién nos respalda

La iniciativa también cuenta con el apoyo de Facebook, Google News Lab y Twitter, además de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, y fundaciones como Open Society y Oxfam México.

Son ellos quienes financian al equipo de periodistas que trabajarán en la redacción de #Verificado2018.

Facebook, a través de Luis de Uriarte, gerente de Alianzas Estratégicas de Facebook para México, resume las razones de su respaldo a esta iniciativa:

“Combatir la desinformación requiere de todos nosotros: compañías de tecnología, medios, instituciones educativas y nuestra propia comunidad. Por eso estamos contentos de sumarnos a Verificado, una iniciativa respaldada por medios y organizaciones de prestigio en el país que busca mejorar la calidad de la información”.

Facebook, además, notificará sobre las historias más compartidas entre las cuentas mexicanas para detectar posibles noticias falsas.

Por su parte, Google proveerá apoyo en el uso de trends para comprender qué están buscando los mexicanos vinculado a la elección; además de que los materiales de #Verificado2018 contarán en el buscador con el sello de “Hecho verificado”, lo que permitirá a los lectores tener la certeza de que la información que van a consultar es veraz.

La alianza con Twitter permitirá usar distintas herramientas de la plataforma como listas o “ads for goods”, para que los tuits con la información verificada e incluso los desmentidos de noticias falsas —generados por esta iniciativa— tengan siempre preferencia en el feed.

En resumen, el objetivo de los medios, periodistas, organizaciones y universidades es simple: buscamos servir al lector y darle herramientas para saber qué es cierto y qué es falso, sin importar el origen. Podemos contribuir a que las estrategias de campaña basadas en mentiras o páginas de internet que buscan hacer negocio con noticias falsas tengan menos impacto del que han tenido en otros países.

Esa es la propuesta y queda en los lectores el juicio.

Verificado 2018, una iniciativa colaborativa para frenar noticias falsas.

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Coronavirus en México: los pueblos que se niegan a vacunarse contra COVID

En muchas aldeas remotas del estado sureño de Chiapas las tasas de vacunación son de apenas el 2%.
21 de julio, 2021
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En noviembre de 2019, Pascuala Vázquez Aguilar tuvo un extraño sueño sobre su aldea Coquiltéel, enclavada entre los árboles en las montañas del sur de México.

Una plaga había llegado al pueblo y todos tenían que correr hacia el bosque. Se escondían en una choza cobijada por robles.

“La plaga no podía alcanzarnos allí”, dice Pascuala. “Eso es lo que vi en mi sueño”.

Unos meses después, la pandemia se apoderó de México y miles de personas morían cada semana. Pero Coquiltéel, y muchos otros pueblos indígenas pequeños del suereño estado de Chiapas, resultaron relativamente ilesos.

Aunque esto ha sido una bendición para sus pobladores, también presenta un problema.

Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 a julio, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

En Coquiltéel y en muchas aldeas remotas del estado, probablemente se acerca apenas al 2%.

La semana pasada, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador comentó la baja tasa de vacunación en Chiapas y dijo que el gobierno debe hacer más esfuerzos para enfrentar esta situación.

“La gente no confía en el gobierno”

Pascuala es funcionaria de salud para 364 comunidades de la zona y recibió su vacuna.

Suele visitar el pueblo y los alrededores, y le preocupa traer la covid-19 de regreso a su familia y amigos que, como la mayoría de sus vecinos, no están vacunados.

Los miembros de estas comunidades están influenciados por las mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

Pascuala ha visto mensajes que dicen que la vacuna matará a la gente en dos años, que es un complot del gobierno para reducir a la población o que es una señal del diablo que maldice a quien la recibe.

Profesores son vacunados en Chiapa

AFP
Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 hasta el momento, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

Este tipo de desinformación se está difundiendo por todas partes, pero en pueblos como Coquiltéel puede ser particularmente preocupante.

“La gente no confía en el gobierno. No ven que haga nada bueno, solo ven mucha corrupción”, dice Pascuala.

El municipio de Chilón, donde se encuentra la aldea de Coquiltéel, está compuesto predominantemente por indígenas descendientes de la civilización maya.

En Chiapas se hablan más de 12 idiomas tradicionales oficiales. El primer idioma en Coquiltéel es el tzeltal y solo algunas personas hablan español.

La comunidad indígena de esta parte de México tiene una larga historia de resistencia a las autoridades centrales, que culminó con el levantamiento zapatista de 1994.

“El gobierno no consulta a la gente sobre cómo quiere ser ayudada”, dice Pascuala. “La mayoría no cree que la covid-19 exista”.

Este no es solo un problema en México o en América Latina, está sucediendo en todo el mundo.

En el norte de Nigeria, a principios de la década de 2000 y más tarde en algunas zonas de Pakistán, la desconfianza en las autoridades hizo que parte de la población boicoteara la vacuna contra la polio.

Algunas de estas comunidades creían que la vacuna había sido enviada por Estados Unidos como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”, para causar infertilidad y reducir su población musulmana.

“Hay un terreno fértil para los rumores y la desinformación donde ya existe una falta de confianza en las autoridades y tal vez incluso en la ciencia”, dice Lisa Menning, científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que investiga las barreras para la vacunación.

“Hay brechas de información y quizás campañas de comunicación mal diseñadas que históricamente se han dirigido a estas comunidades”, agrega.

Medicina herbal

Nicolasa Guzmán García pasa gran parte de su día en Coquiltéel cuidando a sus gallinas y cultivando vegetales para su familia. Ella cree que la covid-19 es real, pero no siente la necesidad de vacunarse.

“No salgo mucho de mi casa. No viajo a la ciudad, estoy enfocada en cuidar de mis animales”, dice.

La mujer cree que su estilo de vida tradicional protege a la comunidad, pues esta come alimentos frescos y saludables, toma aire fresco y hace ejercicio.

Y como muchas comunidades indígenas en América Latina, los tzeltales practican una mezcla de catolicismo y su antigua religión espiritual.

Mujer con síntomas de covid

AFP
Los miembros de estas comunidades están influenciados por mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

“No puedo decir si esta vacuna es buena o mala, porque no sé cómo se hizo, quién la hizo y qué contiene”, dice Nicolasa.

“Yo misma preparo mi medicina tradicional, tengo más confianza en ella”.

Su medicina es una mezcla de tabaco seco, alcohol casero y ajo que ayuda a los problemas respiratorios, y una especie de bebida hecha con flores de caléndula mexicana o agua de la planta de ruda para la fiebre.

El médico Gerardo González Figueroa ha tratado a las comunidades indígenas en Chiapas durante 15 años y dice que la confianza en la medicina herbal no es solo una tradición sino una necesidad, porque las instalaciones médicas a menudo están demasiado lejos.

Para él, si bien hay algunos la dieta tradicional pro, el estilo de vida y las prácticas curativas, lo extremadamente preocupante son las bajas tasas de vacunación.

“No creo que los esfuerzos del gobierno mexicano hayan sido lo suficientes para involucrar a toda la sociedad”, dice.

“Estas instituciones han estado actuando de manera paternalista. Es como ‘ve y ponte las vacunas'”.

Una persona aplica gel a pobladores

AFP

El gobierno federal ha dicho que su programa de vacunación es un éxito, con una disminución de la mortalidad del 80% en medio de la tercera ola de covid-19 que se extiende por las áreas urbanas más densamente pobladas de México.

¿Cómo aumentar las tasas vacunación?

Pascuala cree que las autoridades se rindieron con demasiada facilidad cuando vieron que la gente de estos pueblos rechazaba vacunarse.

“Es un falso binario pensar en la oferta y la demanda como cosas separadas”, dice Lisa Menning, de la OMS.

La científica explica que, en marzo, algunas encuestas hechas en Estados Unidos reflejaban que las comunidades de color también dudaban en vacunarse, hasta que las autoridades hicieron un gran esfuerzo para que la inoculación fuera accesible.

Ahora, las tasas de vacunación en estas comunidades son mucho más altas.

“Tener un acceso fácil, conveniente y realmente asequible a buenos servicios, donde haya un trabajador de salud que esté realmente bien capacitado y sea capaz de responder a cualquier inquietud y responda de una manera muy cariñosa y respetuosa, eso es lo que marca la diferencia”, afirma.

Vacuna contra la covid

Getty Images

“Lo que funciona mejor es escuchar a las comunidades, asociarse con ellas, trabajar con ellas”, agrega.

Coquiltéel es una de los millones de pequeñas comunidades rurales de todo el mundo en las que esto es muy deficiente.

Por ahora, todo lo que puede hacer Pascuala es seguir intentando convencer a la gente de que se vacune y está centrando sus esfuerzos en los que deben salir de sus pueblos, como los camioneros.

Pero hasta que todos estén vacunados, solo le queda confiar en otros poderes.

“Gracias a Dios vivimos en una comunidad donde todavía hay árboles y donde el aire todavía está limpio”, dice.

“Creo que de alguna manera, la Madre Tierra nos está protegiendo”.


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