La productividad laboral de México, estancada frente otros países de la OCDE: #SemáforoEconómico
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La productividad laboral de México, estancada frente otros países de la OCDE: #SemáforoEconómico

La evaluación de México, ¿cómo vamos? explica que aunque la economía mostró tasas de crecimiento positivas al cierre del 2017, éstas no se tradujeron en un crecimiento económico considerable.
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Por México, ¿cómo vamos?
15 de marzo, 2018
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La productividad laboral de México está estancada, pues se mantuvo sin cambios en el cuatro trimestre de 2017 respecto al anterior y en comparación con el cuarto trimestre de 2016 decreció un 0.1 % anual, de acuerdo con el último Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE).

Por ese motivo el #SemáforoEconómico, realizado por la organización México, ¿cómo vamos? está en rojo, sin embargo, ofrece una serie de propuestas para tratar de revertir el rezago en productividad laboral.

La productividad laboral representa la relación entre el Producto Interno Bruto (PIB) y el número de horas trabajadas. De acuerdo con la medición, cuando la economía crece por encima del crecimiento de las horas trabajadas, significa que la productividad de los trabajadores aumentó y fueron más eficientes.

En los últimos años, el crecimiento de las horas trabajadas totales en la economía  ha sido consecuencia de un mayor número de personas que se incorporan al mercado laboral, detalla el #SemáforoEconómico, pues entre el cuarto trimestre de 2016 y el cuarto trimestre de 2017, el número de horas trabajadas totales pasó de 26 mil 300 millones a 26 mil 710 millones de horas. Sin embargo, el número de trabajadores aumentó en 742 mil personas.

La evaluación de México, ¿cómo vamos? explica que aunque la economía mostró tasas de crecimiento positivas al cierre del 2017, éstas no se tradujeron en un crecimiento económico considerable.

“La falta de un crecimiento sostenido en la productividad laboral del país se explica por diversas razones. En primer lugar, la productividad laboral nacional es un reflejo de la amplia disparidad regional en México. La productividad laboral en la Ciudad de México es 4.5 veces superior a la que se observa en Oaxaca y Chiapas, por lo que a nivel agregado, el dinamismo en los estados del norte y Bajío es contrarrestado por aquellos localizados principalmente en el sur, donde la productividad no solo es baja, sino que se mantiene constante e incluso decrece”, detalla la organización.

También destaca las grandes diferencias en la productividad laboral dependiendo de la actividad económica que se analice, pues mientras la productividad en las actividades primarias y terciarias creció 1.6 % y 1.3 % anual respectivamente durante el último trimestre del año pasado, la productividad laboral de las actividades secundarias tuvo una caída de 3.3% anual.

“Debido a estas condiciones, el crecimiento de la productividad laboral en México se ha rezagado”, señala el #SemáforoEcónomico.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la productividad laboral en México creció en apenas 0.3 % promedio anual entre 2002 y 2016, muy por debajo del promedio anual de los países miembros, 1.2 %.

Al comparar el crecimiento en la productividad mexicana contra otros países con desarrollo similar, los resultados también son preocupantes. En Turquía, Colombia y Brasil la productividad laboral creció 3.1 %, 1.9 % y 1.2 % promedio anual respectivamente en el mismo periodo.

Pese a este panorama, la evaluación considera que existen acciones que pueden implementarse en diversos frentes para mejorar la productividad laboral. En el reciente reporte publicado por la OCDE “Getting it Right: Prioridades estratégicas para México”, la organización detalla algunas iniciativas:

Inversión extranjera

Fundamental para impulsar el crecimiento de la productividad por la adopción de tecnología que usualmente conlleva. “En este sentido, y dado el actual escenario en el cual Estados Unidos ha implementado una reducción en la tasa de impuesto corporativo, mientras la tasa impositiva a personas morales en México está muy por encima del promedio de la OCDE – 30 % frente a 25 % – se deben considerar alternativas fiscales para atraer inversión y evitar que México pierda competitividad fiscal”, detalla el reporte.

La rápida urbanización en México

Esto se ve como una oportunidad para promover la aglomeración de industrias en regiones actualmente rezagadas y para construir políticas urbanas que contemplen el desarrollo de viviendas junto con todos los servicios necesarios para una buena calidad de vida.

Reformas estructurales

El informe destaca la importancia de continuar y reforzar estas reformas, pues “la mejora en la calidad de la educación y la atracción de inversiones privadas en el sector energético, antes exclusivo para el sector público, son dos de los pilares más importantes que tendrán un impacto en el capital humano y físico de México, y que repercutirán en la productividad laboral de largo plazo”.

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Vacunas contra COVID-19: por qué te puedes contagiar aunque ya estés inoculado

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada. Pero eso no significa que el SARS-CoV-2 desaparezca. Incluso puede volver a infectar, explica Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular.
Getty Images
13 de mayo, 2021
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Conforme el número de personas vacunadas aumenta, crece la sensación de libertad y nos relajamos. Algunos gobiernos establecen ya medidas para dar carta blanca a la movilidad de las personas vacunadas sin limitaciones. Pero ¿estamos seguros de que se puede abrir la movilidad sin haber alcanzado la inmunidad de grupo?

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o estos serán leves en futuras reinfecciones. Pero eso no significa que el virus desaparezca. Incluso puede volver a contagiar.

La clave está en la actividad del sistema inmunitario y en la capacidad de proliferación del virus en estas personas.

Un sistema inmunitario entrenado elimina el virus antes de que éste pueda causar graves daños en el organismo.

Por ello, la duda a despejar ahora es si las personas inmunizadas mantienen capacidad de contagio. La respuesta dependerá de la cantidad de virus que puedan dispersar.

Síntomas menos graves o asintomáticos

Un reciente estudio realizado en centros de mayores en Chicago demostró que un 4,2%, entre trabajadores y pacientes, se contagiaron por SARS-CoV-2 en un periodo de cuatro meses (diciembre 2020-marzo 2021).

virus

Getty
Los linfocitos T citotóxicos actúan contra las células que están expresando la proteína del virus (en la imagen).

De las personas infectadas, la mayoría no habían sido vacunadas. Pero un 6% de las infecciones se habían dado en personas totalmente vacunadas y un 23% en las que habían recibido una sola dosis.

Por otro lado, las reinfecciones de personas que han pasado la enfermedad son inusuales pero ocurren.

En un estudio realizado en Reino Unido con trabajadores sanitarios que habían sufrido covid-19, un 0,6% sufrieron reinfección. Eso sí, con síntomas leves.

Además, el reciente estudio SIREN (SARS-COV2 Immunity and Reinfection Evaluation, llevado a cabo por el sistema de salud público británico) enfocado en la inmunidad y la reinfección por el SARS-CoV-2 concluye que la respuesta inmunitaria previene en gran medida el riesgo de contagio.

Pero también indica que, aún con sintomatología leve, los reinfectados pueden ser foco de dispersión del virus.

En Estados Unidos la exposición a las nuevas variantes ha sido considerada como factor frente a la posible reinfección en personas ya inmunizadas.

En cuanto a España, ya se han notificado casos de personas vacunadas al completo que se han reinfectado presentando síntomas leves acompañados con altas cargas víricas. Lo mismo ha ocurrido en otros países como Singapur o las islas Seychelles.

Los anticuerpos no lo son todo: el papel relevante de los linfocitos T

A lo largo de la pandemia se ha prestado mucha atención a los niveles de anticuerpos y el tiempo que se mantienen en nuestra sangre. Pero ¿de verdad son los anticuerpos tan relevantes?

Vacunados en México

PEDRO PARDO/AFP via Getty Images
Este grupo fue inmunizado con la vacuna de Pfizer-BioNTech en Ciudad de México.

Los anticuerpos son producidos por linfocitos B activados que se transforman en células plasmáticas. Las células plasmáticas dejan de funcionar con el tiempo y mueren.

Los anticuerpos producidos por éstas se mantienen circulando en la sangre durante semanas o meses hasta que degeneran y son eliminados.

También se producen linfocitos B memoria que actuarán más rápidamente y generarán células plasmáticas y anticuerpos con mayor rapidez y eficacia en el caso de reinfecciones. Por eso, la duración de los anticuerpos en el plasma no tienen tanta relevancia: son las células memoria las que importan.

En el proceso de inmunización se activan también los linfocitos T ayudantes. Se trata de células responsables de controlar la actividad del sistema inmunitario.

Simultáneamente entran en juego los linfocitos T citotóxicos, que actúan contra las células que están expresando la proteína del virus y las eliminan, reduciendo así la proliferación de éste.

En ambos tipos de linfocitos se generan células memoria con capacidad para activarse rápidamente en las reinfecciones.

Los linfocitos T resultan también esenciales contra las infecciones por virus al liberar interferón, una proteína señalizadora que bloquea la replicación de los virus.

Las mutaciones del SARS-CoV-2 están afectando especialmente a la proteína S. Aquellas variantes que presentan un cambio en esta proteína que mejora la capacidad de unión a la proteína humana, aumentan su capacidad infectiva.

Por eso, las variantes que se están imponiendo en todo el mundo están presentando cambios similares.

¿Significa que pierden efectividad las vacunas? Las vacunas generan anticuerpos contra diferentes zonas de la proteína S.

También activan a linfocitos T ayudantes y citotóxicos que actúan reconociendo diferentes zonas de la proteína.

Por tanto, las mutaciones puntuales que se están produciendo en la proteína S del virus no tienen por qué afectar a la respuesta inmunitaria de una forma importante.

La inmunización solo protege a la persona inmunizada

La vacuna no impide totalmente la invasión del virus. Tanto los anticuerpos como los linfocitos “preparados para defendernos” se encuentran dentro de nuestro cuerpo.

Mujer siendo vacunada

Getty Images
La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o éstos serán leves en futuras reinfecciones.

El virus nos contagia principalmente a través de los aerosoles del aire, por lo que comienza invadiendo las células que revisten la parte superior del sistema respiratorio.

Eso implica una relación entre la capacidad de infección y el tiempo de reacción del sistema inmunitario.

Las personas inmunizadas disponen de un sistema entrenado que actuará en poco tiempo. Pero mientras, el virus puede proliferar y la persona estaría contagiada pero sin síntomas. Y podrá contagiar a otras.

El simple hecho de que el virus encuentre oposición por parte del sistema inmunitario casi de inmediato permite pensar que habrá una reducción en su capacidad de transmisión. De hecho, un reciente estudio en Reino Unido (sin revisión por pares), indica que hasta un 50% menos.

Dado que la inmunización aumenta el número de personas asintomáticas que no saben que están contagiadas, no podemos bajar la guardia. Por ello, el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) previene sobre los contagios procedentes de personas inmunizadas.

Es imprescindible que se alcance la inmunidad de grupo para disminuir la expansión del virus y los contagios.

*Guillermo López Lluch es catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes. Universidad Pablo de Olavide.

Lee el artículo original aquí.


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