Los problemas de mostrarnos perfectos en las redes sociales
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Los problemas de mostrarnos perfectos en las redes sociales

Cuando publicas en redes, ¿muestras una representación veraz de ti mismo, o una colección de momentos que representan una pulida caricatura de cómo te gustaría que fuera tu vida?
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Por BBC Mundo
25 de marzo, 2018
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Si agarras el celular y empiezas a revisar tu cuenta de Instagram o Facebook, ¿los usuarios comparten una representación veraz de ellos mismos?

¿O ves algo distinto? ¿Quizá una colección de momentos que representan una pulida caricatura de cómo nos gustaría que fueran nuestras vidas?

BBC Radio 5 Live habló sobre ese “yo perfecto” de la redes sociales con Jamie Jewitt, quien lleva más de una década trabajando como modelo para marcas internacionales y Nick Knight, un médico especializado en estilos de vida y habitual colaborador de varias revistas.

Y también con Mark Borkowski, un experto en relaciones públicas, autor de The Fame Formula: How Hollywood’s Fixers, Fakers and Star Makers Created the Celebrity Industry (“La fórmula de la fama: cómo los productores, falsificadores y fabricantes de estrellas de Hollywood crearon la industria de las celebridades”).

Estas son sus reflexiones sobre el fenómeno.

Jamie Jewitt: “Usamos las técnicas de la publicidad para promocionarnos a nosotros mismos”

“Pasé la mayor parte de mi vida profesional, desde los 16 años, en la industria de la moda.

Mi trabajo era ser el punto focal de una imaginería artificial y falsa, cuidadosamente armada para asegurar que los productos que yo lucía se vendían.

Cada imperfección era eliminada y se usaban todos los recursos imaginables para mostrar lo contrario, la perfección, o la idea siempre cambiante que la industria tiene de ella.

Selfie

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Ahora cualquiera puede usar programas de edición de imágenes para deshacerse de cualquier imperfección.

¿Pero cómo se volvió tan común algo que antes solo veíamos en anuncios de revistas y en televisión?

¿Cómo nos convertimos todos en esclavos de una versión digital de nosotros mismos, constantemente posando y actualizando y compartiendo nuestro personaje digital, alguien constantemente feliz y con el mejor de los aspectos?

Las imágenes que se generaron de mí a lo largo de mi carrera no fueron ni son una representación exacta de lo que soy, y ahora todos utilizamos las mismas técnicas para promocionarnos entre nosotros.

¿Pero es la publicidad la culpable?

Hablar bien de un producto para que se venda, de eso trata la publicidad.

Y después de que las empresas llevaran años y años haciendo afirmaciones cada vez más audaces sobre los productos para que se vendieran, era casi inevitable que empezaran a usar imágenes falsificadas de gente con la piel, cuerpos y vidas perfectos con ese mismo objetivo, y que, con ello, nos hicieran a los consumidores sentirnos permanentemente inadecuados.

Hombre con cartel que dice: "promociónate".

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Adoptamos técnicas que la publicidad ha usado durante décadas para autopromocionarnos.

Hemos aprendido y pulido la técnica con décadas de uso (en la industria de la publicidad) y ahora la estamos utilizando con nosotros mismos.

Hay quien dice que las redes sociales son inofensivas, pero me preocupa que no lo sean.

Sí, estoy de acuerdo, puede que los adultos tengan la capacidad de tomar con pinzas estas imágenes retocadas y las falsas representaciones, pero en estas redes hay usuarios cada vez más jóvenes.

Durante los años más difíciles en el desarrollo social de un adolescente, ¿cómo no va a ser perjudicial que esté expuesto a incontables imágenes falsamente perfectas de sus compañeros? ¿Cómo va a aceptarse tal y como es?

Y después están los trolls.

A veces tengo que frenar mi cólera y recordarme a mí mismo que no hay nada, pero nada misterioso sobre esta criatura de internet.

Troll de internet

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“Los que están detrás de los “trolls” de internet no son más que otras víctimas más de esta locura”, dice Jamie Jewitt.

Aunque quizá los nombremos así, en referencia al monstruo maligno de la mitología escandinava que habita en los bosques o grutas, para no verlos como lo que son: una manifestación real del mundo que hemos creado.

Veo el “troleo” como el grito de socorro de una generación afectada por las presiones de la sociedad, de una generación que ha crecido con un entorno social constituido en una realidad digital.

En los peores casos se nos hace difícil recordar que los que están detrás de los trolls son también víctimas de toda esta locura, al igual que el resto de nosotros.

Y sin embargo, seguimos perpetuando es entorno que genera la necesidad de que existan.

Los proveemos con munición cada día, criticando y juzgando los aspectos menos importantes de los demás, lo absolutamente irrelevante.

Pareja sentada en un muelle tomándose una foto con un celular.

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“Alimentamos a los trolls juzgando lo que otros comparten”, dice Jamie Jewitt.

Es importante poder dejar de lado el celular y aprender a socializar de nuevo. Pero no necesitamos retirarnos de las redes sociales por completo.

Solo debemos asegurarnos de que el mensaje que hacemos llegar a través de estas plataformas es de aceptación, para que podamos enseñar a nuestros hijos a querer la verdadera versión de ellos mismos”.

Nick Knight: “Es dañino porque se piensa que es algo que se puede lograr”

“El último estudio que se ha hecho sobre el efecto de la realidad falsamente perfecta que se muestra en las redes sociales lo publicó el año pasado la Real Sociedad de Salud Pública de Reino Unido.

El informe, titulado #StatusofMind (Estado mental), recogía los resultados de una encuesta llevada a cabo entre 1,479 jóvenes de 16 a 24 años de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Los participantes en el sondeo respondieron, entre febrero y mayo de 2017, a varias preguntas para poder determinar cómo las redes sociales afectaban a su salud mental y física.

Jóvenes con celulares.

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El informe #StatusofMind de la Real Sociedad de Salud Pública de Reino Unido asocia el uso de los redes sociales que hacen jóvenes de entre 16 y 24 años con altos niveles de ansiedad, depresión, bullying y “miedo a ser dejado de lado”.

La plataforma que peor salió parada fue Instagram, asociada a altos niveles de ansiedad, depresión, bullying y “miedo a ser dejado de lado. Lo seguían de cerca Twitter, Facebook y en cuarto lugar Snapchat.

Según el informe, el 91% de los jóvenes de entre 16 y 24 años usan estas plataformas para relacionarse. Y los índices de depresión y ansiedad en esa franja de edad ha aumentado un 70% en los últimos 25 años.

Lo que ocurre es que, quizá para aquellos que son más jóvenes o inmaduros de mente y que están en el camino del autodescubrimiento, ver día con día fotos que representan la imagen perfecta que hemos creado en la sociedad y que los anunciantes han reforzado es perjudicial.

Es dañino porque piensan que es algo que pueden lograr.

Y la verdad es que, primero, esa no es la realidad. Y segundo, no lo necesitan para ser validados.

No necesitan nada de esto para llevar una maravillosa y sana vida. Y con saludable me refiero a cuerpo, mente y espíritu, al paquete completo, no a (un bienestar) basado simplemente en “me gustas” y en seguidores (en redes sociales)”.

Mark Borkowski: “La culpa es de la telerrealidad, que crea estrellas que todos creemos poder llegar a ser”

“¿Qué culpa tienen los famosos de la necesidad de los usuarios de las redes sociales para mostrarse perfectos en las redes sociales?

Desde hace mucho tiempo las celebridades han tenido la presión de proyectar una imagen.

Dos mujeres bailando dentro de una limusina.

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El experto en relaciones públicas Mark Borkowski insiste en que la telerrealidad tiene mucho que ver con la generación de famosos que cientos de usuarios de las redes creen poder parecerse.

Aunque es cierto que ahora, con las nuevas plataformas, pueden dialogar directamente con sus fans y estos suelen querer saber más y más sobre sus vidas.

Pero de esto nunca se habla, de lo difícil de lidiar con la fama. Por el contrario, a todo el mundo le parece una vida maravillosa, viajando alrededor del mundo, de vacaciones todos los días, en los mejores hoteles.

Muéstrame a alguien, cualquier estrella de Instagram o YouTube que no sea estéticamente agraciado. No pueden. No tienen escapatoria. Es un mundo en el que es muy difícil ser honesto, porque precisamente sus seguidores no quieren verlos en las horas bajas, en los momentos de soledad.

Culpo de esto al fenómeno de la telerrealidad, que ya no crea a las megaestrellas de antes, sino a famosos que todo el mundo aspira a ser.

Hombre tomándole una foto con su celular a una hamburguesa.

Getty Images
Mucho de lo compartido en las redes sociales es falsamente perfecto.

Los miles de usuarios que los siguen en las redes sociales piensan: “Yo puedo ser esa persona. ¿Pero me puedes dar algunas indicaciones de cómo llegar a serlo?”.

Nos sentimos a pocos pasos de esas celebridades que veranean en el sur de Francia y van de fiesta en fiesta. Y esa no es la realidad.

Además, detrás de esos personajes hay empresas que se dedican a generar seguidores falsos.

Son muchos los que se alimentan de esta fama manufacturada, que se quedan con un porcentaje del valor de estos personajes en el mercado.

Y si los famosos no ganan dinero, ellos tampoco. Así que los empujan a dar esa imagen de perfección todo el rato.

En el camino, muchos son desechados”.


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Zedryk Raziel

Las campañas en Guerrero olvidan a indígenas de la Montaña

Los gobiernos pasan, los partidos pasan, los políticos pasan, y lo único que permanece es la pobreza en la Montaña, donde habitan indígenas del pueblo Na’savi, Me’phaa y Nahua.
Zedryk Raziel
3 de junio, 2021
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La familia de Eulogio Guzmán Solano descansa bajo una techumbre de metal en la que resuena el espeso aguacero. El padre, la madre, hijos, nueras y nietos —12 personas en total— pasarán la noche en la Casa del Jornalero de Tlapa, ubicada en la región de la Montaña de Guerrero, y mañana partirán en una camioneta a Yurécuaro, Michoacán, a unos 800 kilómetros y a más de 10 horas de camino.

Originaria de Santa María Tonaya, Tlapa, la familia ha hecho este mismo viaje desde hace 12 años. Entre junio y octubre trabajan en la cosecha de jitomate y chile en Michoacán, y en diciembre vuelven a migrar, ahora a Villa Unión, en Mazatlán, Sinaloa, donde permanecen hasta marzo. El poco tiempo que están de vuelta en Guerrero es para ver cómo su comunidad sigue sin tener agua potable ni drenaje.

Los gobiernos pasan, los partidos pasan, los políticos pasan, y lo único que permanece es la pobreza en la Montaña, donde habitan indígenas del pueblo Na’savi, Me’phaa y Nahua.

Leer más: Entre violencia y pobreza, la batalla por Guerrero se libra en Acapulco

“Ahí andamos, hay que buscar de a poquito a poquito, para pasarla, pues, porque, si uno se queda aquí, pues nada”, dice Eulogio Guzmán, que suda y viste una playera sin mangas en una tarde en que la lluvia ha desprendido el calor de la tierra. “Mi señora hace petates, pero esos petates los hace en 2 o 3 días, y para vender por 100 pesos. ¿Qué hiciste? Casi no sale nada. Tienes que comprar las palmas. No se gana nada. ¿De tres días vas a gastar 100 pesos para comer? No sale, pues. Por eso nosotros cada año nos vamos a migrar, a trabajar, ahí sale”.

Sobre las mesas y sillas de plástico la familia puso las cosas que se llevan en cajas de huevo y en bolsas de nailon, especialmente ropa y trastes. También llevan una estufa y cubetas. Alrededor corretean las niñas y niños, que juegan a escapar del lobo del bosque.

De otros lobos huyen los adultos. Eulogio cuenta que él y otras familias de jornaleros son contratadas por “patrones” que les pagan 200 pesos al día, o bien, 4 pesos por cubeta de verdura recolectada. Durante el tiempo que viven en Michoacán y Sinaloa, ellos mismos deben pagar su comida y el alquiler de viviendas, con lo que sus ingresos se ven aún más reducidos. Y, aún así, sigue siendo la mejor opción para vivir.

Eulogio un día antes de partir con su familia a campos de Michoacán

Eulogio un día antes de partir con su familia a campos de Michoacán

“Un patrón nos contrata, ellos compran, ‘ven para acá, aquí hay trabajo’, ¡pues vamos!, nos juntamos unas 30 o 40 gentes para un carro, unas dos o tres camionetas de gente, ahí vamos todos. Pagan bien. Ahorita está duro mantener la familia, como yo, pues, ya tengo mi edad. ¿Qué vamos a hacer aquí? Aquí no hay trabajo, hay obra (albañilería), pero pequeña, dura un día, no alcanza”, dice.

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha documentado que, desde febrero de 2020, han migrado 12 mil 900 personas jornaleras hacia campos agrícolas ubicados en estados del norte y el bajío, donde son objeto de abusos y explotación laboral. De ese total, registró la organización, el 99% no era beneficiario de ningún programa oficial, una estadística en la que se incluye Eulogio, que ha oído que el gobierno reparte abono o da becas para que los jóvenes estudien, pero no en su familia.

“Con el viejito (López Obrador) ahorita medio nos estamos enojando, porque inventó en todo, está ayudando a los ricos, y a los campesinos nada; los ricos son como un comprador: ellos compran barato y ganan lo doble. Morena está con los ricos, ellos ganan el doble. A nosotros no nos ha dado nada, nada, solamente a los demás sí los está ayudando, por eso hay problemas”, critica.

“Primero Dios, mañana llego donde hay trabajo, pasado mañana estoy trabajando, ya tengo siquiera para mis hijos, ¿pero él, qué te va a ayudar? ¡Nada! Así está la cosa. Morena ya anda mal, como el PRI, así hizo el PRI la primera vez: ¡Nada! Entró el PRD y ahí sí nos ayudó poquito, pero el PRI y Morena ahorita ya, adiós; entre más nos maten a los viejos, mejor”.

El Centro Tlachinollan señala que los jornaleros son trabajadores que, siendo esenciales, no fueron prioritarios para el gobierno federal en la estrategia contra la pandemia de COVID. La organización ha registrado que al menos un adulto mayor de 66 años y dos niños se contagiaron durante las migraciones agrícolas y fallecieron.

“El tema migratorio no preocupa a los políticos, el tema de los jornaleros no es un tema, lo hemos planteado más de 20 años a los gobiernos de los tres niveles y no lo toman en cuenta; obviamente lo ven como incosteable, porque saben que es una población ‘golondrina’ (flotante) que ni siquiera les va a dar su voto”, expone Abel Barrera, director del Tlachinollan.

“En pandemia, son los trabajadores esenciales que no tienen ninguna seguridad ni ninguna protección. Ellos son los que tendrían que ser vacunados como una población de riesgo, pero nada, es algo que nos ha costado mucho trabajo visibilizar”.

Los dos principales candidatos a la gubernatura de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, de Morena, y Mario Moreno Arcos, de la alianza PRI-PRD, visitaron el centro de Tlapa en mayo e hicieron campaña. Para cuando sea el día de la elección, el 6 de junio, el jornalero Eulogio y su familia llevarán una semana cosechando en un campo de Yurécuaro, Michoacán, donde les paguen 200 pesos al día o 4 pesos por bote de jitomate o chile recolectado, sin seguridad social y sin haberse vacunado contra el nuevo coronavirus.

Aumentan desapariciones y feminicidios

A nivel municipal, Tlapa es gobernado por Dionicio Pichardo García, de Morena, quien hace campaña nuevamente por la reelección. En su gestión, en octubre de 2019, el activista Arnulfo Cerón Soriano fue desaparecido en este municipio, considerado el corazón de la región de la Montaña guerrerense. A su vez, el director del Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, fue recientemente objeto de actos de intimidación afuera de su domicilio.

Entre septiembre de 2019 y agosto de 2020, la organización ha documentado un incremento en la violencia en la región, principalmente en Tlapa. En ese periodo hubo 32 personas desaparecidas (6 de ellas mujeres), y también fueron recuperados siete cuerpos y 106 restos óseos en fosas clandestinas. La violencia feminicida también escaló, al registrarse 25 asesinatos violentos de mujeres y niñas, 17 más que en el periodo anterior. Recientemente, también, se dio a conocer la práctica de la venta de mujeres y niñas, sobre todo en Metlatónoc.

“Aquí, en Tlapa, la gente sabe que, a pesar de que votó por Morena, este partido se comportó a nivel municipal como el PRI: que hubo asesinatos, desapariciones, ha crecido la violencia”, explica Barrera Hernández en entrevista.

“Lo peor de todo es que no solo hablamos de Tlapa, sino de la mayoría de municipios; los partidos tienen sus alianzas con los grupos de la delincuencia, y estos grupos son los que están haciendo ahora el trabajo sucio, el trabajo de asesinar selectivamente, de causar temor, de presionar a la población para que en cierta medida no proteste”.

El defensor y antropólogo describe que la Montaña ha vivido históricamente una tensión entre la insurgencia y la represión del Estado —a través de la guerra sucia—, a la que ahora se añade el acecho del crimen organizado, derivada de una larga pugna entre los grupos criminales de Los Rojos y Los Ardillos.

El activista recuerda que Alcozauca, en la Montaña, fue el primer municipio en la historia de México en ser gobernado por la oposición, con el triunfo electoral del Partido Comunista Mexicano en 1980. La región también fue un bastión de la guerrilla resurgida en la década de los 90. Ahora, dice el director del Tlachinollan, prácticamente no quedan municipios libres de violencia.

Abel Barrera, director del Tlachinollan

Abel Barrera, director del Tlachinollan

Por ejemplo, expone, las zonas de siembra de amapola se han expandido en Cochoapa, Acatepec, Alcozauca, Atlixtac, Metlatónoc y Zapotitlán, mientras que la explotación del bosque y la tala ilegal ha cobrado fuerza en Iliatenco, Cochoapa, Metlatónoc y Zapotitlán.

“Se ha ido creando una red delincuencial que está permeando a ciertos sectores de la población, como a los taxistas, a los que tienen cantinas, a quienes están metidos en el transporte público; van permeando, van metiéndose, empiezan a tener más tentáculos dentro de los sectores económicos, van ganando lugar, y obviamente en el ámbito público”, explica Barrera.

“Y ese tema se le ha dejado a la Guardia Nacional (GN); los mismos gobiernos municipales y estatales se han desentendido, y como que la GN vino a ser la panacea de la seguridad, pero resulta que ni hay suficientes elementos, y su rol es solamente patrullar, nunca intervenir, no ha realizado trabajos para desmantelar las estructuras de la delincuencia, no los toca, y esto pasa en todas las regiones del estado”.

Gobierno sin indígenas

El próximo 7 de junio, el día después de la jornada electoral en Guerrero, cuando alguno de los candidatos a la gubernatura del estado celebre su triunfo, se cumplirán seis años de la muerte de Antonio Vivar Díaz, un joven asesinado por elementos de la Policía Federal en un choque con civiles.

Comunidades de la Montaña habían “tomado” en 2015 el Palacio Municipal de Tlapa y anunciaron que no permitirían la realización de las elecciones, en protesta por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, ocurrida menos de un año antes. 

Ahora, las elecciones nuevamente siguen su curso, mientras el asesinato del Comandante Toño”continúa impune. Para el director del Centro Tlachinollan, esto demuestra que la institución democrática en México y en Guerrero se desenvuelve ajena a los intereses y necesidades de las comunidades indígenas de la Montaña, a las que los partidos discriminan y tratan como botín electoral.

“Es todavía una contienda electoral muy precaria en términos de la participación ciudadana, porque aquí la gente tiene otra cultura: la cultura de la población indígena es la cultura de la asamblea, de la toma de decisiones en espacios donde todos tienen el derecho de hablar, de levantar la mano, es decir, es una democracia más desde la cultura oral, y esto es una democracia de papel, del que sabe escribir, excluye al analfabeta en términos de lo que significa ejercer tu derecho ciudadano para votar”, expone.

Su organización de derechos humanos ha recopilado testimonios de pobladores que han denunciado que, en Xalpatláhuac, el PRI ofrece pagar 3 mil pesos por votos, mientras que, en Acatepec, el PRD ha repartido láminas y despensas a las familias.

“La estructura del fraude está intacta, y estas prácticas de la coacción y compra siguen siendo las más efectivas. La compra del voto es el mecanismo más efectivo para asegurarte de que los sufragios están seguros. Los partidos se focalizan en sectores que consideran que son seguros, permeables”, detalla Barrera Hernández.

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