Venezuela huye del hambre y busca refugio en México
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Venezuela huye del hambre y busca refugio en México

Venezuela ya es el segundo país que más solicitudes de refugio hace a México. En cuatro años, se pasó de contar una solicitud a 4,700. Platicamos con algunos venezolanos acerca de la odisea que atravesaron para conseguir la protección de México.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
4 de marzo, 2018
Comparte

Carlos cuenta que tomó la decisión de abandonar Venezuela parado frente a un bote de basura. El atardecer caía sobre una ciudad del país de la que prefiere no dar más señas, cuando se quedó observando fijamente las bolsas negras que se acumulaban en el interior del cubo y un latigazo de ansiedad irreprimible le cruzó el estómago.

Fueron segundos al borde de la desesperación. Un instante en el que por su mente desfilaron recuerdos de las filas de 20 horas para comprar las medicinas para la enfermedad crónica de su esposa, y las imágenes de una despensa que estuvo vacía durante todo un año de productos básicos como azúcar, cereales, leche y el papel higiénico.

“Esa tarde no tenía ni un centavo en los bolsillos —explica el venezolano—. Ya no sabía qué llevar a casa para comer, ni a quién pedirle ayuda porque muchos de nuestros familiares estaban pasando exactamente por lo mismo que nosotros”.

Un día, después de meses en los que él y su pareja decidieron racionar su dieta a una comida al día para que sus hijos pudieran alimentarse, al menos dos, a base de arroz y plátano, se vio tentado: “Se me pasó por la cabeza buscar comida en la basura” —murmura Carlos con la voz apagada.

A continuación, traga saliva y exhala una bocanada de aire. “Y ahí me dije: ya estuvo bueno. Tengo que sacar a mi familia de Venezuela y llevarla para México”.

De 1 a 4 mil solicitudes de refugio

El pasado 26 de febrero el canciller Jorge Arreaza aseguró ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que en Venezuela no hay hambre.

“Se pretende hacerle creer al mundo que en Venezuela hay una crisis humanitaria, pero es un viejo truco unilateralista”, dijo en su intervención en Ginebra, según un cable de la agencia AFP.

A pesar de la negación del canciller, las fotografías de familias venezolanas huyendo a través de los puentes internacionales muestran un éxodo. Una huida masiva que la ONU y múltiples organizaciones civiles llevan años advirtiendo en informes en los que documentan que el país afronta una “grave escasez de medicamentos, insumos médicos y alimentos”.

Entre 2013 y 2017 el número de solicitudes de asilo se disparó más de 1000 por ciento. Foto: Cuartoscuro

Ante este éxodo, Colombia ha recibido a un millón de venezolanos, según cifras del gobierno. Esta situación ha provocado que Colombia cerrara en varias ocasiones la frontera, obligando a los venezolanos a buscar suerte en Perú, Chile, Argentina, y especialmente en México.

Las estadísticas oficiales mexicanas así lo muestran: en 2013, solo un venezolano pidió asilo en México, según la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). En 2016, la cifra aumentó a 361. Y en 2017, las peticiones de asilo se dispararon a 4,042. De hecho, Venezuela ya es el segundo país que más solicitudes de refugio hace a México, muy cerca de Honduras; país que siempre ha ocupado la primera posición debido a la interminables guerra entre las pandillas de la mara.

Carolina Carreño es coordinadora de Atención y Servicios de Sin Fronteras, una organización civil que se dedica a dar asesoría legal a personas migrantes y a personas que buscan refugio en México. En entrevista, Carreño expone que este boom de solicitudes de asilo de venezolanos comenzó a fraguarse lentamente en 2015, cuando llegaron a cuentagotas los primeros defensores de derechos humanos que denunciaban ser objeto de persecución política por el régimen chavista, ahora con Nicolás Maduro en el poder.

Desde entonces, el perfil de venezolanos que eligen a México como destino de refugio se ha ampliado a profesionistas de nivel educativo alto, clase media, que huyeron para garantizar su alimentación. Y a muchas otras personas que buscan acceder a medicamentos por los que en Venezuela tendrían que pagar precios desorbitados en el mercado negro.

Ante la pregunta de por qué cada vez más venezolanos están mirando hacia México, Carreño señala que se debe principalmente a una cuestión de afinidad cultural y social entre ambos países, y a que en muchos casos los venezolanos que llegan al país ya tienen amigos o familiares viviendo aquí, lo cual hace más fácil el proceso de integración. Por el momento, la respuesta de la Comar frente al éxodo venezolano está siendo positiva: de las 912 solicitudes de refugio que concluyeron procedimiento en 2017, prácticamente el 100 por ciento fueron aceptadas. Solo se rechazaron cinco.

El aeropuerto, tierra de nadie

Estas estadísticas, sin embargo, no significan en automático que el camino hacia el refugio esté siendo sencillo.

Carolina Carreño plantea que si bien la dinámica es muy diferente a la de los migrantes centroamericanos, quienes en su intento por alcanzar los Estados Unidos son objeto de violaciones a derechos humanos recurrentes en México, los venezolanos también enfrentan “grandes retos”.

El primero, pasar los filtros del Instituto Nacional de Migración (INM) en los aeropuertos. Principalmente, en el de la Ciudad de México y el de Cancún, donde Sin Fronteras ha documentado varios casos en el que “familias completas” han sido rechazadas por migración hasta tres veces y retornadas a Venezuela sin la oportunidad de pedir refugio.

Uno de esos casos que acompañó Sin Fronteras es el de Enrique, quien decidió salir de Caracas con destino a México para continuar con su tratamiento de antirretrovirales para controlar el VIH y salvar su vida. No tenía ni los 26 años cumplidos.

En marzo de 2017 tomó un vuelo de Copa Airlines que lo dejó en el aeropuerto de Cancún. Viajaba con documentos que señalaban que deseaba pedir asilo al Estado mexicano, pero al pasar por el filtro de migración los agentes del INM no lo canalizaron con la Comar, como es su obligación, sino a un retén migratorio.

Enrique manifestó que no podía volver a Venezuela porque existe una crisis de medicinas y alimentos, lo que le hacía imposible cuidarse y seguir una dieta adecuada para atender su condición de portador de VIH. Así que solicitó que lo dejaran entrar a México “por motivos humanitarios”.

Varios venezolanos advierten que, aun teniendo en el bolsillo el documento que los acredita como refugiados, los retos en México no se acaban. Foto: Cuartoscuro.

Pero el elemento del INM ni siquiera hojeó los documentos que portaba Enrique. Tampoco le permitió hacer una llamada a una persona de confianza o a su consulado, como lo estipula la ley. Solo le dijo que “ya había sido inadmitido” y que “no se podía hacer nada”.

En otras palabras: acababa de ser rechazado.

A partir de ese instante, Enrique fue escoltado a un cuarto pequeño en la zona de tránsito del aeropuerto. El espacio consistía en unas colchonetas sucias en el suelo y un baño pestilente que no servía.

Al día siguiente, Enrique subió a un avión sin que le dieran algún documento o explicación sobre su situación jurídica, y fue expulsado.

Incomunicación total y agresiones verbales

“El aeropuerto en México es tierra de nadie”, sentencia Ramary, otra venezolana entrevistada. “Migración nos está devolviendo sin motivo. Nos dejan incomunicados en un cuarto durante horas para que cuando alguien en México busque cómo ayudarte, tú ya estés de vuelta en Venezuela”.

Quejas como las de Ramary no son aisladas. Ya en 2015, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación 42/2015 dirigida al INM, en la que documentó y denunció que 17 funcionarios del INM en el aeropuerto capitalino cometieron violaciones de derechos humanos en contra de 20 extranjeros de diferentes nacionalidades y un mexicano.

“Incomunicación total, entrevistas en los filtros de revisión migratoria sin la presencia de un abogado ni traductor, agresiones verbales por personal migratorio, y segundas revisiones por hasta más de cuatro horas”, son algunos de los señalamientos que expuso la CNDH. El INM, por su parte, recuerda en entrevista con Newsweek en Español y Animal Político que existen requisitos legales que los extranjeros deben conocer antes de viajar a México y que deben cumplir.

“Los rechazos de personas extranjeras en aeropuerto se producen únicamente cuando estos no reúnen las condiciones que establece la ley para ingresar a México”, subraya el Instituto.

Tanto en el caso de los venezolanos, como en el de otras nacionalidades, el INM asegura que muchos rechazos se deben a que “desde la primera vez que tratan de ingresar al país mienten a la autoridad migratoria”, alegando que quieren acceder como turistas con una “carta de invitación de un particular” que no es válida ante la autoridad y “sin un boleto de salida”.

“Si desde un principio la persona que llega a México en un avión le dice al INM que viene a buscar refugio, en ese momento se le canaliza a la autoridad competente, que es la Comar. Pero lo que hacen es que no son claros en su declaración, porque en muchas ocasiones mienten o falsean información”, hace hincapié el Instituto.

Para evitar estos rechazos, Sin Fronteras ha elaborado infografías que están disponibles en su página web (www.sinfronteras.org.mx), con información sobre cómo solicitar asilo correctamente en cualquier aeropuerto mexicano, cuáles son los derechos de las personas extranjeras, y cuáles son también los motivos por los que el INM puede impedir la entrada a México, incluido el de tratar de engañar a un agente migratorio.

Mayoría de solicitudes en trámite

Además de los filtros en aeropuertos, el otro gran reto que están enfrentando los venezolanos para acceder al refugio es la capacidad reducida de la Comar para atender un aluvión de solicitudes.

Así lo muestran también las cifras oficiales: de 4,042 peticiones de venezolanos, siguen en trámite 3,067; es decir, el 76 por ciento. Casi 8 de cada 10. Mientras que de las 14,596 solicitudes que, en total, recibió la Comar el año pasado, 7,719 siguen también en trámite; el 52 por ciento.

Este retraso puede explicarse por varios factores. El primero: los sismos del pasado mes de septiembre ocasionaron daños estructurales en la sede central de Comar en la Ciudad de México, lo que obligó a suspender temporalmente los plazos de análisis de miles de casos y a tener que trasladarse a las instalaciones del INM en la capital para reiniciar labores.

Sin embargo, otros factores son ajenos a los caprichos de la naturaleza.

Entre 2013 y 2017 el número de solicitudes de asilo se disparó más de 1000 por ciento: se pasó de 1,296 al inicio del sexenio de Peña Nieto, a 14,596 el año pasado, cuando se registró la cifra más alta de la que se tenga registro. En contraste, el presupuesto de Comar se ha mantenido “congelado” por debajo de los 26 millones de pesos, mientras que el INM contará con más de 1,700 millones de pesos para este 2018.

Otro dato: el personal de Comar que estudia las solicitudes de asilo y determina la suerte de miles de personas continúa siendo reducido: en 2015, 15 funcionarios distribuidos en tres oficinas en el país —CDMX, Veracruz y Chiapas— tenían la tarea de entrevistar, analizar, y decidir sobre 2,424 peticiones. En 2018, según consta en el Portal de Obligaciones de Transparencia, son apenas 20 para atender más de 14,000 casos.

Todos estos factores están provocando que, aunque la ley establece que el procedimiento para acceder a la condición de refugiado dura 45 días hábiles, en la práctica esté durando varios meses más.

Lo que dice el papel y la realidad

“La Comar te vende el trámite como algo sencillo de 45 días y nada de eso es real”, critica Samuel, quien cuenta que inició su proceso en agosto del año pasado y más de medio año después su caso sigue “en el limbo”.

“Ya he perdido muchas oportunidades de trabajo y mientras no me den el refugio tampoco puedo ayudar a mi familia”, agrega.

Incluso, venezolanos como Carlos advierten que aun teniendo en el bolsillo el documento que lo acredita como refugiado, los retos no se acaban ahí.

“La Comar nos dijo que una vez que tuviéramos la residencia permanente, ya teníamos los mismos derechos que cualquier mexicano, con excepción de votar. Pero en la práctica eso no es cierto”, dice Carlos, quien cuenta que abrir una simple cuenta bancaria fue una odisea “porque los bancos no conocen las formas migratorias”.

“El acceso a la salud pública también fue muy complicado —añade—. Llegaba con la residencia permanente al centro de salud y todos empezaban a mirarse las caras porque no sabían qué era eso y me acababan mandando al Seguro Popular”.

Aun así, Carlos recuerda aquella tarde en la que estuvo tentado de buscar comida en la basura, y no duda en aseverar que el camino mereció la pena.

“En México hay problemas de violencia, claro, y tampoco estamos a nuestras anchas a nivel económico —admite—. Pero la diferencia con nuestra vida en Venezuela es abismal. Cuando llegamos a México en 2016 teníamos cerca de un año de no usar papel higiénico, y meses sin probar el azúcar ni los cereales. Ahora vamos con los niños al supermercado y nos quedamos maravillados de ver productos en los estantes”.

En definitiva, dice Carlos, siguen angustiados por la familia que se quedó en Venezuela, pero el haber logrado la condición de refugiados les ha devuelto parte de su vida.

Aunque suene a tópico, concluye el venezolano con una sonrisa, lo cierto es que México se convirtió en una nueva oportunidad. “En una puerta abierta a un mejor futuro”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

5 de mayo: claves para entender la relación de 'amor y odio' entre México y EU

Históricamente, la relación entre mexicanos y estadounidenses ha sido muy contrastante, tanto de admiración, como de rechazo. ¿A qué se debe?
5 de mayo, 2021
Comparte

Cada 5 de mayo, los estadounidenses celebran a México.

Una fecha que en el país latinoamericano no causa expectación, e incluso pasa desapercibida, en Estados Unidos es motivo para deleitarse con comida mexicana, ponerse sombrero y bigotes falsos. Y con una margarita en mano brindan por su vecino del sur.

La fecha marca el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses en la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862.

Y no es raro encontrar a estadounidenses -incluso latinos- que piensan que el Cinco de Mayo, como le llaman, es el día de la Independencia mexicana (en realidad es el 16 de septiembre).

Además de ese día, no hay otra fecha similar en las que EE.UU. celebre a su vecino.

Y es que la relación entre ambos países históricamente ha sido tan amistosa como conflictiva. Con una tendencia hacia lo negativo en los últimos años, según muestran los sondeos de opinión.

Tres personas celebrando el Cinco de Mayo

Getty Images
Los estadounidenses no dudan en tomar sombreros y bigotes falsos para “imitar” a los mexicanos en la fiesta del “Cinco de Mayo”.

La encuesta periódica del Pew Research Center (PRC) estadounidense muestra que la imagen positiva que tenían los mexicanos de EE.UU. desde 2002 -de entre 47% y 69%- cayó hasta el 30% en 2017, cuando el presidente Donald Trump impulsaba su agenda antiinmigrante.

Otro estudio de opinión de Gallup, de 2018, muestra cómo en la década de 2000 nueve de cada 10 estadounidenses consideraban a México como un “aliado” o “amigo”. Pero para 2018 cayó al nivel más bajo, de 72%.

“La gente de mi generación, de los años 50, 60 o 70, tienen esta relación amor-odio porque desde muy pequeños nos lo enseñaron en la escuela” en México, dice a BBC Mundo Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios EE.UU.-México de la Universidad de California en San Diego

“Pero las nuevas generaciones, los jóvenes tiene una relación pragmática con EE.UU.”, considera.

Por su parte, el internacionalista César Villanueva considera que hay admiración, más que amor, de mexicanos hacia estadounidenses. “Hay una relación simbiótica que hay que entender, yo creo que eso es central. Tanto como los estadounidenses se sirven de México, como los mexicanos de Estados Unidos”,

Del lado opuesto, señala que los estadounidenses solo llegan a admirar ciertos aspectos de México, pero asegura que es mayor su desconocimiento del país vecino: “Hay códigos culturales que nos llevan a una incomprensión muy muy marcada”.

¿Qué es lo que hace que mexicanos y estadounidenses vivan una relación tan contrastante, para muchos de “amor y odio”?

1. La herida abierta en México

Hay un punto en la historia de ambos países que ha definido el sentimiento de muchos mexicanos, principalmente de las generaciones que crecieron en el siglo XX, coinciden los expertos: la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de EE.UU.

Separatistas del territorio mexicano de Texas -apoyados por el gobierno de EE.UU.- autoproclamaron la independencia en 1836. La disputa por ese territorio desembocó con el paso de los años en la invasión de EE.UU. a México en 1846.

Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado por ambos países el 2 de febrero de 1848, EE.UU. pasó a tener 2,1 millones de kilómetros cuadrados más bajo sus dominios. Y el territorio mexicano se redujo en un 55%.

Este episodio, uno de los más oscuros en la historia de México, ha definido históricamente el sentimiento de los mexicanos hacia los estadounidenses.

Fronteras durante los años de conflicto

BBC

“Teníamos un territorio enorme, el doble de lo que tenemos ahora, pero estaba muy poco poblado. En esa lógica se dio un choque histórico que siempre va a quedar como una huella. Una guerra de los dos países en la que hubo un ganador. Pero si esa expansión hubiera venido de China, Rusia o Canadá, el país era de todas maneras proclive a perder ese territorio“, dice Villanueva.

“Es una herida histórica que va a quedar ahí irremediablemente. Podría cambiarse, pero no hemos hecho un proceso de reconciliación para hacerlo”, añade.

Fernández considera que esto marcó la educación de generaciones como las de él, ya que en la educación pública se enseñó así durante décadas.

Se nos enseñó que la fuente de todos los males era EE.UU. Si hay violencia, es porque EE.UU. demanda droga, porque manda armas”, señala Fernández.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

“Pero los jóvenes ya no tienen tanto el peso de esa historia de nuestra generación”.

2. La cultura como puente

Por otra parte, uno de los factores clave de simpatía entre mexicanos y estadounidenses es el ámbito cultural, artístico, deportivo y académico.

La gastronomía mexicana está entre las tres cocinas extranjeras favoritas de los estadounidenses, junto a la china y la italiana, según diversos sondeos, como los de Gallup.

Del lado mexicano, el consumo de cine, televisión y algunos deportes estadounidenses -como el basquetbol, el fútbol americano o el béisbol- supera al de cualquier otro país.

Incluso el español cada vez tiene más presencia en EE.UU., país en el que 60% de los latinos son de origen mexicano. “Se ha vuelto un vehículo de comunicación”, dice Villanueva.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón en Cannes, Francia

Getty Images
Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son tres directores mexicanos que han triunfado en Hollywood, el principal cine de consumo mexicano.

“A través de la cultura es donde los acercamientos han sido más visibles y victoriosos, pero se da en dos niveles: uno natural, abierto, como los intercambios artísticos, organizaciones, generalmente anclados a lazos previos, familiares”, señala el investigador.

También en un “intercambio subterráneo, poco visible” de productos culturales como la medicina tradicional o en el ámbito de la industria de la moda.

El experto en la imagen de México en el extranjero señala que los mexicanos “admiran su ciencia, sus inventos, sus logros”, pues México no ha avanzado ese camino. “México no es un pueblo así. Es un pueblo que le ha costado llegar a la modernidad. Que prefiere las formas tradicionales que las modernas“.

Y curiosamente, las tradiciones culturales mexicanas son admiradas en Estados Unidos.

Miguel, personaje central de la película "Coco" (Foto: Disney/Pixar)

Disney/Pixar
“Coco” fue la película más taquillera en la historia de México, un intento de Hollywood de mostrar la cultura mexicana del Día de Muertos (para algunos, con muchos estereotipos).

Fernández de Castro advierte que hay un “estereotipo que ha venido ganando terreno” en la imagen que tienen los estadounidenses de México, difundida a través de los medios y productos culturales.

“Un México lleno de droga, muy violento, corrupción. Y no la sociedad vibrante que es el país. Sí hay muchos problemas en México, pero también muchos elementos de desarrollo. Está muy distorsionada la imagen de México en EE.UU.”, considera.

3. La unión comercial y el recelo

Muy ligado a la cultura o el deporte comercializada, señalan los analistas, está la forma en que ambos países se han relacionado económicamente.

Estados Unidos es el principal país de destino de lo que se fabrica o produce en México, y a su vez éste es el segundo de las estadounidenses.

“México está fascinado de ser vecino del mercado más grande del mundo”, señala Fernández de Castro. “Si la economía de EE.UU. está creciendo, hace que crezca le producto interno bruto mexicano”.

Pero esto en años recientes fue un punto que crispó las opiniones de los vecinos, cuando el presidente Trump criticó el déficit estadounidense en la balanza comercial y la mudanza de fábricas de EE.UU. a México que generaban desempleo en su país.

Una simpatizante de Trump con un cartel que dice "Construyan el muro"

Getty Images
“Construyan el muro”. Muchos republicanos en EE.UU. se conectaron con el discurso nacionalista de Trump en su campaña y a lo largo de su presidencia (2017-2021).

Una encuesta de Gallup en 2018 indicó que la imagen de México entre los estadounidenses tocó un nuevo nivel más bajo, con 26% de los encuestados que pensaban que el vecino del sur era “enemigo”.

En otro estudio de 2019, el PRC preguntó las primeras palabras que le vienen a la mente a los mexicanos al pensar en EE.UU.: “dinero”, “trabajo” y “mal”. Entre mexicanos, 31% usó palabras negativas y 40% neutrales para referirse a EE.UU.

“México tiene una admiración, no tanto al estadounidense en sí, sino a su modernidad. Una que no tiene México. Es un país que rápidamente se industrializó, se modernizó, con procesos de producción fuertes y se posicionó como una potencia mundial rápidamente en el siglo XX”, sostiene Villanueva.

La historia explica en parte esto, según el experto: “México vivió más de tres siglos de colonialismo y eso generó una visión colonial, de dependencia. Eso va marcando pautas de desarrollo”, señala.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

A eso hay que añadir que en México históricamente se ha percibido que Estados Unidos le da un trato no prioritario. La frase “México es el patio trasero de EE.UU.” suele aparecer en los debates del tema.

“Las opiniones más negativas sobre México en el mundo vienen de los estadounidenses”, adelanta Villanueva sobre un nuevo estudio que prepara. “Sí, nos perciben como una amenaza, como un país dependiente y subdesarrollado. Y en pocos sentidos como un país aliado”, afirma.

4. Disfrutar el país vecino (o no)

Visitar al vecino, por turismo o para vivir ahí, es otra condición que marca sentimientos en la relación entre México y EE.UU.

En cuestión de turismo, 10,5 millones de estadounidenses llegaron a México por vía aérea en 2019, lo que representa 55% de todos los extranjeros que visitaron el país de esa manera. Además, 1,5 millones viven en el país, según el Departamento de Estado de EE.UU., lo cual es la mayor población estadounidense fuera de su país.

Grandes comunidades de jubilados residen en poblaciones turísticas de México. “Ven que pueden llevar una vida espectacular en México con sus ahorros de retirados”, señala Villanueva.

Pero también hay jóvenes, como Noelle Brooks, quien “ama a México” y a través de TikTok comparte su experiencia de vivir en Campeche.

“No sabes cuántos mensajes recibo de que me van a secuestrar, de que es peligroso”, cuenta en un video reciente en el que enfatiza que la gente en su país no entiende lo grande y diverso que es México.

“Para poner las cosas en perspectiva, la ciudad en la que vivo es significativamente, muy significativamente, más segura de las que he vivido en EE.UU.“, como Sain tLouis y Kansas City, explica.

Por otra parte, México es el principal país de origen de los visitantes a EE.UU., con casi 21,4 millones en 2019. Y se estima que allí viven unas 36 millones de personas mexicanas o de origen mexicano.

Ambas naciones comparten 3.100 km de una frontera catalogada como una de las más transitadas del mundo.

La frontera de Tijuana

Getty Images
La frontera de Tijuana con el área de San Diego es una de las más transitadas de México y el mundo.

Sin embargo, mientras los estadounidenses pueden entrar a México fácilmente, incluso mudarse si lo desean, para la mayoría de los mexicanos conseguir una visa de turista de EE.UU. es complicado, más aún un permiso de trabajo.

“Claramente es un asunto que es visto como rechazo de EE.UU. No es amistoso hacer eso. Cualquiera puede ir y solicitar la visa, pero por todo lo que se requiere la mayoría no logra conseguirla”, señala Villanueva.

“Lo que el mexicano ve es que a EE.UU. realmente no le interesa hacer una integración real de Norteamérica. Le interesa lo comercial, mejorar su competitividad, pero no integrar a una nación a la cual le teme”, considera.

Por otra parte, migrar sin documentos ha dejado de ser atractivo para los mexicanos, que desde la década de 2000 ha visto una gran disminución entre los que intentan cruzar la frontera, según muestran las estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

1 de cada 6 estadounidenses es de origen hispano

Cecilia Tombesi / BBC

El experto en migración Giovanni Peri dice a BBC Mundo que esto se debe a tres principales razones: el mejoramiento del ingreso en México que ofrece más oportunidades económicas; el hecho de que demográficamente hay cada vez menos jóvenes menores de 30 años en México, el principal grupo que migra; y el incremento de la seguridad fronteriza.

En ello coincide Villanueva: “Dejó de ser atractivo para muchos irse a Estados Unidos“.

5. El factor racial

Según la encuesta del PRC de 2019, palabras como “discriminación”, “racismo”, “racistas” e “injusticia” se encontraron entre las más frecuentes dichas por los mexicanos al pensar en Estados Unidos.

Villanueva y Fernández coinciden en que existe un componente racial en el sentimiento que hay entre naciones.

“El racismo en EE.UU. no solo se da hacia los afroestadounidenses, sino a quienes son diferentes a los blancos, que se hizo más evidente durante el trumpismo”, dice Fernández de Castro.

Un grupo de supremacistas blancos en EE.UU.

Getty Images
Los grupos radicales identificados con el supremacismo blanco han recobrado fuerza en EE.UU. en los últimos años.

Estados Unidos cada vez se hace más diverso. El último censo muestra que 60% de la población se identifica como blanca, seguida por los latinos (18,5%) y los afroestadounidenses (13,4%) en los primeros tres lugares.

En México, la mayoría de la población es mestiza, y los que se identifican como indígenas son casi el 6%. Pero también hay un componente de racismo en su población, que históricamente ha simpatizado hacia la gente blanca.

Los analistas señalan que hay un temor manifiesto entre la comunidad blanca de EE.UU. a que pueda ser “desplazada” por los grupos de otro origen racial, incluidos los latinos.

“A la migración más nueva se le tiende a ver con desconfianza. Y es algo que le pasó a los italianos en la década de 1930 y 1940. O a los irlandeses. Y hoy nadie diría que los italianos no son parte del mosaico de EE.UU.”.

Villanueva coincide: “A los mexicano-estadounidenses entienden que no van a ser aceptados en EE.UU. porque el racismo es muy fuerte”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=vFY6U5zH1-4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.