Venezuela huye del hambre y busca refugio en México
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Venezuela huye del hambre y busca refugio en México

Venezuela ya es el segundo país que más solicitudes de refugio hace a México. En cuatro años, se pasó de contar una solicitud a 4,700. Platicamos con algunos venezolanos acerca de la odisea que atravesaron para conseguir la protección de México.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
4 de marzo, 2018
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Carlos cuenta que tomó la decisión de abandonar Venezuela parado frente a un bote de basura. El atardecer caía sobre una ciudad del país de la que prefiere no dar más señas, cuando se quedó observando fijamente las bolsas negras que se acumulaban en el interior del cubo y un latigazo de ansiedad irreprimible le cruzó el estómago.

Fueron segundos al borde de la desesperación. Un instante en el que por su mente desfilaron recuerdos de las filas de 20 horas para comprar las medicinas para la enfermedad crónica de su esposa, y las imágenes de una despensa que estuvo vacía durante todo un año de productos básicos como azúcar, cereales, leche y el papel higiénico.

“Esa tarde no tenía ni un centavo en los bolsillos —explica el venezolano—. Ya no sabía qué llevar a casa para comer, ni a quién pedirle ayuda porque muchos de nuestros familiares estaban pasando exactamente por lo mismo que nosotros”.

Un día, después de meses en los que él y su pareja decidieron racionar su dieta a una comida al día para que sus hijos pudieran alimentarse, al menos dos, a base de arroz y plátano, se vio tentado: “Se me pasó por la cabeza buscar comida en la basura” —murmura Carlos con la voz apagada.

A continuación, traga saliva y exhala una bocanada de aire. “Y ahí me dije: ya estuvo bueno. Tengo que sacar a mi familia de Venezuela y llevarla para México”.

De 1 a 4 mil solicitudes de refugio

El pasado 26 de febrero el canciller Jorge Arreaza aseguró ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que en Venezuela no hay hambre.

“Se pretende hacerle creer al mundo que en Venezuela hay una crisis humanitaria, pero es un viejo truco unilateralista”, dijo en su intervención en Ginebra, según un cable de la agencia AFP.

A pesar de la negación del canciller, las fotografías de familias venezolanas huyendo a través de los puentes internacionales muestran un éxodo. Una huida masiva que la ONU y múltiples organizaciones civiles llevan años advirtiendo en informes en los que documentan que el país afronta una “grave escasez de medicamentos, insumos médicos y alimentos”.

Entre 2013 y 2017 el número de solicitudes de asilo se disparó más de 1000 por ciento. Foto: Cuartoscuro

Ante este éxodo, Colombia ha recibido a un millón de venezolanos, según cifras del gobierno. Esta situación ha provocado que Colombia cerrara en varias ocasiones la frontera, obligando a los venezolanos a buscar suerte en Perú, Chile, Argentina, y especialmente en México.

Las estadísticas oficiales mexicanas así lo muestran: en 2013, solo un venezolano pidió asilo en México, según la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). En 2016, la cifra aumentó a 361. Y en 2017, las peticiones de asilo se dispararon a 4,042. De hecho, Venezuela ya es el segundo país que más solicitudes de refugio hace a México, muy cerca de Honduras; país que siempre ha ocupado la primera posición debido a la interminables guerra entre las pandillas de la mara.

Carolina Carreño es coordinadora de Atención y Servicios de Sin Fronteras, una organización civil que se dedica a dar asesoría legal a personas migrantes y a personas que buscan refugio en México. En entrevista, Carreño expone que este boom de solicitudes de asilo de venezolanos comenzó a fraguarse lentamente en 2015, cuando llegaron a cuentagotas los primeros defensores de derechos humanos que denunciaban ser objeto de persecución política por el régimen chavista, ahora con Nicolás Maduro en el poder.

Desde entonces, el perfil de venezolanos que eligen a México como destino de refugio se ha ampliado a profesionistas de nivel educativo alto, clase media, que huyeron para garantizar su alimentación. Y a muchas otras personas que buscan acceder a medicamentos por los que en Venezuela tendrían que pagar precios desorbitados en el mercado negro.

Ante la pregunta de por qué cada vez más venezolanos están mirando hacia México, Carreño señala que se debe principalmente a una cuestión de afinidad cultural y social entre ambos países, y a que en muchos casos los venezolanos que llegan al país ya tienen amigos o familiares viviendo aquí, lo cual hace más fácil el proceso de integración. Por el momento, la respuesta de la Comar frente al éxodo venezolano está siendo positiva: de las 912 solicitudes de refugio que concluyeron procedimiento en 2017, prácticamente el 100 por ciento fueron aceptadas. Solo se rechazaron cinco.

El aeropuerto, tierra de nadie

Estas estadísticas, sin embargo, no significan en automático que el camino hacia el refugio esté siendo sencillo.

Carolina Carreño plantea que si bien la dinámica es muy diferente a la de los migrantes centroamericanos, quienes en su intento por alcanzar los Estados Unidos son objeto de violaciones a derechos humanos recurrentes en México, los venezolanos también enfrentan “grandes retos”.

El primero, pasar los filtros del Instituto Nacional de Migración (INM) en los aeropuertos. Principalmente, en el de la Ciudad de México y el de Cancún, donde Sin Fronteras ha documentado varios casos en el que “familias completas” han sido rechazadas por migración hasta tres veces y retornadas a Venezuela sin la oportunidad de pedir refugio.

Uno de esos casos que acompañó Sin Fronteras es el de Enrique, quien decidió salir de Caracas con destino a México para continuar con su tratamiento de antirretrovirales para controlar el VIH y salvar su vida. No tenía ni los 26 años cumplidos.

En marzo de 2017 tomó un vuelo de Copa Airlines que lo dejó en el aeropuerto de Cancún. Viajaba con documentos que señalaban que deseaba pedir asilo al Estado mexicano, pero al pasar por el filtro de migración los agentes del INM no lo canalizaron con la Comar, como es su obligación, sino a un retén migratorio.

Enrique manifestó que no podía volver a Venezuela porque existe una crisis de medicinas y alimentos, lo que le hacía imposible cuidarse y seguir una dieta adecuada para atender su condición de portador de VIH. Así que solicitó que lo dejaran entrar a México “por motivos humanitarios”.

Varios venezolanos advierten que, aun teniendo en el bolsillo el documento que los acredita como refugiados, los retos en México no se acaban. Foto: Cuartoscuro.

Pero el elemento del INM ni siquiera hojeó los documentos que portaba Enrique. Tampoco le permitió hacer una llamada a una persona de confianza o a su consulado, como lo estipula la ley. Solo le dijo que “ya había sido inadmitido” y que “no se podía hacer nada”.

En otras palabras: acababa de ser rechazado.

A partir de ese instante, Enrique fue escoltado a un cuarto pequeño en la zona de tránsito del aeropuerto. El espacio consistía en unas colchonetas sucias en el suelo y un baño pestilente que no servía.

Al día siguiente, Enrique subió a un avión sin que le dieran algún documento o explicación sobre su situación jurídica, y fue expulsado.

Incomunicación total y agresiones verbales

“El aeropuerto en México es tierra de nadie”, sentencia Ramary, otra venezolana entrevistada. “Migración nos está devolviendo sin motivo. Nos dejan incomunicados en un cuarto durante horas para que cuando alguien en México busque cómo ayudarte, tú ya estés de vuelta en Venezuela”.

Quejas como las de Ramary no son aisladas. Ya en 2015, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación 42/2015 dirigida al INM, en la que documentó y denunció que 17 funcionarios del INM en el aeropuerto capitalino cometieron violaciones de derechos humanos en contra de 20 extranjeros de diferentes nacionalidades y un mexicano.

“Incomunicación total, entrevistas en los filtros de revisión migratoria sin la presencia de un abogado ni traductor, agresiones verbales por personal migratorio, y segundas revisiones por hasta más de cuatro horas”, son algunos de los señalamientos que expuso la CNDH. El INM, por su parte, recuerda en entrevista con Newsweek en Español y Animal Político que existen requisitos legales que los extranjeros deben conocer antes de viajar a México y que deben cumplir.

“Los rechazos de personas extranjeras en aeropuerto se producen únicamente cuando estos no reúnen las condiciones que establece la ley para ingresar a México”, subraya el Instituto.

Tanto en el caso de los venezolanos, como en el de otras nacionalidades, el INM asegura que muchos rechazos se deben a que “desde la primera vez que tratan de ingresar al país mienten a la autoridad migratoria”, alegando que quieren acceder como turistas con una “carta de invitación de un particular” que no es válida ante la autoridad y “sin un boleto de salida”.

“Si desde un principio la persona que llega a México en un avión le dice al INM que viene a buscar refugio, en ese momento se le canaliza a la autoridad competente, que es la Comar. Pero lo que hacen es que no son claros en su declaración, porque en muchas ocasiones mienten o falsean información”, hace hincapié el Instituto.

Para evitar estos rechazos, Sin Fronteras ha elaborado infografías que están disponibles en su página web (www.sinfronteras.org.mx), con información sobre cómo solicitar asilo correctamente en cualquier aeropuerto mexicano, cuáles son los derechos de las personas extranjeras, y cuáles son también los motivos por los que el INM puede impedir la entrada a México, incluido el de tratar de engañar a un agente migratorio.

Mayoría de solicitudes en trámite

Además de los filtros en aeropuertos, el otro gran reto que están enfrentando los venezolanos para acceder al refugio es la capacidad reducida de la Comar para atender un aluvión de solicitudes.

Así lo muestran también las cifras oficiales: de 4,042 peticiones de venezolanos, siguen en trámite 3,067; es decir, el 76 por ciento. Casi 8 de cada 10. Mientras que de las 14,596 solicitudes que, en total, recibió la Comar el año pasado, 7,719 siguen también en trámite; el 52 por ciento.

Este retraso puede explicarse por varios factores. El primero: los sismos del pasado mes de septiembre ocasionaron daños estructurales en la sede central de Comar en la Ciudad de México, lo que obligó a suspender temporalmente los plazos de análisis de miles de casos y a tener que trasladarse a las instalaciones del INM en la capital para reiniciar labores.

Sin embargo, otros factores son ajenos a los caprichos de la naturaleza.

Entre 2013 y 2017 el número de solicitudes de asilo se disparó más de 1000 por ciento: se pasó de 1,296 al inicio del sexenio de Peña Nieto, a 14,596 el año pasado, cuando se registró la cifra más alta de la que se tenga registro. En contraste, el presupuesto de Comar se ha mantenido “congelado” por debajo de los 26 millones de pesos, mientras que el INM contará con más de 1,700 millones de pesos para este 2018.

Otro dato: el personal de Comar que estudia las solicitudes de asilo y determina la suerte de miles de personas continúa siendo reducido: en 2015, 15 funcionarios distribuidos en tres oficinas en el país —CDMX, Veracruz y Chiapas— tenían la tarea de entrevistar, analizar, y decidir sobre 2,424 peticiones. En 2018, según consta en el Portal de Obligaciones de Transparencia, son apenas 20 para atender más de 14,000 casos.

Todos estos factores están provocando que, aunque la ley establece que el procedimiento para acceder a la condición de refugiado dura 45 días hábiles, en la práctica esté durando varios meses más.

Lo que dice el papel y la realidad

“La Comar te vende el trámite como algo sencillo de 45 días y nada de eso es real”, critica Samuel, quien cuenta que inició su proceso en agosto del año pasado y más de medio año después su caso sigue “en el limbo”.

“Ya he perdido muchas oportunidades de trabajo y mientras no me den el refugio tampoco puedo ayudar a mi familia”, agrega.

Incluso, venezolanos como Carlos advierten que aun teniendo en el bolsillo el documento que lo acredita como refugiado, los retos no se acaban ahí.

“La Comar nos dijo que una vez que tuviéramos la residencia permanente, ya teníamos los mismos derechos que cualquier mexicano, con excepción de votar. Pero en la práctica eso no es cierto”, dice Carlos, quien cuenta que abrir una simple cuenta bancaria fue una odisea “porque los bancos no conocen las formas migratorias”.

“El acceso a la salud pública también fue muy complicado —añade—. Llegaba con la residencia permanente al centro de salud y todos empezaban a mirarse las caras porque no sabían qué era eso y me acababan mandando al Seguro Popular”.

Aun así, Carlos recuerda aquella tarde en la que estuvo tentado de buscar comida en la basura, y no duda en aseverar que el camino mereció la pena.

“En México hay problemas de violencia, claro, y tampoco estamos a nuestras anchas a nivel económico —admite—. Pero la diferencia con nuestra vida en Venezuela es abismal. Cuando llegamos a México en 2016 teníamos cerca de un año de no usar papel higiénico, y meses sin probar el azúcar ni los cereales. Ahora vamos con los niños al supermercado y nos quedamos maravillados de ver productos en los estantes”.

En definitiva, dice Carlos, siguen angustiados por la familia que se quedó en Venezuela, pero el haber logrado la condición de refugiados les ha devuelto parte de su vida.

Aunque suene a tópico, concluye el venezolano con una sonrisa, lo cierto es que México se convirtió en una nueva oportunidad. “En una puerta abierta a un mejor futuro”.

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Vacuna COVID: qué significa el porcentaje de efectividad de la inmunización y cómo se mide

Aunque el dato varía de una vacuna a otra, los expertos aconsejan vacunarse con la que esté disponible y haya sido aprobada en su país.
6 de febrero, 2021
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Las cifras de efectividad de las vacunas contra la covid-19 se acumulan en los titulares, aumentando las esperanzas de un mundo ávido por superar la pesadilla de la pandemia.

La última cifra conocida fue el 92% de eficacia que un artículo publicado en la revista científica The Lancet atribuye a la vacuna rusa Sputnik-V, que se suma al 95% reportado por la desarrollada por Pfizer-BioNtech, el 94.1% de la de Moderna y el 70% de la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Son todos datos alentadores que invitan a pensar que los programas de vacunación masiva deberían servir para poner bajo control al coronavirus SARS-Cov-2, que ya ha causado más de dos millones de muertes en el mundo, y una crisis sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente.

Al contrario que las desarrolladas por Pfizer y Moderna, que se basan en una novedosa tecnología que permite la exposición del organismo a un fragmento del ARN del coronavirus, la Sputnik-V utiliza un virus del resfriado común que se modifica para que actúe como vector y provoque una respuesta controlada del sistema inmune que se repetirá si detecta la presencia en el cuerpo del SARS-Cov-2

De acuerdo con las cifras de “Our world in data”, más de 103 millones de personas han sido ya vacunadas en todo el mundo, la gran mayoría en países desarrollados.

Según los expertos, harán falta muchas más para controlar una pandemia que acumula casi 104 millones de casos confirmados y más de 2.24 millones de muertes.

Vacuna contra la covid.

Getty Images
Algunas de las vacunas aprobadas requieren la aplicación de dos dosis.

Pese a que aún no se cuenta con datos concluyentes sobre por cuánto tiempo quedan inmunizadas frente al contagio las personas que reciben las diferentes vacunas, los científicos insisten en que vacunar a cuantos más cuanto antes es la prioridad en este momento.

La experta infectóloga María Elena Bottazzi, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, en EE.UU., le dijo a BBC Mundo que “no hay que ponerse a comparar vacunas; hay que ponerse la vacuna que esté disponible en el lugar donde uno resida. Lo importante es vacunarse porque eso reducirá mucho el riesgo de tener una enfermedad grave o morir, y nos ayudará a empezar a controlar este virus”.

Aunque la información disponible es aún escasa, debido a la fase temprana en la que se encuentra la vacunación a nivel mundial y a que tampoco hay evidencia concluyente sobre en qué medida las vacunas previenen la propagación del virus en los pacientes asintomáticos, los primeros indicios apuntan a que la alta efectividad de las vacunas contribuye significativamente a la reducción de los contagios.

Es lo que se ha observado entre los mayores de 60 años vacunados en Israel, donde de las más de 750.000 personas de esta franja de edad que recibieron la vacuna solo un 0.07% dio después positivo por coronavirus.

Según la doctora Bottazzi, “la alta efectividad que están mostrando las vacunas es la mejor noticia que tenemos hasta el momento”.

Gráfico comparativo de las vacunas.

BBC
Cada vacuna tiene características diferentes.

Lo cierto es que cuando investigadores en todo el mundo trabajaban en los laboratorios en busca de una vacuna contra la covid, entre la comunidad científica se consideraba que sería un éxito lograr una que tuviera un 50% de efectividad y pocos pronosticaban que se fuera a obtener una en tan pocos meses, ya que ese es un proceso que suele durar años.

Botazzi recuerda que “la mayoría de las vacunas contra la gripe tienen una efectividad que ronda el 40% y aún así salvan millones de vidas cada año”.

Pero ¿cómo se mide realmente la efectividad de una vacuna?

Eficacia y efectividad

Aunque puedan parecer sinónimos, para los científicos la efectividad y la eficacia de una vacuna no son la misma cosa.

Tal como lo explica el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), “la eficacia y la efectividad de una vacuna miden la reducción proporcional de casos entre las personas vacunadas”. Pero el término eficacia se usa cuando se refiere a “un estudio que se lleva a cabo en condiciones ideales, por ejemplo durante un ensayo clínico”. El término efectividad es el que se emplea en “un estudio que se lleva a cabo bajo las condiciones ambientales típicas, es decir, menos controladas”.

Esto explica que muchos expertos vaticinen que los inesperadamente altos porcentajes de eficacia que han mostrado en los ensayos de laboratorio las vacunas aprobadas descenderán cuando se apliquen en las condiciones ambientales reales de la población, cuando se deje de hablar de eficacia para empezar a hacerlo de efectividad.

Aún así, seguirán siendo junto al distanciamiento social la mejor arma con la que cuenta la humanidad en su guerra contra el virus.

Los doctores David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Anthony Masters, de la Sociedad Real Estadística Británica, propusieron en un artículo publicado en The Guardian una manera de visualizar de qué hablamos cuando nos referimos de la eficacia de las vacunas.

“Imaginen a 100 personas con covid. Una eficacia del 90% significa que de haber recibido la vacuna, solo 10 hubieran caído enfermas. La eficacia de la vacuna es la reducción relativa del riesgo: sea cual sea tu riesgo, se reduce en un 90% si te vacunan”.

Los investigadores llegan a estas cifras en los ensayos comparando las cifras entre grupos de personas vacunadas y no vacunadas. Por eso en los ensayos hay voluntarios que reciben la vacuna en pruebas y otros solo una sustancia placebo, y ninguno sabe qué fue lo que realmente se le administró.

Las vacunas que hasta el momento han publicado datos sobre su efectividad han sido probadas en decenas de miles de personas, y no han presentado mayores problemas de seguridad ni se han reportado reacciones adversas inesperadas..

En el ensayo de la vacuna desarrollada por Pfizer BioNtech, se registraron 8 casos entre las 22.000 personas a las que se administró la vacuna. Entre los otros 22.000 voluntarios que recibieron el placebo, el número de contagiados escaló hasta 162. Eso significa que el riesgo de caer enfermo entre la población vacunada fue de 0,04%.

En cualquier caso, como las condiciones sobre el terreno nunca serán las mismas que las recreadas por los investigadores en el laboratorio, se deberá seguir evaluando la efectividad de las vacunas, ya no su eficacia. La doctora Bottazzi señala que “deberemos seguir monitoreando, también para desarrollar nuevos esquemas en el caso de que la efectividad se reduzca ante nuevas mutaciones del virus”.

Y recuerda: “Los científicos ya estamos trabajando en eso”.

Niño tosiendo en un bus.

Getty Images
La distribución de las vacunas a los países menos desarrollados es uno de los grandes desafíos para poner fin a la pandemia.

Qué pasará ahora con la Sputnik-V

Las vacunas aprobadas varían en función de los países. Hasta ahora, las de Pfizer-BioNtech, Moderna, y la elaborada por la Unversidad de Oxford y AstraZeneca, han recibido el visto bueno en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

Las chinas de CanSino, Sinopharm y Sinovac han sido aprobadas en China y, en algunos casos también en otros países como Brasil o Emiratos Árabes Unidos. En la India se ha autorizado el uso de emergencia de la del fabricante local Bharat Biotech.

La Sputnik-V despertó recelos entre algunos en la comunidad científica occidental porque apreciaban falta de transparencia en las prácticas del Centro Gamaleya, el laboratorio ruso que la desarrolló. Pero ahora ahora que una prestigiosa revista científica ha avalado sus resultados es posible que su uso sea aprobado también por algunos países que hasta ahora no la contemplaban como opción

Mapa del mundo con una inyectadora.

Getty Images
Expertos estiman que el 60-70% de la población mundial necesita ser inmune al virus para evitar que se siga propagando.

En América Latina, varios gobiernos han suscrito acuerdos para usarla, como los de Venezuela, Argentina y México.

La doctora Mottazzi señala un aspecto en el que la vacuna rusa no parece a la altura de las occidentales basadas en ARN modificado. “Ofrece una alta protección, pero en comparación con otras el número de anticuerpos neutralizantes que induce es bastante bajo”. Esto, señala la experta, podría perjudicar a la duración de la inmunidad que provee y su potencial efectividad frente nuevas mutaciones del virus.

Sin embargo, la experta recuerda que aún no hay información concluyente sobre cuánto dura la inmunidad de otras vacunas y la incorporación de la Sputnik-V al arsenal médico frente a la enfermedad debe ser visto como una buena noticia.

Como dijo dijo el secretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, en la rueda de prensa en que anunció su aprobación: “Esto es alentador; tenemos una nueva vacuna en el repertorio”.

Teniendo en cuenta que el desafío principal ahora es producir las vacunas en cantidad suficiente y distribuirlas también los países en desarrollo, donde muchas veces no se cuenta con las condiciones adecuadas para su conservación y manipulación, cuantas más se sumen a la lista mayor será la esperanza de terminar con la pandemia.


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