5 desafíos para Miguel Díaz-Canel, sucesor de Raúl Castro en la presidencia de Cuba
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5 desafíos para Miguel Díaz-Canel, sucesor de Raúl Castro en la presidencia de Cuba

Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 58 años que desde 2013 se desempeñaba como primer vicepresidente de Cuba, fue elegido como sucesor de Raúl Castro.
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19 de abril, 2018
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Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 58 años que desde 2013 se desempeñaba como primer vicepresidente de Cuba, fue elegido como sucesor de Raúl Castro.

Se trata de un relevo histórico en la jefatura del Estado. Por primera vez en casi 60 años, un nuevo dirigente no perteneciente a la familia Castro ni a la generación que hizo triunfar la Revolución y condujo a la isla hacia el socialismo, toma las riendas del país.

Con el proceso de reformas económicas iniciado bajo la presidencia de Raúl Castro aparentemente encallado, el acercamiento a Estados Unidos paralizado y los analistas advirtiendo del deterioro de la economía, el nuevo líder cubano tiene ante sí desafíos mayúsculos.

Estos son los 5 mayores.

Raúl Castro y otros dirigentes cubanos.

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Raúl Castro sucedió en 2006 en el poder a su hermano Fidel, que lo ejerció desde 1959.

1. Falta de legitimidad y la sombra de la “Generación histórica”

La principal fuente de legitimidad en la política interna de Cuba había sido hasta ahora el hecho de haber participado en la lucha guerrillera contra el régimen de Fulgencio Batista.

Fidel Castro fue el líder de aquel movimiento armado y desde su victoria en 1959 se le aclamó oficialmente como el líder histórico de la revolución socialista.

Cuando debido a sus problemas de salud le cedió el poder a su hermano Raúl, provisionalmente en 2006 y definitivamente en 2008, éste pudo contar con el aval de haber tomado parte en aquella Revolución armada y de su parentesco con Fidel.

Pero, como indica, Rafael Hernández, director de la revista cubana Temas, “la autoridad de Raúl o de Fidel no la va a heredar nadie”.

Cartel con la imagen de los hermanos Castro.

Getty Images
Fidel y Raúl Castro contaban con el aval de que lideraron la lucha armada en la Sierra Maestra.

Se trata, pues, de un relevo generacional no exento de problemas, en el que el nuevo máximo dirigente “tendrá que construir su propio consenso y su propio capital político”.

Si en la época de Fidel era él quien concentraba el poder, Hernández cree que ahora se vivirá “un proceso de descentralización”.

Según él, con Raúl Castro se impuso un estilo más colegiado de gobernar y Díaz-Canel “se caracteriza por su capacidad para trabajar en equipo”.

Obligado a explicar más sus decisiones al resto de dirigentes y a ser más conciliador de lo que tuvieron que serlo los Castro, el nuevo presidente podría sufrir un problema de falta de autonomía y ver limitada su capacidad de maniobra para impulsar reformas.

De hecho, el adiós de Raúl Castro no es total.

Seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), reconocido en la Constitución como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

Junto a él, permanecerán en su Buró Político figuras como Ramiro Valdés o José Ramón Machado Ventura, compañeros de Raúl y Fidel en la llamada “Generación histórica”, a la que Díaz-Canel elogia y promete lealtad.

Raúl Castro, junto a su vicepresidente primero, Miguel Díaz-Canel.

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Raúl Castro aseguró que dejaría la presidencia al culminar su segundo mandato.

Rafael Rojas, intelectual cubano del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de Ciudad de México cree que el Buro Político retiene “el poder real” y en él se “ha decidido acompañar el traspaso de la jefatura del Consejo de Estado, entre una generación y la otra, con un inmovilismo institucional e ideológico que reste ímpetu renovador al nuevo liderazgo”.

Pronostica que Díaz-Canel formará “un gobierno muy, muy continuista, sobre todo en sus primeros años, porque el continuismo es una garantía de su legitimidad”.

A quienes, como la oposición, reclaman que la salida del menor de los Castro traiga consigo una rápida transformación en la isla, su sucesor lanzó un mensaje claro al anunciar “continuidad de todo”.

2. El perfeccionamiento de las reformas económicas

Durante la presidencia de Raúl Castro, la puesta en marcha de las medidas liberalizadoras avivó la actividad económica, la condonación de gran parte de la deuda externa negociada con los países del llamado Club de París alivió las cuentas estatales y el sector privado floreció.

Las medidas de apertura emprendidas por Castro abrieron la puerta a cosas hasta entonces vetadas a los habitantes de la isla, como abrir pequeños negocios privados, comprar y vender viviendas y autos, viajar al extranjero y alojarse en hoteles.

Pero últimamente las cosas parecen haberse torcido.

La economía vio como en 2016 se frenó su crecimiento de los últimos años.

El de ese año es el último dato de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) confirmado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y muestra un incremento del 0,5%, muy inferior al 4,4% de 2015.

Una mujer compra rosquillas a un vendedor ambulante en La Habana.

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La economía de Cuba vive tiempos difíciles, pero no tanto como los del Periodo Especial, cuando cayó la URSS.

El ministro de Finanzas y Planificación, Ricardo Cabrisas, hizo balance de 2017 diciendo que había sido un año “tenso y complejo”. Ante la Asamblea Nacional anunció que el PIB creció un 1,6% interanual.

El pasado marzo Castro animó a los cubanos a mirar al futuro “con total confianza” y reconoció “errores e insuficiencias” en la puesta en práctica de las reformas.

Carmelo Mesa Lago, catedrático de Economía en la Universidad de Pittsburgh, duda de que los datos oficiales cubanos sean fiables y sostiene que “Cuba vive la peor crisis desde el llamado Periodo Especial de la década de 1990, cuando se produjo la caída del socialismo real en Europa”.

La situación actual, que no ha llegado a la gravedad de aquella, se debe, en gran parte, a los problemas de otro socio y aliado: Venezuela.

Los intercambios con este país, hasta hace poco el principal socio comercial de Cuba, han caído drásticamente.

El gobierno admite la necesidad de mejoras. Subraya el impacto negativo del embargo que Estados Unidos mantiene en vigor y de fenómenos meteorológicos adversos como el huracán Irma, que golpeó la isla el pasado verano.

Para muchos observadores fuera de la isla, el único camino posible pasa por liberalizar la economía nacional y favorecer la llegada de la inversión extranjera.

Raúl Castro y otros dirigentes cubanos en una votación en la Asamblea Nacional.

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El Partido Comunista aprobó en 2016 reformas económicas que no se han desarrollado totalmente.

El reto, según Rafael Hernández, “es construir un nuevo modelo socialista y eficiente que restaure el nivel de vida que tenían los cubanos en la década de 1990”.

La pregunta es si tal cosa será posible.

Para Mesa-Lago, en el plano económico, el nuevo presidente encara “un periodo de transición muy difícil”.

El pasado marzo, Díaz-Canel afirmó que “la actualización del modelo económico y social es un proceso más complejo de lo que pensamos en un principio”.

Un hombre muestra billetes de pesos convertibles y pesos cubanos.

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El gobierno quiere unificar las dos monedas, pero los expertos advierten que no será nada sencillo.

3. Dos monedas, muchos problemas

Cuba es especial por muchas razones. Una de ellas es que es uno de los pocos países del mundo con dos monedas en circulación.

Se trata del Peso Cubano o CUP, en la que el Estado paga los salarios de los trabajadores, y el CUC o Peso Cubano Convertible, equivalente a 25 CUP.

Economistas dentro y fuera del país advierten desde hace años de la necesidad de terminar con una anomalía que impide que las reformas económicas fructifiquen.

Aunque en Cuba servicios como la educación y la sanidad son gratuitos, los cubanos que trabajan para el Estado (aproximadamente el 75% de la población) perciben su salario en pesos cubanos, mientras que los productos que adquieren en tiendas y supermercados se venden en CUC, con lo que su poder adquisitivo se resiente enormemente.

Mujeres hacen cola en un mercado.

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Los trabajadores cobran su sueldo en una moneda que vale menos de la que se está imponiendo en el mercado.

El gobierno se ha fijado el objetivo de la unificación monetaria, pero tampoco esa es una misión sencilla.

“La doble moneda plantea problemas tremendos y la unificación no es algo que se pueda hacer de un golpe”, señala Mesa-Lago.

Muchas empresas estatales llevan su contabilidad desde el supuesto de que un CUC vale casi lo mismo que un dólar estadounidense, pero en realidad este es su valor solo en las casas de cambio oficiales de Cuba. En el extranjero, el CUC no es objeto de intercambio.

Esto genera “enormes distorsiones” que impiden conocer la situación real de esas compañías y el valor de muchas exportaciones que se canalizan a través de ellas.

“Con la unificación, muchas quebrarían”, afirma el economista cubano basado en Estados Unidos.

Otro efecto indeseado sería el de la inflación. Unificar dos monedas de valor tan diferente provocaría un aumento de los precios.

Otro rompecabezas que Díaz-Canel tendrá que resolver.

Jóvenes en uno de los puntos para el acceso a internet en la isla.

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Muchos cubanos se reúnen junto a los puntos públicos de acceso a internet.

4. El reto pendiente de extender internet

Acceder a internet sigue sin ser fácil para los cubanos.

En primer lugar por su poca accesibilidad. En la mayor parte del país, la red solo está disponible en unos puntos Wifi de acceso públicos en la calle.

Y luego por el punitivo precio. Con un salario mensual que en la mayoría de los casos no supera los US$20 ó 30 mensuales, el dólar y medio que cuesta una hora de conexión supone un esfuerzo que pocos pueden permitirse.

Jóvenes miran sus teléfonos en el Malecón de La Habana.

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Los usuarios se quejan de que la conexión es lenta y todavía muy cara para los cubanos.

Según el informe sobre la libertad en la red de la organización Freedom House de EE.UU., Cuba sigue siendo uno de los países del mundo con una más baja penetración de internet y el gobierno bloquea los sitios que considera inadecuados, entre ellos muchos de los promovidos por la oposición.

Se estima que apenas un 5% de los cubanos tiene internet en su casa.

En los últimos meses, la compañía estatal de comunicaciones, Etecsa, puso en marcha un plan con el que pretende extender internet en los hogares del país.

Los críticos señalan que el coste sigue siendo demasiado elevado y la velocidad de la conexión muy lenta.

El nuevo presidente de la isla se refirió al problema de la red el pasado febrero. “Se ha hecho mucho, pero no todo lo que necesitamos, ni de la manera más coherente”.

Donald Trump.

Getty Images
Donald Trump ha rectificado la política de acercamiento a Cuba iniciada por Barack Obama.

5. La relación con Trump y Estados Unidos

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso el final del acercamiento iniciado por Barack Obama.

El nuevo presidente anuló algunas de las medidas más importantes de su antecesor. La restauración de las restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses ha privado de una de sus fuentes principales de ingresos al sector turístico, vital para la economía cubana.

Trump endureció además el embargo vigente desde hace décadas al poner trabas a todos los negocios con EE.UU. de las empresas gestionadas por Gaesa, el gran entramado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas.

Las nuevas normas dificultan que los nacionales de Estados Unidos pernocten en los hoteles de Gaesa o consuman en sus restaurantes.

Esta tanda de medidas consideradas hostiles por La Habana se produjo poco después de un turbio e inesperado incidente diplomático.

Tras denunciar que personal de su embajada en Cuba había sufrido problemas de salud derivados de supuestos ataques sónicos, Washington redujo al mínimo la actividad consular y aseguró que las autoridades cubanas no cumplieron su deber de proteger a los diplomáticos extranjeros.

Estados Unidos no presentó pruebas.

La expulsión el pasado octubre de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington confirmó el deterioro de las relaciones.

El gobierno cubano ha negado toda relación con los supuestos ataques sónicos.

López Levy cree que “si se mantiene la agresividad desde Washington, es probable que Cuba se coloque a la defensiva”, lo que reduciría los incentivos de sus gobernantes para introducir cambios en el sistema.

Las relaciones con Estados Unidos han sido difíciles desde que el comunismo se impuso en la isla.

Obama y Raúl Castro.

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La histórica visita de Obama a Cuba simbolizó el deshielo con Estados Unidos.

Con la visita de Obama a Cuba en 2016 se abrió paso un nuevo tono cordial entre ambos países que chocó con la negativa del Congreso de EE.UU., de mayoría republicana, a levantar el embargo.

Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano de Madrid, cree que entonces La Habana “cometió un error garrafal al no dar los pasos necesarios para impulsar” las reformas que hubieran permitido a Obama probar en su país que su política hacia la isla estaba dando el resultado que no dio medio siglo de bloqueo.

Díaz-Canel protestó recientemente contra la hostilidad del “imperio” estadounidense.

La vieja retórica del enfrentamiento se abre paso de nuevo.

 

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Jesús Martínez / WCS

La carrera por salvar especies amenazadas en tiempos de COVID-19

Mongabay Latam habló con investigadores que trabajan en la conservación de especies endémicas de América Latina, que están amenazadas o en peligro de extinción. Para todos el COVID-19 se ha convertido en un nuevo obstáculo que sortear.
Jesús Martínez / WCS
Por Thelma Gómez Durán / Mongabay Latam
23 de mayo, 2020
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Un millón de especies de animales y plantas que existen en el mundo están en peligro de desaparecer. Para derrumbar esa sentencia, científicos y conservacionistas están inmersos en una carrera contra el tiempo, una maratón que tiene como meta garantizar un futuro a especies amenazadas, pero que ahora tuvo que ponerse en pausa por la pandemia de COVID-19.

En América Latina, una de los lugares del planeta más biodiversos, pero también una región en donde se tiene una lista larga de flora y fauna en alguna categoría de riesgo, detener durante varias semanas las estrategias de conservación puede aumentar el riesgo para una especie.

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Mongabay Latam habló con investigadores que trabajan en la conservación de especies endémicas de América Latina, que están amenazadas o en peligro de extinción. Para todos el COVID-19 se ha convertido en un nuevo obstáculo que sortear. Hay investigadores que también advierten que la crisis económica, que viene de la mano de la pandemia, puede traer aún más presión para los hábitats de muchas especies.

Salvar a los monos endémicos de Bolivia

En Bolivia es posible encontrar poco más de 20 especies de primates; pero solo dos son endémicas del país: el lucachi cenizo (Plecturocebus modestus) y el lucachi rojizo (Plecturocebus olallae), dos pequeños monos que se encuentran en la zona de pampas y bosques del río Yacuma, en el departamento de Beni, en Bolivia.

Estas dos especies se reportaron por primera vez en 1939, pero comenzaron a estudiarse a partir de 2002, explica el especialista en conservación de primates Jesús Martínez, investigador de Wildlife Conservation Society (WCS-Bolivia), quien junto con el doctor Robert Wallace, también de WCS-Bolivia, han realizado diversos estudios científicos sobre los lucachi.

En los últimos quince años, los investigadores han logrado identificar las zonas de distribución, las poblaciones, hábitos y amenazas de las dos especies.

El Plecturocebus modestus se distribuye en dos áreas cercanas al Río Yacuna, en la parte central de Bolivia; su población se estima en 20 mil individuos y está en peligro de extinción.

La situación del Plecturocebus olallae es aún más grave: se estima que no hay más de 2000 individuos; además, solo se encuentran en un área de 300 kilómetros cuadrados. Es por ello que se considera en Peligro Crítico y en 2019 ingresó a la lista de los 25 primates más amenazados a nivel mundial.

Estos pequeños monos viven en una región dominada por la sabana, donde los bosques ya están naturalmente fragmentados y son una especie de islas. “Entre el 50 y 60 por ciento del territorio de la zona es bosque; y ese es el único espacio que representa el hábitat adecuado para estos monos”, explica Jesús Martínez.

Al encontrarse en un hábitat tan frágil, el incremento de las actividades humanas, así como la construcción de carreteras en la zona aumentan la situación de vulnerabilidad para los dos primates.

Para lograr que los monos endémicos de Bolivia tengan futuro, los investigadores han impulsado proyectos para que la gente de la región conozca a estos primates y se sienta orgullosa de tener a estas especies únicas en el mundo; además se ha trabajado con las autoridades para impulsar la conservación del territorio. Por ejemplo, en abril de 2019 se creó el Área Protegida Municipal Rhukanrhuka.

“Los monos —resalta Martínez— se han convertido en los embajadores de la conservación, no solo de ellos mismos, sino también de los bosques y de otras especies de la región”.

La emergencia sanitaria provocada por COVID-19 ha detenido, por el momento, varios de los planes para seguir con la conservación de los dos primates, entre ellos la consolidación de la gestión de las áreas protegidas municipales, así como los programas de monitoreo de poblaciones y de educación ambiental.

Jesús Martínez, quien preside la Red Boliviana de Primatología, explica que por el confinamiento se tuvo que detener el trabajo que se realizaba con las comunidades para el cuidado del ecosistema.

Uno de los principales riesgos, señala el investigador, es que cada año los pobladores realizan quemas para promover el rebrote de las pasturas en la parte de la sabana. “A veces esos incendios se descontrolan y afectan las zonas de bosque donde están los monos. Esto tiene consecuencias muy marcadas para las poblaciones. Estábamos trabajando en este tema, cuando comenzó el confinamiento”.

El investigador boliviano resalta que el COVID-19 ha llevado a que los científicos busquen nuevas herramientas para lograr avanzar en los proyectos de conservación: “vamos a desarrollar nuevos métodos que nos permitan, a corto plazo, coordinar las actividades desde la distancia”. Y es que en el caso del Plecturocebus olallae, como en todas aquellas especies que están en peligro crítico, su conservación es una apuesta continua para ganar tiempo.

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El felino del que menos se sabe

En México es posible encontrar las seis diferentes especies de felinos. El más emblemático y grande es el jaguar (Panthera onca). Pero también se encuentran el ocelote (Leopardus pardalis), el puma (Puma concolor), el lince (Lynx rufus), el tigrillo (Leopardus wiedii) y el yaguarundi (Herpailurus yaguaroundi).

De los seis, tres están considerados en peligro de extinción por la norma mexicana: el jaguar, el ocelote y el tigrillo. El yaguarundi se considera una especie amenazada; este último es uno de los felinos de los que menos información se tiene.

Hace cuarenta años, de acuerdo con los registros históricos, al yaguarundi se le podía encontrar desde el sur de Estados Unidos hasta Sudamérica. Ahora lo más al norte que se ha documentado su presencia es en los estados mexicanos de Tamaulipas y en Sonora.

El biólogo mexicano y maestro en ciencias Horacio Bárcenas se ha especializado en fototrampeo. Y con los animales que más ha realizado este trabajo es con los felinos. Esta labor le permite afirmar que, en el caso de México, es posible encontrar yaguarundis a lo largo de la vertiente del Pacífico y en los estados que tienen costa en el Golfo de México. Tamaulipas, Oaxaca, Sinaloa y Yucatán son las entidades de donde se tiene el mayor número de registros de la especie.

Información de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) señala que el estado de las poblaciones de yaguarundi en México es “desconocido”.

Lo que sí se sabe es que una de las principales amenazas para el yaguarundi, así como para todas las especies de felinos, es que en sus hábitats hay “un acelerado cambio de uso de suelo para dar paso a la ganadería y la agricultura”.

Los registros de cámaras trampas que se han realizado, explica Bárcenas, muestran que a diferencia de otros felinos, el yaguarundí es más diurno: “sus picos de actividades son cuando amanece o antes de anochecer”.

El biólogo comenta que es necesario realizar más estudios sobre esta especie. El problema es que ahora la pandemia del coronavirus pone ante los científicos un nuevo reto para trabajar con los felinos, sobre todo después de que, en marzo pasado, se registró el primer caso de un tigre contagiado con COVID-19 en Nueva York.

“Toda la investigación con felinos en vida silvestre está detenida, para evitar que se pueda contagiar a estos animales”, señala Bárcenas, quien es miembro de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar.

A la incertidumbre sobre cuándo podrán retomarse los trabajos con los felinos en vida silvestre se suma otra factor: el impacto de la crisis económica, que acompaña a la pandemia de Covid-19, en los ecosistemas y las especies.

El biólogo Bárcenas señala que estos impactos ya se han visto en el pasado. Y recuerda lo que sucedió en la Selva de los Chimalapas, en Oaxaca, hace aproximadamente cuatro años, cuando comunidades de la zona, que realizaban protestas sociales, cerraron carreteras y bloquearon las entradas a los pueblos, lo que generó un desabasto en la región.

“En la selva de los Chimalapas —explica Bárcenas— realizamos monitoreo sistemático desde hace algunos años. Y hemos visto que, cuando hay problemas sociales, la gente entra más al monte y hay un menor registro de vida silvestre”.

Los delitos ambientales —advierte el investigador— como la tala ilegal, la cacería de especies en extinción y el tráfico ilegal de vida silvestre podrían aumentar.

Esta historia se publicó originalmente en Mongabay Latam. Para leerla completa da click aquí.

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