El año en el que México legalizó (brevemente) las drogas
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El año en el que México legalizó (brevemente) las drogas

La venta y la compra de pequeñas cantidades de drogas, incluida la marihuana, la cocaína y la heroína, fueron efectivamente despenalizadas.
Por BBC Mundo
15 de abril, 2018
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El 5 de enero de 1940, el presidente de México Lázaro Cárdenas hizo algo verdaderamente revolucionario: promulgó el nuevo Reglamento Federal de Toxicomanías.

La legislación eliminó los viejos edictos punitivos sobre los delitos de drogas, autorizó a los médicos a recetar narcóticos a los adictos, estableció clínicas ambulatorias para ayudarlos y formuló peticiones más amplias para tratarlos como enfermos y no como criminales.

Menos de un mes después de la firma, el reglamento entró en vigor.

La venta y la compra de pequeñas cantidades de drogas, incluida la marihuana, la cocaína y la heroína, fueron efectivamente despenalizadas.

Los delincuentes a pequeña escala fueron liberados de la cárcel y de las clínicas de adicción a las drogas de la ciudad.

Los agentes de policía redujeron drásticamente los arrestos por delitos de drogas y se establecieron media docena de dispensarios en Ciudad de México.

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Algunos periodistas mexicanos conservadores pensaron que con la medida se corría el riesgo de provocar una ola de delincuencia en el país. Pero la mayoría la consideró un gran éxito.

A mediados de marzo de 1940, al menos 1.000 adictos asistían a los dispensarios diariamente a comprar pequeñas dosis controladas de cocaína y morfina bajo supervisión médica y a valor de mercado.

Los médicos y periodistas se pronunciaron a favor del cambio.

“Atraer (al adicto) —en lugar de perseguirlo—, registrarlo y someterlo a tratamiento médico y psicológico (…) constituirá un medio fundamental para combatir la adicción“.

Morfina

Getty Images
Al vender las drogas de mejor calidad, de manera controlada y a precios mucho más bajos, la medida truncó el comercio ilegal.

Lo mismo opinaban los toxicómanos.

Un adicto a la heroína sin hogar conocido como “Rompepechos” testificó: “Solo queremos que digan la verdad (…), que nos dosifiquen según nuestro estado físico para que podamos reintegrarnos a la sociedad y regresar a nuestros trabajos”.

“Ahora lo están haciendo. Dígale a sus lectores que estamos muy agradecidos con la Secretaría de Salud, muy agradecidos”, agregó.

Los bajos precios que ofrecían esas clínicas también paralizaron el comercio ilegal.

La morfina del gobierno se vendía a 3,20 pesos el gramo. En la calle, la misma cantidad de heroína costaba entre 45 y 50 pesos. Además, estaba muy diluida con lactosa, carbonato de sodio y quinina. Un gramo puro probablemente costaba cerca de 500 pesos.

Esos precios socavan los distribuidores: los traficantes de Ciudad de México perdían 8.000 pesos al día.

Sin embargo, antes de que pasaran seis meses, la legislación fue anulada.

El diario Universal con la noticia

BBC
Pronto llegó el fin.

El 7 de junio de 1940, el gobierno declaró que la escasez de cocaína y morfina debido a la guerra impedía que el plan funcionara. El mes siguiente se introdujo de nuevo la antigua legislación punitiva de 1931.

La breve historia del coqueteo de México con la legalización tiene una profunda resonancia contemporánea.

Desde 2006 hasta 2016, se estima que la guerra de México contra las drogas le ha costado la vida a aproximadamente 160.000 personas.

La legalización sigue siendo un tema controvertido.

Sin embargo, en todo el mundo hay voces que instan a que cambie la política frente a las drogas. Los expertos alaban el éxito del experimento de Portugal con la despenalización, mientras que los estados de Estados Unidos compiten para recaudar los ingresos fiscales de la marihuana legalizada.

Hombre pasando frente a tienda de marihuana medicinal

Getty Images
Tras insistir en que le hicieran la guerra en otras partes del mundo, cada vez más estados de EE.UU. permiten la venta de marihuana que ahora sí describen como “medicinal”.

Hasta el conservador diario británico Times escribió que la adicción debía tratarse como un problema de salud más que como un delito.

En la atmósfera internacional actual, la política de México de 1940 parece curiosamente profética.

Aunque dejó varios interrogantes. ¿Por qué legalizaron las drogas? Y si fue tan exitoso, ¿por qué lo detuvieron de repente?

“El mito de la marihuana”

En muchos sentidos, la legalización mexicana fue una creación de un hombre: Leopoldo Salazar Viniegra.

Médico de formación, estudió psiquiatría y neurología en Francia antes de regresar a México.

En 1938 fue puesto a cargo del Hospital de Drogadicción de Ciudad de México. El lugar estaba repleto. Al igual que EE.UU., México encerraba a miles de adictos cada año.

Durante los siguientes dos años, Salazar escribió una serie de artículos académicos y participó en entrevistas de prensa que no solo criticaban el status quo prohibicionista sino que también establecían el marco para un mejor sistema.

En esencia, sus argumentos fueron triples.

Leopoldo Salazar Viniegra

BBC
Leopoldo Salazar Viniegra, calificado a menudo de visionario.

En primer lugar, en su trabajo inicial, “El mito de la marihuana”, argumentó que los peligros de la marihuana eran muy exagerados. Revisando sistemáticamente los estudios médicos sobre la sustancia, señaló imprecisiones, rumores y aplicaciones erróneas de los datos.

En una pieza particularmente poderosa se burló de la posición de los doctores estadounidenses ante la droga, que aseguró que estaba basada en citas erróneas de la poesía inspirada por el hachís del poeta maldito Charles Baudelaire.

Salazar también presentó su propia investigación sobre el tema llevada a cabo durante siete años entre una amplia gama de pacientes, incluidos drogadictos, locos, un puñado de colegas médicos y políticos desprevenidos e incluso su sobrino de 9 años, que una vez había fumado por equivocación uno de sus cigarrillos con marihuana.

Concluyó que, independientemente de la clase social, la educación o la edad, la marihuana no hacía más que secar los labios, enrojecer los ojos y producir una sensación de hambre.

Charles Baudelaire

Getty Images
Según Salazar, mucho de lo que se decía de la marihuana era malinterpretaciones de la poesía de Baudelaire.

En segundo lugar, en una serie de artículos y entrevistas con la prensa, Salazar argumentó que la drogadicción debe tratarse como un problema de salud pública y no como un delito.

Sobre la base de su trabajo sobre la marihuana, afirmó que no había un vínculo intrínseco entre la adicción a las drogas y la criminalidad.

De hecho, era solo el alto precio de las drogas, generado por la prohibición, lo que llevaba a los usuarios a cometer crímenes, argumentó.

En lugar de atiborrar las cárceles con los usuarios, Salazar sugirió una combinación de educación, tratamiento farmacológico y ayuda psiquiátrica.

Chica inyectándose

Getty Images
Los drogadictos son enfermos, no delincuentes, afirmó desde ese entonces.

En tercer lugar, Salazar propuso poner fin a la prohibición y establecer un nuevo monopolio estatal de drogas.

La prohibición, argumentó, había generado el mercado de drogas ilegales, y detener a los narcotraficantes era casi imposible.

Además, el comercio ilegal tenía dos consecuencias suplementarias importantes: corrompía a la fuerza policial mexicana, a la que se le pagaba para proteger a los grandes comerciantes de drogas, y aumentaba los precios, forzando a los usuarios a cometer delitos.

Como resultado, razonó, la mejor manera de lidiar con la adicción a las drogas no era a través de la prohibición, sino del control estatal. Un monopolio estatal de drogas que vende drogas a precios de mayorista sacaría a los concesionarios del negocio, reduciría la corrupción policial y le permitiría a los usuarios alimentar sus hábitos sin recurrir al delito.

Las conclusiones de Salazar estaban adelantadas a su tiempo.

Basadas en una amplia investigación médica y presentadas de una manera inteligente, racional y algo irónica, en muchos sentidos se hacen eco de las críticas contemporáneas a la política de drogas.

El rol de Estados Unidos

Entonces, si el experimento de legalización de México fue un éxito, ¿por qué terminó tan rápido?

Según la declaración oficial del gobierno, las restricciones a las importaciones de morfina y cocaína causadas por la guerra en Europa hicieron que el sistema fuera inviable.

Pero hubo más detrás del fin del experimento que eso. En cierto modo inevitablemente, involucró a Estados Unidos.

Desde que Salazar comenzó a expresar su apoyo a la legalización, los cruzados antidrogas de EE.UU. habían intentado presionar al gobierno mexicano para que lo detuviera.

John Buckley, un aduanero de Texas, calificó los planes de Salazar como “las efusiones de un maldito negro educado”.

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Pero fue el puritano jefe del Buró Federal de Narcóticos, una de las agencias predecesoras de la DEA, Harry Anslinger, quien finalmente le puso punto final al experimento.

Apenas cinco días después de la introducción de la ley, el departamento de Estado de EE.UU. invocó las enmiendas de 1935 a la Ley de Importación y Exportación de Estupefacientes.

Las enmiendas le permitieron a EE.UU. establecer un embargo de exportación de narcóticos como la morfina y la cocaína cuando considerara que los objetivos de un país no eran ni médicos ni científicos.

Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores de México intentó argumentar su caso alegando que el experimento estaba funcionando y era ciertamente más eficiente que el sistema punitivo anterior, Anslinger y el departamento de Estado permanecieron desafiantes.

En mayo de 1940, todas las exportaciones de morfina y cocaína fueron suspendidas.

Sin la cooperación de las compañías farmacéuticas alemanas bloqueadas por la guerra, las autoridades mexicanas se vieron obligadas a renunciar.

Benjamin Smith, el autor de este artículo, es profesor de Historia de América Latina en la Universidad de Warwick, especializado en la historia moderna de México.


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Foto: Idheas

A 10 años de la desaparición de Ivette Melissa en Guerrero, familiares denuncian que no hay avances en su caso

De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda, en México hay 106 mil 698 personas desaparecidas y no localizadas. En el estado de Guerrero se reportan 3 mil 880 de las cuales 705 son mujeres. 
Foto: Idheas
24 de octubre, 2022
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A diez años de la desaparición de Ivette Melissa Flores Román, familiares llevaron a cabo una marcha en la Ciudad de México para exigir su búsqueda.

Acompañados de madres de víctimas de feminicidio, los familiares de la joven desaparecida en Iguala, Guerrero en 2012, terminaron la protesta afuera de la Fiscalía General de la República (FGR).

De acuerdo con información de Foro Tv, Sandra Luz Román, madre de Ivette Melissa, denunció que no hay avances en el caso de su hija.

“A diez años de su ausencia y habiendo gente señalada, a la fecha no hay ni un solo detenido“, declaró.

Lee: Niñas y adolescentes representan el 56% de las mujeres desaparecidas en México

Caso de Ivette Melissa

La noche del 24 octubre de 2012, Ivette Melissa Flores Román quien entonces tenía 19 años, fue privada de su libertad por un comando armado que ingresó a su domicilio.

La organización Idheas que ha acompañado el caso, detalla que los sujetos que se llevaron a la joven, iban vestidos de negro y con los rostros cubiertos, balearon la puerta de su casa y se llevaron a Ivette.

A la mañana siguiente de la desaparición de su hija, Sandra Luz Román acudió al cuartel militar de Iguala para solicitar auxilio, pero se lo negaron con el argumento que se encontraban acuartelados.

Sin embargo, la madre de la joven acudió a la agencia del Ministerio Público donde se inició la averiguación previa por la desaparición de Ivette, pero las acciones de búsqueda se realizaron hasta dos semanas después.

marcha ivette melissa

Foto: FGR

En octubre de 2015, Sandra Luz Román junto con otros familiares de personas desaparecidas, presentaron sus casos ante el Comité Contra las Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para solicitar medidas cautelares.

El 6 de octubre de 2015 el Comité emitió un total de 117 Acciones Urgentes a favor de las víctimas, y ordenó al Estado mexicano investigar el paradero de Ivette Melissa y las demás víctimas.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda, en México hay 106 mil 698 personas desaparecidas y no localizadas. En el estado de Guerrero se reportan 3 mil 880 de las cuales 705 son mujeres.

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