Meade delinea su plan de campaña en siete promesas
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Cuartoscuro

Meade delinea su plan de campaña en siete promesas

El candidato de la coalición Todos por México centró sus propuestas de campaña en mejorar la educación, la seguridad y acabar con la pobreza; mismas promesas hechas por el actual presidente Enrique Peña Nieto.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán / Enviada
2 de abril, 2018
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Una noche antes del arranque de campaña, José Antonio Meade había ensayado su entrada al Centro de Convenciones siglo XXI, en Mérida, Yucatán, donde se realizaría el evento. Avanzaría por el centro del lugar entre vallas de metal para saludar a quienes se acercaran mientras dos cámaras grúa seguirían su camino. Pero no ocurrió.

Minutos antes iniciar el acto este 1 de abril, su coordinador de campaña, Aurelio Nuño, ordenó cambiar la logística. El candidato no se metió entre la gente y entró por un costado del escenario; su llegada duró menos de cinco minutos: subió al templete, recibió aplausos, bajó y se sentó en primera fila. Por eso es que las tomas de las cámaras que se proyectaban en seis pantallas gigantes parecían torpes al intentar seguirlo.

La imagen contrasta con la última campaña presidencial priistas, encabezada por Enrique Peña Nieto, actual presidente. Esta vez, los priistas sólo llenaron el Centro de Convenciones de Mérida que tiene capacidad para siete mil personas. Seis años antes Peña Nieto optó por el zócalo de Guadalajara.

El equipo de campaña de Meade informó a los reporteros que cubren la campaña que habían asistido 18 mil personas. Sin embargo, personal de las empresas  Alquisur y Banquetes Camino rentaron 4 mil y 3 mil sillas respectivamente, según confirmaron a Animal Político.

El arranque de Meade duró 50 minutos.

En lo que Meade y Peña coincidieron fue en tres propuestas de campaña. Peña prometió mejorar la educación, la seguridad y acabar con la pobreza. Seis años después, en los comicios de 2018, estos temas siguen entre las promesas de José Antonio Meade, el candidato de la coalición Todos por México, integrada por PRI, Nueva Alianza y PVEM.

Peña Nieto dijo y firmó ante notario público cinco promesas entre las que estaban: “recuperar la paz y la libertad de todos los mexicanos; un México incluyente y sin pobreza y más educación de calidad para todos los mexicanos”.

Mientras que Meade hizo siete promesas, como: “educación de excelencia para tus hijos. Ningún bebé nacerá en pobreza extrema. Piso parejo para todos desde su nacimiento y el combate a la inseguridad tendrá un enfoque integral”.

Esta vez, en el templete estaban jóvenes y mujeres simpatizantes y no políticos, integrantes de campaña o funcionarios del PRI, para dar un mensaje de “la participación de la sociedad civil, porque la campaña política tiene que ser muestra que hay participación y apertura”, aseguró en entrevista Pablo Angulo, presidente de Red Jóvenes por México del PRI.

Todos los operadores de campaña estaban en las primeras filas. Cerca del candidato aparecían sonrientes: el candidato priista a al gubernatura de Yucatán, Mauricio Sahui, el gobernador actual Rolando Zapata, Beatriz Paredes, coordinadora del PRI en la tercera circunscripción, donde pertenece el estado, y operadora del arranque de campaña. El coordinador y vicecoordinador de campaña, Aurelio Nuño y Eruviel Ávila, respectivamente.

También Vanessa Rubio, coordinadora de oficina, Enrique Ochoa y Claudia Ruiz Massieu, presidente y secretaria del PRI; los secretarios de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza; de Medio Ambiente, Rafael Pachiano; de Turismo, Enrique de la Madrid y el director de Pemex, José Antonio Sánchez Anaya, entre otros.

Todos ellos enlistados en un diagrama para asignarles lugares, aunque hubo cambios como Alejandra Lagunes, coordinadora de redes sociales, quien aparecía en segunda fila en la lista de asientos, pero ocupó una silla en primera fila durante el evento.

La ausencia más notable fue la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, quien fue una de las primeras en anunciar su intención de contender por la candidatura presidencial para 2018.

Tampoco estuvo Miguel Ángel Osorio Chong, exsecretario de Gobernación y que fue nombrado como coordinador de la campaña de los Senadores del PRI. Él, junto con Videgaray, quien tampoco estuvo en el arranque, fueron figuras principales en la campaña de Peña Nieto.

María Poot lleva 30 de sus 49 años como militante del PRI, es presidenta del comité seccional en Mérida, donde hay mil 500 electores. En otros procesos electorales, dice, que participaba un 80% de los inscritos en el padrón electoral en los mítines, pero esta vez sólo fueron 25 al arranque de campaña.

Esto dice, es resultado de las fallas de los políticos. “Los candidatos van, prometen y prometen y luego no les cumplen, por eso la gente está muy renegada y no quieren venir. Siempre se les ha engañado. Así ¿cómo trabajamos?”.

Explica que para llevar gente a estos mítines, se echa a andar una estructura partidaria que la incluye a ella como presidenta de comité, del que dependen cinco subcomités, de éstos siguen jefes de manzana y luego jefes de acera. Ella le reporta a la coordinadora y ésta al coordinador distrital, que a su vez informa al coordinador estatal. Pero esta vez, insiste, “es el peor momento” para su partido porque una vez que los candidatos ganan las elecciones, les niegan cualquier “apoyo”.

Alfredo Díaz forma parte de la estructura de William Pérez, quien compite para la presidencia municipal de Kanasín. Llevó a sus vecinos al arranque de campaña y asegura que el aumento de 2 mil inscripciones a programas sociales como Prospera apenas en marzo, ayudó a convencerlos de apoyar este tipo de actos del PRI.

Los programas sociales “son bajados por medio del gobierno del estado”, pero el comité municipal del PRI, también tiene otras iniciativas para ganar adeptos como talleres enfocados a mujeres para aprender a poner uñas postizas, hacer artesanías o cortar el cabello. “Les dan todo el material para que ellas puedan aprender sin ningún costo y luego para que tengan un medio de trabajo”.

Así esas mujeres o vecinos llegaron a uno de los siete mil lugares del Centro de Convenciones. No hubo gritos o pancartas, solo ondeaban carteles con el nombre de Meade que ya estaban en los asientos. Apenas terminó el evento, regresaron a sus casas en combis encabezadas por los líderes de las colonias.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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