Del cloro al novichok: ¿cómo surgieron y dónde se siguen usando las armas químicas?
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Del cloro al novichok: ¿cómo surgieron y dónde se siguen usando las armas químicas?

De todas las armas químicas, los agentes nerviosos son los más tóxicos y temibles, dicen los expertos: destruyen los nervios muy rápidamente y el cuerpo deja de funcionar.
18 de abril, 2018
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El supuesto ataque con cloro del pasado 9 de abril contra la población civil en Douma, en el este de Damasco, volvió a despertar un fantasma que desde hace más de un siglo la sociedad ha querido enterrar: las armas químicas.

Las armas químicas tuvieron su debut en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) con consecuencias tan devastadoras y una reacción de repugnancia tan grande por parte del público en general, que la comunidad internacional resolvió prohibirlas.

Prontose convirtieron en un tabú, pero no fue hasta 1997 que entró en vigor una convención para su eliminación que fue ratificada por las potencias mundiales y varios otros países.

Aunque en realidad, nunca desaparecieron. Su uso se ha comprobado en varios conflictos internacionales y desde el inicio de la guerra civil en Siria, en 2011, se ha visto un uso tan frecuente que muchos temen una nueva proliferación descontrolada.

Imagen suministrada por los cascos blancos muestra un menor afectado por el supuesto ataque químico en Douma, este de Damasco

Reuters
La imagen suministrada por los cascos blancos muestra un menor afectado por el supuesto ataque químico en Douma, este de Damasco

La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial es sinónimo de trincheras y también de armas químicas. Fueron utilizadas a gran escala, luego de su introducción en el conflicto por parte de las fuerzas alemanas en 1915.

La primera fue el gas de cloro que actúa como un agente sofocante. Fue diseñada más como un arma más incapacitante que mortal, aunque no dejó de producir numerosas muertes.

Soldados alemanes durante la Primera Guerra Mundial

Getty Images
La Primera Guerra Mundial es sinónima de las armas químicas.

Los alemanes habían utilizado gas lacrimógeno en 1914, pero el cloro fue lanzado por primera vez en Ypres, el 16 de abril de 1915.

No obstante su simpleza, su efecto fue enorme porque era un arma completamente nueva.

Fue seguido muy pronto por el gas mostaza, un abrasivo cuyo efecto era quemar los pulmones, ojos y piel expuesta causando ampollas masivas.

Hirió gravemente a muchos soldados. El objetivo inicial tampoco era necesariamente matar, sino generar incapacidad de los soldados, de esa manera muchos de los recursos de la guerra tenían que desviarse al cuidado de los heridos.

El uso de estas armas no fue exclusivo de los alemanes. Británicos y franceses también desarrollaron y lanzaron sus gases químicos en las trincheras.

Alrededor de 100.000 personas murieron y más de un millón fueron afectadas por ataques químicos.

El rechazo del público ante el uso de estas armas después de la Primera Guerra Mundial fue generalizado. Y el mundo se unió rápidamente para erradicar las armas químicas.

Protocolos y convenios sin fuerza

El Protocolo de Ginebra decretó ilegal este armamento en 1925, pero eso no detuvo a las principales potencias.

España e Italia lo utilizaron en sus campañas en el norte de África. Los españoles lo hicieron en Marruecos entre 1923 y 1926, y los italianos en Etiopía entre 1935 y 1940.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania Nazi desarrolló agentes nerviosos. Al comienzo, se concentraron en organofostatos y pesticidas.

Crematorio en campo de exterminio nazi

Getty Images
Los nazis no usaron el gas en el campo de batalla, pero sí en los campos de exterminio.

Produjeron agentes nerviosos como tabún, somán y sarín, que eran increíblemente efectivos en matar gente.

Aunque nunca los utilizaron en el campo de batalla, sí lo hicieron en sus campos de exterminio.

La entonces Unión Soviética también utilizó gas mostaza durante la Segunda Guerra Mundial en China, país que también fue “rociado” con químicos por las tropas japonesas.

Más avanzado el siglo XX, Estados Unidos usó el agente naranja en la guerra de Vietnam, en los años 60, un químico desfoliante que demostró sus efectos nocivos tanto en la gente como en la vegetación que arrasó.

Pero el producto más devastador de ese conflicto fue el Napalm, un compuesto de gasolina, benzol y poliestireno utilizado en bombas incendiarias, cuyos efectos han perdurado muchos años después de la guerra.

En los años 90, se estableció la Convención de Armas Químicas que prohibía su fabricación, almacenamiento o desarrollo y que fue ratificada por casi todos los miembros de la ONU, incluyendo EE.UU. y Rusia. Entró en vigor en 1997.

Cementerio masivo en Halabja

Getty Images
Más de 5.000 personas murieron en un día, tras el ataque con armas químicas en Halabja.

No obstante, los agentes nerviosos resurgieron con gran fuerza durante la guerra entre Irán y Irak, entre 1984 y 1988.

A finales de ese conflicto, el líder iraquí Saddam Hussein ordenó un ataque químico contra la población kurda en Halabja, donde 5.000 personas murieron en un solo día.

Ese 16 de marzo de 1988 es una de las fechas más infames de la historia de la humanidad.

La “línea roja” ignorada

Pero luego llegó la guerra civil en Siria.

En el marco de ese conflicto, en 2012 el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió al gobierno de Bashar al Asad contra cruzar “la línea roja” de las armas químicas.

Barack Obama

Reuters
El presidente Barack Obama no tomó acción cuando Siria “cruzó” la línea roja.

Pero, cuando un año después, sucedió un terrible ataque en Alepo, la comunidad internacional decidió ignorar que esa línea roja hubiese sido cruzada.

“Al no hacer nada, para mí, rompió ese tabú”, declaró a la BBC Hamish de Bretton-Gordon, un excomandante de Regimiento Químico, Biológico y Nuclear de Reino Unido.

“Desde entonces, sólo en el conflicto de Siria se han registrado más de 1.000 incidentes de uso de armas químicas“, añadió.

El autodenominado Estado Islámico las ha utilizado extensamente contra los peshmerga, combatientes kurdos.

Bretton-Gordon, que ha trabajado con víctimas de estos ataques, fue blanco de uno de ellos cerca de la ciudad iraquí de Mosul, en 2016.

Según él, a no ser que se haga algo pronto al respecto, habrá más proliferación de estas armas por el mundo.

Eso ha quedado en evidencia con el asesinato en 2017 en Kuala Lumpur de Kim Jong-nam, el hermanastro del líder de Corea del Norte.

Ese atentado se llevó a cabo con un agente nervioso muy letal conocido como VX, que fue desarrollado en Reino Unido en los años 50.

De todos las armas químicas, los agentes nerviosos son los más tóxicos y temibles, dicen los expertos.

Hay una gran variedad. Sarín y VX son los más conocidos, pero todos pertenecen a una misma familia química: organofostatos.

Y actúan de manera parecida: destruyen los nervios muy rápidamente y el cuerpo deja de funcionar.

“Interrumpen todas las funciones básicas. Como la intestinal, pulmonar y cardíaca. También afectan los músculos y el cerebro”, dijo a la BBC Gary Stephens, profesor de farmacología y especialista en neuroquímica.

Nueva etapa de agentes químicos

Después, en marzo de 2018, llegó el intento de asesinato del exespía ruso Sergei Skripal y su hija, Yulia, en Salisbury, Reino Unido.

Moscú ha sido señalado como el culpable pues el agente químico se identifico como novichok, desarrollado en secreto por Rusia en los años 70, al mismo tiempo que firmaba la Convención de Armas Químicas.

Los investigadores trabajan en la zona del ataque en Salisbury con trajes de protección.

Getty Images
Novichok es particularmente letal. Investigadores en la zona del ataque en Salisbury trabajan con trajes de protección.

Novichok es un químico binario, llamado así porque está hecho de sólo dos compuestos, pero es 10 veces más poderoso de los existentes.

Se sabe de su desarrollo gracias a Vil Mirzayanov, un científico ruso que participó en su investigación antes de asilarse en Estados Unidos en 1995.

El novichok representa una nueva etapa en el desarrollo de armas químicas. Sus componentes, individualmente, no están en la lista de los prohibidos, así que los rusos no sentían obligación de reportados a la Organización Para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

Esa posibilidad de crear agentes venenosos de nuevos materiales podría entrañar el peligro de un proceso no controlado en armas químicas, arguyen los expertos.

La OPAQ permite a los países tener armas químicas, muy limitadas, material precursor para experimentos con objetivos defensivos y desarrollar antídotos.

Pero ningún país revela cuantas reservas de armas químicas tiene.

Cuando la convención entró en vigor en 1997, los firmantes debían destruir todas sus reservas existentes para 2007.

Los rusos declararon que lo habían hecho apenas el año pasado. Estados Unidos, por su parte, dice que no podrá cumplirlo hasta 2022.

Numerosos niños tuvieron que ser atendidos tras el ataque en 207.

EPA
Numerosos niños tuvieron que ser atendidos tras el ataque en 2017.

Siria aseguró que ya los destruyó, pero lo ponen en duda ataques como el de 2017 en el noroeste del país y el que supuestamente se registró en Douma, el pasado 9 de abril.

“Si la comunidad internacional y el consejo de seguridad de la ONU no están preparadas para hacer cumplir la prohibición, literalmente a la fuerza, pierde su efectividad”, manifestó Hamish Bretton-Gordon.

El umbral ético para el uso de armas químicas está siendo erosionado“, concluyó, lo que hará el control, investigación y verificación más difícil en el futuro.


 

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Cuartoscuro

Fondo de Gastos Catastróficos en Salud se reduce y pone en riesgo tratamientos, advierten organizaciones

Las organizaciones señalan que no se debe disponer de todos los recursos del fondo porque se quedarían sin atención las enfermedades de alto costo de pacientes del INSABI, que no cuentan con un esquema de seguridad social. 
Cuartoscuro
20 de septiembre, 2021
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En dos años, por ley, se ha ordenado disponer de hasta 73 mil millones de pesos del FONSABI para financiar al INSABI, la pandemia y otras acciones de salud. Organizaciones señalan que el retiro de dinero preocupa pues estos recursos están destinados a cubrir las enfermedades de alto costo de pacientes del INSABI, que no cuentan con un esquema de seguridad social. 

“Si bien es estratégico movilizar recursos para enfrentar la pandemia, esto no debe hacerse a costa de las y los pacientes del INSABI”, señala un comunicado hecho público este lunes por 26 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Fundar, Cero Desabasto y Nosotrxs. 

El FONSABI – antes Fondo de Gastos Catastróficos -es una herramienta del INSABI que financia principalmente 66 intervenciones de padecimientos de alto costo como algunos tipos de cáncer, trasplantes, el VIH, malformaciones congénitas y/o adquiridas, entre otros. 

Lee: Fondo de Salud para el Bienestar tuvo en 2019 menos dinero del que le corresponde y reglas deficientes: ASF

Este Fondo se creó en la reforma a la Ley General de Salud (LGS) en 2019 y sustituyó al antiguo Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud, que operó desde 2004. 

La ventaja de que los recursos estén depositados en un fideicomiso es que se pueden ir acumulando para cubrir los gastos en el largo plazo, dice el comunicado, en lugar que año con año estos tengan que regresar a la tesorería de la federación. 

“Preocupa que los recursos del Fondo se han reducido 44% en dos años pasando de 113 mil millones de pesos en 2019 a 64 mil millones de pesos en el segundo trimestre del 2021”, alertan las organizaciones. 

Esta disminución obedece a tres reformas aprobadas en los dos últimos años, que toparon el monto anual que el Fondo puede acumular en 32 mil millones de pesos y permitieron al gobierno disponer del excedente de este monto.

En octubre de 2020 cuando se discutió una de las reformas a la Ley General de Salud, el diputado Iván Pérez Negrón, quien presentó la iniciativa de reforma, argumentó que en el Fondo de Salud había acumulados muchos más recursos (más de 97 mil millones de pesos) de los que se gastan cada año, alrededor de 14 mil millones de pesos.

“Se dijo que se iba a dejar sin tocar en el FONSABI un monto de 32 mil millones de pesos y que el resto se iba a usar para el gasto en salud, el problema -dice Janet Oropeza, integrante de Fundar, una de las organizaciones que firma el comunicado- es que se desconoce cuánto se ha gastado hasta la fecha de ese resto y en que se ha gastado en específico, el único dato que se tiene es que al segundo trimestre de 2021 quedaban 64 mil millones de pesos (el doble de lo que por Ley se estableció dejar).”

Desde su creación en enero de 2020, el INSABI eliminó la afiliación y amplió su cobertura a 68 millones de personas (16 millones más que el Seguro Popular). 

Lee: Insabi, Marina y Birmex asignaron más del 70% de presupuesto para compras a adjudicación directa en 2020

Pero otras organizaciones como el CIEP han calculado que el presupuesto actual del fondo puede ser insuficiente para financiar las 66 intervenciones con la nueva población objetivo.

“El FONSABI cubre 66 padecimientos, pero falta agregar más, hay muchos que todavía no están incluidos y hay umbrales de edad para el acceso, así que esto no debería tratarse de quitarle recursos, sino de ampliar su cobertura”, asegura Oropeza, en entrevista con Animal Político. 

En los últimos dos años el gasto ejercido para financiar enfermedades de alto costo se redujo, dice el comunicado de las organizaciones, de 7 mil 715 millones en 2018 a 5 mil 642 millones de pesos en 2020 (una disminución de 27%). Esto significa que cada vez se realizan menos intervenciones y se dan menos tratamientos para pacientes del INSABI con enfermedades de alto costo cubiertas por el Fondo.

Y agrega que: “desde la llegada de la nueva administración, de acuerdo a datos públicos y algunos generados por la iniciativa Cero Desabasto, las instituciones de salud, incluido el INSABI, han enfrentado problemas en el abasto de medicamentos, que ponen en riesgo la integridad física e incluso la vida de pacientes”. 

Por lo anterior, señala el comunicado, “instamos al poder legislativo a discutir ampliamente las consecuencias de aprobar el artículo décimo cuarto transitorio de dicha iniciativa y buscar obtener recursos para la atención de la pandemia de otros rubros no tan prioritarios”. 

Para 2022, según la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, se planea disponer nuevamente de recursos del Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI). El artículo décimo cuarto señala que estos se usarán para la adquisición de las vacunas, la atención del COVID-19 y el fortalecimiento de los programas y acciones en materia de salud. 

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