Nueve especies desconocidas que un grupo de científicos descubrió al ingresar a esta zona del Amazonas
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Nueve especies desconocidas que un grupo de científicos descubrió al ingresar a esta zona del Amazonas

Junto a las tropas terrestres y los guías locales del grupo étnico yanomami, los investigadores se embarcaron en un viaje de un mes hacia la montaña, donde descubrieron nueve especies nuevas.
7 de abril, 2018
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Casi perpetuamente envuelta en nubes, la montaña más alta de Brasil, Pico da Neblina, se eleva 2.995 metros sobre la selva amazónica.

Desde 2003 este parque nacional que se extiende por la densa selva está cerrado a los visitantes, una decisión tomada por el fracaso de proyectos turísticos y actividades mineras que infringieron los derechos del pueblo indígena yanomami.

En noviembre de 2017, las autoridades indígenas y el ejército otorgaron un raro acceso a un equipo de destacados científicos brasileños para embarcarse en una expedición a la región.

“Visitar este lugar es como dar un paso 1.000 años atrás”, dice Miguel Trefaut Rodrigues, quien lideró el equipo de 12 científicos de la Universidad de San Pablo especializados en reptiles, anfibios, pájaros, pequeños mamíferos y plantas.

Mapa con la ubicación de Pico da Neblina, en el norte de Brasil.

BBC
Ubicación en el mapa del Parque Nacional Pico da Neblina.

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Trefaut Rodrigues es considerado el mayor herpetólogo (científico especializado en reptiles) de América del Sur, además de ser un activo investigador que cada año lidera expediciones a la selva amazónica.

El brasileño ha descubierto más de 80 nuevas especies a lo largo de su carrera y ha creado una de las colecciones genéticas de organismos silvestres más grandes del mundo.

Pico da Neblina es, en sus palabras, “una de las partes más importantes del Amazonas para recolectar material genético”.

Indígenas yanomami.

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Las autoridades del pueblo indígena yanomami y el ejército de Brasil autorizaron el ingreso.

También es una zona donde pocos científicos han pisado.

Junto a las tropas terrestres y los guías locales del grupo étnico yanomami, los investigadores se embarcaron en un viaje de un mes hacia la montaña, donde descubrieron nueve especies nuevas.

Como el proceso de nombrar una nueva especie puede llevar años, los investigadores presentaron a la BBC sus descubrimientos usando apodos.


1. La rana roja de ojos grandes

La rana roja de ojos grandes

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La rana roja de ojos grandes fue descubierta luego de una caminata de 7 horas desde el campamento hasta la cima del Pico da Neblina.

Ivan Prates, investigador del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, cuenta: “Mi compañero de equipo Agustín (Camacho) encontró el primero de estos pequeños ejemplares en nuestro camino hacia el pico más alto, debajo una roca”.

Después de encontrar al primero, los biólogos comenzaron a lanzar pequeñas piedras y descubrieron otros diez ejemplares de la especie, incluso bajo la roca más alta de la cumbre.

“Es literalmente la rana en lo más alto de Brasil”, dice Prates.

2. La rana rolliza gris

La rana rolliza gris

BBC

“La encontré dos horas después de que llegamos al campamento en la montaña”, explica Prates. “Estaba dentro de la carpa grande, donde más tarde dormiríamos”.

Y continúa: “Estaba cargando una caja para ayudar a preparar la carpa, cuando vi algo saltando sobre el césped. Lancé a un lado todo lo que tenía y salté sobre ella de inmediato”.

Cuando miré en mi mano no pude evitar decir: ‘¿Qué demonios es esta rana?’“, dice el ecologista evolutivo.

La rana rolliza gris es parte de la extensa familia Terrarana, que agrupa a cerca de 1.000 especies.

“Eso es todo lo que sabemos”, reconoce Prates. “Es más o menos como decir: ‘Es un tipo de bicho’, cuando encuentras un insecto. O sea que, para un biólogo, no significa casi nada”.

El equipo de científicos está realizando exámenes de ADN para ubicar mejor a la especie dentro del árbol de esta familia.

3. El sapo que camina como una lagartija

El sapo que camina como lagarto

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El biólogo evolucionista Agustín Camacho vio el primer ejemplar de esta especie una noche, a 2.000 metros de altura. Estaba durmiendo en una pequeña hoja.

“Todos nos volvimos locos cuando nos lo mostró, porque sabíamos lo que significaba”, cuenta Prates. “No salta como otros sapos. Camina como una lagartija. ¡Está lleno de verrugas y es muy extraño!”.

Este pequeño sapo de tan solo 35 milímetros pertenece a un grupo que vive solo en montañas, y sus parientes más cercanos habitan en Venezuela, el norte de Brasil y Guyana.

4. La lechuza pigmea de neblina

Luís Fábio Silveira, un ornitólogo de la Universidad de San Pablo, vio esta nueva especie de lechuza pigmea en un árbol de tan solo 1,5 metros de altura en Pico da Neblina.

Según explica, se trató de un hallazgo inesperado porque sus parientes más cercanos suelen habitar en la copa de árboles mucho más altos.

“Cuando escuché su distintivo sonido, inmediatamente me di cuenta de que estaba escuchando una canción completamente nueva, ¡el mejor indicador de una nueva especie!“, cuenta.

Y agrega: “Después de un breve momento de emoción, tuve que trabajar con rapidez para obtener un registro de voz que fuera excelente y luego tratar de recolectar el ave”.

5. La lagartija cielo nocturno

La lagartija cielo nocturno

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Según Prates, esta lagartija de 6 centímetros de largo tiene “la panza y lados más increíbles, con puntos blancos y negros que se ven como estrellas en la noche. Enloquecimos cuando revisamos la trampilla y la vimos”.

Sus parientes más cercanos conocidos dentro del género Riolama viven solo en montañas de esta parte de Sudamérica.

Prates dice que el descubrimiento da sustento a la teoría de que allí existió una extensa meseta hasta hace 10 millones de años: “Estas lagartijas son ventanas al pasado de la región”.

6. La lagartija gigante marrón

La lagartija gigante marrón

BBC

La lagartija gigante marrón mide el doble de la bautizada cielo nocturno y también es parte del género Riolama.

Cuando los científicos encontraron al ejemplar, este estaba nada menos que en la improvisada cocina de un militar.

“La cola se cortó cuando intentaba recolectarla. Eso siempre da una sensación terrible”, cuenta Prates. Es que las lagartijas sueltan sus colas como un mecanismo de defensa contra los depredadores como las aves, que suelen cazarlos por el extremo.

7. El arbusto neblina Phyllanthus

El arbusto neblina Phyllanthus

BBC

El profesor Renato de Mello-Silva descubrió este arbusto de género Phyllanthus de 2 metros de altura y abundantes hojas pequeñas en el Pico da Neblina.

“¡Nunca había visto colores de follaje tan exquisitos y contrastantes!”, cuenta de Mello-Silva.

Según narra, las “hojas sucias, de color verde oscuro” de esta planta se destacan por sobre los tonos del follaje de la montaña, que está compuesto en gran parte por “hojas jóvenes, limpias y de color verde claro”.

8. La rana que trina

La rana que trina.

BBC

“Encontramos este ejemplar en las tierras bajas de las laderas de Pico da Neblina, en una jungla densa, húmeda y cálida”, dice Prates, acotando que estas ranas pertenecen al grupo Allobates, que solo están activas durante el día.

“Cuando llama, la mayoría de las personas no se dan cuenta de que una rana está haciendo el ruido. ¡Suena como un pájaro!“, dice el investigador del Instituto Smithsonian.

La diminuta rana que trina se diferencia de sus parientes cercanos por una extraña coloración en sus patas.

Se trata de un tipo de rana nodriza, es decir que los machos cargan huevos en su espalda antes de soltarlos en el suelo (y no en el agua). Prates explica que, una vez que los huevos nacen, los renacuajos se arrastran “de vuelta a la espalda de su padre”, quien entonces busca “un buen charco, lejos de los depredadores, para que sus bebés se desarrollen”.

9. La rana cavadora regordeta

La rana cavadora regordeta

BBC

“Esta rana es realmente difícil de encontrar porque se hunde profundamente en el oscuro suelo amazónico entre las enredadas raíces”, explica Prates.

Los científicos descubrieron este nuevo ejemplar del grupo de Synapturanus o “rana disco” como se les llama comúnmente, colocando sus oídos en el suelo y registrando su singular llamado.

Con solo 2,5 centímetros de longitud, su característica más distintiva son sus piernas regordetas, su ancha parte inferior del cuerpo y su nariz puntiaguda, que se cree les ayudan a cavar de cabeza en el suelo.

“En las noches húmedas, salen a la superficie y caminan. Así fue como atrapamos los ejemplares”, cuenta Prates, quien explica que jamás los atrapas excavando.


Texto, fotos, ilustraciones: Elaine Jung*

Fotos de las nuevas especies: Universidad de San Pablo

Mapas: Charlie Newland


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Dalila Sarabia

Inició como protesta, pero ahora vendedores ambulantes toman pasillos del Metro en CDMX

A 10 meses de la manifestación inicial, en pasillos y andenes del Metro ya no hay decenas de mujeres que protestan por la violencia económica de género, sino que son cientos de vendedores ambulantes que poco a poco se han ido apropiando de espacios.
Dalila Sarabia
Por Dalila Sarabia
14 de agosto, 2021
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Son las 18:30 horas del viernes 6 de agosto, cientos de personas han concluido su jornada laboral y se dirigen de vuelta a sus hogares. La mejor manera de hacerlo es usando el Metro —la columna vertebral del sistema de movilidad de la Ciudad de México— y donde ya no les resulta nuevo tener que esperar un poco más a que los trenes pasen (pues desde el incendio del 9 de enero pasado el sistema funciona en modo contingencia), así como tampoco es extraño tener que empujar un poco para poder abordar el convoy, lo que sí es nuevo es la presencia y grito de los cientos de ambulantes que se han instalado en pasillos y estaciones en donde igual venden chicharrones o congeladas, que dulces, accesorios para celulares, plantas y hasta brasieres y bóxer.

En septiembre de 2020 algunas decenas de mujeres ingresaron al Metro de la ciudad y en el piso colocaron algunas mantas en donde se sentaron para ofrecer en trueque su mercancía. La mayoría eran aretes o pulseras que ellas mismas hacían, incluso, ahí mismo. Se trataba de una protesta pacífica en contra de la violencia económica que viven las mujeres, una acción con la que buscaban hacerse visibles y alzar la voz. 

Su entrada y permanencia en las instalaciones del Metro no fue impedida por las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo (STC), a cargo en ese momento de la exdirectora Florencia Serranía. La instrucción fue no confrontar.

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 A 10 meses de distancia, la instrucción sigue siendo la misma “no confrontar”, sin embargo, en pasillos y andenes del Metro ya no hay decenas de mujeres que protestan por la violencia económica de género, sino que son cientos de vendedores ambulantes que poco a poco se han ido apropiando de espacios convirtiéndose en un riesgo de protección civil y seguridad para los usuarios que a diario hacen uso de este medio de transporte.

 “Desgraciadamente -en apreciación que tenemos en el Metro-, se fueron oportunistamente incorporando otros grupos de ambulantaje externo, sí, fundamentalmente mujeres que comenzaron a tratar de hacerse pasar con estos grupos de mujeres de protesta auténtica y se fueron desdoblando y se fueron confundiendo con este movimiento que es legítimo en su origen. Se ha vuelto una cuestión muy complicada para el Metro y para la Ciudad, sin embargo, no queremos tener una confrontación con nadie, entonces lo que hemos estado haciendo es dialogar con ellas porque no es posible que permanezcan en estos lugares”, dijo Guillermo Calderón, director del Metro capitalino.

En entrevista con Animal Político, el funcionario informó que tienen detectados alrededor de mil puestos instalados en, al menos, 12 estaciones del STC. Particularmente en correspondencias donde hay un mayor flujo de personas, por ejemplo, Tacubaya, Centro Médico, Bellas Artes, Mixcoac y Pino Suárez, por mencionar algunas.

 “No nada más es una cuestión de seguridad, sino de libre tránsito (…)  donde están colocadas —porque se han venido desbordando de dos o tres lugares, ahora ocupan más de una docena de lugares— es una cuestión que el Metro había llevado años liberar todos los pasillos”, recalcó.

El funcionario lamentó también que si bien es cierto la instrucción es no confrontarse con ningún vendedor, los grupos que se aprovecharon de la protesta feminista lleven a menores de edad para protegerse ante cualquier enfrentamiento.

“Algunos otros grupos incorporan niños, también tendenciosamente para hablar con toda claridad, y esos niños andan deambulando peligrosamente por las estaciones y los andenes”, reprobó Calderón.

Ante la situación que vive el Metro, el funcionario aseguró que ya no se está permitiendo la instalación de más puestos y en tanto se llegan a soluciones viables se está impidiendo que se desdoblen.

De aquí no nos sacan

Apenas se puede caminar en el pasillo que conecta la estación Centro Médico de la línea 9 con la línea 3. La correspondencia está llena de puestos en los que no falta variedad: ropa, inciensos, accesorios para celular… plantas.

En uno de estos puestos está una mujer sentada en un banco de plástico y a sus espaldas hay una manta morada con la leyenda “El Estado opresor es macho” seguida por otra lona —también morada— en la que se lee “Respeta nuestra integridad. No fotos”.

La mujer, que tiene el cubrebocas en el cuello, grita y ofrece sus productos: audífonos y cargadores, pero también lámparas y hasta tripies para las videollamadas.

Después de dar informes sobre los distintos auriculares que tiene en existencia, y tras unos segundos de plática, la mujer de no más de 40 años asegura que no ha encontrado trabajo y que por eso protesta en el Metro vendiendo su mercancía. 

¿Y no le da miedo que los policías vengan y los saquen?, se le preguntó.

“De aquí no nos sacan, somos muchos”, se limitó a contestar.

En esta correspondencia se observó que quienes venden ropa ocupan un local de pizzas que el Metro clausuró por no respetar la normatividad en materia de protección civil, pero que a ellos les ha funcionado para exhibir las prendas que venden, pues con ganchos las han colgado ahí y en las paredes.

La misma situación se presenta en los pasillos de acceso a los andenes de la estación Tacubaya de la línea 7 en donde las paredes se han convertido en aparadores con ganchos o hasta maniquís se muestran las prendas puestas a la venta.

En Tacubaya también se observó que, por ejemplo, espacios que habían sido liberados por el Metro donde había locales comerciales irregulares, ahora están ocupados por puestos de golosinas y botanas.

“Es una cuestión que nosotros no podemos vivir con ella, vamos a seguir dialogando en mesas con los auténticos grupos para encontrar una salida”, subrayó Calderón.

Buscan opciones en el Metro

Guillermo Calderón, director del Metro, dijo que desde su llegada al cargo -el pasado 28 de junio- se ha trabajado para encontrar opciones y liberar los pasillos de la presencia de estos vendedores.

Para ello, en coordinación con la Secretaría de Gobierno, así como la de Mujeres, ambas de la Ciudad de México, se busca ofrecer opciones a las mujeres que protestan por la violencia, aquellas que primero se instalaron en el Metro con el objetivo de hacer trueque, no así con la totalidad de quienes se aprovecharon de este movimiento para establecerse en las instalaciones.

Al momento, autoridades y grupos de feministas ya han tenido dos reuniones a fin de encontrar una salida conciliada con ellas.

“Vamos a encontrar una salida con los auténticos grupos de mujeres para que tengan reivindicación a estas demandas de igualdad de género que son correctas: Secretaría de Gobierno, Secretaría de Mujeres y otras dependencias coadyuvarán a encontrar una salida para estos auténticos grupos, lo que no podemos es volver a la situación anterior de tener ambulantaje en los pasillos y en las estaciones”, sentenció el director del Metro.

Cuestionado sobre cuáles serían las opciones que las distintas dependencias ofrecerían a estos grupos para que desalojen las instalaciones del Metro, Calderón pidió esperar porque se está trabajando con ellas y sus demandas propias.

Otro de los pendientes —que se están atendiendo y que ha causado molestia entre los usuarios— es la reposición de las máquinas recargadoras en distintas estaciones y que han sido dañadas en distintas protestas.

De acuerdo con información proporcionada por el STC, de las 312 máquinas que se colocaron en toda la red del Metro, 47 están inoperantes.

“Es muy oneroso para el Metro, son equipos en su mayoría de importación, de componentes de tiempo tardado en su reposición, entonces nos cuesta tiempo, dinero e incomodan a los usuarios de regresar a los esquemas de hacer la fila para recargar la tarjeta. Nosotros hacemos reclamaciones a los seguros, los seguros nos repone esos bienes pero los procesos son muy tardados”, explicó.

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