¿A dónde se va la grasa que quemas cuando haces ejercicio?
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¿A dónde se va la grasa que quemas cuando haces ejercicio?

Bajar de peso mediante la pérdida de grasa es una meta muy común entre quienes se quieren mantener saludables. Sin embargo, en un tema tan popular incluso los expertos parecen tener concepciones erróneas.
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3 de abril, 2018
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Veamos si eres capaz de acertar en una pregunta que casi 150 médicos, nutricionistas y preparadores físicos respondieron mal.

La pregunta es sencilla: cuando alguien hace ejercicio y pierde peso, ¿a dónde se va esa grasa que perdió?

Tus opciones son:

a) La grasa se convierte en energía o calor

b) La grasa se convierte en músculo

c) La grasa se convierte en dióxido de carbono y agua

Si respondiste a o b, no te preocupes, eres parte de los 147 expertos que también se equivocaron en una encuesta que realizó el científico Ruben Meerman, investigador de la Escuela de Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia.

La respuesta más común fue que la grasa se convierte en energía, el problema es que esto va en contra de la ley de la conservación de la materia, a la cual obedecen todas las reacciones químicas.

En cuanto a la opción b, Meerman aclara que es imposible que la grasa se convierta en músculo.

Una médica midiendo el abdomen de un hombre.

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“Los pulmones son el principal órgano excretor de la grasa”, dice Meerman.

La respuesta correcta es la c, lo cual convierte a los pulmones en “el principal órgano excretor de la grasa”, según explica Meerman en un estudio publicado en la revista British Medical Journal, en 2014.

“El agua que se forma puede ser expulsada a través de la orina, las heces, el sudor, el aliento u otros fluidos corporales”.

“Si pierdes 10 kilos de grasa, 8,4 kilos se expulsarán a través de los pulmones y los 1,6 kilos restantes se convertirán en agua”, escribió Meerman a mediados de marzo en el portal The Conversation.

“En otras palabras, prácticamente exhalamos todo el peso que perdemos”.

¿Por qué los médicos estaban equivocados?

De los 150 expertos encuestados, solo 3 respondieron correctamente.

Meerman condujo su encuesta entre especialistas australianos, pero según le cuenta a BBC Mundo, ha encontrado la misma concepción errónea en Estados Unidos, Reino Unido y varios países europeos.

Personas haciendo ejercicio.

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“Perder peso requiere desbloquear el carbono almacenado en las células de grasa”, asegura Meerman.

“La forma en la que actualmente las universidades enseñan el metabolismo se centra exclusivamente en la energía en la molécula que se metaboliza”, le dice Meerman a BBC Mundo.

Meerman se refiere a esto como el “mantra de energía que entraenergía que sale”. En su estudio, menciona que los cursos de bioquímica en las escuelas se enfocan mucho en la producción de energía.

Exhalar la grasa

Las conclusiones de Meerman se basan en que además de las comidas y bebidas que ingerimos, también debemos tener en cuenta el oxígeno que inhalamos.

Por ejemplo: si a tu cuerpo ingresan 3,5 kilos de comida y de agua, más 500 gramos de oxígeno, en total son 4 kilos que deben volver a salir.

“De lo contrario, ganarás peso”, escribe Meerman.

una mujer cocinando

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Salir a caminar, cocinar o barrer, triplica el ritmo del metabolismo.

Según él, “perder peso requiere desbloquear el carbono almacenado en las células de grasa”.

Al respirar producimos carbono, entonces, ¿si respiramos más, perderemos más de esa grasa convertida en carbono?

“Desafortunadamente no”, escribe Meerman. “Respirar más de lo necesario solo causará hiperventilación, lo cual solo te causará mareo o un desmayo”.

“La única manera de que conscientemente puedas aumentar la cantidad de dióxido de carbono que produce tu cuerpo es moviendo los músculos”.

un hombre haciendo ejercicio

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“Cualquier dieta que suministre menos combustible del que quemas, logrará que el truco funcione”.

Además de hacer ejercicio, Meerman menciona otras formas en las que producimos dióxido de carbono.

Por ejemplo, una persona de uno 75 kilos produce unos 590 gramos de dióxido de carbono en estado de reposo.

“Ninguna píldora ni poción que puedas comprar podrá aumentar esa cifra”, aclara Meerman.

Al momento de quedarse dormido, una persona exhala unos 200 gramos de dióxido de carbono. Por su parte, el solo hecho de pararse y vestirse hace que se duplique el ritmo del metabolismo. Salir a caminar, cocinar o barrer, lo triplica.

Así, según Meerman, la clave para perder peso está en “comer menos y moverse más”.

“Cualquier dieta que suministre menos combustible del que quemas, logrará que el truco funcione”, concluye.

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Cuartoscuro

Vacaciones y vacunas: una combinación riesgosa para una tercera ola de COVID

La vacuna, las vacaciones y la información de que ya está bajando la saturación en hospitales podrían relajar las medidas sanitarias y ocasionar una tercera ola de COVID en el país.
Cuartoscuro
4 de marzo, 2021
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Aunque la Secretaría de Salud reporta que 31 estados del país tienen menos de 50% de ocupación en camas con ventilador y solo la CDMX tiene la mitad ocupadas, todavía hay hospitales que registran llenos sus espacios para intubación. La ola de la emergencia no ha terminado de bajar y ya hay riesgo de una tercera. 

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En la capital del país, por ejemplo, la disponibilidad en camas de hospitalización general para COVID-19 es de 52%, es decir: 48% siguen ocupadas. En las camas para intubación, la disponibilidad es de 43.8%. 

Pero eso es en general, considerando todos los hospitales. Hay en los que las camas para pacientes graves, que requieren soporte ventilatorio, están a tope, como en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), una de las instituciones emblema de la lucha contra COVID en la capital. 

Este martes y miércoles, el doctor Thierry Hernández Gilsoul, jefe del Departamento de Atención Institucional Continúa y Urgencias del INCMNSZ, expresó, a través de su cuenta de Twitter, “aun cuando la curva de camas de hospitalización va a la baja, las camas de UCI están saturadas. No es nada sencillo sobrellevar un hospital cuando no se tiene disponible camas de UCI”. 

El segundo mensaje al respecto fue más enfático y fue ya a modo de advertencia: “Cuídense, no se confíen. #UsaCubrebocas #DistanciamientoSocial hay camas de hospital, pero no hay camas para cuidados intensivos y hay lista de espera para acceder a esos cuidados intensivos en la #CDMX”, dice su tuit de este miércoles. 

Un médico residente de ese Instituto, que pide reservar su nombre porque no tiene autorización para dar entrevista, como no la tiene ningún médico de ningún hospital de la Secretaría de Salud en estos días, confirma que las camas de UCI siguen saturadas. 

“En el hospital, en Cuidados Intensivos la emergencia no ha pasado. Parece que se vive una realidad distinta a la que vemos en la calle, donde la vida parece normal ya, tráfico y fiesta normal. Mientras nosotros seguimos saturados y agotados”, señala el residente. 

Como la ocasión anterior, en agosto, cuando la primera curva de casos y muertes apenas iba en descenso, y empezó el repunte a finales de septiembre, el riesgo de entrar en una tercera ola está ya latente. 

La información sobre que la saturación hospitalaria ya bajó, el inicio de la vacunación a los adultos mayores y las próximas vacaciones de Semana Santa podrían detonar una tercera ola de casos y muertes. 

Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción de la Salud, alertó, durante la conferencia vespertina de este martes, que el desplazamiento de la población y las actividades de convivencia durante las vacaciones podrían ocasionar esa tercera ola. 

“Afortunadamente, esta segunda ola se ve en franco descenso. Inclusive mucho más franco que el descenso que hubo en la primera ola que tuvimos el año pasado y pues el riesgo se incrementa conforme también va disminuyendo. A lo que me refiero es que a menor riesgo son mayores las probabilidades de poder salir, ejecutar acciones y hacer actividades sociales y económicas, inclusive de esparcimiento”, aseguró. 

Frente a ese riesgo, Cortés Alcalá hizo un llamado a los gobiernos estatales y municipales para definir las actividades que se podrían cerrar para evitar aglomeraciones y pidió a la población no abandonar las medidas de precaución sanitaria. 

Lee más: Perder la movilidad y la fuerza en extremidades, otra secuela de la COVID

Guadalupe Soto Estrada, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica en entrevista con Animal Político que un rebrote no solo lo provoca el desconfinamiento, en este caso el cambio de rojo a naranja en el Semáforo de Riesgo COVID, sino que hay varios factores. 

En este momento, la vacuna puede influir de forma negativa. “Quienes ya están vacunados pueden creer que ya no se van a enfermar y ya no van a contagiar, y salir como si nada; pero sí se pueden enfermar y sí pueden contagiar y no deben abandonar las medidas sanitarias como el cubrebocas o la sana distancia”, advierte la especialista en Salud Pública. 

Las vacaciones que vienen, por supuesto, son un riesgo. “Todos van a querer desconfinarse, pero hay que insistir en que la epidemia sigue activa y debemos seguirnos cuidando. No se pueden relajar las medidas sanitarias, al menos en todo este 2021”. 

Si no se entiende esto, habrá una tercera ola. Quizá no tan fuerte, como esta segunda, porque ya las condiciones estacionales son otras, pero sí habrá un repunte, sostiene Soto Estrada.

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