Marchan para exigir que médico acusado de homicidio doloso enfrente un proceso justo y en libertad
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Marchan para exigir que médico acusado de homicidio doloso enfrente un proceso justo y en libertad

Médicos de al menos 70 ciudades se manifestaron para exigir la liberación del médico Luis M.; en Oaxaca, Ciudad de México, Guerrero y Jalisco centenares de galenos pidieron que no se criminalice su profesión.
@klausavila
Por Redacción Animal Político
8 de abril, 2018
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Con el hashtag #TodosSomosLuis como estandarte, médicos de al menos 70 ciudades de todo el país, salieron a las calles este domingo para exigir la liberación del doctor Luis M., quien se encuentra detenido y acusado de homicidio doloso por una supuesta negligencia médica en Oaxaca.

En el estado del sur, los médicos que se manifestaron pidieron a las autoridades que no se criminalice su profesión. En tanto que los familiares del niño fallecido en este caso, exigieron a las autoridades “que no se dejen chantajear ni presionar por la comunidad médica y que se sigan los cauces legales de este caso”, informó Quadratín.

En la Ciudad de México cientos de trabajadores del sector salud caminaron esta tarde del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino, al grito de ¡Liberen a Luis!, para exigir la liberación de su colega. Al llegar al primer cuadro de la ciudad, los galenos plantearon sus argumentos respecto al caso.

La petición va en torno a que se lleve un proceso judicial justo y en libertad para el traumatólogo pediatra. José Gilberto Ríos Ruiz, miembro y ex presidente de la Sociedad Mexicana de Ortopedia Pediátrica, dijo que la “la indignación tiene que ver con el que el acto médico sea catalogado como un delito doloso”, según informó Reforma.

Los galenos argumentaron que lejos de catalogarse como delitos, al investigar estas muertes, las autoridades deberían de tomar en cuenta otros factores como la falta de materiales o lo poco equipados que están los hospitales donde ellos deben de trabajar.

Otra entidad donde un gran número de personal médico salió a manifestarse, fue Guerrero, donde médicos y enfermeras de Chilpancingo, Acapulco e Iguala pidieron a la autoridades “no criminalizar” la labor médica.

En Jalisco el sector médico se hizo sentir

Médicos del municipio de Los Altos se sumaron a la movilización nacional para exigir la liberación del doctor oaxaqueño.

Unos 20 doctores se reunieron esta mañana en el kiosco del jardín central de Lagos de Moreno.

“Pedimos la liberación de Luis. No es posible que lo acusen de crimen doloso, cuando los verdaderos médicos, en ninguna parte del país o del mundo trabajan con la intención de afectar a su paciente. Somos de varios municipios y decidimos responder a la convocatoria que se realizó en las redes sociales. Yo soy de Unión de San Antonio pero también hay compañeros de otros municipios como Ojuelos de Jalisco y San Juan de los Lagos”, refirió el médico Ernesto López.

En los Altos, se reunieron en el centro del municipio. Foto: Agustín Salgado.

Los galenos, en su mayoría jóvenes, recordaron que fue en Jalisco donde surgió el movimiento #YoSoyMédico17 luego de que un juez librara órdenes de aprehensión en contra de 16 médicos por la muerte un paciente. Uno de los lemas del movimiento es: “Somos Médicos. No somos dioses, ni criminales”.

La doctora María Eugenia González, empleada de la Secretaria de Salud del Estado de Jalisco indicó: “No puede ser que el doctor Luis, haya sido detenido, el hacía su trabajo y lamentablemente el niño que atendía falleció. Todos corremos ese riesgo. Respondimos al llamado, se trata de una movilización nacional y no quisimos que Lagos de Moreno pasara desapercibida”.

Por medio de redes sociales los asistentes a la marcha de distintas ciudades compartieron fotos y videos de la manifestación.

Autoridades consideran que fue negligencia

El pasado 27 de noviembre de 2017, el menor Edward L. T. llegó a una clínica particular de la colonia Reforma, en la capital de Oaxaca, para ser operado del brazo izquierdo a consecuencia de una caída y horas más tarde falleció, al parecer, por una reacción alérgica a la anestesia.

Tras una investigación, el fiscal general de Oaxaca, Rubén Vasconcelos, dio a conocer el pasado 6 de abril que existen elementos de prueba suficientes para sostener que el traumatólogo Luis M., quien aplicó la anestesia al menor, incurrió en homicidio intencional, con agravante de responsabilidad médica. Aunado a esto se vinculó a proceso al galeno y se le dictó prisión preventiva.

Según la Fiscalía, el médico no tomó todas las medidas de precaución necesarias para evitar la muerte del menor.

El doctor acusado podría enfrentar una condena de entre 8 y 20 años de ser encontrado culpable.

Desde el momento en que se dio a conocer la resolución, diferentes organizaciones como YoSoyMédico17 y el Movimiento 22 de Junio, se opusieron a decisión del fiscal y exigieron que se rectifique la tipificación del delito que se le imputa al doctor Luis M.

Por tal motivo, el movimiento #YoSoyMédico17 convocó a través de su perfil de Facebook marchas en 70 ciudades en apoyo al doctor y exigiendo su liberación.

 

Con información de Agustín Salgado. 

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#YoSoyAnimal

La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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