ONU-DH acusa a Semar de uso excesivo de la fuerza por muerte de familia en Tamaulipas
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ONU-DH acusa a Semar de uso excesivo de la fuerza por muerte de familia en Tamaulipas

Para la ONU-DH, es positivo que Semar asuma la responsabilidad por los hechos, pero es preocupante que califiquen la muerte de las víctimas como un "hecho circunstancial", y lamentó que no ofrezca disculpas por, inicialmente, no admitir lo sucedido.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
10 de abril, 2018
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La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) en México pidió a la Procuraduría General de la República (PGR) continuar con las investigaciones sobre los hechos violentos ocurridos el pasado 24 de marzo en Tamaulipas, donde murieron miembros de una familia por disparos de elementos de la Secretaría de Marina (Semar), lo que el organismo calificó como “uso excesivo de la fuerza”.

En un comunicado, la ONU-DH expresó “especial preocupación (por) lo sucedido en la avenida Luis Donaldo Colosio, donde fallecieron dos menores de edad y su madre, y resultaron heridos otro menor y el padre, todos integrantes de una misma familia”, que, de acuerdo con peritajes de la PGR, fueron víctimas de disparos realizados desde un helicóptero de la Semar.

La Oficina de las Naciones Unidas destacó que, de acuerdo con los “Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego”, emitidos por este organismo internacional, y a los que están incorporados las fuerzas armadas de México, las armas de fuego se pueden usar, incluidas las incorporadas en helicópteros, solo cuando sea estrictamente necesario, y en la medida necesaria para repeler la agresión sufrida.

Por ello, el representante en México de la ONU-DH, Jan Jarab, mencionó que “todo hecho en el que un agente del Estado ocasiona la muerte o heridas a una persona debe investigarse de oficio de manera completa, exhaustiva e independiente, en un plazo razonable, siendo responsabilidad del Estado aportar toda la información necesaria que permita acreditar fehacientemente que se cumplió con dichos Principios”.

Siendo así, apuntó, “la información hecha pública por Semar que niega que se hubieran realizado disparos desde el aire y luego la que atribuye la causa de las muertes por disparos de efectivos de la Marina a la presencia de grupos delincuenciales, irían en contra de estas obligaciones”.

Jan Jarab señaló que los Principios Básicos referidos establecen que cuando al emplear un arma de fuego se ocasionen lesiones o muerte de una persona, “se comunicará el hecho inmediatamente a sus superiores”, por lo que las medidas disciplinarias pertinentes y la investigación de la PGR deben incluir quién efectuó los disparos, quién ordenó disparar y quién, cuándo y cómo se realizó el informe de lo sucedido”.

“Informes públicos en los días siguientes a los hechos en los que no se informa de las personas muertas y heridas por los disparos de Semar podrían constituir un incumplimiento del deber de enviar rápidamente un informe detallado a las autoridades competentes para la revisión administrativa y la supervisión judicial”, detalló.

La Oficina llamó la atención sobre el hecho de que no es la primera vez que un uso excesivo de la fuerza provoca la muerte de civiles ajenos a hechos violentos; sin embargo, señaló la ONU-DH, “dichos casos no han derivado en los necesarios cambios de comportamiento institucional”.

De acuerdo con el organismo, la Semar “asumió la responsabilidad” e informó que realizará las acciones correspondientes para proporcionar ayuda y reparación integral a las víctimas, “a pesar de constituir un hecho circunstancial, cuya causa fue originada por grupos delincuenciales”.

Para la ONU-DH, es positivo que Semar acepte haber realizado los disparos, pero expresó su preocupación “por la calificación de la muerte de una madre y dos hijos como un ‘hecho circunstancial’ y lamenta que el comunicado no ofrezca ninguna disculpa por haber pretendido evadir su responsabilidad en declaraciones anteriores”.

Igualmente, la oficina de la ONU mostró preocupación que con la declaración del representante jurídico de la Marina, quien dijo que culpaban a la institución para recibir una pensión, “se haya querido criminalizar y desprestigiar a las víctimas y defensores de derechos humanos de la localidad”.

ONU-DH instó a la PGR a continuar con una investigación exhaustiva, a deslindar responsabilidades y a sancionar a quienes resulten responsables; también llamó a las autoridades a emitir medidas para proteger a la familia y al personal del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo.

Finalmente, la Oficina expresó sus condolencias a la familia de las víctimas y su apoyo a los defensores de derechos humanos que los están acompañando.

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

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