Cuántas y qué tipo de bacterias existen en nuestras heces fecales
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Cuántas y qué tipo de bacterias existen en nuestras heces fecales

El lugar favorito de las bacterias es en nuestro sistema digestivo. Es ahí donde se concentran en mayor cantidad.
Por BBC Mundo
15 de abril, 2018
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“Bacterias buenas”. ¿Qué son? ¿Pueden ayudar a mi salud? De ser así, ¿cómo puedo conseguir alguna?

Para responder estas preguntas, decidí hacer algo inusual, y francamente desagradable, donar mis heces a la ciencia.

Los microbios viven afuera y dentro de nuestro cuerpo, incluso superan en número nuestras células del cuerpo.

Pero su lugar favorito –donde se concentran en gran cantidad- es en nuestro sistema digestivo.

Esta es la razón por la que mandé mis heces por correo al Proyecto Intestinal Británico (British Gut Project) para que le hicieran un análisis.

“No estás exactamente en la media, pero tampoco sobresales mucho”, fue el diagnóstico que me hizo el profesor Tim Spector.

Las bacterias en mi materia fecal no se estudiaron con un microscopio, sino con herramientas poderosas que permiten obtener su código genético.

Resultó que mis intestinos no cuentan con familias enteras de bacterias.

Algo que causó preocupación fue que tenía menos Firmicutes que otras personas.

“Estas son las que por lo general tienen los microbios que son beneficiosos, y (tus resultados) sugieren que tienes menos diversidad que la media de las personas”, me explicó el experto del Proyecto Intestinal.

“A menor diversidad (de microbios) menos saludable es tu intestino. No es algo bueno”.

Un análisis más profundo determinó que tenía niveles altos de Akkermansia, que “por lo general se observa en personas sanas y delgadas”.

Pero también tenía bacterias relacionadas con inflamaciones.

Cada vez hay más interés en entender las consecuencias para la salud del microbioma.


El microbioma

Bacteria

BBC
  • Si se toma en cuenta que tenemos más microbios que células en el cuerpo -solo 43%- entonces somos más microbios que humanos
  • El otro 57% es microbioma, que incluye bacteria, virus, hongos y los organismos unicelulares arqueas
  • El genoma humano -el conjunto completo de instrucciones genéticas para un ser humano- está hecho de más de 20.000 instrucciones llamadas genes
  • Pero si sumamos todos los genes que están en nuestro microbioma, la cifra asciende a entre 2 millones y 20 millones de genes microbianos
  • Se conoce como el Segundo Genoma y está ligado a enfermedades y trastornos como alergias, obesidad, enfermedad inflamatoria intestinal, Parkinson, influye en la efectividad del tratamiento de cáncer e incluso en la depresión y autismo

El cuerpo humano, donde reinan los microbios


El profesor Spector asegura que el microbioma es “lo más importante y emocionante que de la medicina actual” y que la “diversidad” -tener una amplia gama de distintas especies- es clave.

Fibra, fibra… fibra

Los investigadores Eric Alm y Lawrence David cuentan con los microbiomas más estudiados del planeta, gracias a que se han pasado años analizando unas 548 muestras fecales.

Lawrence David, profesor asistente de Centro Duke para la Biología Genómica y Computacional, considera que nuestra dieta es lo que más incluye en nuestro microbioma… y una cosa es particularmente efectiva.

“Uno de los conjuntos de moléculas que más entusiasma a la gente es el que tiene que ver con plantas, específicamente la fibra”, señaló.

“Al menos es lo que a algunas bacterias del intestino les encanta comer”

Para David, la fibra de las plantas puede beneficiar el microbioma de la mayoría de las personas.

También admite que la especialización que ha escogido hace que se sienta más culpable de ingerir según qué alimentos.

“Todavía como hamburguesas y nuggets de pollo”, confesó.

Comidas fermentadas: “el futuro”

La fibraes un prebiótico que proporciona combustible a los microbios de nuestro sistema digestivo.

Pero Paul Cotter, con quien hablé en la universidad de Cork, le preocupa que no estemos introduciendo suficientes microbios nuevos en nuestro cuerpo.

“Una gran cantidad de lo que comemos ahora son alimentos enlatados o con una larga vida útil, y la razón por la que pueden durar tanto es porque tienen muy pocos, o casi ningún microbio”, comentó.

Cotter se especializa en los alimentos fermentados por bacterias antes de que las comamos.

Esto incluye muchas comidas favoritas -como quesos y yogures- pero también el kefir (también conocido como yogur búlgaro, leche kefirada, yogur de pajaritos o yoca), un té llamado Kumbucha y algunos platos elaborados con repollo como el cuchrut o el kimcho coreano.

Para Cotter, la mayoría de las personas deberían pensar en incluir alimentos fermentados en su dieta a fin de que los microbios que contienen ayuden a calibrar el sistema inmune.

“Si eres una persona sana, la forma de mantenerte es consumiendo comida fermentada en vez de ingerir algún probiótico en particular”.

En líneas generales, la fibra y comida fermentada son buenas, pero no hay garantías de que sean efectivas para todo el mundo.

Esto se debe a que cada microbioma es único, de manera que el trabajo que hacen en los intestinos varía de una persona a otra.

Eric Alm, codirector del Centro de Microbioma Informática y Terapéutica del MIT, en Estados Unidos, advierte que en el futuro las dietas deben ser más personalizadas.

“Una de las cosas que estamos aprendiendo, basados en el microbioma, es que distintas personas pueden requerir consumir distintas dietas para tener el mismo efecto

Reacción en cadena

Alm estudia cómo el microbioma de distintas personas responde a distintas dietas de fibra.

En general, las fibras se descomponen en sustancias químicas llamadas ácidos grasos de cadena corta.

Pueden ser absorbidas por los intestinos y tener efectos en todo el cuerpo.

Es una de las formas que se cree el microbioma influye en nuestra salud.

El trabajo de Alm ha demostrado cómo el microbioma de algunas personas es muy bueno para crear pequeñas cadenas de ácidos grasos a partir de una fibra dietética llamada pectina que se encuentra en las manzanas y las naranjas.

Mientras que otras personas necesitan inulina (presente en puerros, espárragos y cebollas) para crear la misma cadena de ácidos grasos.

Ilustraciones de Katie Horwich


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Cuartoscuro

Familias esperan hasta 5 días para incinerar a sus muertos por COVID; hay escasez de insumos

Ante el incremento de muertes por COVID, familiares de fallecidos esperan hasta 18 horas para hacer los trámites, y varios días para que las funerarias se ocupen del cuerpo.
Cuartoscuro
25 de enero, 2021
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Lo peor que te puede pasar no es que enfermes de la COVID. “El verdadero infierno es lo que pasa después”, dice Ernesto. Lo peor es no encontrar un servicio funerario para tu padre, cuyo cadáver aún está en su casa, y que te pidan esperar una semana porque, como tú, hay miles solicitando una incineración. 

En medio de una pandemia que mantiene a México rebasando cada día el máximo número de muertes registradas como nunca antes en los 11 meses de propagación –como el 23 de enero con 1,470 fallecidos en solo 24 horas– la sepultura o incineración dejó de ser el rito final de despedida para convertirse en otra crisis para las familias afectadas. 

Con 82 años, el padre de Ernesto, estuvo en confinamiento durante meses, pero sin saber cómo, enfermó de la COVID en diciembre pasado. Estuvo internado en un hospital, pero mejoró y se mantuvo con suministro de oxígeno en casa. Aunque con miles contagiados buscando el mismo tratamiento, su familia vivió en carne propia lo que significa el aumento en la demanda, costos, y la desesperación por conseguirlo. Esa fue la primera crisis. 

Lee: México se acerca a las 150 mil muertes por COVID: suman 149 mil 614 defunciones

Las siguientes semanas fueron mejores. “Tuvo días lúcido”, pero hace poco más de una semana falleció. A partir de entonces ocurrió lo que Ernesto llama “el infierno”. “Es como un doble sufrimiento. Tienes a un familiar que se murió y luego las complicaciones de tener un cuerpo contagiado”. Comenzó a llamar a funerarias para el proceso de incineración, pero el primer requisito que le pedían era el acta de defunción. 

Sin embargo, al haber fallecido en una casa particular, primero debía ir la autoridad a dar fe y expedir el certificado de defunción. Pero ese trámite tampoco pudo ser rápido. Esperaron casi 18 horas para que lo hicieran y sólo con el documento en mano comenzaron a buscar la funeraria. 

Las siguientes horas fueron terribles, “no hay tiempo ni de llorarle a tu muerto porque sabes que el tiempo se vuelve apremiante y sabes que tienes que solucionar. Esta situación se vuelve una locura”, dice Ernesto. Llamada tras llamada para solicitar el servicio la respuesta era la misma: esperar hasta 10 días para que la funeraria recogiera el cuerpo y le pudieran entregar las cenizas. 

“Cuando hablábamos a crematorios, públicos, privados, todos estaban colapsados. Nos dijeron que no podían ir por el cuerpo, pero estaban tardándose de 8 a 10 días porque la situación que estaban viviendo era muy complicada, porque no había refrigeradores, no había gavetas y aunque los hornos estuvieran trabajando 24/7 no había más capacidad”. 

En una de las llamadas a las funerarias del IMSS, la persona que lo atendió, notó su desesperación; sobre todo porque el cuerpo de su padre no podría esperar una semana en su casa, por la descomposición y por el riesgo de propagación del virus. 

Cuando Ernesto preguntó que si optaba por esperar los 10 días para ser cremado, mientras tanto qué hacía con el cuerpo, le respondieron que “me ayudarían a desmembrar el cuerpo porque aquí no hay capacidad en los refrigeradores. Les indicamos cómo debe ser el cuidado, hermetizamos la bolsa y te indicamos cuando pueden venir, un día antes y se creme”. 

Ernesto no podía creer lo que escuchaba y ahora que lo narra dice entender que esa persona le ofrecía una opción en medio de tantas muertes que ya no se pueden manejar, pero no deja de ser doloroso e increíble. 

Funerarias a tope 

La saturación en los servicios funerarios es real y ya rebasó los niveles de atención de mayo o junio, el punto máximo de fallecimientos en el Valle México. La Asociación Nacional de Directores de Funerarias de México calcula que en promedio, las personas deben esperar entre 4 y 5 días para el servicio de cremación, mientras que en mayo, la espera era de entre 2 y 4 días. 

En entrevista con Animal Político, Francisco Adrián Alvarado Madera, presidente de la Asociación, asegura que además en este punto de la pandemia también empiezan a escasearse los insumos para los ataúdes y las urnas para las cenizas. 

Lee: ¿Cómo evitar que el virus de la COVID-19 entre a casa?

“Los ataúdes pueden ser de metal o de madera y en el país el acero ya traía un déficit, pero ahora, a mayor demanda es difícil obtenerlo. Y los costos de la madera también han aumentado”, explica. 

Entre sus agremiados suman 6 mil funerarias y aún cuando los hornos están trabajando a su máxima capacidad, es decir, trabajan 24 horas sin parar, la espera sigue extendiéndose debido al aumento en el número de muerte. 

Otro elemento que evidencia la saturación es que las funerarias deben tramitar el permiso sanitario para el traslado, inhumación, cremación o internación de cadáveres o restos áridos en las unidades hospitalarias, que prácticamente se solventa de manera inmediata, pero ahora también esperan entre 6 y 8 horas debido a que los fallecimientos se van acumulando. 

También el gobierno capitalino habilitó 4 registros civiles que funcionan las 24 horas para poder expedir las actas de defunción, lo cual al menos agiliza este trámite, pero el problema son los hornos que a esta altura de la pandemia resultan insuficientes para atender la demanda. 

En tanto, los panteones aún no están rebasados, pero “sí trabajan a marchas forzadas también. Hasta ahorita no han cerrado, pero hay filas de carrozas y el tiempo de espera para la inhumación es de un día”, explica Alvarado Madera. 

En el caso de Alberto y su familia, tras horas de desesperación, pudieron encontrar una funeraria pequeña que hizo el servicio en el Estado de México y pudieron recoger el cuerpo en menos de 24 horas, aunque las cenizas las entregaron cuatro días después. 

Un caso similar pasó con Mónica. Recibió las cenizas de su familiar 6 días después “y ni siquiera estamos seguros que sea él. Entre tantas bolsas y cuerpos, ¿se van a asegurar que sea él?”. Pero por ahora, dice, queremos llorarle.

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