16 mil fotomultas se aplican al día en CDMX; exceso de velocidad y pasarse el alto, las más comunes
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Cuartoscuro

16 mil fotomultas se aplican al día en CDMX; exceso de velocidad y pasarse el alto, las más comunes

Con la entrada en funcionamiento de estos sistemas los ingresos por multas se dispararon 160 por ciento en solo dos años. Los muertos y lesionados por accidentes han bajado.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
23 de mayo, 2018
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De 2016 a la fecha, la Secretaria de Seguridad Pública de la Ciudad de México ha aplicado a 13 millones 471 mil infracciones con equipos de fotomultas. Se trata, en promedio, de al menos 16 mil 400 multas al día. El exceso de velocidad, pasarse la luz roja del semáforo e invadir las ciclovías, son las causas principales de estas sanciones.

Con el incremento de los equipos de fotomultas y radares en la ciudad – gracias a la concesión de contratos a empresas privadas – los ingresos por pago de multas de tránsito a las arcas capitalinas han subido más de 160% en un lapso de solo dos años. Pero en ese mismo periodo, los accidentes vehiculares fatales han bajado 23 por ciento. Así lo revelan datos oficiales de la SSP obtenidos por Animal Político a través de diversas solicitudes de transparencia.

De acuerdo con la información proporcionada, en 2016 se aplicaron tres millones 782 mil 34 multas con fotografía, mientras que en 2017 la cifra fue de ocho millones 488 mil 38 fotomultas aplicadas (más del doble). Y para el primer trimestre de 2018 el dato es de un millón 31 mil 121 fotomultas efectivamente aplicadas

Estas cifras equivalen, en números exactos, a un promedio de 16 mil 428 infracciones efectivas aplicadas a los automovilistas todos los días.

Los equipos de fotomultas y radares instalados en distintos puntos de la ciudad toman muchas más fotos, pero no todas se convierten en infracciones. De 2016 a la fecha dichos sistemas han capturado 203 millones 570 mil fotografías. Esto significa que, en promedio, solo 6 de cada 100 fotos que toman estos equipos se convierten en una infracción real (el 6.6 por ciento del total).

La decisión de que foto se convierte en infracción la toma al propia SSP a través de un equipo de validación que analizan toda las imágenes enviadas por las empresas privadas que manejan los equipos.

Las más comunes

Circular en exceso de velocidad es, por mucho, la infracción que con mayor frecuencia captan los equipos de fotomultas. Del total de las infracciones efectivamente registradas en los últimos dos años, 11 millones 703 mil 750 corresponden a vehículos que circulaban en exceso de velocidad. Es el 86.8 por ciento del total.

Esta cifra obedece en parte a que, de los 125 equipos instalados que fotografían vehículos que presuntamente cometen una infracción, 67 de ellos son “cinemómetros” que únicamente detectan casos de exceso de velocidad.

La segunda infracción más común que se sanciona con estos equipos es pasarse la luz roja del semáforo con 668 mil 367 caso registrados, que es el 4.9 por ciento del total.

La tercera conducta ilegal más frecuente es invadir las áreas de tránsito de bicicletas, pues en el referido periodo van 443 mil 884 fotomultas aplicadas por este motivo, que es el 3.2 por ciento del total.

Le sigue el dar una vuelta prohibida con 342 mil 287 infracciones aplicadas a los automovilista. Después está el no usar el cinturón de seguridad con 38 mil 921 infracciones, que es 0.28 por ciento del total, y el uso de cualquier distractor al manejar con 12 mil 465 multas aplicadas por este motivo.

Y aunque en menor proporción, Seguridad Pública también reporta fotomultas aplicadas por otros motivos como circular en carriles de contraflujo; transportar niños en asientos delanteros; invadir carriles de uso exclusivo del Metrobús u otros carriles confinados; y circular en sentido contrario.

Fotomultas disparan ingresos

Animal Político solicitó vía transparencia a la Secretaría de Finanzas de Ciudad de México conocer el total de ingresos por el pago de fotomultas en los últimos dos años. La respuesta oficial fue que no se tenía el desglose por ese concepto pero si del total de dinero recibido por pago de infracciones en general.

Las cifras confirman que dichos ingresos se han disparado.

En 2015, según la información proporcionada, ingresaron a las arcas capitalinas 629 millones 200 mil pesos por pagos de infracciones vehiculares. Para 2016 la cifra ascendió a mil 180 millones de pesos, mientras que en 2017 fue de mil 666 millones 800 mil pesos. Lo anterior representa un incremento del 160 por ciento del monto de pago de infracciones en solo dos años.

El alza en los ingresos coincide con la entrada en funcionamiento y crecimiento de los sistemas de radares y fotomultas en la ciudad.

Hasta finales de 2015 la ciudad contaba con menos de 40 radares de velocidad los cuales eran operados exclusivamente por la policía capitalina. Sin embargo, a finales de ese año la SSP concesionó este sistema a la empresa Inteltráfico lo que trajo consigo la sustitución de los aparatos viejos y su incremento a 67 equipos nuevos entre ellos 28 móviles.

Además la SSP entregó una segunda concesión a la empresa Autotraffic para que pusiera en funcionamiento otros 58 equipos extra de fotomultas dedicados a detectar otras diez conductas irregulares distintas, como pasarse la luz roja del semáforo o invadir pasos peatonales.

Dichas concesiones – criticadas en su momento debido a que casi la mitad del pago de una multa era para las empresas que operaban el sistema – concluyeron en diciembre pasado.

Sin embargo, aunque el gobierno capitalino ha reiterado que el sistema ya no se entregaría a empresas privadas, Animal Político y Verificado revelaron que la SSP nuevamente concesionó el sistema y su mantenimiento con un nuevo nombre “infracciones automatizadas”, y lo entregó a una de las dos compañías que ya lo operaba: Inteltráfico.

El 83% de fotomultas que llegan a tribunales… se caen

Información obtenida también vía transparencia por este portal revela que la mayor parte de los casos de fotomultas que llegan a tribunales, promovidos por las personas infraccionadas, terminan cayéndose.

De acuerdo con el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México, de diciembre de 2015 a enero de 2018 se han promovido ante dicha autoridad 12 mil 926 juicios de nulidad por multas de tránsito. Se trata de casos en donde una persona sostiene que ha sido infraccionada errónea o ilegalmente, y piden que la multa sea cancelada.

De ese total de procesos en 10 mil 794 los jueces han concedido la nulidad, es decir la invalidación de la multa. Esto equivale a un 83 por ciento de casos que pierde la Secretaría de Seguridad Pública.

En solo 49 casos, que equivalen al 0.37% del total, la SSP ha logrado que los jueces reconozcan la validez de la infracción impuesta. Los casos sobrantes siguen en proceso o se han archivado por falta de seguimiento de la persona que promovió el recurso.

Caen los accidentes con muertos y lesionados

De 2015 a 2018 los accidentes vehiculares en CDMX con personas muertas y lesionadas han venido a la baja de forma sostenida.
Mientras en el primer cuatrimestre de 2015 los hechos de tránsito dejaron 252 personas muertas; para el mismo periodo de 2016 la cifra bajó 211 víctimas fatales. En el mismo periodo de 2017 el saldo fue de 202 fallecidos y en el primer cuatrimestre de 2018 el registro es de 194 personas que perdieron la vida.

Lo anterior se traduce en un descenso en las fatalidades por percances vehiculares del 23 por ciento en un periodo de tres años.

Tanbién ocurre con los hechos de tránsito donde hay lesionados. En el primero cuatrimestre de 2015 la cifra fue de mil 295 personas heridas; en el mismo periodo de 2016 fue de mil 283; en 2017 el registro fue de mil 242 y en 2018 el dato es de mil 1110. En un descenso acumulado del 14.3 por ciento.

El Gobierno de Ciudad de México sostiene oficialmente que en esta reducción en las consecuencias humanas de los percances ha tenido un impacto positivo el crecimiento del sistema de fotomultas, hecho que también ha sido respaldado por algunas organizaciones no gubernamentales especializadas en movilidad.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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