El futuro escrito por jóvenes de cara a las elecciones presidenciales
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El futuro escrito por jóvenes de cara a las elecciones presidenciales

Humberto Beck y Rafael Lemus, se dieron a la tarea de reunir distintas voces generacionales, de jóvenes críticos y académicos para hablar de política y elecciones.
Por Verónica Santamaría
27 de mayo, 2018
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Humberto Beck y Rafael Lemus, se dieron a la tarea de reunir distintas voces generacionales, de jóvenes críticos y académicos para hablar de política y elecciones.

Mucho se ha dicho de que el futuro de México está en los jóvenes, pues bien, en el libro “El futuro es hoy”, se reúnen doce voces conformadas por críticos, pensadores y académicos que analizan y demandan un futuro utópico radical en temas de política, problemas sociales y culturales de México. Una guía para analizar el voto y las propuestas de los candidatos electorales.

Humberto Beck y Rafael Lemus, fueron los encargados de editar, reunir y unificar en este libro propuestas y reflexiones en doce ensayos, donde cada especialista analiza y propone nuevas visiones de lo que proponen como imaginación política radical en México, la premisa principal en este libro.

Cada uno de los ensayos: “iluminan aspectos particulares del México contemporáneo: la democracia, la economía, la justicia, la cultura, el trabajo, el medio ambiente, la desigualdad de género y de oportunidades, las naciones indígenas, las ciudades, las migraciones y el tráfico y consumo de drogas”, señalan ambos editores en el prólogo.

A mediados de 2017, Rafael Lemus y Humberto Beck planearon la realización de este libro. “pensamos que era el momento perfecto de introducir esta nueva perspectiva en los debates presidenciales de 2018”, señaló Beck, en entrevista con Animal Político.

Cartografía de los debates presidenciales

Esta propuesta literaria, forma parte de una perspectiva política que contribuye como complemento para la sociedad mexicana ante los debates del 2018. “Pensamos en estos textos representativos de temas que no se agotan en México pero, lo suficientemente emblemáticos”, según sus autores.

“El futuro es hoy”, le da la bienvenida a los lectores con un primer texto que es democracia, la cual: “requiere una base mínima de igualdad”. Abrir con este texto, ante las campañas electorales que se están viviendo en el país forma parte de la importancia de: “replantearse los nuevos modos democráticos en México”.

Los ensayos de alguna manera muestran una exigencia a los candidatos presidenciales, donde: “los textos están concebidos en dos horizontes: el primero, un horizonte concreto al debate político actual, por eso la importancia de publicarlo en la coyuntura electoral del 2018 que por ser una elección presidencial crea las condiciones para discusiones más profundas sobre el proyecto de nación de cada candidato”, según el documento.

El segundo horizonte que señala Beck, se trata de un plano a largo plazo que sirva de contraste para esas distintas versiones de proyecto de nación. Por un lado, contribuir a la discusión sobre esos proyectos y por otro ofrecer elementos que van más allá, de manera que gane quien gane en el 2018 haya todavía material para continuar la crítica y la propuesta.

Por eso, tanto Lemus como Beck decidieron comenzar esta conversación literaria en “El futuro”, es hoy con un texto sobre la democracia “que es el gran debate de los últimos 20 años en México para continuar con un texto sobre el género, el nuevo gran debate de las siguientes décadas en el país”.

¿Imaginación política radical?

La imaginación política radical es el hilo conductor en esta serie de conversaciones, “un sustrato inevitable de toda la reflexión política en un sentido crítico, progresista, emancipador. Vale la pena reivindicar el hecho de que todas las grandes transformaciones sociales en un sentido progresista han tenido un horizonte radical”, señaló el también historiador Humberto Beck.

Cada autor, desde diversos ángulos, habla de una sociedad que puede ser de otra manera. Imágenes ideales de la sociedad que han funcionado como instigadores que: “tanto del pensamiento como de la acción y, que en el fondo, en casi cualquier transformación política profunda de sentido progresista, pone en juego un elemento de la imaginación radical”.

Según Beck, tener propuestas radicales en el contexto actual del país, parte de una tradición de ideas estas que han sido bastante marginales, con momentos brillantes y determinantes para la historia de México.

¿Cómo leer este futuro?

Lemus y Beck, se enfocaron en el año de nacimiento de cada uno de los autores. “Tratamos de que la mayoría de los autores hayan nacido en los años 70 u 80 de modo que hubiera una perspectiva generacional distinta a la que tienen la mayoría de las personas que hacen este tipo de propuestas” señalaron.

Cada texto lleva al lector a una nueva visón de análisis y reflexión acerca del tema. “Van a  encontrar una serie de ejercicios, rigurosos e imaginativos, de crítica radical y de crítica política, por decirlo de alguna manera, de imaginación política y social que propone repensar a la política como un terreno de la creación”.

El libro, alberga una nueva generación de jóvenes críticos y académicos, escritores que están pensando y repensando los grandes problemas nacionales antiquísimos desde una nueva perspectiva y que conectan con las nuevas olas internacionales de inquietudes sobre desigualdad y discriminación ante la visión de un nuevo país.

Según cifras del Instituto Nacional Electoral (INE)  poco más de 45 millones de personas con menos de 39 años podrán votar en las elecciones de este 2018, por ello, la idea de que este libro “sirva como mapa de temas, de discusiones, de coordenadas tanto para pensar la elección de este año como para pensar más allá de la elecciones y, empezar a imaginar lo que sigue”.

Con la autorización de la editorial Biblioteca Nueva y los editores Rafael Lemus y Humberto Beck, a continuación te presentamos uno de los doce ensayos, titulado: “La alternativa de la justicia restaurativa”, escrito por Elisa Godínez.

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"Si pudiese irme ahora lo haría": Cómo viven los rusos las sanciones impuestas a su país

Millones de rusos están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, diseñadas para poner presión sobre el Kremlin ante la invasión de Ucrania.
1 de marzo, 2022
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“Si pudiera irme de Rusia ahora mismo, lo haría. Pero no puedo renunciar a mi trabajo”, dice Andrey.

Y es que este joven de 31 años no puede darse el lujo de asumir una hipoteca en Moscú cuando las tasas de interés han subido sustancialmente.

Millones de rusos como él están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, que han sido diseñadas para castigar al país por invadir a la vecina Ucrania.

“Estoy planeando encontrar nuevos clientes en el extranjero lo antes posible y mudarme de Rusia con el dinero que estaba ahorrando para la primera cuota”, indica el diseñador industrial.

“Aquí tengo miedo, han arrestado a personas por hablar en contra de ‘la línea del partido’. Me siento avergonzado y ni siquiera voté por los que están en el poder”.

Al igual que otros entrevistados para este artículo, no usamos su nombre completo ni mostramos su rostro por razones de seguridad. Algunos nombres han sido cambiados.

Guerra económica

Las sanciones que ahora golpean a Rusia son calificadas como una guerra económica: tienen como objetivo aislar al país y crear una profunda recesión allí.

Soldados ucranianos

Reuters
Las sanciones occidentales buscan brindarle apoyo de Ucrania, que el Ejército de Rusia invadió la semana pasada.

Los líderes occidentales esperan que las medidas sin precedentes produzcan un cambio en el pensamiento del Kremlin.

Los rusos de a pie se enfrentan a la angustia de que sus ahorros desaparezcan. Sus vidas ya se estándo viendo interrumpidas.

Las sanciones contra algunos bancos rusos incluyen cortarlos de sistemas como los de Visa y Mastercard y, en consecuencia, de Apple Pay y Google Pay.

Daria tiene 35 años y es gerente de proyectos en Moscú. Esas medidas se han traducido en que, por ejemplo, no había podido usar el metro.

“Siempre pago con mi teléfono, pero simplemente no funcionó. Hubo otras personas con el mismo problema. Resultó que las barreras son operadas por el banco VTB, que está bajo las sanciones y no puede aceptar Google Pay ni Apple Pay”.

“Tuve que comprar una tarjeta de metro”, le dijo a la BBC. “Tampoco pude pagar en una tienda hoy, por la misma razón”.

El lunes, Rusia duplicó su tasa de interés, elevándola del 9,5% al 20%, en respuesta a las sanciones y después de que el rublo se hundiera a nuevos mínimos históricos.

El mercado de valores permanece cerrado en medio de temores de una venta masiva de acciones.

El Kremlin dice que tiene suficientes recursos para enfrentar las sanciones, pero esto es discutible.

“No hay dólares”

Durante el fin de semana, el banco central hizo un llamado a la calma en medio de los temores ante un pánico bancario, que sucede cuando demasiadas personas intentan retirar su dinero.

Mujer en el metro

EPA
Pagar los viajes en metro y las compras en tiendas ahora es más difícil para muchos rusos.

“No hay dólares, ni rublos, ¡nada! Bueno, hay rublos, pero no estoy interesado en ellos”, manifesta Anton, que tiene poco más de 20 años y estaba haciendo cola en un cajero automático en Moscú.

“No sé qué hacer ahora. Me temo que nos estamos convirtiendo en Corea del Norte o Irán en este momento”.

Comprar moneda extranjera cuesta a los rusos 50% más que hace una semana y eso si es que pueden conseguirla.

A principios de 2022, US$1 se cotizaba en unos 75 rublos y 1 euro a 80. Pero la guerra ayudó a establecer nuevos récords: en cierto momento de este pasado lunes, US$1 llegó a costar 113 rublos y 1 euro, 127.

Para los rusos, el tipo de cambio rublo-dólar ha sido durante mucho tiempo un tema delicado.

En la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética, el dólar era la única moneda fuerte en la que los rusos guardaban sus ahorros: la apuesta más segura estaba debajo del colchón.

Cuando el gobierno del presidente Boris Yeltsin dejó de pagar su deuda en 1998, aquellos que habían estado durmiendo con su dinero se sintieron reivindicados.

Sin embargo, durante la década siguiente, varias medidas del banco central ayudaron a tranquilizar a los rusos sobre el rublo.

Los depósitos colocados en moneda rusa comenzaron a crecer y también lo hizo la cantidad de dinero que los rusos invierten en acciones de empresas rusas.

Sin embargo, cada vez que hay incertidumbre, los rusos siempre corren al cajero automático más cercano para retirar dólares.

Esta vez no ha sido diferente.

“Debajo de la almohada”

Tan pronto como se desató la guerra en Ucrania el 24 de febrero, los rusos acudieron en masa a los cajeros automáticos, recordando las lecciones aprendidas en crisis anteriores.

Gente haciendo cola para un cajero en San Petesburgo, el 27 de febrero.

Reuters

Ilya, que tiene poco más de 30 años, acaba de terminar de pagar su hipoteca en Moscú. Dice que no puede mudarse “en el corto plazo”.

“Cuando comenzó la operación en el Donbás, fui al cajero automático y saqué los ahorros que tenía en dólares en Sberbank. Ahora los guardo literalmente debajo de la almohada”.

“El resto de mis ahorros todavía están en los bancos: la mitad en dólares y el resto en rublos. Si las cosas empeoran, retiraré el lote. Tengo miedo porque preveo una ola de robos. Pero estas son las opciones que hay”.

Las imágenes en las redes sociales han mostrado largas colas en cajeros automáticos y casas de cambio en todo el país en los últimos días, con personas preocupadas porque sus tarjetas bancarias pueden dejar de funcionar o que se impondrán límites a la cantidad de efectivo que pueden retirar.

Los dólares y los euros comenzaron a agotarse un par de horas después de la invasión. Desde entonces, han estado disponibles cantidades muy limitadas de esas monedas y hay un límite en la cantidad de rublos que se pueden sacar.

De pie en una cola en Moscú, Evgeny, de 45 años, dijo que quería retirar dinero para pagar su hipoteca.

“Todos los que conozco están ansiosos. Todos están estresados. No tengo ninguna duda de que la vida empeorará. La guerra es horrible”.

“Creo que todos los países emplean dobles raseros y ahora los ‘países grandes’ están midiendo las fortalezas de los demás, decidiendo cuál es mejor. Y todos están sufriendo”.

“Hoy es el primer día que decidí retirar dinero y no tuve ningún problema. Retiré rublos por si acaso”, cuenta Marat, quien tiene 35 años.

“No soy muy bueno pronosticando, pero sospecho que nuestra vida empeorará. El tiempo lo dirá”.

Un formulario

El problema del dinero en efectivo no se limita a Moscú: la gente ha estado corriendo por Perm, Kostromá, Bélgorod y otras ciudades provinciales para conseguir dólares o euros, informa el Servicio Ruso de la BBC.

Rublos

Getty Images
Los rublos son más fáciles de conseguir que los dólares, pero valen menos que antes.

Un especialista informático anónimo incluso creó un bot de Telegram que pregunta automáticamente si hay euros o dólares en los cajeros automáticos de Tinkoff, un popular banco privado, y si es así, comparte la ubicación con los suscriptores.

Muchos han intentado hacer un pedido anticipado de efectivo a través de sus aplicaciones bancarias, una característica del sistema bancario avanzado de Rusia.

El domingo por la noche, cuando se anunciaron las sanciones contra las reservas del Banco Central ruso, todavía se podía usar una aplicación para pedir US$1 por hasta 140 rublos y 1 euro por hasta 150.

Pero el lunes, los clientes del mayor banco respaldado por el Estadode Rusia, Sberbank, le dijeron al Servicio Ruso de la BBC que no podían pedir dinero en efectivo a través de la aplicación; tenían que ir a su oficina y firmar un formulario para hacerlo.

Los bancos niegan que haya escasez de liquidez, y los analistas están de acuerdo con que es más probable que la escasez de efectivo en los cajeros automáticos refleje un intento de evitar una estampida bancaria.

El Kremlin ha dicho que Rusia esperaba estas últimas sanciones y que está lista para enfrentarlas, aunque no ha dicho si las empresas recibirán ayuda adicional, como sucedió durante la pandemia.

Recuerdos de 2014

Pero se espera que los rusos de a pie, muchos de los cuales obtienen su información de la televisión controlada por el Estado (que repite muchas de las líneas del Kremlin), comiencen a notar pronto diferencias en sus vidas.

Gente afuera del Sberbank

EPA
En Sberbank, los dólares deben pedirse firmando un formulario en persona.

Los residentes de Moscú ya están informando de algunas colas en las tiendas de alimentos cuando las personas compran productos que creen que escasearán debido a las subidas de precios o las restricciones comerciales.

Las compañías rusas podrían terminar recortando horas o frenando el ritmo de producción a medida que se imponen las sanciones.

Además de la caída del valor de sus ahorros, se prevé que muchos rusos pierdan sus empleos a medida que la economía se tambalea por quedar aislada de los mercados financieros en Occidente.

Para los rusos, todo esto trae recuerdos de lo que sucedió cuando el presidente Putin anexó Crimea en 2014 y la gente hizo cola durante horas para obtener dinero en efectivo.

Las oficinas de cambio tuvieron que comprar apresuradamente nuevos tableros de tipos de cambio de cinco dígitos cuando los antiguos se quedaron sin espacio.

En aquel entonces, US$1 dólar normalmente costaba entre 30 y 35 rublos, una cantidad impensable en estos días.

Información adicional de Amalia Zatari, del Servicio Ruso de la BBC en Moscú.


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