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Cuartoscuro

El gobierno capitalino lo niega, pero sí existe un contrato privado por el tema de fotomultas

Un tema que ha estado presente en la campaña electoral de la CDMX: ¿Las fotomultas están concesionadas a la IP? Documentos oficiales prueban que una de las dos empresas que ya operaba el sistema volvió a obtener el contrato y recibirá 220 mdp en 2018.
Cuartoscuro
15 de mayo, 2018
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El Gobierno de Ciudad de México (GDF) volvió a entregar la operación y el mantenimiento de los sistemas de fotomultas a una empresa privada, luego de que en diciembre pasado ya habían concluido los dos contratos firmados con las compañías Autotraffic e Inteltráfico que durante más de dos años los operaron.

Para ello, el gobierno cambió el nombre de los sistemas de “fotomultas” y “cinemómetros (radares)”, como se denominaban antes, por el de “infracciones automatizadas”, y las licitó en un solo contrato que obtuvo Inteltráfico, la misma empresa que en los últimos dos años ya había operado los radares.

Como ganancia, Inteltráfico recibirá 220 millones de pesos producto de más de dos millones de infracciones que la Secretaria de Seguridad Pública de Ciudad de México (SSP) estima que se apliquen en todo 2018.

La existencia de este contrato (y su licitación) fue corroborada por Animal Político tras obtener copias de los mismos vía solicitudes de transparencia a SSP, luego de que el GDF  no había hecho anuncio público de este cambio. De hecho, la administración capitalina había difundido la idea de que “las fotomultas” ya no tenían intervención privada.

El tema ha estado presente en toda la campaña electoral por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. El propio exjefe de Gobierno y hoy candidato a senador, Miguel Ángel Mancera, dijo  en una entrevista el pasado 4 de abril en el noticiero de Ciro Gómez Leyva, que el contrato ya había terminado cuando el periodista le preguntó su opinión sobre la propuesta de la candidata de Morena a la jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum, de “cancelar los contratos sobre fotomultas”.

Mancera dijo: “El contrato ya se acabó… No sé qué contrato es el que vayan a terminar porque el contrato se terminó ya hace un buen rato. Eso es algo que hemos venido repitiendo pero no lo han querido escuchar”

Sin embargo, casi dos meses antes de esa declaración, el gobierno de Mancera ya había firmado el nuevo contrato con Inteltráfico para la operación y mantenimiento de estos sistemas. Es el contrato número SSP/BE/S/067/2018 firmado el 7 de febrero entre la SSP e Inteltráfico.

La SSP dijo a Animal Político y Verificado 2018 que “tuvo la necesidad de tener una relación contractual con una empresa que tuviera los conocimientos tecnológicos en la materia que nos ocupa respecto del mantenimiento, actualización y puesta a punto de todos y cada uno de los equipos tecnológicos con los que se cuenta actualmente, así como el mantenimiento preventivo, correctivo y mayor de los enlaces de telecomunicaciones”.

Según la SSP, el contrato que se firmó con la iniciativa privada responde a una necesidad de “realizar el mantenimiento especializado de los equipos tecnológicos; con el fin de brindar certeza a la ciudadanía del óptimo funcionamiento de los mismos, por personal capacitado y certificado (…) en este servicio de mantenimiento evolutivo los equipos tecnológicos que han causado baja por obsolescencia serán recuperados y entregados en donación  por la empresa contratada”.

Dos contratos en uno… con distinto nombre

De 2015 a 2017 los sistemas de multas con fotografía en Ciudad de México operaron a través de dos contratos distintos. Uno fue con la empresa Inteltráfico y el nombre del contrato fue “subrogación multianual del servicio para imponer multas por medio de cinemómetros a vehículos que excedan los límites de velocidad”. El otro fue con Autotraffic con el contrato denominado “subrogación de servicios para imponer multas a través del Sistema Integral de Fotomultas.”

Ambos contratos fueron transparentados en 2016 por la SSP, tras la polémica por la revelación de que más del 40% del pago de cada multa se iba a las compañías privadas. Las autoridades negaron que se tratara de una cuota y sostuvieron que solo era una contraprestación por el servicio, y que los equipos utilizados pasarían a ser propiedad del gobierno al terminar la vigencia de los contratos.

En diciembre de 2017 los contratos concluyeron y, en efecto, los equipos pasaron a manos del gobierno. Este portal intentó vía solicitudes de transparencia que la SSP que informara sobre nuevos contratos en 2018 relacionados con el funcionamiento de las “fotomultas” o “cinemómetros”. La dependencia dijo que “atendiendo la literalidad de la pregunta” ellos no existían.

Pero luego se solicitó por transparencia las bases y resultados de la Licitación Pública Nacional LPN-30001066-000-17 anunciada en enero en la Gaceta Oficial, titulada con un nombre distinto: “Servicios subrogados para la sistematización de infracciones automatizadas con dispositivos propiedad de la secretaría de seguridad pública de la Ciudad de México, así como su mantenimiento evolutivo y de operación”.

Agotados al máximo los plazos legales y tras clasificar por 3 años como reservados los anexos técnicos, la SSP entregó a Animal Político una versión pública de la licitación y del contrato en donde se confirma que el mismo fue entregado a Inteltráfico.

El contrato (sin los anexos) no menciona en alguna parte el nombre “fotomulta” o “cinemómetros (radares)”. Tampoco incluye ya el concepto de un porcentaje de pago de la multa como una contraprestación.

En cambio señala una “cantidad proyectada” de 1 millón 973 mil 224 infracciones locales con un precio unitario fijado por la empresa de 95 pesos para la SSP, y otras 100 mil infracciones por “carril confinado” con un precio unitario de 17 pesos. La suma del costo de cada infracción que se estima aplicar da como resultado los 219 millones que recibirá Inteltráfico de la SSP.

Aunque se llama distinto, el contrato otorgado este año a Inteltráfico trae clausulas idénticas a la de los dos contratos anteriores de radares y fotomultas. Por ejemplo: el apartado que indica que es responsabilidad de la empresa “la dispersión de las boletas de infracción” (o sea de las multas que llegan a la casa).

También son idénticas las cláusulas que refieren que la empresa es responsable de proporcionar los equipos de procesamiento “central”, “información” y “almacenamiento”, así como de proteger “los datos personales” a los que tiene acceso.

Además, cuando se revisan a detalle documentos complementarios al  contrato se comprueba que se trata de los mismos dos sistemas que antes estaban separados.

Por ejemplo, en el documento de las bases de la licitación LPN-30001066-000-17 se establece, en la página 42, que el número de equipos susceptibles de recibir mantenimiento son “67 detectores de velocidad” (que son los radares), y “58 equipos detectores de conductas específicas” (que son los que antes manejaba Autotraffic).

En el documento del fallo de esa misma licitación se establece que uno de los requisitos que tuvo que cumplir Inteltráfico fue contar con un “centro de procesamiento” que, entre otras cosas, procesara “las imágenes” levantadas por los equipos y garantizara a su vez al seguridad de las “imágenes captadas” y del protocolo para enviar la información. También se pedía contar con vehículos para el mantenimiento de los dispositivos y sistemas de comunicación.

No es todo. En el documento de la SSP en el cual justifica la negativa a proporcionar a Animal Político los anexos técnicos del contrato, la propia dependencia revela que se trata de datos sensibles relacionados con  la “operación de los dispositivos fijos para monitoreo y captación de posibles infracciones” como exceso de velocidad, vueltas prohibidas, etc, o de claves para generar las boletas de infracción.

Licitación en lo “oscurito”

Inteltráfico ganó el contrato aunque inicialmente no había ofertado el precio más bajo. Lo anterior después de que ocurriera un apagón que interrumpió durante un día el proceso.

De acuerdo con el Acta de Lectura de Dictamen y Emisión de Fallo de la mencionada licitación, fechada inicialmente el 6 de febrero, en este proceso participaron dos compañías: Inteltráfico S.A. de C.V. y Teclo Mexicana S.A. de C.V. Ambas cumplieron con los requisitos técnicos y con la obligación de tener en funcionamiento centros de procesamiento para el manejo de las infracciones automatizadas.

Se procedió entonces con las propuestas económicas, en donde había la posibilidad de ofertar hasta en dos ocasiones precios más bajos. Inicialmente Inteltráfico propuso recibir de la SSP un pago de 571 millones de pesos, casi el doble de lo que propuso su competencia: 283 millones. Esto se debió a que Inteltráfico contempló una tarifa separada por la emisión de un concepto denominado “infracción foránea” que su competencia no.

Luego, en el primer turno para ofertar precios más bajos, Inteltráfico eliminó el cobro foráneo y redujo su propuesta hasta los 226 millones, al estimar que la SSP debía pagarles 98 pesos por infracción. Sin embargo Teclo Mexicana puso sobre la mesa una oferta más atractiva por 223 millones, al fijar en 97 pesos el pago unitario por infracción.

A punto de que iniciara el segundo y último turno para ofertar precios el proceso… se interrumpió. Así lo describe el acta:

“se procedió a la elaboración de los formatos para iniciar la segunda y última ronda (…) momento en el cual hubo una falla en el suministro de energía eléctrica en diversas área de la Dirección de Transportes, incluida esta sala de juntas (…) motivo por el cual se realizó un receso de 50 minutos”.

Pero después de los 50 minutos tampoco regresó a luz, por lo que el proceso se realizó hasta el día siguiente, es decir el 7 de febrero. Y fue en esa última ronda donde Teclo Mexicana volvió a bajar su oferta a 96 pesos por infracción (221 millones en total) pero Inteltráfico ofertó 95 pesos (219 millones).

La SSP inmediatamente decretó ganadora a Inteltráfico y ese mismo día se firmó el contrato.

Empresa polémica

De acuerdo con los datos asentados en los contratos, Inteltráfico es una empresa constituida en 2013. Solo dos años después obtuvo el contrato multianual para la operación de los radares en CDMX (que concluyó en diciembre pasado) por un monto de 315 millones, superior incluso al de Autotraffic.

Su sede fiscal se encuentra en avenida Inglaterra 2968 en Guadalajara, Jalisco. Lo que hay en dicho sitio, según constató este portal, es un local con una fachada blanca desgastada y carcomida en un costado, y con un letrero que dice “Inteltráfico”.

La SSP reveló hace unos días el total del monto recaudado por las multas del sistema que operaba Autotraffic, sin embargo, de lo obtenido por los radares que operaba Inteltráfico no ha habido comentarios.

Inteltráfico ha estado envuelta en procedimientos irregulares en el pasado. Por ejemplo. En junio de 2015 la empresa había obtenido un primer contrato para operar radares en CDMX  pero éste fue anulado, luego de que la Contraloría capitalina concluyó que la SSP había descalificado injustificadamente a otra empresa que contendía por el mismo contrato. Al final la SSP de todas formas se lo otorgó a Inteltráfico

El año pasado la Contraloría de San Luis Potosí dijo que investigaba un pago de 25 millones de pesos injustificado a esta empresa por infracciones que nunca se ejecutaron. Posteriormente se informó del inicio de la interposición de una denuncia formal por este hecho.

Consulta aquí los contratos y la respuesta de la SSP.

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Quentin Tarantino: 6 claves de su nueva película "Érase una vez en Hollywood"

"Érase una vez en Hollywood", la nueva película de Quentin Tarantino, recibió muy buenas críticas en el Festival de Cannes. El largometraje, que junta a Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, se estrena en América Latina en agosto.
Getty Images
23 de mayo, 2019
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¡Luces, cámara, acción! Quentin Tarantino ya recibió las primeras críticas de “Érase una vez en Hollywood” (“Once Upon a Time in Hollywood”), su última película, que se presentó el martes en el Festival de Cannes.

El largometraje es una recreación extravagante de Hollywood en 1969, antes de los asesinatos cometidos por los seguidores de Charles Manson, el líder y cerebro de la llamada familia Manson, en agosto de 1969 en Los Ángeles, California.

Hasta el momento, los críticos de cine han elogiado la cinta, que se estrena en agosto en América Latina.

Peter Bradshaw, de The Guardian, la considera “totalmente indignante, desorientadora, irresponsable y también brillante”.

También la han comparado con Pulp Fiction, hito de Tarantino en la cultura pop, 25 años después de su lanzamiento en el festival.

Aquí recogemos seis puntos que las reseñas discuten sobre el nuevo filme.

1. Pitt y DiCaprio son los nuevos Redford y Newman

Leonardo DiCaprio interpreta a Rick Dalton, un actor alcohólico que recibe papeles de vaqueros; y Brad Pitt da vida a Cliff Boon, un doble de películas y mejor amigo del personaje anterior.

De acuerdo con The Hollywood Reporter, ambos entregan actuaciones “matadoras”, “llenas de ironía y agradable química”.

“Es difícil no recordar la energía que tenía la mejor pareja anterior en una película de Tarantino, John Travolta y Samuel L. Jackson en ‘Pulp Fiction'”, agrega la revista Time Out.

Robert Redford y Paul Newman hicieron dos películas clásicas juntos, “El Golpe” (“The Sting”) y “Dos hombres y un destino” (“Butch Cassidy and the Sundance Kid”).

¿Deberíamos esperar una nueva versión de cualquiera de las dos cintas en el futuro con Pitt y DiCaprio?

2. Hollywood se representa a sí mismo en la pantalla

La película representa a varias personalidades de la industria cinematográfica, por lo que la revista Variety la califica como un “espectacular collage nostálgico” que rinde homenaje a la era perdida de Hollywood.

Rafal Zawierucha interpreta al director Roman Polanski, y Margot Robbie, a su esposa, Sharon Tate, en los meses previos a su trágico asesinato por la familia Manson.

Mike Moh y Damian Lewis interpretan a los actores Bruce Lee y Steve McQueen, entre otros intérpretes que dan vida a figuras conocidas de la época.

3. Los asesinatos de Manson son solo una parte de la película

Antes de la presentación en Cannes, se especuló que la película giraría en torno al impacto de los crímenes de Charles Manson en Hollywood.

En 1969, sus seguidores, conocidos como la Familia Manson, mataron a nueve personas, incluida Sharon Tate, que tenía ocho meses y medio de embarazo, mientras Polanski estaba filmando en el extranjero.

Una de las jóvenes seguidoras de Manson, Susan Atkins, apuñaló a la actriz y garabateó “PIG” (cerdo) en la puerta de la casa con su sangre.

Los asesinatos conmocionaron a la industria cinematográfica de EE.UU. de la época y se les atribuye el final sangriento de la generación del amor libre y la contracultura de los años 60.

Roman Polanski y Sharon State en su boda.

Getty Images
La actriz estadounidense Sharon Tate tenía ocho meses y medio de embarazo cuando fue asesinada.

Sin embargo, la película de Tarantino rechaza esta narrativa y comienza seis meses antes de los crímenes.

Una canción de Manson suena en la película, pero el derramamiento de sangre no es el foco principal.

Todavía es un misterio cómo se representan los crímenes en la cinta, pues Tarantino envió una carta al público de Cannes pidiéndoles que no revelaran nada de la trama.

4. DiCaprio prende fuego a los nazis

El tráiler muestra al personaje de DiCaprio, Dalton, quemando nazis en un set de grabación durante un flashback a sus aparentes días de gloria como actor.

Es un guiño irónico a “Bastardos sin gloria”, película de 2009 de Tarantino, y típico de la afición del director por la violencia exagerada.

5. Falta de diversidad

Cuando se anunció el lanzamiento de la película, usuarios en redes sociales criticaron el hecho de que el elenco fuera completamente blanco.

La participación de MikeMoh como Bruce Lee aporta un breve destello de diversidad racial, pero el tráiler sigue siendo abrumadoramente blanco.

Este blanqueo ha provocado un animado debate en redes sociales, especialmente por el apoyo de Tarantino para el talento negro en los años 90, mucho antes de #OscarsSoWhite.

Anteriormente, el director había recibido críticas por usar la palabra “nigger” (forma despectiva de referirse a una persona negra) en los guiones, pero actores como Samuel L. Jackson y Jamie Foxx lo han defendido ya que simplemente refleja de manera realista el habla de los personajes en cuestión.

6. Los pies siguen siendo la fascinación de Tarantino

Los seguidores de la trayectoria de Tarantino reconocen que los pies ocupan un lugar destacado en sus películas.

Por ejemplo, en la escena “Mueve tu dedo gordo” de “Kill Bill”, o cuando Hans Landa de “Bastardos sin gloria” confirma que un zapato encontrado en la escena de un tiroteo le pertenece a la actriz Bridget von Hammersmark.

¿Un aparente fetichismo de pies? ¿Una broma? La razón exacta no está clara.

Pero una cosa es segura, hay muchos pies descalzos en “Érase una vez en Hollywood”.

Como concluye la revista Sight & Sound, es el “elogio descalzo” de Tarantino para la industria que adora.


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