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Las pistas de Javier Valdez: estas fueron sus últimas investigaciones antes de su asesinato

Javier Valdez, periodista especializado en narcotráfico, fue asesinado a balazos en plena calle hace un año.
Por AFP
15 de mayo, 2018
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En los meses previos a su asesinato, el periodista y escritor mexicano Javier Valdez reporteaba sobre la lucha de dos grupos internos que peleaban por obtener el control del cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos del mundo.

Tras la captura y extradición de Joaquín, El Chapo, Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, los hijos de éste, Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar, y su segundo al mando, Dámaso López Núñez, comenzaron a disputarse el liderazgo y los territorios. En medio de esa pugna, Valdez fue asesinado.

En la segunda semana de febrero de 2017, Valdez publicó una entrevista con Dámaso López Núñez, quien se desvinculaba de los intentos de asesinato contra los hijos de El Chapo. Tras la publicación, los ejemplares de Ríodoce, el periódico fundado por Valdez y donde también escribía, fueron comprados de forma masiva en todos los puntos de venta.

Pocos días después, en marzo, fue asesinada en Chihuahua la periodista Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada. El hecho provocó que ese medio, del cual también era corresponsal Valdez, convocara a una reunión en Ciudad de México para analizar la situación de sus reporteros.

Decisiones sobre refugio postergadas

La Jornada le propuso entonces a Valdez refugiarse por un tiempo en el otro extremo del país, en Mérida, en el estado de Yucatán (este), mientras que el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) también le ofreció llevarlo fuera de México.

“Después de la entrevista, ya no trabajamos ese tema, Javier ya no tocó temas sensibles relacionados con el narcotráfico. La Jornada acordó sacarlo y nosotros lo vimos muy bien, e incluso pensamos compartir gastos. El CPJ le propuso irse a Perú o Argentina, pero Javier no quiso irse, le costaba mucho trabajo despegarse de su familia, de sus hijos”, cuenta Ismael Bojórquez, director de Ríodoce.

Leer: Vinculan a proceso a presunto asesino del periodista Javier Valdez

Pero el tiempo pasó, Valdez no aceptó la propuesta del CPJ y postergó la opción que le ofrecieron La Jornada y Ríodoce.

El 2 de mayo de ese año, la Secretaría de la Defensa Nacional detuvo a Dámaso López Serrano, alias El Mini Lic e hijo de López Núñez, en Ciudad de México. Esa semana, Ríodoce preparó una edición titulada “La Fiesta de los Chapitos”, mote con el que son conocidos los hijos de Joaquín Guzmán.

El periódico incluía un artículo firmado por Valdez en el que describía el nulo poder que ahora tendría López Serrano, a quienes las fuentes de Valdez lo definían como un joven al que le gustaban las fiestas y las drogas pero que no tenía capacidad para dirigir el cártel.

“Creo que los errores editoriales que cometimos empiezan con la entrevista a Dámaso. Nosotros habíamos definido durante mucho tiempo que no debíamos entrevistar a capos y en este caso lo hicimos y fue un error. Porque cuando tú accedes a eso, ellos creen que tú vas a publicar lo que ellos digan”, admite Bojórquez a pocos días de cumplirse un año del asesinato de Valdez.

De acuerdo con la investigación oficial, el 28 de junio de 2017 un testigo protegido señaló a los presuntos responsables de ejecutar el asesinato del periodista.

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Heriberto Picos Barraza, alias El Koala; Juan Francisco Picos Barrueto, alias El Quillo,  y Luis Idelfonso Sánchez Romero, El Diablo, fueron identificados por un primo de ellos que pidió protección a las autoridades, luego de ser amenazado por los presuntos responsables.

Según la versión del testigo protegido, él coincidió en una fiesta, en el sur de Sinaloa, con El Quillo y El Koala. Allí le contaron que ellos habían ejecutado el crimen porque la gente de la comunidad Eldorado, territorio controlado por Dámaso López Núñez, estaba molesta por lo publicado por Valdez.

El testigo protegido declaró a las autoridades judiciales que los acusados le mostraron una pistola con imágenes en la cacha del arma. Por un costado tenía el rostro de Dámaso López Núñez, alias El Licenciado, y en el otro costado una imagen de su hijo, “El Mini Lic”. Según el testigo, sus primos le contaron que recibieron esa pistola como pago por el asesinato.

El 23 de abril de 2018, la Secretaría de Gobernación en México anunció la captura de El Koala, presunto autor material.

Ríodoce reveló que El Quillo, otro de los implicados, está detenido por otro delito en una cárcel de Mexicali, en Baja California, y se espera se ejecute la orden de aprehensión por el homicidio. Mientras que “El Diablo” apareció el 29 de septiembre de 2017 calcinado junto con otra persona en el interior de un vehículo abandonado en Sonora.

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Anorexia: "El descenso a los infiernos de mi hija que murió a los 27 años"

Emma Brown luchó contra la anorexia durante 14 años, hasta que a los 27 años murió. Su padre ha sacado de su tragedia la motivación para ayudar a otras familias a lidiar con un trastorno tan difícil como este.
15 de noviembre, 2019
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Emma Brown luchó media vida contra la anorexia. Entró y salió del hospital durante años, hasta que a los 27 años murió.

Emma llegó a robarle miles de dólares a su padre para gastárselos en sus restaurantes favoritos.

Pero no era porque quería llevar un estilo de vida lujoso. Era parte del trastorno alimenticio que finalmente le costó la vida.

“Probablemente financié los planes de expansión de algunos de esos restaurantes”, dice en broma Simon Brown. “Ella gastaba unas 200 libras (256 dólares) al día yendo de uno a otro”.

Al no poder hacerse cargo de los continuos gastos de Emma, sus padres tomaron una decisión extrema: denunciarla ante la policía.

“Tienes una hija que es una criminal y fuiste tú quien la denunció… Se siente como una especie de traición”, reconoce el hombre de 56 años.

Emma y Simon Brown

Brown Family
Simon Brown describe a su hija como una “fuerza de la naturaleza”.

Emma vivía en la lucha. El suyo era un tipo de anorexia conocido como purga compulsiva y estaba privando a su cuerpo de nutrientes muy necesarios.

En los 14 años que batalló contra la condición entró y salió de centros de salud en innumerables ocasiones. Al final de su vida, los ingresos eran un patrón semanal.

“La llevaban en ambulancia al hospital el viernes por la noche y la ingresaban en una sala donde le administraban potasio”, recuerda Simon.

“El domingo empezaba a sentirse un poco mejor, el lunes se daba el alta a sí misma, y a partir de ahí la historia se volvía a repetir y repetir y repetir”.

Emma tuvo lo que su padre llama una crianza “especial”.

Nacida en Harare, la capital de Zimbabue, en 1991, con solo 18 meses podía ya nombrar a todos los animales de la sabana africana.

Simon dice que tiene una vívida imagen de Emma cantando feliz cumpleaños en su silla cuando tenía un año.

Se destacó en la escuela cuando la familia se mudó a Reino Unido, hasta el punto de que a veces se aburría porque era demasiado fácil para ella.

Esquiadora entusiasta, snowboarder y ciclista de BMX, para cuando fue a la escuela secundaria estaba siendo objeto de burlas por su “gordura infantil”.

“Fue en ese momento cuando las cosas empezaron a ponerse difíciles para ella”, cuenta Simon.

“Para alguien que no era selectivo con la comida, que le interesaba, y que además había viajado y probado diferentes tipos de comida, ver de pronto lo restrictiva que estaba siendo con lo que comía me alarmó“, recuerda.

“Poco tiempo después fue diagnosticada como anoréxica“.

Emma Brown

Brown Family
Emma nació en Zimbabue y siendo muy pequeña ya sabía nombrar todos los animales de la sabana africana.

¿Qué es la anorexia?

La anorexia es un desorden alimentario y una condición de salud mental muy seria. Las personas con anorexia intentan mantener su peso corporal tan bajo que pueden enfermar.

Signos y síntomas de la anorexia en mujeres incluye la interrupción del ciclo menstrual, o en adolescentes muy jóvenes, que ni siquiera comience. Otros síntomas son mareos, pérdida del cabello o la piel seca.

Algunos de los factores que incrementan las probabilidades de sufrir anorexia podría ser que la herencia familiar o las críticas sobre los hábitos alimentarios, y el peso corporal.

Existen dos tipos fundamentales de anorexia: por ayuna o atracones seguidos de vómitos provocados, aunque en algunos casos pueden verse ambos tipos en la misma persona.

En un estudio que se condujo durante siete años sobre este trastorno, se demostró que más de la mitad de las mujeres que sufren anorexia han abandonado el ayuno y escogen las purgas compulsivas.


Emma y su madre

Brown Family
Emma creció en África

Simon cree que el diagnóstico de Emma a los 13 años podría haber sido el comienzo de su recuperación. Pero al contrario, fue su “descenso al infierno“.

“Durante este periodo la restricción de comida llegó a un punto en el que su madre y yo tuvimos que darle agua a través de una pipeta. Ella estaba demasiado débil como para subir las escaleras, por lo que tenía que acostarse en el sofá y la cargábamos a su cama. Esta niña activa, deportista, hermosa descendió a un punto en el que era un desastre“.

Emma fue inscrita en una unidad de tratamiento, mientras Simon y Jay la cuidaban en casa, en Cambridgeshire, este de Inglaterra. Simon pidió ayuda, pero siempre les decían que había pacientes en una peor situación que Emma.

En los últimos años, el gobierno inglés ha incrementado el presupuesto para apoyar los servicios comunitarios para enfrentar este tipo de desórdenes y evitar así que puedan ser atendidos en unidades de barrio, y no en hospitales.

Pero en 2004, la familia de Emma nunca recibió la visita de un especialista. En su lugar, Simon explica que recibieron consejos generales. “Ninguno funcionó porque estábamos enfrentando algo mucho más complicado”, afirma.

“Es casi indescriptible cuán difícil fue. Tú tienes otros dos hijos que estás tratando de cuidar, tienes trabajos que tratas de mantener y tu hija que cada día se acerca más a la muerte frente a tus ojos”.

No fue hasta que “estaba casi a punto de morir” en diciembre, cuatro meses después del diagnóstico, que fue ingresada en el Centro Phoenix en Fulbourn.

Al principio hubo síntomas positivos, Emma recuperó su peso a niveles saludables, fue dada de alta del hospital y regresó a la escuela. Pero sin el cuidado de especialistas, los viejos hábitos retornaron y con ellos la pesadilla recurrente, un ciclo de la enfermedad: ingresada en el hospital, dada de alta, luego rechazada.

Emma Brown

Brown Family
Emma Brown era una gran estudiante antes de que la anorexia se apoderara de su vida.

Debido a su intermitente presencia en la escuela, la talentosa artista y deportista con potencial olímpico no pudo mantener los buenos resultados. Emma nunca estuvo lo suficientemente bien como para aprobar exámenes, dejó la escuela sin terminarla y luego tuvo dificultades para mantener trabajos, que normalmente realizaba en hoteles y restaurantes.

Al diagnóstico de anorexia se le sumó otro de desorden de la personalidad a los 18 años, por el que fue internada en una unidad de cuidados mentales. Simon cuenta que el trastorno fue difícil de comprender, sobre todo cuando llegó al punto en el que su hija comenzó a tomar riesgos innecesarios, a robar, e incluso cometer actos violentos como lanzar cuchillos a su familia.

Ya siendo una adulta, Emma estuvo durmiendo en la calle durante algunas semanas, hasta que se mudó a su propio apartamento no lejos de la casa de sus padres.

En ese período fue ingresada en varios hospitales, algunas veces pocos días, el período más largo casi dos años. Cuando estaba en casa, en los últimos años de su vida, dependía mucho de la visita de dos o tres horas de trabajadores sociales que la ayudaban.

Aunque su enfermedad la debilitaba mucho, incluso cuando estaba en baja, su personalidad creaba una gran impresión en otras personas.

“Una mujer comentó recientemente en Facebook sobre la increíble persona que Emma fue con ella , cómo le enseñó cosas, cuánto la había ayudado”, cuenta Simon. “Ella se involucraba mucho con otros, porque ella es así, ellos la amaban”.

Emma y Jordan

Brown Family
Emma en la playa con su hermano mejor Jordan

A principios de 2018, las visitas a la sala de urgencias se incrementaron, hasta que un día los médicos le dijeron a Simon que su hija no sobreviviría.

“Me pasé la noche entera con ella, sosteniendo su mano y hablándole. En un momento me dijo, ‘papá, no quiero morir’. Le dije, ‘pero estás muriendo y la única forma de no morir es alimentarte como los médicos te han dicho por mucho tiempo, e incluso así puede que no sobrevivas'”.

“Eso fue de viernes para sábado, y ella se recuperó. Allí estábamos el lunes por la mañana cuando los médicos regresaron, todos esperando que ya ella hubiese muerto durante el fin de semana, pero ella los dejó atónitos cuando la vieron sentada bebiendo su batido nutritivo y diciéndoles ‘hola, ¿cómo fue su fin de semana?'”.

“Pero ella no pudo mantener ese ritmo de recuperación”.

Dos meses después, su madre la encontró muerta en el suelo del baño, cuando Emma tenía solamente 27 años. Había tenido un fallo pulmonar y cardiaco, asociado con la anorexia. El impacto en la familia fue enorme, pero ninguno ha utilizado esta tragedia como excusa para fracasar, sino todo lo contrario, explica Simon.

Simon y Jay, divorciados desde 2013, han triunfado en sus carreras. La hermana de Emma, Eden obtuvo excelentes resultados en los estudios de Psicología, “inspirada en tratar de entender a su hermana”, y su hermano Jordan, que dio evidencia a la policía contra Emma y se refugió en la casa de un vecino en los peores momentos de su hermana, es ahora un talentoso surfista y escalador que está en el último año de universidad.

“Podíamos haber renunciado a nuestras carreras y esperanzas en la vida porque teníamos la excusa de lo de Emma y lo que pasamos”, cuenta Simon. “Pero no lo hicimos, sino que lo usamos como una motivación para seguir adelante, cada uno de nosotros hemos aprendido de esto y nos ha hecho más fuertes”.

Eden, Jordan y Emma Brown

Brown Family
Eden, izquierda, y Jordan, se sienten inspirados por la hermana.

Después de 14 años de tormento, se podía esperar que Simon sintiese rencor por los que estuvieron involucrados con su cuidado. Pero, al contrario, se siente agradecido por todos los que ayudaron e incluso invitó a los médicos al funeral.

“Yo no sé de dónde encuentran fuerzas para volver a trabajar cada día”, dice. “No los apoyan mucho, trabajan menos de los necesarios, con menos fondos de los que precisan, los pacientes te odian, los padres te culpan, el pago no es suficiente y al final no sabemos cómo tratar a estas personas”.

“¿Por qué alguien haría eso? ¿Quién soy yo para culpar a las personas que dedican su vida a tratar de ayudar a las personas como Emma?”.

De todas formas, la muerte de Emma será investigada por las autoridades junto a otros cuatro casos, incluyendo la de la joven de 19 años Averil Hart.

Simon ya está trabajando con las autoridades de su condado y con la NHS Foundation Trust (Fundación perteneciente al sistema de salud pública de Reino Unido) para enseñar a familias a lidiar con este tipo de situaciones. El propósito, según explica Simon, es ayudar a otros a pasar por este problema.

Simon también quisiera que las escuelas se implicaran en esto para prevenir fenómenos que pueden conducir a la anorexia, como el bullying, y considera que deben dedicarse mayores presupuestos a esto.

Una investigación realizada por el sistema público de Inglaterra (NHS) en 2015 evidenció que los servicios comunitarios para personas con desórdenes alimentarios había mejorado significativamente.

Simon sospecha que se gastaron millones en el tratamiento de su hija “casi todo cuando estaba en crisis y nada cuando estaba en recuperación”.

“Eso es lo que tenemos que cambiar”.

Un vocero local del NHS prefirió no comentar sobre el caso en este momento. “Estamos comprometidos con el desarrollo de los servicios para ayudar a personas con trastornos alimenticios y agradecemos a Simon por toda la ayuda y las críticas constructivas sobre ayudar a personas con anorexia”, apuntó.


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