El muro de policías y militares que usa México para detener migrantes centroamericanos
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El muro de policías y militares que usa México para detener migrantes centroamericanos

Según datos oficiales, entre 2015 y marzo de 2018 en México se han detenido a 495,590 personas sin documentos migratorios, la mayoría en la frontera sur, una cifra superior al número de deportados de los Estados Unidos.
Reuters
24 de mayo, 2018
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Cuando salió de Honduras, Salvador Elías no esperaba el escenario que encontró en México:

En carreteras o calles de ciudades y pueblos había puntos de control, patrullas y decenas de militares, policías federales, locales y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

Se sorprendió. Hace unos años viajó por tierra a Estados Unidos, pero entonces la vigilancia era diferente.

“Está muy dura la cosa, por donde te muevas hay riesgo de topar con migración o los soldados, y vas de vuelta”, le dice a BBC Mundo por teléfono desde el albergue donde se encuentra en Tapachula, Chiapas, en la frontera con Guatemala.

“Hay que insistir y rodear mucho para librar el camino al norte”.

En realidad lo que Salvador Elías y miles de centroamericanos encuentran al cruzar a México es el resultado de una intensa operación para controlar la migración irregular al país.

Según datos oficiales entre 2015 y marzo de 2018 se han detenido a 495.590 personas sin documentos migratorios, la mayoría en la frontera sur.

Un número mayor al de las deportaciones realizadas por Estados Unidos.

Según organizaciones civiles, la explicación es un “muro virtual” a la migración irregular conformado por miles de militares y policías.

“Por muchas razones el modelo de control fronterizo no puede ser el mismo que hay en la frontera norte”, le dice a BBC Mundo Salvador La Cruz, del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova.

Es una organización que en los últimos años se enfoca en la defensa de menores migrantes.

Un muro físico sería “impracticable” por las características de la zona, con montañas y selva. Pero existe otro.

“El muro no es de ladrillo y hormigón sino de gente, de cuerpos de seguridad del Estado”.

Silencio oficial

Desde 2003 se han aplicado distintas estrategias para fortalecer la seguridad en la frontera sur de México.

Incluso algunas operaciones han sido apoyadas por el gobierno de Estados Unidos, a través de la Iniciativa Mérida.

La operación más reciente empezó en 2014 con el Programa Frontera Sur, una estrategia que oficialmente pretendía garantizar la seguridad de los migrantes.

Entre sus acciones contemplaba evitar el uso de trenes de carga para viajar al norte y operaciones contra pandillas y traficantes de personas.

También se estableció un programa de estancia temporal para trabajadores migrantes, especialmente de Guatemala.

Los beneficiarios reciben una tarjeta de identidad que les permite permanecer en estados del sureste como Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, sin riesgo de ser deportados.

La Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur, responsable de aplicar la estrategia oficial, desapareció en 2015.

Pero las acciones de seguridad en esa región permanecen, aunque no está claro cuál es la nueva estrategia, ni el número de efectivos que la aplican.

Durante más de una semana, BBC Mundo solicitó a las autoridades detalles sobre la actual estrategia para controlar la migración irregular en la frontera sur.

Se plantearon preguntas sobre el número de agentes policiales y militares asignados a las tareas de vigilancia, las unidades a las que pertenecen y sus áreas de operación.

Se consultó a la Secretaría de Gobernación, el Instituto Nacional de Migración y la Secretaría de Marina, aunque ninguna de estas instituciones dio respuesta.

Policías motorizados en Ciudad de México.

AFP
Distintos cuerpos policiales y unidades militares participan en el operativo de seguridad.

También se incluyó a la Comisión Nacional de Seguridad, responsable de la Policía Federal y la Gendarmería, así como a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Chiapas.

Estas dependencias, de maneras distintas, participan en las operaciones de seguridad en la región.

La estrategia

Más allá del silencio oficial, lo cierto es que el “muro virtual” permanece.

Enrique Vidal, de la organización Voces Mesoamericanas, le dice a BBC Mundo que la estrategia se aplica en al menos tres etapas simultáneas:

Una en los cinco puntos formales de cruce fronterizo donde se revisan la documentación migratoria y comercial de quienes los utilizan.

Esta operación no se aplica en los casi 1.000 sitios de ingreso irregular a México que se conocen en la región.

La segunda son revisiones y patrullaje en las carreteras de Chiapas y Tabasco, donde participan elementos de la Marina, policías federales y locales con respaldo de agentes del INM.

Tal estrategia se aplica en todo el territorio de Chiapas y Tabasco, donde según la Unidad de Política Migratoria de Segob se detiene al 66% de los migrantes que ingresa irregularmente al país.

Las operaciones en carreteras incluyen la revisión aleatoria de autos particulares, autobuses de pasajeros y taxis para detectar centroamericanos, señala el activista.

Un grupo de migrantes camina en México.

AFP
Los agentes realizan controles aleatorios en las carreteras.

La vigilancia establece una especie de cordón a lo largo del Istmo de Tehuantepec, pues se realiza desde Arriaga, Chiapas, en el Océano Pacífico, hasta Coatzacoalcos, Veracruz, en el Atlántico.

Una tercera etapa del “muro virtual” se aplica en los cinco Centros de atención temporal del tráfico fronterizo.

Son garitas de revisión aduanal contra mercancía irregular, pero que también sirve para detectar personas sin documentos migratorios.

A esto se suman las operaciones de la policía estatal en las zonas de bares o sitios de reunión de migrantes, como parques o plazas, especialmente en ciudades como Tapachula o Frontera Comalapa.

No es todo. En las vías del tren también hay patrullajes, y las empresas ferroviarias construyeron muros para impedir que los migrantes suban a los trenes.

Esto se aplica sobre todo en la zona de Tenosique, Tabasco, uno de los principales sitios de migración irregular, así como en Palenque, Chiapas, la primera parada del ferrocarril que viaja al norte.

Es, dice Enrique Vidal, “una pinza para realizar el mayor número de detenciones de migrantes”.

Y no está exenta de abusos. El cónsul de Guatemala en Tapachula, Chiapas, Héctor Spiac Cuin, dice que frecuentemente la policía municipal de esa ciudad captura personas con documentos migratorios.

Generalmente son trabajadores con permiso de estancia temporal. “Hay detenciones irregulares por decirlo de esa manera”, afirma el diplomático a BBC Mundo.

Un vagón de ferrocarril con migrantes en México.

Reuters
Los migrantes viajan a menudo en vagones de ferrocarril.

“Acosan a los migrantes que están en territorio chiapaneco y realizan alguna actividad laboral. Muchas veces los detienen en la calle, en algunos casos con documentos de identificación”.

La huella de EE.UU.

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria de Segob, el año pasado fueron detenidos 95.497 migrantes irregulares en México, la mayoría centroamericanos.

De éstos 80.353 fueron “devueltos” a sus países de origen.

En ese mismo lapso se capturó a 18.300 menores de edad, casi todos acompañados. Unos 16.000 regresaron a sus países mediante el llamado “retorno asistido” de las autoridades mexicanas.

La cifra es menor a la que se registró en los primeros años del Plan Frontera Sur, cuando el país deportó incluso a más personas que el gobierno de Estados Unidos.

En 2015, por ejemplo, los migrantes devueltos fueron 181.163, y la cantidad de menores repatriados fue el doble de la actual: alcanzó 36.921.

La mayor parte de las detenciones se realizan con el “muro virtual” en la frontera sur, según los datos oficiales.

Frontera entre Estados Unidos y México en Ciudad Juárez.

Reuters
Algunas organizaciones creen que las autoridades mexicanas reciben medios de EE.UU. para el control fronterizo.

Organizaciones como Voces Mesoamericanas detectan que a migrantes retenidos en las estaciones migratorias de Tapachula y Palenque, por ejemplo, se les toman electrónicamente datos de sus huellas dactilares y del iris.

No está claro el destino de esa información. Algunos creen que se comparte con autoridades estadounidenses, pues los equipos para el registro se compraron con dinero de la Iniciativa Mérida.

Una huella de esta operación la registra el informe Cooperación de Seguridad entre los Estados Unidos y México: la Iniciativa Mérida y más allá del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos.

Según el documento en 2015 el Departamento de Estado proporcionó “equipos y asistencia de capacitación, incluidos equipos NII, kioscos móviles, equipos caninos y capacitación para funcionarios del INM en la región fronteriza del sur”.

¿Hay mano estadounidense en la estrategia de seguridad de la frontera sur mexicana?

“Directamente no, son cosas que se escuchan”, reconoce el cónsul de Guatemala Spiac Cuin.

“Nosotros lo que hemos detectado es el incremento de seguridad de corporaciones policíacas mexicanas, son quienes hacen las detenciones directamente”.

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Cuartoscuro

‘Después de Ayotzinapa’: la serie de podcast que presenta el caso de los 43 como nunca lo habías escuchado

Periodistas de México y Estados Unidos revisan la desaparición de los 43 normalistas, ocurrida hace más de siete años, y arrojan luz sobre elementos que hasta ahora han pasado inadvertidos.
Cuartoscuro
22 de marzo, 2022
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Este martes 22 de marzo, la productora Adonde Media, en coproducción con Reveal y el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, presentan Después de Ayotzinapa, una serie de podcast con decenas de testimonios y nuevos ángulos sobre el caso de la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Iguala, Guerrero, en 2014. 

Este proyecto, que consta de seis capítulos y es presentado por Animal Político, va recolectando y ensamblando las piezas de un enorme rompecabezas para llevar de la mano al oyente en una narración cercana y frenética, con testimonios en primera persona, mismos que van fluyendo constantemente entre el pasado y el presente de una historia que sigue viva y de actualidad, y que muestra, paso a paso, cómo se fue tejiendo la impunidad que prevalece en el caso a más de siete años de los sucesos. 

La idea original de la serie surgió en Estados Unidos, donde ya se publicó la versión en inglés, After Ayotzinapa, para la que la periodista Anayansi Díaz-Cortés, de Reveal, y Kate Doyle, del Archivo de Seguridad Nacional, reportearon la historia a lo largo de casi tres años, en los que siguieron, por ejemplo, a Omar Gómez Trejo, actual fiscal del caso, e investigaron el hilo que une esta trágica historia con la ruta del tráfico de drogas que va de Iguala a Chicago. 

En México, la investigación fue reporteada y ampliada por la periodista Olivia Zerón, conductora de radio y de televisión, y por Inger Díaz Barriga, editora de la serie, periodista y productora de podcasts premiada con galardones internacionales como el Premio Ortega y Gasset.  

Con ellas habló en entrevista Animal Político acerca de Después de Ayotzinapa, cuyo primer episodio ya puedes escuchar aquí. 

Pregunta: A más de siete años de la desaparición de los 43 normalistas el 26 y 27 de septiembre de 2014, ¿cuáles son las novedades que aporta esta serie de seis podcasts? 

Olivia Zerón: Del caso Ayotzinapa es cierto que se ha hablado mucho, pero nunca se ha contado como la vamos a contar en estos seis episodios. 

Hay muchos aspectos novedosos. Por ejemplo, los oyentes van a escuchar por primera vez la voz de los protagonistas, la voz de quienes participaron de una u otra forma en la historia. Nunca se había escuchado como se hará en esta serie la voz de los integrantes del GIEI, por ejemplo, el equipo de expertos independientes que vinieron a México a investigar el caso. 

Ellos cuentan en primera persona cómo fue llegar a nuestro país, lo sorprendidos que estaban ante una desaparición masiva de 43 estudiantes, y cuál fue el doble discurso que se encontraron en las autoridades del gobierno de Peña Nieto, que por un lado les daba la bienvenida y, por otro, les ponía obstáculos hasta el punto de que los echaron del país cuando empezaron a cuestionar desde el día uno cómo se estaba haciendo la investigación. 

Otra novedad es que la serie aporta testimonios de los estudiantes que sí sobrevivieron, y que fueron tomados a las horas de los ataques por el periodista John Gibler, que fue de los primeros en llegar a la Normal Rural de Ayotzinapa, y que son súper valiosos para entender el caso. Además, van a escuchar a las familias, cuyas voces tampoco se habían escuchado como en esta serie. 

Por eso, creo que un gran valor añadido que ofrece Después de Ayotzinapa es la cercanía con el oyente, al que ponemos delante una gran historia llena de microhistorias, donde encontrará muchas escenas muy interesantes y el corazón de todo lo que sucedió con los 43 normalistas.

Otra de las voces protagonistas es la de Omar Trejo, quien arranca el podcast siendo un integrante de la oficina de Naciones Unidas en México, y por muchos azares del destino termina por convertirse en el fiscal actual que investiga el caso. 

Olivia Zerón: Exacto, esa es otra gran novedad que aporta la serie: la cercanía que hay con el fiscal nuevo, que si bien es cierto que no es la primera vez que habla, sí es la primera vez que los oyentes lo van a escuchar así, guiando él mismo parte de la historia, y entendiendo el perfil del personaje y de cómo se fue creando a lo largo de los años. Omar tiene una historia que aporta mucho para entender el caso Ayotzinapa. 

¿Cómo se aborda en el podcast la línea de investigación que apunta a que los estudiantes habrían tomado, sin saberlo, un autobús que utilizaba presuntamente el grupo delictivo Guerreros Unidos en una ruta del narcotráfico? 

Olivia Zerón: Ese es otro punto novedoso al que le dedicamos un capítulo entero de los seis que tiene la serie, y que es el hilo que une esta historia con Estados Unidos y la ruta del narco que hay de Iguala a Chicago, a un pueblo de Illinois que se llama Aurora. Este contexto, que se aborda y se cuenta muy bien en el podcast, ahora sabemos que es una línea de investigación de la Fiscalía Especial de Ayotzinapa. 

Además, en este capítulo de los autobuses y la ruta del narco hacia Chicago, aparece un personaje clave, pero bastante desconocido en México. ¿Qué nos puedes contar sobre esto? 

Olivia Zerón: Así es, aparece un personaje interesantísimo que es un agente de la DEA, que dieron con él nuestras colegas del podcast en inglés, Anayansi Díaz-Cortés, de Reveal, y Kate Doyle, del Archivo de Seguridad Nacional. Hicieron una entrevista fantástica con este agente que, antes de Ayotzinapa, estaba investigando al grupo delictivo Guerreros Unidos, pero en Chicago. 

Este agente va contando cómo se enteró del caso, lo primero que le vino a la cabeza cuando se enteró de la desaparición de los normalistas, y cómo cruzó la investigación que estaba haciendo sobre Guerreros Unidos en Chicago con lo que sucedió en Ayotzinapa. Y a partir de todo esto, sacó su propia hipótesis, y es que los jóvenes habrían tomado el camión equivocado.

Después de Ayotzinapa

Inger, por la gran cantidad de personajes implicados, el caso Ayotzinapa es muy complicado de contar. ¿Cuáles fueron los principales retos que tuviste para hacerlo en seis podcast? 

Inger Díaz Barriga: Fue un esfuerzo titánico, sin duda. Teníamos un mar impresionante de material. Era oro molido, sí, ¡pero era mucho oro molido! Así que tuvimos que revisar muchas veces todo el material para ir seleccionando y abreviar. Sin duda, esa fue de las partes más difíciles. 

En cuanto a otros retos que nos planteó Después de Ayotzinapa, creo que la parte más difícil fue la de saltar entre los tiempos, es decir, ir al pasado, a 2014, cuando sucedieron los hechos, y regresar al presente, y conseguir que la gente no se confunda, ni se pierda en la historia. 

Otro reto enorme fue tener tantas voces. Eso, por lo general, es bueno, pero también implica un gran reto. En la teoría de los podcast se dice que solo se debe incluir las voces indispensables. En este caso están solo las indispensables, pero aun así son muchísimas.

¿Cómo hiciste para que la gente no se pierda…?

Inger Díaz Barriga: Haciendo un bordado muy fino para que las historias no se vean como un pegote, para que no cansen a los oyentes. Por eso hay muchos recordatorios, para que la gente vaya siguiendo el caminito y no se pierda. Nos propusimos que la serie tenga un lenguaje muy sencillo, muy claro y muy cercano. 

Olivia Zerón: Además, es una historia que está muy bien contada, con suspense. Es una historia dura, real, pero muy interesante, que tiene intriga, personajes fascinantes y una gran trama política. Y tiene muchas escenas potentes que las escuchas y casi puedes verlas, imaginarlas y situarte dentro de ellas. 

También nos propusimos que sea interesante para todos los públicos. Es decir, que si tú ya sabes del caso, aun así vas a acabar descubriendo cosas nuevas en los podcast de la serie. Y si no sabes nada, también te va a interesar porque vas a descubrir una gran historia contada como nunca se había hecho.

Por último, qué pueden decir a quienes piensen que este suceso ocurrió hace casi una década, en 2014, y que, tal vez por ello, ya no es de tanta relevancia o actualidad. 

Olivia Zerón: Que el caso importa, precisamente, porque en nuestro país siguen sucediendo tragedias como Ayotzinapa y que son igual de inaceptables. Revisar Ayotzinapa te hace entender qué es lo que sigue pasando en el país, y qué circunstancias confluyen para que un caso así de terrible pueda suceder. 

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