Partidos financian ilegalmente sus campañas; gastan hasta 10 veces más de lo permitido
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Archivo / Cuartoscuro

Partidos financian ilegalmente sus campañas; gastan hasta 10 veces más de lo permitido

Estudio realizado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad revela que los candidatos hacen uso de recursos sin reportarlos al INE mismos que obtienen del lavado de dinero; la defraudación y evasión fiscal.
Archivo / Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
29 de mayo, 2018
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En promedio, por cada peso que reporta como gasto un candidato a gobernador, se gastan otros $15 que nunca se reportan y cuyo origen se desconoce, de esta forma los aspirantes a una gubernatura gastan hasta 10 veces más que el tope legal. Es decir, en lugar de ejercer 46.8 millones de pesos llegan a utilizar hasta 470 millones de pesos.

Lo anterior es parte del estudio “Dinero Bajo la Mesa: financiamiento y gasto ilegal de campañas políticas en México”, creado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), y cuyos resultados fueron presentados este martes. Para su realización se llevó a cabo una investigación en la que se entrevistaron a más de 60 actores vinculados a campañas, entre ellos gobernadores, candidatos, operadores políticos, estrategas de campaña, asesores, empresarios, funcionarios públicos, encuestadores, directores de medios y periodistas.

El estudio plantea que el “sistema de financiamiento público de partidos y campañas que nació en 1996 ha fracasado en combatir la influencia del dinero ilegal (…) por lo que se requiere recomponer el sistema de pies a cabeza. Una reforma electoral ‘base cero’”.

De acuerdo con el estudio, las principales fuentes de financiamiento ilegal de los candidatos son: el desvío de recursos públicos, el financiamiento privado ilegal y el financiamiento del crimen organizado.

La manera de lograr ingresos por medio del desvío de recursos, es a través de: la recaudación del efectivo que no ingresa a las tesorerías; el uso de facturas apócrifas; las adjudicaciones directas y subcontrataciones forzosas con sobrecostos; los descuentos de nómina, entre otros.

Por otra parte, el financiamiento privado ilegal implica la comisión de delitos como el lavado de dinero; la defraudación y evasión fiscal; simulación de operaciones a través de empresas fantasma; cobertura ilegal de medios, entre otros. El dinero conseguido de estas actividades se entrega a las campañas en efectivo o en especie. Puede ser de dos formas, de manera directa al candidato o partido, o mediante terceros usando esquemas de triangulación.

En tanto que el principal destino del dinero ilegal utilizado por los partidos y candidatos en las campañas es el clientelismo electoral, o en otras palabras: la compra, movilización e inhibición del voto, así como el pago de estrategas de campaña y de cobertura en medios.

Otro de los hallazgos del estudio es que entre 2016 y 2017, a pesar de que los candidatos que contendieron por gubernaturas reportaron que solo gastaron el 32.8 % del tope de las campañas, el INE detectó que en realidad superaron el tope por un 19 %, dinero que no había sido declarado por los aspirantes.

Las irregularidades son comunes pues cada estado “pone sus reglas sobre cuánto puede gastarse como gasto de campaña”. Por ejemplo, mientras en Quintana Roo los candidatos pueden gastar solo 4.44 pesos por persona que integre su campaña, en Sonora pueden hacer uso hasta de 65 pesos por persona. Esta situación incentiva “que el gasto real se esconda o que no importe porque el tope es muy alto”.

Los casos que ejemplifican las irregularidades en el uso del dinero son las campañas de los entonces candidatos a la gubernatura del Estado de México.

El INE detectó que entre los cuatro aspirantes se gastaron durante sus campañas 170 millones de pesos que no fueron reportados.

Según el estudio, la panista Josefina Vázquez Mota gastó 95 millones de pesos aunados a otros 52 mdp que no reportó. El priista Alfredo del Mazo, actual gobernador mexiquense, gastó de forma legal 116 mdp, pero después se detectaron otros 50 mdp que no reportó. El perredista Juan Zepeda gastó 56 mdp y otros 47 mdp que no reportó. Y Delfina Gómez, representante de Morena gastó 122 mdp y no reportó el uso de 8 mdp.

Ante el INE, ninguno de los candidatos rebasó el tope estipulado que era de 292.92 millones de pesos, pero hicieron uso de dinero no reportado cuya procedencia no se explica.

El INE ha tomado medidas ante el hallazgo de estas irregularidades, pues en el mismo periodo (2016-2017) el 44 % del total de las sanciones impuestas han sido por la omisión de los reportes de gastos extras.

La situación puede ser más grave en la actualidad, pues para 2018 los partidos políticos recibieron 15 % más de presupuesto que en 2012, en total cada uno dispone de 11 millones 843 mil pesos.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad argumenta que este estudio, por primera vez, analiza y documenta las modalidades mediante las cuales fluye dinero público y privado hacia las campañas políticas y los usos de ese dinero.

El objetivo del mismo “no es la denuncia de hechos, personas o partidos, sino sacar a la luz el modus operandi de una práctica corrupta que está socavando los cimientos de legalidad y equidad de las elecciones en México”, plantean.

Para revertir la situación Mexicanos contra la corrupción propone una serie de medidas entre las que destacan:

  • Revisar la fórmula de financiamiento ordinario y para campañas de los partidos políticos a nivel nacional y estatal con una metodología “base cero” que permita empezar de nuevo con preguntas simples, pero básicas: ¿Cuál es el objetivo central del sistema de financiamiento de partidos? ¿nivelar la cancha de juego? ¿garantizar la independencia financiera de los partidos? ¿Cuál es el nivel óptimo para evitar la entrada de dinero ilegal en las campañas? ¿Cuál es el costo real de una campaña en México?
  • Examinar los límites al financiamiento privado considerando sus aspectos positivos y riesgos.
  • Definir nuevos criterios para estimar los topes de campaña, con base en una estructura de costos realistas y una visión del tipo de campañas deseables para la democracia mexicana.
  • Homologar las fórmulas de topes de gastos de campaña en el orden local.
  • Crear procesos de fiscalización que no sólo se activen en épocas electorales y, sobre todo, que no dependan exclusivamente del INE.
  • Hacer pública la lista de proveedores y contratistas de los gobiernos locales, así como contar con plataformas nacionales para conocer el historial de cada uno, los socios y su desempeño, incluyendo la variación del precio final del contrato respecto al presupuesto original.
  • Vigilar y auditar los gastos en los rubros de comunicación social de todos los órdenes de gobierno.
  • Revisar la tipificación y sanción de las conductas delictivas electorales como el uso de recursos ilícitos en las campañas, y para esto crear juzgados especializados en materia penal electoral.

El estudio “Dinero Bajo la Mesa: financiamiento y gasto ilegal de campañas políticas en México” está coordinado por María Amparo Casar, Presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Luis Carlos Ugalde, Director General de Integralia Consultores, con el apoyo de investigación de Ximena Mata Zenteno y Leonardo Núñez González.

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Cómo la teoría del origen del COVID en un laboratorio de Wuhan pasó de "conspiración" a ser investigada

Tras ser considerada como una hipótesis marginal, la posibilidad de que el covid-19 tenga su origen en una fuga de un laboratorio en China es vista ahora como una teoría probable.
28 de mayo, 2021
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Durante meses fue vista como una teoría conspiratoria, pero ahora la idea de que el nuevo coronavirus pudo haber surgido en un laboratorio en China empieza a ser considerada por Estados Unidos como algo que no se puede descartar.

El miércoles, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó a los servicios de inteligencia redoblar los esfuerzos para investigar los orígenes de la pandemia de covid-19.

Y esa orden incluye examinar la teoría de que provino de un laboratorio en Wuhan, algo que un informe de marzo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que era “extremadamente improbable”.

Biden reveló que dio la orden después de recibir un informe no concluyente sobre los orígenes del coronavirus que había solicitado después de asumir la presidencia, incluyendo si surgió del contacto humano con un animal infectado o de un accidente de laboratorio.

El mandatario argumentó que la mayor parte de la comunidad de inteligencia convergía en torno a estos dos escenarios, pero que no hay suficiente información para evaluar que uno sea más probable que el otro.

Además, anunció que Washington trabajará con sus socios alrededor del mundo para presionar a China para que participe en una “investigación internacional completa, transparente y basada en pruebas“.

Sus afirmaciones levantaron la ira de Pekín.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, acusó a Washington de no estar interesado en los hechos o la verdad, ni en un estudio serio basado en la ciencia sobre los orígenes del coronavirus.

“Su objetivo es utilizar la pandemia para buscar la estigmatización, la manipulación política y redirigir la culpa. Están siendo irrespetuosos con la ciencia, irresponsables con la vida de las personas y contraproducentes para los esfuerzos concertados para combatir el virus”, dijo.

Pero ¿qué se sabe acerca de esta teoría que sitúa el origen del coronavirus en un laboratorio de Wuhan?

De teoría conspirativa a hipótesis

El covid-19 fue detectado por primera vez en Wuhan a fines de 2019. Desde entonces, se han confirmado más de 168 millones de casos y se han registrado alrededor de 3,5 millones de muertes en todo el mundo.

Wuhan, China

EPA
Wuhan fue el primer lugar del mundo donde se detectó el virus.

Las especulaciones sobre la posibilidad de que el virus hubiera surgido en el Instituto de Virología de Wuhan, uno de los principales laboratorios de investigación de China, comenzaron el año pasado y fueron propagadas por el expresidente Donald Trump.

En abril de 2020, salieron a la luz reportes del departamento de Estado de EE.UU. que mostraban que los funcionarios de la embajada estaban preocupados por la bioseguridad allí, lo que parecía alimentar esa hipótesis.

China desestimó este tipo de señalamientos, pese a lo cual durante muchos meses no fue posible la realización de una investigación internacional in situ.

No fue sino hasta inicios de este año, cuando un equipo de investigadores enviados por la OMS elaboró un informe junto a científicos chinos que, sin alcanzar una conclusión definitiva sobre el origen del virus, señalaba que era “extremadamente improbable” que hubiera surgido de un laboratorio.

Sin embargo, algunos especialistas mostraron su escepticismo ante este informe dado lo tardío de la investigación y las limitaciones impuestas por Pekín para su ejecución.

visita del equipo de la OMS al Instituto de Virología de Wuhan.

Reuters
La visita del equipo internacional de la OMS fue estrictamente controlada por las autoridades chinas.

Un portavoz de la OMS reiteró este jueves a la BBC que se necesitan más estudios “en una variedad de áreas, incluida la detección temprana de casos y focos, el papel potencial de los mercados de animales, la transmisión a través de la cadena alimentaria y la hipótesis de incidentes de laboratorio”.


Entre la ciencia y el contexto político

Análisis de John Sudworth, corresponsal de la BBC en China

Los lectores que ya ahora están acostumbrados a artículos que descartan la teoría de la fuga de laboratorio como una conspiración peligrosa y marginal pueden estar un poco desconcertados al encontrarla de repente en la primera plana, presentada como una posibilidad completamente plausible.

La verdad es que siempre ha habido mucha evidencia circunstancial para apoyar ambas teorías en competencia. Un origen zoonótico, en el que el virus pasa naturalmente del murciélago a los humanos, está respaldado por el hecho de que los coronavirus han cruzado la barrera de las especies exactamente de esta manera antes.

También hay muchos precedentes en los que los investigadores de un laboratorio se infectan accidentalmente con el virus en el que están trabajando. El brote de Wuhan ocurrió prácticamente frente a las puertas del laboratorio líder en el mundo en la recolección, el estudio y la experimentación con los coronavirus procedentes de murciélagos.

Lo que ha cambiado no es la evidencia, de la que hasta ahora no hay ninguna que pruebe ninguno de los dos escenarios, sino la política.

La teoría de la fuga de laboratorio, nacida en un entorno envenenado por la desinformación, se vio socavada no tanto por las negaciones de China, sino por el hecho de que estaba siendo impulsada por Trump.

Medios de todo el mundo le dieron la espalda. Mis propios intentos de considerar seriamente la teoría de las fugas de laboratorio en mayo del año pasado se encontraron con largas y tensas discusiones editoriales antes de que finalmente llegaran a publicarse.

La narrativa predominante también gira mucho en torno a la ciencia. A pesar de las voces dominantes de algunos virólogos destacados que insisten en que solo es necesario investigar un origen zoonótico, un determinado grupo de científicos ha seguido argumentando que ambos escenarios deberían permanecer sobre la mesa.

Puede que sea demasiado tarde, por supuesto. Dondequiera que vaya el debate ahora, es muy poco probable que China permita otra investigación en su territorio.


¿Qué motiva este cambio?

Recientemente, varios factores han confluido para que la idea de que el coronavirus salió de un laboratorio en Wuhan pasara de ser considerada una teoría conspirativa a convertirse en una hipótesis.

Mercado húmedo de Huanan.

Getty Images
Algunos expertos creen posible que el coronavirus haya pasado del laboratorio en Wuhan al mercado húmedo de Huanan, ubicado a pocos kilómetros.

El pasado 14 de mayo, un grupo de 18 científicos procedentes de universidades de primera línea como Harvard, Yale, Stanford y Cambridge publicaron una carta en la revista Science en la que cuestionaban los resultados de la misión conjunta de la OMS y China; y pedían una “investigación apropiada” sobre el origen del virus.

Luego, el domingo pasado, The Wall Street Journal publicó una información basada en informes atribuidos a fuentes de inteligencia, según la cual tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan fueron ingresados en un hospital en noviembre de 2019, varias semanas antes de que China reconociera el primer caso de la nueva enfermedad en el país, pero justo en la época en la que algunos investigadores creen que el virus empezó a circular.

Este laboratorio se encuentra a unos pocos kilómetros del mercado húmedo de Huanan, donde se localizó el primer foco de infecciones en Wuhan.

Quienes apoyan esta teoría afirman que el virus habría podido escapar del laboratorio y esparcirse por el mercado.

Por su parte, el principal asesor médico de la Casa Blanca, Anthony Fauci, quien en el pasado había dicho que creía que el virus había saltado de los animales a los humanos, admitió el lunes pasado que ya no está seguro de que el nuevo coronavirus se hubiera desarrollado de forma natural.

“No estoy convencido al respecto. Creo que deberíamos seguir investigando sobre lo que ocurrió en China“, dijo Fauci durante un evento público.

The Wall Street Journal aportó esta semana otro elemento que vincula al laboratorio de Wuhan con el posible origen del coronavirus.

De acuerdo con ese diario, en 2012 hubo seis trabajadores que enfermaron mientras limpiaban heces de murciélago de una mina en la provincia de Yunnan. Tres de ellos fallecieron.

Entonces, expertos del Instituto de Virología de Wuhan fueron enviados a investigar al lugar, donde recopilaron muestras de los murciélagos de la mina y acabaron identificando varios tipos nuevos de coronavirus.

Aunque estos elementos no son suficientes para demostrar que el nuevo coronavirus se originó en un laboratorio en China, por lo pronto sí han sido suficientes como para que Facebook anunciara que dejará de eliminar los mensajes publicados en su app que afirmen que la pandemia fue obra del hombre y no de la naturaleza.


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