El PRD festeja su 29 aniversario sin figuras históricas, entre panistas y con Ricardo Anaya  
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Foto: Itxaro Arteta

El PRD festeja su 29 aniversario sin figuras históricas, entre panistas y con Ricardo Anaya  

Anaya no utilizó el chaleco amarillo que el PRD le mandó a hacer cuando se registró como su precandidato presidencial, en enero pasado, sino que vistió un chaleco gris de su campaña.
Foto: Itxaro Arteta
Por Itxaro Arteta
5 de mayo, 2018
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El PRD festejó su 29 aniversario este 5 de mayo en el Monumento a la Revolución encabezado por un candidato presidencial panista: Ricardo Anaya.

En el escenario no estaban figuras históricas del sol azteca, como Cuauhtémoc Cárdenas, que renunció en 2014 después de haber sido su candidato tres veces, ni el otro candidato que ha tenido el partido, Andrés Manuel López Obrador, que hoy es el rival a vencer como abanderado de Morena.

Anaya, acompañado por su coordinador de campaña, Santiago Creel, citó a Miguel de Cervantes para decir que “es de gente bien nacida saber agradecer”, y que había mucho que agradecerle al PRD en sus 29 años de historia.

“Esas luchas históricas del PRD, a favor de la igualdad, de la justicia social, en contra de la discriminación, por la igualdad de las mujeres y los hombres”, dijo, y reconoció al jefe de gobierno con licencia y ahora candidato a senador por el PAN, Miguel Ángel Mancera, porque esos derechos quedaron plasmados en la Constitución de la Ciudad de México. No mencionó temas como el aborto o la eutanasia, en los que el PAN no estuvo de acuerdo para esa carta magna capitalina.

El candidato aseguró que a quienes estaban ahí reunidos los unen causas como combatir la corrupción y la impunidad, lograr que la economía crezca para todos y haya igualdad de oportunidades, sin pobreza extrema.

También recordó que a ambos partidos los han unido las coaliciones electorales con las que lograron derrotar al PRI en estados como Veracruz.

Anaya no utilizó el chaleco amarillo que el PRD le mandó a hacer cuando se registró como su precandidato presidencial, en enero pasado, sino que vistió un chaleco gris de su campaña. A unos metros, quien sí vestía de amarillo era Federico Döring, reconocido panista de la Ciudad que en 2004 le dio un duro golpe al PRD con los llamados “videoescándalos”.

El discurso del abanderado presidencial fue el más corto del acto, de solo 11 minutos. Fue uno de los únicos tres oradores, antes del actual dirigente nacional perredista, Manuel Granados, y después de la hoy candidata a jefa de gobierno de la Ciudad de México, Alejandra Barrales. Hace un año, la propia Barrales encabezaba como presidenta del PRD un festejo con apenas 300 militantes, mientras empezaba a gestarse la coalición por la que hoy ambos son candidatos y reconocía que el partido vivía momentos difíciles por el éxodo de militantes hacia Morena.

“Nos dijeron, y trabajaron el año pasado para que desapareciera el PRD. Les dije que se iban a quedar con las ganas. Aquí está el PRD más vivo que nunca”, afirmó.

El papel de maestro de ceremonias lo hizo Raúl Flores, dirigente perredista en la Ciudad de México. En el templete estaba también Juan Zepeda, candidato al Senado, que hace un año inyectó fuerza al sol azteca como candidato a gobernador del Estado de México.

Lee: AMLO acusa al PRD de planear la compra de miles de votos en la CDMX

Además, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, “los chuchos”; el secretario del partido, Ángel Ávila; el candidato a alcalde de la Venustiano Carranza y excompañero de legislatura de Anaya, Julio César Moreno; y el polémico exjefe delegacional de Coyoacán, Mauricio Toledo, acusado de orquestar agresiones en mítines de Morena.

Entre los invitados, Rafael Acosta, “Juanito”, que en 2009 ganó la jefatura delegacional de Iztapalapa para dejarla en manos de Clara Brugada, a petición de López Obrador, y que ahora es candidato a diputado plurinominal local por la coalición Por México al Frente, que integran PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Al término del acto de aniversario perredista, “Juanito” se acercó a Anaya entre las selfies y abrazos a simpatizantes, para decirle que si quería un spot contra López Obrador, él lo hacía, a lo que el candidato solo respondió “órale”, y se alejó sin prestarle mucha atención.

“¿A poco va a venir el panista?”

Aunque el escenario para el 29 aniversario perredista fue colocado en la parte más baja del Monumento a la Revolución, no llegó a llenarse el Paseo de la República, en el que se habían acomodado vallas para resguardar el trayecto hasta el templete desde las puertas del hotel Barceló, a 200 metros y donde panista y perredistas se reunieron antes del acto.

Llegaron alrededor de 4,000 personas, según cálculos de quienes prepararon el escenario. La mayoría, trasladada en camiones desde distintas partes de la ciudad y del país: los contingentes más grandes iban de la delegación Gustavo A. Madero, apoyando a Víctor Lobo; de Nezahualcóyotl, con Juan Zepeda; y de Morelos, por Rodrigo Gayosso, hijastro del gobernador Graco Ramírez, que es candidato a sucederlo solo por el PRD, ya que no hubo coalición en ese estado.

Un grupo de personas que venía en este contingente se sorprendió al saber que Anaya encabezaría el acto.

“¿A poco va a venir el panista? Mmm… Nosotros creíamos que era puro PRD aquí. Allá no nos juntamos con los panistas porque están bien feos”, dijo una mujer.

Varios de los asistentes dudaban al ser cuestionados sobre si les gusta que Anaya sea el candidato de su partido.

“Pues es que ahora están todos revueltos”, justificó Teresa Martínez, que venía de Xochimilco, una de las cinco delegaciones que tiene gobierno de Morena en la ciudad. “De todas maneras ya sabemos quién va a ganar… el otro”, apuntó su marido.

Adriana Rojas, de la GAM, sí estaba entusiasmada. Aseguró que toda su familia es perredista desde hace 35 años –aunque el partido festeja su 29 aniversario–, porque ya estaban con la izquierda desde que ella era niña. Pero reconoce que nunca se imaginó apoyar a un candidato del PAN.

“No… hay que ser sinceros. Creíamos que la izquierda y la derecha no cuajaban, teníamos diferentes ideales. Pero ahora tenemos ciertas coincidencias, y proyectos que creemos que son viables, porque vienen tiempos difíciles. Sinceramente, nosotros estamos unidos con las nuevas corrientes. Si el PAN va a representar también las causas del PRD, las causas ciudadanas, estamos sumando. Y esperamos que no nos defrauden”.

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Northwestern Medicine

Mayra, la primera persona en recibir un trasplante doble de pulmón por COVID-19

Cuando Mayra Ramírez despertó otra vez a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado. Esta es su historia.
Northwestern Medicine
7 de agosto, 2020
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Cuando Mayra Ramírez despertó a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado.

Estaba en una cama de un hospital de Chicago, conectada a decenas de cables, aparatos y monitores, una escena similar al último recuerdo que tenía, cuando fue ingresada con los síntomas inequívocos de COVID-19 a finales de abril.

Pero las marcas frescas de las cicatrices mostraban que algo había sucedido mientras ella estaba en un coma inducido, en un no-tiempo de inconsciencia y pesadillas recurrentes.

“No fue hasta semanas después de que desperté que me di cuenta de que me habían hecho un trasplante de pulmones el 5 de junio y de que era el primer caso en Estados Unidos que lo recibía como un paciente de coronavirus”, cuenta en entrevista con la BBC.

Los médicos de Ramírez -de 28 años y sin ninguna enfermedad conocida que pudiera agravar su estado- habían visto su salud deteriorarse progresivamente desde que ingresó.

La joven había llegado al hospital con falta de aire, pero unas semanas después sus pulmones ya estaban “como un queso gruyer“.

A inicios de junio, llamaron a la familia en Carolina del Norte para que se despidiera de ella: no le daban dos días de vida.

Pero casi a último minuto los médicos decidieron probar una técnica que, hasta donde se conoce, no se había practicado antes con un paciente de coronavirus en EU.

“Mayra, más allá de la enfermedad, estaba saludable y también es joven, por lo que si éramos capaces de arreglar sus pulmones, todo lo demás debería estar bien”, cuenta a la BBC el cirujano Ankit Bharat, uno de los responsables del trasplante.

Dos días después iniciaron el procedimiento, sin tener ninguna esperanza -o certeza- de cuáles serían los resultados.

El lugar del silencio

Mayra, que es originaria de Carolina de Norte, se había mudado en 2014 a Chicago, donde comenzó a trabajar como asistente legal.

Mantenía una vida saludable: le gustaba correr, viajar y en su tiempo libre solía visitar a sus amigos o su familia o jugar con sus perros.

Cuando la pandemia comenzó a golpear el estado de Illinois, el temor de enfermarse la llevó a reforzar las precauciones: comenzó a trabajar de forma remota y asegura que apenas salía de casa.

Mayra

Northwestern Memorial Hospital
Mayra todavía se recupera de su operación.

Pero en abril comenzó a sentirse inusualmente mal y algunos síntomas recurrentes se mostraron como un mal augurio.

“Es la cosa más difícil por la que he pasado en mi vida. Estaba trabajando desde casa cuando empecé a perder el olfato y el sabor. Estaba muy cansada, me faltaba el aire y no podía caminar grandes distancias”, recuerda.

Contactó con la línea nacional de COVID para seguir sus consejos. Le recomendaron que se aislara en casa y vigilara sus síntomas.

Pero cada día se sentía peor.

“El 26 de abril ya no pude soportar más y fui a emergencias. Tomaron mis signos vitales y mi oxígeno en sangre estaba muy bajo. A los 10 minutos ya me estaban pidiendo que designara a alguien para que pudiera tomar decisiones médicas por mí“, recuerda.

Fue su último recuerdo por más de un mes.

Una cama de hospital

BBC
La joven estuvo en un ventilador por más de un mes.

La joven fue sedada y conectada casi inmediatamente a un respirador y a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que brinda soporte cardíaco y respiratorio.

“Estuve durante seis semanas en el respirador”, dice.

De todo ese tiempo solo recuerda unos malos sueños que todavía la atormentan.

“Durante esas semanas tuve pesadillas que todavía me afectan hoy, mientras todavía sigo tratando de recuperar algunas capacidades mentales y cognitivas”, asegura.

El momento decisivo

Pero luego de un mes y medio en un respirador Mayra no mostraba mejoría y sus pulmones ya mostraban daños irreversibles.

“Entonces fue cuando le dijeron a mis padres que yo tenía un daño pulmonar agudo y les pidieron que vinieran al hospital a decir adiós porque yo no pasaría de la noche”.

El equipo médico del Chicago’s Northwestern Memorial Hospital, sin embargo, decidió tomar una decisión arriesgada: completaron una evaluación urgente, la consultaron con la familia y como último recurso decidieron someterla a un trasplante doble de pulmón.

Era un procedimiento que se había probado antes en países como Austria y China para pacientes de coronavirus, pero no existía referencia hasta ese momento de otro caso similar en EU.

“Inmediatamente después del trasplante su corazón comenzó a bombear sangre de forma correcta a todos los demás órganos”, afirma el doctor Bharat.

“Cuatro semanas después estaba fuera del hospital. Ahora está en casa, hablando bien, con niveles de oxígeno adecuado”, agrega.

Según un comunicado del hospital, el caso de Ramírez y de otro hombre sometido poco tiempo después a una intervención similar muestran que los trasplantes dobles de pulmón pueden ser también una opción para casos críticos de coronavirus.

Para Ramírez, tras la operación, no solo comenzó el largo proceso de la recuperación, en el que ha tenido que aprender a respirar e incluso a caminar de nuevo.

También, dice, ha tenido que lidiar con las profundas cicatrices emocionales y psicológicas que los últimos meses han dejado en su vida.

“Ahora me siento mucho mejor que cuando desperté tras el trasplante. Estuve durante tres semanas en un proceso de rehabilitación que me ha ayudado drásticamente a mejorar mis habilidades físicas, pero todavía estoy tratando luchar con esto desde un punto de vista mental”.

“Es un proceso lento, pero estoy mucho mejor”.

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