Delegación Álvaro Obregón gasta 165 millones de pesos para pintar de amarillo sus pueblos
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Carolina Ruiz

Delegación Álvaro Obregón gasta 165 millones de pesos para pintar de amarillo sus pueblos

El Instituto Electoral de la Ciudad de México confirmó que no fueron notificados sobre este gasto y dijo que de ser necesario pedirán la intervención de la FEPADE y la Contraloría General de la CDMX; el PRD capitalino no ve conflicto en pintar de amarillo los pueblos de Álvaro Obregón.
Carolina Ruiz
Por Carolina Ruíz
7 de mayo, 2018
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Nota del editor: En una primera versión, el titular de esta nota señalaba al PRD como quien ejerció el dinero, sin embargo, se trata de recursos que solo puede utilizar el gobierno de la delegación Álvaro Obregón.

Casas, fachadas de iglesias, negocios, muros exteriores de calles completas … Desde hace 2 meses, las colonias de Santa Rosa Xochiac, San Bartolo Ameyalco, Lomas de la Era, además de avenidas y caminos que las rodean, todas en la delegación Álvaro Obregón (AOB), están pintadas de amarillo.

Pero no ha sido a petición de los vecinos: esto es resultado de una “imposición” de las autoridades de la delegación y del partido que la gobierna, el PRD, de acuerdo con el testimonio de los habitantes de estas colonias.

La delegación ha gastado 163 millones de pesos para estos trabajos de repellado y pintura y dos millones más en darle botes de pintura a los vecinos, una cifra casi cinco veces superior a la que gastó en 2017 para este mismo programa.

Fachada de una vivienda en Álvaro Obregón, pintada de amarillo, con una manta del PRD.

Fachada de una vivienda en Álvaro Obregón, pintada de amarillo, con una manta del PRD.

Las autoridades, emanadas del PRD, no sólo multiplicaron la cantidad, sino además ocultaron el monto al Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), al que informaron que solo gastarían 15 millones.

El total del gasto de este programa de pintura y repellado está publicado, desde el 28 de marzo pasado, en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México donde se consigna que habrán de gastar 163 millones de pesos para “realizar trabajos de repellado y pintura”, y “entrega de pintura por 2 millones de pesos”.

Sin embargo, dos meses antes, el 31 de enero de 2018, la misma delegación Álvaro Obregón le solicitó permiso al IECM para que pudieran gastar únicamente 13 millones para trabajos de repellado y pintura, y 2 millones para entrega de pintura a vecinos.

De acuerdo con el consejero presidente del Consejo General del IECM, Mario Velázquez Miranda, hay “una presunción de irregularidad en virtud de que no fue comunicado a esta institución” el monto final que gastarían en este programa.

Velázquez Miranda informó que darán vista a la Contraloría General de la Ciudad de México “para que conozca las razones del por qué no se comunicó un programa que de alguna forma sí forma parte de las acciones gubernamentales”.

El Instituto cuenta con un padrón de “Medidas de Neutralidad”, donde las autoridades delegacionales tienen la obligación de reportar este tipo de gastos, con el fin de que el IECM pueda informar a la ciudadanía el tipo de ayudas sociales que podrán entregar, sin incurrir en delitos electorales.

De acuerdo con el IECM, las autoridades capitalinas y de las demarcaciones políticas deben abstenerse de establecer nuevos programas y acciones sociales con impacto presupuestario que no se planificaron antes de campaña, de lo contrario, dichos programas y acciones pueden calificarse como uso indebido de recursos administrativos.

Multiplicado por cinco

El programa (que en años anteriores se llamó Programa Comunitario de Mejoramiento Urbano) para pintar y revestir las casas opera desde 2013 en la demarcación, pero para este 2018 se incrementó notablemente su presupuesto.

Mujeres pintan banquetas de color amarillo en Álvaro Obregón.

Mujeres pintan banquetas de color amarillo en Álvaro Obregón.

Fue lanzado por el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y por el entonces jefe delegacional en AOB, Leonel Luna. Para 2013 se destinaron 30 millones de pesos.

En el 2014, la programación presupuestal fue de 20 millones de pesos, 15 millones para trabajos de repellado y pintura y 5 millones para obras de ayudas sociales que consistieron en entrega de pintura a los vecinos que ingresen su solicitud.

En 2015 se le asignaron 13 millones de pesos a los trabajos de repellado y pintura y 2 millones de pesos para obras de ayudas sociales que consistieron en entrega de pintura.

En 2016, el presupuesto para trabajos de repellado y pintura fue de 58 millones de pesos y la entrega de pintura de 2 millones.

Y en 2017, la programación presupuestal fue de 33 millones en trabajos de repellado y pintura, y lo asignado a entrega de pintura fue de 2 millones de pesos.

En 2018 la cifra designada por la Delegación Álvaro Obregón se disparó a los 163 millones de pesos para trabajos de repellado y pintura y a 2 millones para entrega de pintura.

“El cambio de 35 a 163 millones es un incremento que no está justificado. En las evaluaciones realizadas por ejemplo en el 2017 cada calle se lleva un millón 253 pesos”, dijo Ricardo Alvarado encargado de investigación aplicada en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que colaboró con la revisión de los documentos consultados por Animal Político.

“Del 2014 al 2017 también se ve un incremento constante del presupuesto del programa, aunque no tan marcado: de 2014 a 2017 solo creció 15 millones”, dijo respecto al aumento del programa Héctor Rubio, coordinador de Innovación e Incidencia de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Para ser beneficiario del Programa Comunitario de Mejoramiento Urbano en la Delegación Álvaro Obregón sólo se necesita alguno de estos documentos: la copia de credencial de elector, copia de comprobante de domicilio o carta de residencia de la demarcación.

Fachadas pintadas de amarillo y manta del PRD.

Fachadas pintadas de amarillo y manta del PRD.

De acuerdo con Héctor Rubio en las reglas de operación de dicho programa existen “todos los incentivos para que el jefe delegacional asigne con total discrecionalidad el presupuesto: presiden el comité, es responsable de la difusión del programa, decide qué proyectos se apoyan y cuáles no”.

La delegación Álvaro Obregón confirmó que el gasto total será de 165 millones de pesos y justificó la diferencia con lo registrado en el IECM probablemente tenían un corte trimestral de la información y no el informe completo.

¿Cuál es el problema? La respuesta del PRD

 “¿Cuál es el problema con que un símbolo político quiera prevalecer?”, respondió Raúl Flores, presidente del PRD en la Ciudad de México, al ser entrevistado sobre la decisión de pintar del color de su partido las casas en una delegación que ellos gobiernan.

“Mira, el ejercicio presupuestal debe de estar vigilado y en este caso no hay ningún quebranto patrimonial, el color, bueno, no hay ninguna prohibición acerca del color, la propia delegación lo consensa con vecinos y se da. Luego, efectivamente, en materia presupuestal, lo que manda es lo que tienen autorizado a ejercer en la delegación, ahí el tema es si hay quebranto presupuestal, si el presupuesto se ejerce, ahí a donde se destina”, explicó cuando se le preguntó  sobre el aumento en este presupuesto de un año a otro para gasto en pintura.

El programa para pintar y revestir las casas opera desde 2013 en Álvaro Obregón.

El programa para pintar y revestir las casas opera desde 2013 en Álvaro Obregón.

Raúl Flores aseguró que la decisión de pintar las casas de amarillo se toma con los vecinos, lo que contrasta con los testimonios de los vecinos entrevistados para este reportaje.

No sólo eso. Para justificar que se pinte de color las fachadas de casas y establecimientos, Flores dijo que “no podemos cambiar la imagen urbana metiendo de chile de mole y de dulce, tiene que ser unificado, es un criterio que son reglas de operación que se publican a través de lo que es la gaceta oficial”.

¿Pero en la gaceta no se menciona que sea de un color en específico?, se le preguntó.

“No, no viene así específicamente el color, pero existe un comité, donde se sesiona y ahí es donde se toma las reglas de operación”, concluyó el ingeniero.

Animal Político preguntó en la Delegación Álvaro Obregón acerca de dicho comité interno y sus integrantes, sin obtener respuesta.

La FEPADE ya está enterada

La entrega de pintura en la Delegación Álvaro Obregón y las irregularidades que esto representa ya fue denunciada ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) por los representantes de Morena en la Ciudad de México.

El pasado 17 de abril, Alfonso Suárez, coordinador de campaña de Claudia Sheinbaum, candidata de Morena, junto con César Cravioto, coordinador de Morena en la Asamblea Legislativa, acudieron ante la Fiscalía para denunciar el presunto desvío de 1,309 millones 487 mil pesos a través de programas en Álvaro Obregón, Iztapalapa, Iztacalco, Coyoacán y Gustavo A. Madero.

De acuerdo con la demanda, la entrega de pintura para aproximadamente 4 mil 800 viviendas en la delegación tiene un fin electoral.

Morena advirtió que la pintura que se compró puede tener un sobreprecio. Cada cubeta entregada por la delegación, según Morena, está siendo registrada a un costo de 2,083 pesos, cuando de acuerdo a lo verificado por Morena, cada una de ellas, de la marca Comex, se llega a encontrar a un precio promedio de 1,350 pesos.

Una imposición

Álvaro Obregón tiene una población de 749 mil 982 habitantes y de acuerdo con la Gaceta de la Ciudad de México del 28 de marzo del 2018, el Programa contribuirá a “incrementar el nivel de calidad de las viviendas” de los ocupantes de más de 130 calles o colonias de la delegación.

Pero en estas colonias, al menos tres de cada cuatro fachadas fueron pintadas con el color distintivo del Partido de la Revolución Democrática (PRD): el amarrillo.

“La delegación nos los impone, no porque nos guste”, contó un habitante del centro de Santa Rosa Xochiac, una de las colonias que desde hace dos meses tiene las fachadas de sus casas, negocios y demás construcciones pintadas de amarillo.

La delegación viene y hace lo que quiere, nada más pregunta: ¿quiere que le pinte la casa?, y uno les dice, pues sí, y pues es el color que ellos quieran, no lo que uno quiera. No nos lo cobran, pero es una imposición del color y nos piden nuestros datos, credencial de elector. ¿Para qué los quieren?, quién sabe, ya se imaginara usted”, dijo en entrevista el vecino entrevistado, quien solicitó no fuera revelado su nombre.

Este año, la delegación ha gastado 163 mdp en trabajos de repellado y pintura, y dos millones más para darle botes de pintura a los vecinos.

Este año, la delegación ha gastado 163 mdp en trabajos de repellado y pintura, y dos millones más para darle botes de pintura a los vecinos.

Pero no todos los habitantes dejaron que pintaran sus casas de amarillo.

“Es que con el color que andaban pintando las casas no me gustaba, entonces realmente les dije que me pintaran de azul y me dijeron que no podían pintarla de azul porque nada más traían rojo y amarillo, dije que pues no, no me gusta, andele mire, para que se vea bonita la colonia, para que se vea todo, como se va a ver, se va a ver muy feo ese color, toda la colonia de ese mismo color”, dijo Yreneo Ángeles Miranda, vecino de la calle Flor de San Juan en Torres de Potrero, Álvaro Obregón acerca de la visita que le realizaron para pintar la fachada de su casa.

“No Mire, no le vamos a colgar nada, sólo nos da usted copia de su credencial del IFE y ya, y le digo pues repito otra vez, pues me gusta el azul, pues no, no se lo podemos pintar”.

El trabajador que estaba negociando con Yreneo Ángeles se retiró y regresó a insistir para poder pintar su casa de amarillo, ante la negativa del vecino, preguntaron por qué no dejaba que la pintaran como las demás: “¿Y el motivo cuál es?, pues que realmente ustedes andan juntando votos, no andan pintando casas, no están invirtiendo su dinero propio, están invirtiendo el dinero del PRD, por lo tanto no me pertenece a mí”.

El programa está vigente desde el 2013, desde ese entonces, cada temporada electoral se pintan cada vez más casas de amarillo. Al respecto, Gonzalo Almaraz, vecino de la calle de Crisantemo en la colonia Torres de Potrero, dijo que cada  que hay elecciones o se elige jefe de colonia es lo mismo: “Aproximadamente tiene un par de años, sí, yo les calculo unos seis años en el cual les están viniendo a pintar, cada tres o cada dos años, es decir, cada que son pues prácticamente elecciones o jefe de colonia, por decirlo así, presidente de colonia, vienen, te piden tu IFE, no sé si es para afiliar, no sé, vienen cada tres años”.

Otros habitantes han notado que el programa ha sido más agresivo desde hace dos meses:

“Tendrá dos meses atrás que vinieron pintando las casas, casas que se ve que no están pintadas es porque directamente los vecinos han salido y les han dicho que no les pinten las casas de color amarillo porque ellos no son de nadie, no son de ningún partido”, contestó otra vecina de la delegación que además es brigadista de Morena.

Durante el recorrido de Animal Político, un grupo de trabajadores que pintaban las banquetas de amarrilla dijeron que ganan aproximadamente 2 mil pesos a la quincena y no sólo pintan muros y banquetas: “Pintamos y ponemos lonas del PRD”, reconoció una de las trabajadoras de la delegación, mientras realizaba su trabajo.

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Cómo es el kawésqar, el idioma que solo hablan 8 personas en el mundo

¿Qué particularidades tiene el idioma nativo de los kawésqar? ¿Cuál es su origen y sus características más importantes? Aquí te lo contamos.
27 de abril, 2022
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Entre laberínticos archipiélagos australes —donde los vientos, las lluvias y el frío no dan tregua—, vivían los kawésqar.

El grupo nómada pasaba gran parte del día en sus canoas (o hallef) recorriendo los canales entre el golfo de Penas y el estrecho de Magallanes, rodeados de densos bosques y en busca de lobos marinos, nutrias, aves y moluscos para alimentarse.

Los hombres eran los responsables de la caza terrestre (que incluía el icónico huemul) y marítima, mientras las mujeres recolectaban mariscos mediante el buceo, para lo que cubrían su piel con grasa de lobo marino.

Al igual que el resto de los pueblos originarios que poblaron América hace miles de años, los kawésqar tenían su propia lengua, marcada profundamente por su geografía. Eso explica, por ejemplo, por qué tenían 32 maneras de decir “aquí”.

Pero con el paso del tiempo y la llegada de los colonos a esta zona austral de Chile, denominada Patagonia Occidental, el grupo étnico sufrió una transformación brutal: no sólo abandonó su vida nómada —estableciéndose en Puerto Edén, una pequeña villa situada al sur del golfo de Penas—, sino que también relegó a segundo plano su idioma.

Kawésqar

Internet Archive Book Images
Según el Museo Chileno de Arte Precolombino, los kawéskar (también llamados “alacalufes” por algunos investigadores) fueron vistos por primera vez en 1526 por la expedición del marino español Francisco José García Jofré de Loaysa.

Y es que aprender español se volvió una necesidad para ellos y, así, poco a poco se llegó a un punto crítico: hoy, solo ocho personas hablan su lengua originaria.

Cuatro de ellas son ancianos. Tres nacieron en la década de 1960 —la última generación que adquirió la lengua desde la infancia—, y solo uno, que no es miembro del grupo étnico, lo habla: Oscar Aguilera.

El etnolingüista chileno de 72 años lleva casi 50 intentando salvar este idioma, registrando el vocabulario, grabando durante horas archivos sonoros y documentando el léxico.

Ahora hay otra persona que no es de la comunidad interesada en aprender su gramática: la pareja del próximo presidente Gabriel Boric y futura primera dama, Irina Karamanos.

La dirigenta feminista se ha comunicado con Aguilera con el fin de investigar más del tema. Para ella, los chilenos tienen una relación “deficiente” con sus comunidades y pueblos indígenas, y aprender de su léxico es una forma de acercarse a ellos.

Pero ¿qué particularidades tiene este idioma nativo? ¿Cuál es su origen y sus características más importantes?

Aquí te lo explicamos.

¿Cuál es el origen del kawésqar?

Los lingüistas e investigadores siempre intentan responder la misma pregunta: ¿de dónde vienen las lenguas de los pueblos, cuál es su verdadero origen?

Kawéskar

Oscar Aguilera
Mujer kawéskar en Puerto Edén.

En el caso del kawésqar —así como de muchas otros hablas indígenas—la respuesta aún no está clara.

Esto se explica en parte porque se le considera una lengua “aislada” o “no clasificada”.

Es decir, no forma parte de una familia lingüística ni tiene vínculos con ninguna otra lengua viva (como sí lo tiene, por ejemplo, el español, que procede del latín y es parte de las lenguas romances).

Al ser “aislada” es más difícil descubrir de dónde vienen sus palabras, su estructura o su gramática.

Aunque se cree que los kawéskar habitan la Patagonia Occidental hace unos 10 mil años, el primer testimonio que se conoce de su lengua aparece recién entre los años 1688 y 1689, elaborado por el aventurero francés Jean de la Guilbaudière.

Según el Museo Chileno de Arte Precolombino, hacia el siglo XIX su población alcanzaba las 4 mil personas, y la mayoría hablaba el idioma ancestral.

A fines del siglo XIX, sin embargo, su población descendió abruptamente a 500 personas y luego a 150 en la década de 1920.

Actualmente, hay cerca de 250 kawéskar en la región de Magallanes, pero son monolingües —hablan solo español— y no dominan la lengua de sus antepasados.

¿Qué características tiene?

Por sus características morfológicas, el kawéskar es una lengua aglutinante (al igual que el turco y otras) y polisinética; es decir, tiene “palabras, oraciones o frases” que no se pueden traducir con una sola palabra al español.

“No hay una equivalencia de uno a uno, como por ejemplo, el table inglés y el ‘mesa’ español. En kawésqar tenemos palabras como jerkiár-atǽl, un verbo que significa ‘el movimiento que hace el mar de flujo y reflujo'”, le explica Oscar Aguilera a BBC Mundo.

Puerto Edén.

Oscar Aguilera
En Puerto Edén viven unos 200 kawéskar actualmente.

A pesar del amplio contacto de los kawésqar con los colonos, se resisten a aceptar préstamos del español. Así, han creado sus propias palabras para llamar, por ejemplo, a los aparatos han ido adquiriendo (como el televisor o el teléfono).

Las pocas palabras que se han adoptado del español han sufrido una “nativización”; es decir, una transformación a la fonética kawéskar.

Es el ejemplo de “barco”, que se dice jemmáse pero también wárko. La “b” en castellano se reemplaza por la “w”, pues no existe el sonido “b” en kawésqar.

Además, hay un lado cultural que, según Aguilera, “difiere notablemente de la manera en como nosotros nos expresamos”.

Si el kawésqar no tiene certeza de lo que dice, no lo dice. Siempre usa el condicional. Culturalmente ellos rechazan la falta de veracidad, es sancionada por el grupo. La persona que miente se la señala con el dedo”, explica.

Así, por ejemplo, los kawésqar nunca dirían que tal persona los llamó desde Londres. Como no tienen seguridad de que esa persona estaba en Londres (porque no lo ven), dirían “me habría llamado” desde Londres.

¿Por qué está en peligro de extinción?

Al ser hablado solo por ocho personas, está entre las lenguas que la Unesco considera en vías de extinción.

“El problema es que, en términos generales, no es una lengua práctica. Es mejor aprender español o estudiar inglés”, dice Aguilera.

Según el experto, entre las razones que explican por qué el español penetró tan fuerte entre los kawésqar está la comercialización de sus productos con los nuevos habitantes de la zona.

Oscar Aguilera

Oscar Aguilera
El etnolingüista Oscar Aguilera se mudó a Punta Arenas en 2015. Hoy es profesor de la Universidad de Magallanes.

Además, de acuerdo al especialista, se sentían discriminados por los pueblos aledaños, como los chilotes (habitantes de la isla de Chiloé).

“Los chilotes los miraban en menos e incluso se reían de cómo hablaban su idioma. Entonces ellos decidieron no hablar más su idioma en público, sino que solamente en la casa”, explica el lingüista.

El Estado de Chile tampoco ha priorizado su rescate o sobrevivencia. Hasta el día de hoy no hay suficientes incentivos para revitalizar el idioma. La única escuela que hay en Puerto Edén, por ejemplo, enseña en español.

“Hay algunas personas que están haciendo esfuerzos por aprender la lengua, pero la falta de continuidad y persistencia, además de tratarse de una lengua gramaticalmente tan diferente del español, lo hace difícil para ellos”, cuenta Aguilera.


La fascinante historia de Oscar Aguilera

En el invierno de 1975, Oscar Aguilera emprendió una aventura que cambiaría su vida para siempre.

Siendo un joven inexperto, recién egresado de Filología Clásica, Germanística y Lingüística de la Universidad de Chile, decidió viajar a Puerto Edén, el lugar donde viven actualmente los kawésqar.

“Quedé muy impresionado porque me habían pintado un cuadro completamente distinto. Me imaginaba que me iba a encontrar con personas vestidas con pieles, casi con harapos, y viviendo en chozas icónicas. Pero no, ellos vivían en casas común y corrientes, y se vestían igual que yo”, dice.

En ese viaje —que se extendió por todo el invierno— conoció a la familia Tonko, quienes lo ayudaron a comenzar con el registro de la lengua, compartiendo con él largas jornadas de grabación.

Al año siguiente, publicó un primer léxico que perdura hasta el día de hoy.

Oscar Aguilera (operando la grabadora) junto al equipo de investigación y un miembro kawésqar (el de más a la derecha) en Puerto Edén, 1975.

Oscar Aguilera
Oscar Aguilera (operando la grabadora) junto al equipo de investigación y un miembro kawésqar (el de más a la derecha) en Puerto Edén, 1975.

La fascinación de Aguilera con los kawésqar fue tal que siempre encontró razones para volver.

Y así es como decidió embarcarse en una segunda expedición, de la cual volvió con dos miembros de la comunidad a su casa en Santiago, donde vivía con sus padres y su abuela.

Estuvieron viviendo con nosotros durante cuatro meses. Mi familia los recibió bien, los aceptaron”, afirma.

Aguilera era en ese entonces profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile.

Cada tarde, cuando se acababan las clases, se quedaba con los dos kawésqar grabando parte de su léxico y registrando información etnográfica.

Luego, regresaron todos juntos a Puerto Edén.

“A mí me gustaba ir porque la lengua de una comunidad tiene un componente cultural muy importante. Así que me dediqué no solo a salvar el idioma sino también al rescate cultural que implica mucho más, toda la forma de vida y el testimonio propio de ellos”, explica.

La mayoría de los kawéskar que conoció en esos viajes hablaban español pero con distintos grados de competencia. Los más ancianos, por ejemplo, solían tener más interferencia de su lengua materna, cometiendo errores como la no diferenciación entre el singular y el plural.

Oscar Aguilera grabando el idioma kawéskar con uno de sus hablantes en 2009.

Oscar Aguilera
Oscar Aguilera grabando el idioma kawéskar con uno de sus hablantes en 2009.

El académico reconoce que se enamoró de su gente.

“Hice todo lo contrario a lo que los libros de texto le recomendaban a un investigador: ‘Usted saque información, describa la lengua y váyase’. Yo me involucré con la comunidad”, dice.

“Adopción mutua”

En los años 80, la relación entre Oscar Aguilera y los kawésqar se profundizó aún más cuando decidió adoptar a dos niños de la comunidad para que recibieran una buena educación en Santiago.

Los niños pertenecían a la familia de los Tonko. En total, eran ocho hermanos. Uno de ellos, José, amaba la lectura.

“Con el permiso de sus padres, le compré un pasaje a Puerto Montt y lo fui a buscar para irnos a Santiago. Ingresó a la escuela, al Liceo Alessandri, donde yo también había estudiado”, cuenta.

José Tonko

Oscar Aguilera
José Tonko.

Cuatro años después, el hermano de José, Juan Carlos, también se fue a vivir a Santiago con Aguilera. Vivían todos juntos en una casa que el académico arrendaba en la comuna de providencia.

“Yo los adopté. Es que su familia había sido muy buena conmigo, me recibieron siempre como si fuera parte de ellos. Así que en realidad fue una adopción mutua”.

Cuando cumplieron 18 años, José y Juan Carlos ingresaron a la universidad. El primero, estudió Trabajo Social y Antropología, y el segundo, periodismo.

“Ellos son mi familia”

Actualmente, los hermanos —que bordean los 60 años— viven en la ciudad de Punta Arenas, al igual que Aguilera, quien dicta seis cursos en la Universidad de Magallanes.

“Hasta el día de hoy ellos son mi familia. Es como si fueran mis hijos, me cuidan y yo los cuido”.

Ambos han trabajado con él en la ardua tardea de rescatar el idioma.

José es coautor de distintas publicaciones —como “Gente de los canales” (2019)—, y ha colaborado en la creación de un diccionario kawésqar-español, que aún no logran terminar.

Además, entre 2007 y 2010, redactaron un texto y un archivo sonoro que se encuentra hoy en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad James Cook, en Australia.

Sin embargo, el lingüista cree que aún falta mucho por hacer.

José Tonko y Oscar Aguilera en Puerto Edén, año 2009.

Oscar Aguilera
José Tonko y Oscar Aguilera en Puerto Edén, año 2009.

“Detrás de las lenguas hay un gran conocimiento y por eso se deben preservar, porque albergan información única sobre el medioambiente donde vive la gente que lo habla”, dice.

De cara al futuro del idioma, su esperanza está depositada en la futura primera dama, Irina Karamanos.

Quizás su interés —dice— ayude a revitalizar realmente la lengua de quienes considera su verdadera familia.


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