Sublevaciones: una exposición que invita a la conversación y a levantarse
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MUAC

Sublevaciones: una exposición que invita a la conversación y a levantarse

La muestra aborda las emociones colectivas y los acontecimientos políticos e históricos de movimientos de masas en lucha, y repasa el concepto del levantamiento mediante 250 materiales que hablan de desórdenes sociales, agitaciones y revoluciones.
MUAC
Por Eréndira Derbez
5 de mayo, 2018
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¿Qué tienen en común el facsímil de una estampa francesa de 1909 con un video del rescate entre los escombros del 19S en las calles de Escocia esquina Edimburgo en la Ciudad de México? ¿Qué tienen que ver los camiones de la emblemática confederación anarquista española CNT, con la frontera entre Grecia y Macedonia? ¿En qué se relaciona el asesinato de George Jackson con una serie de fotografías de Modotti o Metinides? ¿…quién era George Jackson y qué hace en un museo mexicano?

Sublevaciones no es la exposición de un artista, ni de un periodo ni de una técnica, es el resultado del trabajo teórico del historiador del arte y filósofo Georges Didi Huberman (1953). Con videos de YouTube y transfer de 16 mm, grabados, pinturas, dibujos, fotografías y papalotes nos pregunta: ¿Qué nos subleva?

Los desórdenes sociales, las agitaciones, las revoluciones, las revueltas, las insumisiones son los temas que aborda la muestra mediante 250 piezas expuestas en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), la relación entre ellas propone un diálogo interno. Cada espectador interpretará cosas distintas, formulará más preguntas: ¿Cómo nos representamos cuando nos movemos en “masa”? ¿Qué hacemos cuando “reina la oscuridad”? ¿Qué nos levanta?

La exhibición ha sido organizada por la galería francesa Jeu de Paume y es itinerante —ha estado en Argentina, España y próximamente en Brasil y Canadá—, por cada sede cambia el contenido.

El curador en jefe del MUAC, Cuauhtémoc Medina, explica que esta exposición llegó a México, luego de que Martha Gili, directora del Jeu de Paume, propusiera montarla.

Accedió contento, pues ya había visto en Madrid la exposición —también curada por Didi Huberman— Atlas: how to carry the world on one’s back y “había escrito elogiándola”, su única crítica es que era una “muy eurocentrista”, por lo que la opción de presentar una muestra así en un país latinoamericano resultaba aún más atractiva.

Los meses siguientes, Medina se encontró con el filósofo francés, con quien habló y discutió sobre discursos y cambios.

Juchitan de las mujeres

De la serie Juchitán de las mujeres, 1983.

Para la exposición del MUAC se sumaron piezas de Francisco Toledo, No Grupo, Graciela Iturbide, Tercerunquinto, Vicente Razo, Silvia Gruner, Ulises Carrión, Javier Téllez, Francis Alÿs, el manifiesto estridentista, los manifiestos en náhuatl de Emiliano Zapata, fotografías del 68 mexicano y de la Comandanta Esther en el Congreso. Eso sí, todas estas son imágenes de “sublevaciones ya legitimadas e institucionalizadas,” como dijo Tania Carrillo Grange en la pasada edición de la revista Letras Libres.

A lo largo de esta muestra hay una constante participación de obras mujeres de distintas regiones, llama la atención: no tendría por qué ser algo raro ni aplaudible, pero la presencia de mujeres artistas en los museos continua siendo un número muy desafortunado. ¿Cómo plantear agitaciones políticas sin mujeres? Sin feminismos no podemos pensar el siglo XX.

Ken Hamblin, Beaubien Street, 1971

Ken Hamblin, Beaubien Street, 1971

Sublevarse es romper con un proceso “aunque sea a martillazos”, esta exposición va de la mano con la línea que el MUAC ha ofrecido por años: El siluetazo, Teoría del color, Harun Farocki, Proceso Pentágono, la retrocolectiva de Mónica Mayer, el Derrumbe de la estatua, y por supuesto, Arquitectura forense.

Pedro Valdetierra, Huelga de mineros desnudos, 1985.

Pedro Valdetierra, Huelga de mineros desnudos, 1985.

La muestra estará hasta el 29 de julio en el MUAC. El museo es de fácil acceso por la línea 1 del metrobús, en la estación Centro Cultural Universitario.

Los horarios son bastante flexibles, miércoles, viernes y domingos de 10:00 a 18:00 h y jueves y sábados de 10:00 a 20:00 horas.

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Cómo la pandemia ha dañado nuestra vida sexual (y qué podemos hacer para remediarlo)

La pandemia ha hecho mella en la vida sexual de las parejas: ¿por qué las relaciones íntimas se están debilitando?
27 de abril, 2021
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Antes de la pandemia, muchas parejas vivían como “dos barcos que pasan en la noche”, considera la terapeuta sexual Emily Jamea, de Houston, Texas (EE.UU.).

Algunas parejas, que antes estaban sobrecargadas de compromisos fuera de casa, descubrieron que los confinamientos relacionados con la pandemia les ofrecían un respiro muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos.

“Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones”, dice Jamea.

Sin embargo, a medida que la pandemia avanzaba, empezó a “pasar factura” a las relaciones íntimas, sostiene. “Para la mayoría de las parejas, el deseo sexual cayó en picado”.

Los estudios realizados en todo el mundo cuentan una historia similar.

Las investigaciones llevadas a cabo en Turquía, Italia, India y EE.UU. en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario, y es directamente atribuido al confinamiento.

“Creo que gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey (EE.UU.), quien realizó el estudio.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

El estrés provocado por estos factores -por no hablar de los problemas que surgen al pasar demasiado tiempo con otra persona en un espacio cerrado y reducido- contribuyó al marcado descenso de la vida sexual de las parejas.

En cierto modo, el mundo de la covid-19 ha demostrado ser tóxico para la sexualidad, así que ¿seremos capaces de volver a nuestra normalidad sexual cuando se disipe el estrés de la pandemia, o nuestras relaciones habrán sufrido un daño duradero?

Dos fases en el deseo

Como observó Jamea, muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas (EE.UU.), describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Durante esta fase, la gente tiende a colaborar. Puede ser cuando vas a la casa de tu vecino y le dejas papel higiénico en la puerta cuando lo necesita”, cuenta Balzarini.

Pareja

Getty Images
Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos, pero luego eso cambió, dicen los expertos.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas”.

Balzarini observó este patrón en los participantes, mayores de 18 años, en un estudio sobre 57 países que ella y su equipo llevaron a cabo durante la pandemia.

Al inicio de la misma, observaron que factores como la preocupación económica estaban asociados a un mayor deseo sexual entre las parejas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, a medida que las personas informaron de un aumento de los factores de estrés relacionados con la pandemia -como la soledad, el estrés general y las preocupaciones específicas de la covid-19-, también informaron de una disminución del deseo sexual hacia sus parejas.

Según Balzarini, lo más importante de este estudio es la relación entre el estrés, la depresión y el deseo sexual. Al principio de la pandemia, los factores de estrés podrían no haber “desencadenado la depresión” todavía, explica.

Pero cuando esos factores de estrés se prolongaron, la gente se agotó. El estrés se correlaciona con la depresión, y “la depresión afecta negativamente al deseo sexual”, dice.

Además de las tensiones cotidianas provocadas por la pandemia, la mayor amenaza del virus se cernía sobre nosotros, ya que las tasas de mortalidad y hospitalización aumentaban en todo el mundo.

Este peligro, siempre presente, contribuyó sin duda a matar el ánimo de las parejas.

“Los terapeutas sexuales dicen algo parecido a ‘dos cebras no se aparean delante de un león'”, cuenta Jamea.

“Si hay una inmensa amenaza ahí mismo, eso envía una señal a nuestro cuerpo de que probablemente no es un buen momento para tener sexo”. Por esa razón, “el aumento del estrés conduce a un bajo deseo o a una dificultad para que se produzca la excitación”, asevera.

pareja entrelazada

Getty Images
“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, cuentan los expertos.

Demasiada cercanía

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”, explica.

Dejaron paso a las crecientes exigencias cotidianas, como el desorden en el hogar, y las parejas empezaron a criticarse mutuamente.

Lehmiller lo describe como el “efecto de sobreexposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

beso

Getty Images
Algunas personas engañaron por primera vez a sus parejas durante la pandemia, según los estudios.

Este aumento del tiempo de convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, dice Lehmiller. “Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”.

Separados de su vida social y profesional anterior a la pandemia, las personas también pueden empezar a perder el sentido de sí mismos, lo que puede afectar a la confianza y el rendimiento sexual.

Especialmente las mujeres han tenido que dejar de lado sus carreras durante la pandemia, ya que las tareas domésticas, el cuidado de los niños y la educación en casa han recaído desproporcionadamente sobre ellas.

“Eso fue muy duro para muchas mujeres”, explica Jamea.

“ son una parte tan importante de la identidad, y llevamos todo lo que somos al dormitorio. Si no sabemos quiénes somos, de repente, puede parecer que no hay nada que aportar”.

¿Podemos recuperarnos?

Sin embargo, el sexo no está necesariamente condenado. Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

“Las personas que probaron cosas nuevas fueron mucho más propensas a reportar mejoras”, asegura Lehmiller.

Entre las nuevas actividades que ayudaron a mejorar la vida sexual de la pareja se encuentran “probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes”, según el estudio.

Pero para los que tienen relaciones en las que la actividad sexual ha disminuido durante el último año y no se ha recuperado, ¿habrá daños duraderos? Depende, dicen los expertos.

Otra pareja

Getty Images
Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Su investigación también demostró que algunas personas engañaron a sus parejas por primera vez durante la pandemia, una indiscreción de la que puede ser difícil recuperarse.

Otros seguirán sufriendo las pérdidas de empleo relacionadas con la pandemia, así como las tensiones financieras que se ciernen sobre las relaciones y que pueden también causar fricciones.

Pero, para muchos, hay esperanza. Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. Ella está viendo los efectos positivos de esta situación en las parejas de su consulta.

Cualquier tipo de vuelta a la “normalidad” es un buen indicador para las parejas cuyas luchas comenzaron durante la pandemia.

“Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada… vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller.

“Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

Este artículo se publicó originalmente en ingles en BBC Worklife.


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