Los vínculos empresariales de Rosalinda con el Cártel Jalisco
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Archivo / Cuartoscuro

Los vínculos empresariales de Rosalinda con el Cártel Jalisco

Además de ser la probable “administradora de los recursos económicos” del CJNG, la esposa de Nemesio Oseguera, el Mencho, aparece como la dueña de una empresa comercializadora de productos de siembra y cultivo en Jalisco.
Archivo / Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
28 de mayo, 2018
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Rosalinda “N”,  esposa del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera, el Mencho, detenida el pasado sábado por delincuencia organizada, es dueña en Jalisco de una empresa comercializadora de productos de siembra y cultivo.

A decir de las autoridades mexicanas, Rosalinda “N” es la probable “administradora de los recursos económicos” del CJNG, por lo que era buscada en cumplimiento a un mandato judicial, por los delitos de delincuencia organizada con la finalidad de cometer operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Leer: Detienen a la esposa del Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La detención de la esposa del Mencho, ocurrió a menos de una semana del atentado contra el extitular de la Fiscalía Estatal y actual secretario del Trabajo en Jalisco, Luis Carlos Nájera, agredido a balazos en un restaurante en avenida Chapultepec, en Guadalajara. Tras el ataque del funcionario, se  registraron tres bloqueos con vehículos incendiados en distintos puntos del área metropolitana; aunque no se mencionó nombre del grupo delictivo responsable, en rueda de prensa ese día las autoridades estatales indicaron que se trataba de un cártel con presencia en Jalisco y otros 20 estados.

Boletinada por el Tesoro

Documentos del Registro Público del Comercio, en poder de Animal Político,  revelan que Rosalinda “N” es socia de la compañía JJGON, S.P.R. de R.L. de C.V, boletinada por el Departamento del Tesoro (Tesoro) desde 2015.

En esa ocasión, las autoridades norteamericanas señalaron que dicha compañía y otras cuatro formaban parte de la estructura financiera del CJNG y sus socios LosCuinis.

En su boletín vincularon a las 5 compañías (J & P Advertising; Mizu Sushi Lounge; JJGON; Las Flores Cabañas y Onze Black -marca de tequila-) con “el Mencho” y su cuñado Abigael González Valencia, sin mencionar o vincular los nombres de otras personas.

De acuerdo con el acta constitutiva de esta empresa, en poder de Animal Político, entre sus socios se encuentra Rosalinda  “N”; Jessica Johanna Oseguera González (hija del Mencho y Rosalinda); Hilda Yuridia Valencia Cabrera; María Isabel Torres Valencia y Mayra Jazmín Gutiérrez Ochoa.

En el caso de Jessica Johana Oseguera, es dueña también de la sociedad J & P Advertising, otra de las boletinadas por Departamento del Tesoro. Como comisario vigilante de los bienes tiene a Julio Alberto Castillo Rodríguez, operador financiero del CJNG.

Julio Alberto Castillo fue detenido en junio 2015 junto con Rubén Oseguera González, alias el Menchito, hijo del líder del CJNG. Los dos detenidos, sin embargo, fueron liberados por “falta de elementos” en su contra.

En 2016, sin embargo, Julio Alberto Castillo, identificado como yerno de “el Mencho”, fue reaprehendido. En esa ocasión se dijo que era uno de los principales operadores financieros del CJNG.

Liquidadas en 2016

Tanto la empresa J & P Advertising y JJGON, S.P.R. de R.L. de C.V, fueron liquidadas por sus dueñas en 2016, casi un año después de que las autoridades norteamericanas las boletinaran por sus presuntos vínculos con la red de lavado del CJNG y los Cuinis, de acuerdo con los documentos del RPC.

De 2015 a 2017, el Tesoro ha boletinado cuatro redes lavadoras de dinero para el CJNG y los Cuinis que suman un total de 33 empresas. Las autoridades norteamericanas siempre ponen a la cabeza a el Mencho y su cuñado Abigael González, además de que en dos de las redes han ubicado a seis personas (cinco de ellas mujeres) como las operadoras de las compañías.

En ningún de sus boletines el Tesoro ha señalado a Rosalinda “N” o a su hija Jessica Johanna como operadoras o socias de la red, pero si ha identificado a tres de sus empresas.

En sus reportes, el Tesoro ha identificado a Wendy Amaral Arevalo y Jeniffer Camacho Cazares, cuñada y esposa respectivamente de Abigael González de estar tras la operación de 21 de las empresas.

De acuerdo con documentos del RPC, las compañías cuentan con más de 30 socios y comisarios que las vigilan. La información en poder de Animal Político revela que en la mayoría de los casos el Ministerio Público no ha asegurado los bienes de las sociedades boletinadas por el Tesoro.

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Tokio: Por qué los Juegos Olímpicos dejarán ‘enormes’ pérdidas económicas para Japón

Las proyecciones iniciales sobre el costo de albergar el evento fueron ampliamente superadas. Varios economistas consideran que los Juegos se han convertido en un "mal negocio".
2 de agosto, 2021
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Protestas en Tokio

Getty Images
Dos tercios de la población japonesa se oponen a los Juegos Olímpicos en Tokio.

Estadios vacíos, hoteles y restaurantes sin turistas extranjeros y negocios con pocos clientes.

La decepción de quienes habían hecho grandes inversiones a la espera de un boom comercial gatillado por los Juegos Olímpicos ha sido brutal.

Es que el evento en Tokio, que fue pospuesto el año pasado por la pandemia de covid-19, se está desarrollando sin público y en una ciudad en estado de emergencia por la crisis sanitaria.

Pese a las persistentes protestas contra la celebración de los Juegos y a que de dos tercios de la población japonesa se oponen a ellos por temor a que se conviertan en un evento “superpropagador” de la pandemia, las competiciones siguen adelante.

No sin polémica. Uno de los grandes auspiciadores del evento, la automotriz Toyota, anunció hace unos días que no utilizará avisos comerciales conectados con los Olímpicos de Tokio por la preocupación que existe en el país en relación con la pandemia.

Y algunos líderes empresariales en Japón como Takeshi Niinami, director ejecutivo de la empresa Suntory, declaró que los Juegos Olímpicos están perdiendo su valor comercial y que su firma decidió no ser parte de los patrocinadores por considerarlos “demasiado caros”.

Algo que ya habían advertido expertos del mundo financiero como Takahide Kiuchi, economista del Instituto de Investigación Nomura, quien escribió en un informe que “gran parte del beneficio económico esperado de los Juegos de Tokio desapareció en marzo, cuando se decidió prohibir a los espectadores extranjeros viajar a Japón”.

“Hubiera sido mejor no tenerlos”, declaró Suehiro Toru del banco de inversión Daiwa Securities, pese a los costos que habría supuesto suspenderlos.

La perspectiva comercial es sombría, aunque no solo por los estragos que ha causado la pandemia.

Un “mal negocio”

Desde hace años varios economistas han publicado investigaciones para demostrar que los Olímpicos son un “mal negocio” para la ciudad -y el país- que los alberga.

Los argumentos que más se repiten son que, en lugar de consumo, turismo y prestigio, el evento deja una millonaria deuda y obras de infraestructura que terminan convertidas en “elefantes blancos” completamente inútiles.

Negocio callejero en Tokio

Getty Images
Desde pequeños negocios hasta las grandes cadenas de hoteles han sufrido el impacto de unos Juegos sin público.

“Las pérdidas serán enormes”, le dice a BBC Mundo Robert Baade, profesor de Economía de la Universidad Lake Forest en Estados Unidos y expresidente de la Asociación Internacional de Economistas del Deporte.

Aunque es difícil poner en cifras la verdadera magnitud de las pérdidas económicas para Japón, porque los cálculos operan sobre la base de valores estimados en relación a lo que habrían sido las “ganancias” generadas por el evento en otras circunstancias, el economista dice que, de todos modos, es posible hacer una proyección.

Desde su perspectiva, las pérdidas pueden ser de unos US$15.000 millones.

Lo que se sabe a ciencia cierta es que se han esfumado unos US$800 millones por la venta de entradas. Pero el asunto se torna más complejo cuando hay que estimar cuánto ha perdido el sector turístico y todos los negocios asociados a él, además de otros sectores que confiaban en un renacer económico gracias a los Juegos.

Qué dice el gobierno

El evento se ha convertido en todo un desafío para la nación del sol naciente, que “cuando ganó esta oportunidad esperaba que le sirviera para demostrar su renacer tras la triple crisis de 2011 y su vuelta a la primera línea mundial, con un ojo puesto en Pekín, que acogerá los siguientes, los de invierno en 2022”, explica Tamara Gil, enviada especial de BBC Mundo a Tokio.

En medio de la vorágine, el gobierno de Japón ha salido a tratar de calmar las aguas.

El primer ministro Yoshihide Suga

Getty Images
El primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, declaró el estado de emergencia por la pandemia de covid-19.

El primer ministro Yoshihide Suga ha dicho que está seguro de que las medidas para mantener al público alejado del evento evitarán una escalada de la pandemia y que el país aún se beneficiará de una enorme audiencia televisiva mundial.

“Decidí que los Juegos Olímpicos pueden seguir adelante sin comprometer la seguridad del pueblo japonés”, dijo Suga en una entrevista.

“Lo más simple y lo más fácil es detenerlos”, agregó. Pero “el trabajo del gobierno es abordar los desafíos”.

Suga no está en una posición cómoda, considerando que su nivel de aprobación ha bajado y que enfrentará elecciones hacia fines de este año.

Por otro lado, la apuesta por convertirse en país sede del evento fue hecha hace casi una década por su predecesor, Shinzo Abe, un aliado político de Suga, que heredó este gran desafío.

El problema es que cada vez hay menos interés por parte de los gobiernos para albergar el evento, precisamente porque se han puesto en duda los beneficios que genera.

Los únicos interesados en responder al último llamado para organizar los Juegos posteriores a Tokio fueron Pekín y Almaty (Kazajastán). La apuesta la ganó China.

¿Qué tan costosos han resultado estos Olímpicos?

Como suele ocurrir con los Juegos Olímpicos, el presupuesto previsto para el evento terminó escalando más allá de las previsiones iniciales.

En 2013, el costo del evento fue calculado oficialmente en US$7.300 millones. A fines de 2019 subió a US$12.600 millones y más tarde a US$15.400 millones.

Posteriormente, la Junta Nacional de Auditoría de Japón informó que el costo final se acerca a los US$22.000 millones.

Y luego los medios locales Nikkei y Asahai hicieron sus propias investigaciones situando la cifra en US$28.000 millones.

El costo de los Juegos Olímpicos de Tokio. [ US$22.000 millones Costo estimado del evento según la Junta Nacional de Auditoría de Japón. ] [ US$7.300 millones Estimación oficial del costo del evento en 2013 ], Source: Fuente: BBC Mundo, Image:

A final de cuentas, sea cual sea el cálculo que se considere más preciso, no cabe duda de que las proyecciones iniciales quedaron ampliamente superadas, algo que ha sido una constante durante los últimos años.

“La historia muestra que los Juegos Olímpicos terminan generando pérdidas para los países que se convierten en sede”, explica Baade. “Lo que está ocurriendo en Japón venía desde mucho antes de la pandemia”.

Las firmas patrocinadoras japonesas que aportaron unos US$3.300 millones están preocupadas por la manera en que ha evolucionado esta saga.

Y las pérdidas, dicen expertos, podrían aumentar si finalmente los Juegos terminan siendo el “evento superpropagador” que algunos temen.

“Eso sería un desastre que se sumaría a las pérdidas actuales”, apunta Baade. “Crucemos los dedos para que eso no ocurra”.

¿Quién pierde más?

Según Victor Matheson, profesor de Economía de la Universidad de la Santa Cruz en Massachusetts, Estados Unidos, el costo -no oficial- de los Juegos Olímpicos podría haber llegado a los US$25.000 millones, incluso antes de los gastos adicionales que ha provocado la contención de la pandemia.

Como contraparte, los millonarios ingresos por concepto de entradas, patrocinadores o turismo para Japón, han caído dramáticamente, le dice Matheson a BBC Mundo.

Pero los que no han sufrido un gran impacto financiero, argumenta, son los organizadores del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Los ingresos del COI permanecen intactos mientras los juegos continúen siendo televisados”, señala.

“Todavía hay una oportunidad importante”

Varias de las más de 60 empresas que invirtieron en el evento han mostrado su preocupación por la rentabilidad de sus fondos.

“Esta no es una situación ideal”, reconoció Michael Payne, exjefe de marketing del Comité Olímpico Internacional en una entrevista.

El Estadio Internacional de Yokohama

Getty Images
El Estadio Internacional de Yokohama será la sede de la final del fútbol olímpico.

Sin embargo, su pronóstico aún mantiene un cierto nivel de esperanza.

Las empresas aún podrían quedar “gratamente sorprendidas por el potencial beneficio que dejará el legado de estos juegos tan difíciles”.

“Todavía hay una oportunidad importante”, agregó.

Una solución radical

Andrew Zimbalist, quien ha publicado tres libros sobre la economía de los Juegos Olímpicos, ha criticado los beneficios que deja el evento en las ciudades que lo albergan.

Y en el caso de Tokio, sostiene que el gobierno ha gastado unos US$35.000 millones, la cifra más alta que se ha puesto sobre la mesa.

GHF

Getty Images
Andrew Zimbalist propone que la misma ciudad sea sede de los Juegos cada dos años

Su postura es que las gigantescas inversiones en infraestructura que se hacen para acoger el evento -como construcción de estadios, villas olímpicas o renovación de las instalaciones existentes- suelen terminar beneficiando a las empresas constructoras, más que a la economía local.

En una entrevista con el diario The New York Times, Zimbalist propuso que si viviéramos en un mundo racional, “tendríamos la misma ciudad sede de los Juegos cada dos años”. No hay razón para reconstruir obras cada cuatro años, apuntó. “No tiene sentido para las ciudades”.

“Cuando se crearon los Juegos Olímpicos modernos en 1896, no teníamos telecomunicaciones internacionales ni viajes internacionales en aviones. Entonces, para que el mundo participara y disfrutara de los Juegos Olímpicos, tenía que moverse. Ya no tenemos que hacer eso”, propuso el investigador.

Una propuesta que hasta ahora no parece haber ganado adeptos, al menos en el debate público, pero que después de los Juegos de Tokio y con los efectos que ha causado la pandemia de covid-19 en el mundo, quizás podría comenzar a debatirse.


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