Asamblea Legislativa de la CDMX solicita auditorías sobre contratos otorgados a empresas fantasma
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Asamblea Legislativa de la CDMX solicita auditorías sobre contratos otorgados a empresas fantasma

Después de conocer la investigación de Animal Político, la Comisión de Gobierno de la institución solicitó una auditoría a proveedores irregulares.
Por Nayeli Roldán y Carolina Ruiz
18 de junio, 2018
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La Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México solicitó a la Auditoría Superior capitalina investigar los contratos otorgados directamente a empresas fantasmas o irregulares, casos que mostró una investigación de Animal Político.

“Hemos solicitado a la Contraloría General de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y a la Auditoría Superior de la Ciudad de México, auditen exhaustivamente los contratos señalados, con el propósito de que sean los órganos internos y externos de control, quienes lleven a cabo dichas revisiones, y, en su caso, se deslinden las responsabilidades administrativas correspondientes”, indicó la ALDF.

A través de un oficio firmado por Leonel Luna, diputado del PRD y presidente de la Comisión de Gobierno; Jorge Romero Herrera, secretario de la Comisión de Gobierno de la ALDF; Guillermo Sánchez Torres, Oficial Mayor de la ALDF, y Adolfo Riebeling Montiel, director general de Administración, el tesorero General de este órgano legislativo, Pablo Trejo Pérez, solicitó la “revisión detallada de los contratos adjudicados” a empresas inexistentes o irregulares que han recibido contratos millonarios firmados por ellos. 

En el 2016, la ALDF otorgó a través de adjudicación directa más de 37 millones de pesos a cinco empresas que dieron domicilios falsos o que fueron desmantelados; 21 millones de pesos a otras tres empresas instaladas en casas particulares, o en oficinas sin empleados ni infraestructura.

Al ser cuestionados sobre este tipo de irregularidades, el Tesorero de la institución y el Oficial Mayor, cuyas firmas aparecen en todos estos contratos, no supieron contestar por qué se le estaba dando dinero público a este tipo de compañías ligadas, incluso, a empresas clasificadas como fraudulentas, como es el caso de Servicios Publicitarios Graicy, originalmente ubicada en el mismo domicilio fiscal de Servicios y Asesorías Profesionales Ying Yang, colocada en la lista de empresas “presuntas fantasma” del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

De acuerdo con el oficio TG/VIIL/0804/2018 los contratos millonarios que serán revisados por David Vega Vera, Auditor Superior de la Ciudad de México son: los otorgados a Servicios Publicitarios Graicy, S.A. de C.V. para realizar el “Estudio Sociopolítico de la Ciudad de México con miras a definir la Agenda Legislativa 2016”, y la “Agenda de Riesgos”, cuyo montos ascienden a 8 millones 352 mil pesos y a 8 millones 120 mil pesos.

El convenio de colaboración firmado por Leonel Luna y otorgado al Centro de Investigación Socioeconómica Global Hernández y Asociados, S.C., con el fin de realizar un “Diagnóstico y Evaluación”, cuyo monto fue de 4 millones 988 mil pesos; y el contrato otorgado a Servicios y Administraciones JRS S.A. de C.V., para realizar un “análisis de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con motivo del Centenario de su promulgación”, cuyo monto fue de 4 millones 176 mil pesos, también serán revisados por el Auditor Superior.

La Comisión de Gobierno también solicitó la auditoría de los contratos otorgados a Grupo Jimto, a Comercializadora y Servicios Alaze, SAMP Agencia Publicista de Medios, a Rehesa Consultoría para digitalizar el archivo de la ALDF y los pedidos a Grupo Oryaze.

La revisión fue solicitada con el fin de “deslindar cualquier responsabilidad que pudiera resultar”, y luego de “una publicación emitida por un medio de comunicación”.

Respuesta de la ALDF

En la totalidad de los casos mencionados en el reportaje, aseguró la ALDF, “existen los instrumentos legales que les dan origen a los contratos, siguiendo todo el proceso hasta contar con el bien o servicio contratado”. 

Esto es, agregó, “desde que quien presta los servicios se encuentre debidamente registrado en el Padrón de Proveedores, cuente con sus Actas Constitutivas, presente su comprobante de domicilio, este inscrito en el Registro Federal de Contribuyentes, presente las Fianzas requeridas para garantizar el cumplimiento de cada contrato, entregue sus Anexos Técnicos, hasta lo más importante, que es el producto de los trabajos contratados (entregables)”.

Ya que ocurren los pasos anteriores, indicó la ALDF, “se tramita el pago correspondiente, y, en ese proceso, se verifica que la factura esté debidamente validad por el Servicio de Administración Tributaria”.

En el caso de la contratación del Centro de Investigación Socioeconómica Global S.C., la Asamblea aseguró que se encuentra debidamente soportado por un acuerdo de la Comisión de Gobierno de la ALDF, de fecha 19 de febrero de 2016, en el que se mandata a las Unidades Administrativas Correspondientes, llevar a cabo la celebración de este Convenio de Colaboración, atendiendo en todo momento a lo establecido en la normatividad en la materia”.

A continuación puedes leer la revista completa:

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

Getty Images
Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

Getty Images
Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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