Atlas de riesgo señala los focos rojos de compra de voto y violencia en México
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Cuartoscuro

Atlas de riesgo señala los focos rojos de compra de voto y violencia en México

El estudio señala los focos rojos de violencia contra candidatos y políticos, compra de voto y anomalías durante la jornada electoral.
Cuartoscuro
Por Agustín Salgado
8 de junio, 2018
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Organizaciones sociales elaboraron un Atlas de riesgo en el que se ubican las regiones del país más propensas a la compra del voto, las secciones electorales que se han comportado de manera atípica y los estados donde se han registrado hechos de violencia contra actores políticos.

El documento, presentado el jueves por la noche en la Ciudad de México, establece de 2006 al 8 de mayo de este año, 292 personas, entre alcaldes, candidatos, precandidatos, dirigentes de partidos políticos, diputados, funcionarios, exlegisladores, líderes sociales, además de periodistas que cubren elecciones, fueron asesinados o desaparecidos durante las campañas electorales.

El atlas, que se puede consultar en atlasriesgoelectoral.mx, fue presentado, el jueves por la noche en la colonia Roma de la Ciudad de México, por el politólogo Boris González Romero.

En su elaboración participaron Movimiento Pro-Vecino, Artículo 19, Rompe El Miedo, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, la Asociación Nacional de Alcaldes, Tendiendo Puentes y Democracia MX, entre otras organizaciones.

Laura Elena Herrejón, presidenta del Movimiento Provecino confió que el documento ayudará a las autoridades a implementar acciones preventivas para brindar seguridad a candidatos y población en general, además de que permitirá que haya “un proceso electoral libre, equitativo y confiable”.

El documento, cuyas bases de datos se pueden consultar libremente, seguirá ampliándose tras la jornada electoral del uno de julio.  

Para identificar los factores de riesgo se recurrió a estadísticas del Instituto Nacional Electoral, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el Consejo Nacional de Población y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, además de las investigaciones hemerográficas realizadas por la Asociación Nacional de Alcaldes, Artículo 19 y Movimiento Provecino.

Estos son algunos de los focos rojos que revela el estudio.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas, los estados más vulnerables para la compra del voto.

Para señalar dónde se da mayormente la compra del voto o el condicionamiento de programas sociales con fines electorales, se analizaron los índices de marginación y el grado de cohesión social de todos los municipios del país.

Las poblaciones con mayor riesgo a ser víctimas de estos delitos son aquellas donde se perciben ingresos monetarios insuficientes, y las pocas oportunidades de educación además de vivienda inadecuada.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas, son los estados de la República donde se registra una “vulnerabilidad social muy alta”. Detrás se encuentran Nayarit, San Luís Potosí, Veracruz, Hidalgo, Michoacán, Puebla, Tabasco, Campeche y Yucatan.

A nivel municipal, el Atlas de Riesgo Político Electoral identificó 817 municipios con grados de marginación muy altos y por lo tanto vulnerables al manejo electoral de los apoyos institucionales. Con grado de marginación alto se contabilizaron 283 municipios.

González Romero explicó que al cruzar dichas variables se comprobó que existe una correlación entre las carencias de las poblaciones con resultados electorales atípicos.

Más sufragios que electores

La segunda variable del atlas analiza los resultados de las votaciones federales de 1994 a 2015. La finalidad fue detectar anomalías en los comportamientos electorales, tanto de voto nulo como de nivel de participación.

Los datos publicados por el Instituto Nacional Electoral de 1991 a 2003 no incluye las listas nominales por lo que se realizó una solicitud de acceso a la información para obtenerlas. Con la información completa, los especialistas detectaron secciones electorales que registraron un mayor número de sufragios que de electores.

Es el caso de la sección 201 de Colima, que en 2006 registró 852 votos cuando la lista nominal se conformaba de 184 ciudadanos y de la sección 26 de Sonora que duplicó, en dos ocasiones, el número de sufragios con respecto al de electores pues en 1994 recibió 460 votos con una lista nominal de 220 personas y seis años después registró 1094 sufragios cuando en la lista estaban inscritos 527 ciudadanos.

“Aquí se ejemplifican solo algunos casos pero hay muchas secciones electorales así. Se podría decir que 1994 fue la primera elección presidencial organizada por el IFE pero también ocurre en el 2012 y seguramente se repetirá en el 2018. Nosotros estaremos atentos para actualizar el atlas y decirle a la autoridad que no se cuentan bien los votos”, advirtió Boris González.

En la elección del 2012 se detectaron 223 secciones correspondientes a Veracruz, Estado de México, Oaxaca, Ciudad de México y Puebla que registraron una participación electoral mayor al 100 por ciento y en 535, ubicadas en Yucatán, Chiapas, Estado de México, Guerrero y Campeche se obtuvo una participación que va del 85 al 99 por ciento, cifra “muy alta” para el promedio histórico.

Los asesinatos de actores políticos debilitan a las instituciones

La tercera variable del atlas abarca los hechos de violencia contra actores políticos. Para su elaboración se recurrió a datos oficiales y a las investigaciones hemerográficas de Artículo 19, Movimiento Provecino y la Asociación Nacional de Alcaldes.

Los niveles de violencia se categorizaron en dos niveles: grado 1 que incluye acoso, hostigamiento, amenazas, intimidaciones, desplazamiento forzado y privación de la libertad y grado 2 que se refiere a asesinatos, tortura y desapariciones.

Las entidades federativas que presentan un mayor número de casos grado 1 son Ciudad de México, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Coahuila y Puebla.

El grado 2 se refiere a las 292 víctimas mortales, de los cuales 9 fueron alcaldes electos;  59 alcaldes en funciones; 2 alcaldes con licencia; 25 candidatos y precandidatos; 9 dirigentes de partidos; 41 periodistas que cubrían la “fuente de corrupción y política”; 3 diputados en funciones; 47 funcionarios; 1 exlegislador; 2 familiares de actores políticos; 25 líderes sociales y 2 simpatizantes.

González Romero advirtió que los atentados contra los actores políticos debilita al Estado Mexicano pues no están dirigidos a los individuos sino a las instituciones que estos representa.

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Tokio: Por qué los Juegos Olímpicos dejarán ‘enormes’ pérdidas económicas para Japón

Las proyecciones iniciales sobre el costo de albergar el evento fueron ampliamente superadas. Varios economistas consideran que los Juegos se han convertido en un "mal negocio".
2 de agosto, 2021
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Protestas en Tokio

Getty Images
Dos tercios de la población japonesa se oponen a los Juegos Olímpicos en Tokio.

Estadios vacíos, hoteles y restaurantes sin turistas extranjeros y negocios con pocos clientes.

La decepción de quienes habían hecho grandes inversiones a la espera de un boom comercial gatillado por los Juegos Olímpicos ha sido brutal.

Es que el evento en Tokio, que fue pospuesto el año pasado por la pandemia de covid-19, se está desarrollando sin público y en una ciudad en estado de emergencia por la crisis sanitaria.

Pese a las persistentes protestas contra la celebración de los Juegos y a que de dos tercios de la población japonesa se oponen a ellos por temor a que se conviertan en un evento “superpropagador” de la pandemia, las competiciones siguen adelante.

No sin polémica. Uno de los grandes auspiciadores del evento, la automotriz Toyota, anunció hace unos días que no utilizará avisos comerciales conectados con los Olímpicos de Tokio por la preocupación que existe en el país en relación con la pandemia.

Y algunos líderes empresariales en Japón como Takeshi Niinami, director ejecutivo de la empresa Suntory, declaró que los Juegos Olímpicos están perdiendo su valor comercial y que su firma decidió no ser parte de los patrocinadores por considerarlos “demasiado caros”.

Algo que ya habían advertido expertos del mundo financiero como Takahide Kiuchi, economista del Instituto de Investigación Nomura, quien escribió en un informe que “gran parte del beneficio económico esperado de los Juegos de Tokio desapareció en marzo, cuando se decidió prohibir a los espectadores extranjeros viajar a Japón”.

“Hubiera sido mejor no tenerlos”, declaró Suehiro Toru del banco de inversión Daiwa Securities, pese a los costos que habría supuesto suspenderlos.

La perspectiva comercial es sombría, aunque no solo por los estragos que ha causado la pandemia.

Un “mal negocio”

Desde hace años varios economistas han publicado investigaciones para demostrar que los Olímpicos son un “mal negocio” para la ciudad -y el país- que los alberga.

Los argumentos que más se repiten son que, en lugar de consumo, turismo y prestigio, el evento deja una millonaria deuda y obras de infraestructura que terminan convertidas en “elefantes blancos” completamente inútiles.

Negocio callejero en Tokio

Getty Images
Desde pequeños negocios hasta las grandes cadenas de hoteles han sufrido el impacto de unos Juegos sin público.

“Las pérdidas serán enormes”, le dice a BBC Mundo Robert Baade, profesor de Economía de la Universidad Lake Forest en Estados Unidos y expresidente de la Asociación Internacional de Economistas del Deporte.

Aunque es difícil poner en cifras la verdadera magnitud de las pérdidas económicas para Japón, porque los cálculos operan sobre la base de valores estimados en relación a lo que habrían sido las “ganancias” generadas por el evento en otras circunstancias, el economista dice que, de todos modos, es posible hacer una proyección.

Desde su perspectiva, las pérdidas pueden ser de unos US$15.000 millones.

Lo que se sabe a ciencia cierta es que se han esfumado unos US$800 millones por la venta de entradas. Pero el asunto se torna más complejo cuando hay que estimar cuánto ha perdido el sector turístico y todos los negocios asociados a él, además de otros sectores que confiaban en un renacer económico gracias a los Juegos.

Qué dice el gobierno

El evento se ha convertido en todo un desafío para la nación del sol naciente, que “cuando ganó esta oportunidad esperaba que le sirviera para demostrar su renacer tras la triple crisis de 2011 y su vuelta a la primera línea mundial, con un ojo puesto en Pekín, que acogerá los siguientes, los de invierno en 2022”, explica Tamara Gil, enviada especial de BBC Mundo a Tokio.

En medio de la vorágine, el gobierno de Japón ha salido a tratar de calmar las aguas.

El primer ministro Yoshihide Suga

Getty Images
El primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, declaró el estado de emergencia por la pandemia de covid-19.

El primer ministro Yoshihide Suga ha dicho que está seguro de que las medidas para mantener al público alejado del evento evitarán una escalada de la pandemia y que el país aún se beneficiará de una enorme audiencia televisiva mundial.

“Decidí que los Juegos Olímpicos pueden seguir adelante sin comprometer la seguridad del pueblo japonés”, dijo Suga en una entrevista.

“Lo más simple y lo más fácil es detenerlos”, agregó. Pero “el trabajo del gobierno es abordar los desafíos”.

Suga no está en una posición cómoda, considerando que su nivel de aprobación ha bajado y que enfrentará elecciones hacia fines de este año.

Por otro lado, la apuesta por convertirse en país sede del evento fue hecha hace casi una década por su predecesor, Shinzo Abe, un aliado político de Suga, que heredó este gran desafío.

El problema es que cada vez hay menos interés por parte de los gobiernos para albergar el evento, precisamente porque se han puesto en duda los beneficios que genera.

Los únicos interesados en responder al último llamado para organizar los Juegos posteriores a Tokio fueron Pekín y Almaty (Kazajastán). La apuesta la ganó China.

¿Qué tan costosos han resultado estos Olímpicos?

Como suele ocurrir con los Juegos Olímpicos, el presupuesto previsto para el evento terminó escalando más allá de las previsiones iniciales.

En 2013, el costo del evento fue calculado oficialmente en US$7.300 millones. A fines de 2019 subió a US$12.600 millones y más tarde a US$15.400 millones.

Posteriormente, la Junta Nacional de Auditoría de Japón informó que el costo final se acerca a los US$22.000 millones.

Y luego los medios locales Nikkei y Asahai hicieron sus propias investigaciones situando la cifra en US$28.000 millones.

El costo de los Juegos Olímpicos de Tokio. [ US$22.000 millones Costo estimado del evento según la Junta Nacional de Auditoría de Japón. ] [ US$7.300 millones Estimación oficial del costo del evento en 2013 ], Source: Fuente: BBC Mundo, Image:

A final de cuentas, sea cual sea el cálculo que se considere más preciso, no cabe duda de que las proyecciones iniciales quedaron ampliamente superadas, algo que ha sido una constante durante los últimos años.

“La historia muestra que los Juegos Olímpicos terminan generando pérdidas para los países que se convierten en sede”, explica Baade. “Lo que está ocurriendo en Japón venía desde mucho antes de la pandemia”.

Las firmas patrocinadoras japonesas que aportaron unos US$3.300 millones están preocupadas por la manera en que ha evolucionado esta saga.

Y las pérdidas, dicen expertos, podrían aumentar si finalmente los Juegos terminan siendo el “evento superpropagador” que algunos temen.

“Eso sería un desastre que se sumaría a las pérdidas actuales”, apunta Baade. “Crucemos los dedos para que eso no ocurra”.

¿Quién pierde más?

Según Victor Matheson, profesor de Economía de la Universidad de la Santa Cruz en Massachusetts, Estados Unidos, el costo -no oficial- de los Juegos Olímpicos podría haber llegado a los US$25.000 millones, incluso antes de los gastos adicionales que ha provocado la contención de la pandemia.

Como contraparte, los millonarios ingresos por concepto de entradas, patrocinadores o turismo para Japón, han caído dramáticamente, le dice Matheson a BBC Mundo.

Pero los que no han sufrido un gran impacto financiero, argumenta, son los organizadores del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Los ingresos del COI permanecen intactos mientras los juegos continúen siendo televisados”, señala.

“Todavía hay una oportunidad importante”

Varias de las más de 60 empresas que invirtieron en el evento han mostrado su preocupación por la rentabilidad de sus fondos.

“Esta no es una situación ideal”, reconoció Michael Payne, exjefe de marketing del Comité Olímpico Internacional en una entrevista.

El Estadio Internacional de Yokohama

Getty Images
El Estadio Internacional de Yokohama será la sede de la final del fútbol olímpico.

Sin embargo, su pronóstico aún mantiene un cierto nivel de esperanza.

Las empresas aún podrían quedar “gratamente sorprendidas por el potencial beneficio que dejará el legado de estos juegos tan difíciles”.

“Todavía hay una oportunidad importante”, agregó.

Una solución radical

Andrew Zimbalist, quien ha publicado tres libros sobre la economía de los Juegos Olímpicos, ha criticado los beneficios que deja el evento en las ciudades que lo albergan.

Y en el caso de Tokio, sostiene que el gobierno ha gastado unos US$35.000 millones, la cifra más alta que se ha puesto sobre la mesa.

GHF

Getty Images
Andrew Zimbalist propone que la misma ciudad sea sede de los Juegos cada dos años

Su postura es que las gigantescas inversiones en infraestructura que se hacen para acoger el evento -como construcción de estadios, villas olímpicas o renovación de las instalaciones existentes- suelen terminar beneficiando a las empresas constructoras, más que a la economía local.

En una entrevista con el diario The New York Times, Zimbalist propuso que si viviéramos en un mundo racional, “tendríamos la misma ciudad sede de los Juegos cada dos años”. No hay razón para reconstruir obras cada cuatro años, apuntó. “No tiene sentido para las ciudades”.

“Cuando se crearon los Juegos Olímpicos modernos en 1896, no teníamos telecomunicaciones internacionales ni viajes internacionales en aviones. Entonces, para que el mundo participara y disfrutara de los Juegos Olímpicos, tenía que moverse. Ya no tenemos que hacer eso”, propuso el investigador.

Una propuesta que hasta ahora no parece haber ganado adeptos, al menos en el debate público, pero que después de los Juegos de Tokio y con los efectos que ha causado la pandemia de covid-19 en el mundo, quizás podría comenzar a debatirse.


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