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Cuartoscuro Archivo

Se sustituyeron 27 candidaturas de políticos asesinados; es preocupante, reconoce el INE

Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, descartó que los homicidios de actores políticos hayan tenido el propósito de descarrilar el proceso electoral.
Cuartoscuro Archivo
Por Agustín Salgado
29 de junio, 2018
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Los niveles de violencia que se registraron contra los actores políticos durante esta campaña electoral es reflejo del contexto cotidiano que vive la sociedad mexicana y no hay elementos para asegurar que el más de centenar de asesinatos entre candidatos, funcionarios públicos, precandidatos y líderes políticos tuviera el propósito de descarrilar el proceso electoral, aseguró el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova.

En entrevista con Animal Político, Córdova informó que fueron 27 las sustituciones que se realizaron en el Registro Nacional de Candidatos debido al homicidio de los aspirantes.  Dicho registro se integra con fines de fiscalización.

“Tenemos un registro de 27 candidatos y precandidatos, candidatas y candidatos que han sido asesinados. Hay distintas cifras, hay unas que hablan de todos los políticos o de servidores públicos en funciones, pero la cifra que nosotros tenemos es a partir del Registro Nacional de Candidatos y son 27, uno de ellos fue el candidato de Piedras Negras (Fernado Purón) que era el único que contendía a un cargo federal, todos los demás han sido candidatos a regidurías, sindicaturas, presidencias municipales o diputaciones locales”.

Reconoció que sustituir a 27 candidatos es una cifra preocupante: “bastaría uno para que ameritara una condena enérgica por parte del Instituto. Cada vez que hemos tenido conocimiento de un episodio de esta naturaleza no solamente hemos condenado el hecho, hemos advertido, digámoslo así, que se trata de hechos que lastiman la democracia, la convivencia democrática y hemos exigido que las autoridades competentes aclaren los hechos y deslinden responsabilidades”.

Leer: Más de 100 asesinatos de políticos, en los que predomina la impunidad

Explicó que si bien Guerrero fue la entidad donde se registró el mayor número de asesinatos de actores políticos, estos ocurrieron en más de una decena de entidades federativas y que las víctimas fueron de diferentes partidos políticos, por lo que descartó que la violencia estuviera dirigida a un partido en específico.

“Un dato importante que hay que poner sobre la mesa es que estos aspirantes a una candidatura o bien ya candidatos pertenecían o habían postulados o competían por cargos de seis de les nueve partidos políticos nacionales, tampoco hay un partido que podamos decir sea destinario de los actos de violencia”.

La violencia no excluyó a los trabajadores del INE. Al respecto Córdova aseguró que el móvil en los casos donde asaltaron o fallecieron los empleados del Instituto, no fue por el trabajo que desempeñaban.

“Hemos tenido funcionarios que han sido asaltados, que han padecido robos, incluso tres de ellos lamentablemente fallecieron, fueron asesinados, pero no por su función electoral, sino más bien por cuestiones que tienen que ver con la lamentable circunstancia que se vive en el país”.

Sobre la advertencia que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el riesgo que enfrentaron los actores políticos indicó: “Tomamos nota de esas preocupaciones y compartimos esas preocupaciones. Nosotros no tenemos, digamos, algún tipo de mecanismo ni para evitar, ni para combatir la inseguridad, ni la criminalidad organizada, ni las circunstancias de violencia. Lo que hemos hecho ha sido tener una comunicación muy fluida con las autoridades del Estado que sí son responsables”.

Córdova dijo que la democracia supone la negación de la violencia y en ese sentido confió que la jornada electoral sea una manera de decir no a la violencia.

“Hagamos de la elección, de nuestro voto, una manera de refrendar nuestra vocación democrática y digamos no a la violencia. Ya ocurrió una vez en nuestra historia, en 1994, aunque se trataba de una elección con una violencia distinta a la que hoy padecemos, muchos interpretaron que aquella, que fue la elección con más alta participación ciudadana, fue la manera en que  los ciudadanos dijimos sí a la democracia y no a la violencia. Tenemos la oportunidad que aquello vuelva a ocurrir”.

Por último confió que la jornada del próximo domingo se convierta en una fiesta democrática.

“La mesa esta puesta para que el primero de julio, las y los mexicanos votemos en libertad. Es un momento en que las y los ciudadanos tenemos que creernos que quien decide quien nos gobierna somos nosotros mismos y que el voto tiene que ejercerse con absoluta conciencia, con autonomía y libertad. Esto es, sin que nadie, absolutamente nadie coaccione de ninguna manera nuestro voto. El INE garantiza su secrecía que es la condición para que el voto se ejerza de manera libre. Apropiémonos de esta elección. Si los ciudadanos lo hacemos, y estoy convencido que así será, la jornada del domingo va a ser una fiesta democrática”.

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G. D. Olmo

Cómo es la vida en la Colonia Tovar, el enclave alemán de Venezuela que resiste a la escasez y la inseguridad

Los habitantes de la Colonia Tovar, un hermoso pueblo fundado en el siglo XIX por colonos alemanes en lo alto de una montaña junto al mar Caribe, viven lejos de la escasez y la inseguridad frecuentes en otros lugares del país.
G. D. Olmo
28 de junio, 2019
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“Vivir aquí es una bendición”, proclama con la más ancha de sus sonrisas José Rivera.

En esta fresca mañana de sábado ha montado en la plaza central del pueblo su bien surtido puesto de frutas.

Frambuesas, duraznos, aguacates, moras… José tiene de todo.

Su puesto despliega más colores que la paleta de un pintor expresionista. Por eso atrae cada fin de semana a los turistas que visitan la Colonia Tovar, a pocos kilómetros de Caracas, en lo alto de un montaña.

Este agricultor de 50 años se dice un privilegiado en la Venezuela de la crisis. Heredó una finca que explota junto al resto de su familia: “Toda la vida nos ha ido bien”, dice.

Relatos como este no abundan en la Venezuela actual.

Pero este lugar no es solo venezolano; es también alemán.

Sí, han leído bien; la Colonia Tovar es alemana.

Paseando por sus calles, repletas de cervecerías de estilo bávaro y restaurantes que sirven una amplia variedad de salchichas con repollo agrio, o contemplando su iglesia principal, dedicada a un santo católico que murió mucho antes de que los europeos tuvieran noticia de la existencia de América, cuesta imaginar que el Caribe queda a poco más de 30 kilómetros.

También el blanco caserío con gruesas vigas de madera que salpica su verde y montañoso paisaje recuerda más a la Selva Negra alemana o a los Alpes italianos que a nada que uno pudiera asociar a la tropical Venezuela.

¿Cómo surgió y sobrevivió esta “Alemania del Caribe”?

Colonia Tovar.
G. D. Olmo

En el mercadillo de los fines de semana los turistas pueden adquirir la fruta que se cultiva en los alrededores, conocida por su gran calidad.

El viejo Ciro Enrique Breidenbach es su cronista y conoce la historia mejor que nadie.

“Hacia 1840, durante el gobierno de José Antonio Páez, había una gran emigración del campo a la ciudad y la producción agrícola de Venezuela estaba cayendo, así que se encargó al militar y geógrafo italiano Agostino Codazzi un plan para atraer colonos alemanes que trabajaran los campos”, cuenta, mientras muestra con delicadeza de entomólogo el original del primer contrato de asentamiento suscrito con uno de estos colonos.

Martín Tovar Ponte, uno de los próceres de la independencia, aportó las tierras a unos 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar en las que hoy se asienta la colonia, agraciada por un clima benigno y un suelo fértil que son una de las razones por las que aquí no se da la escasez de alimentos que aqueja a otros lugares del país.

Dos años después, un grupo de 60 familias de la aldea de Endingen, en el actual estado alemán de Baden-Wurtemberg, en apuros tras una época de malas cosechas, aceptaban la oferta de Codazzi e iniciaban una travesía por el Atlántico que les llevaría a las tierras de Tovar.

Nacía así este sitio tan peculiar.

“Codazzi quería mantener a los alemanes aislados de la población local porque temía que el contacto con los venezolanos arruinaría su carácter trabajador”, relata el cronista.

Él mismo, descendiente de alemanes, es un ejemplo vivo de que no lo logró.

Con el tiempo, colonos y autóctonos fueron emparejándose, dando lugar a un excepcional mestizaje germano-venezolano que perdura en la actualidad.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
El cronista de la ciudad muestra un documento con los nombres de los primeros colonos del lugar.

Alemanes en Venezuela

Mariel Rivero, camarera en uno de los mesones típicos de la localidad, está casada con un ciudadano alemán y sus dos hijas tienen el pasaporte de ese país europeo.

“Es muy agradable vivir aquí; la colonia me lo ha dado todo”, cuenta.

Cabellos rubios y ojos azules como los suyos, poco frecuentes en el Caribe, abundan aquí.

Son parte de un legado que los más concienciados de los colonieros, como se conoce a los habitantes de la colonia, tratan de conservar.

Es el caso de Carlos y Tulio Misle, padre e hijo involucrados ambos en proyectos vinculados al origen alemán de la comunidad.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Mariel Rivero se siente agradecida y sus hijas tienen la nacionalidad alemana.

Tulio viajó a Alemania para formarse y regresó para montar una empresa de producción de vinos y cerveza artesanal que ahora intenta expandir pese al contexto económico adverso en el país.

“Producir aquí una bebida tradicional de la Colonia es un orgullo”, afirma, mientras atiende a los clientes de su negocio.

Carlos, su padre, está empeñado en salvar el alemán coloniero, el habla local resultado de la fusión del español con el alemánico, un raro dialecto del alemán que trajeron consigo los primeros colonos.

“Un grupo de personas comprometidas con el rescate de nuestro acervo cultural llevamos dos años dedicadas a escribir la gramática del alemán coloniero”, cuenta.

Alarmados por un estudio en el que comprobaron que cada vez quedan menos hablantes, se decidieron a “unificar el dialecto para que no se pierda” y han producido un manual para que el curso que viene los más pequeños comiencen a estudiarlo en algunas escuelas del municipio.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Muchos de los muertos que descansan en este cementerio son de orígenes alemanes.

Uno de los factores que lo han ido arrinconando ha sido el turismo

Pero es también una de las fuentes de riqueza de la Colonia.

Lo sabe bien Ankeith Bracamonte, que hace unos años decidió dejar su puesto de empleado público para fundar una agencia de viajes junto a dos socios.

“El principal atractivo es la gastronomía, que cada fin de semana trae a visitantes, sobre todo de Caracas, pero también de Maracay y Valencia”, indica, refiriéndose a las principales ciudades de Venezuela.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
La gastronomía alemana es uno de los reclamos turísticos de la Colonia Tovar.

La estampa habitual cualquier fin de semana aquí es muy distinta de las colas, protestas o mercados desabastecidos que suelen proyectar los informativos internacionales cuando hablan de Venezuela..

Entre los que se divierten este fin de semana están Armando Nazerdine y sus dos primos. Hijo de inmigrantes libaneses que se instalaron en Venezuela en la década de 1980 huyendo de la guerra en su país, ahora vive en la Isla Margarita, se siente un venezolano más y da gracias por lugares como este.

“Venezuela es tierra de paz y armonía” cuenta, mientras se balancea en el remolque del vehículo rústico que los pasea a él y a otros visitantes por los alrededores de la Colonia.

A bordo va también Dugleilis Sibad, empleada del Estado que ha venido con una amiga desde Valencia a disfrutar del día.

Acaba de degustar una muestra del chocolate elaborado con el cacao criollo, la variedad local, y está de mejor humor incluso que cuando llegó.

“Todo esto es muy bonito. El clima es muy agradable y hay una gran variedad de frutas, verduras y artesanía”, comenta.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
La Iglesia que preside la localidad está dedicada a San Martín de Tours, un santo católico europeo.

Una zona “segura” en Venezuela

El turismo es también una de las claves que explican que, según sus habitantes, la Colonia siga siendo un lugar relativamente seguro pese a ubicarse en el estado Aragua, considerado uno de los más violentos y peligrosos de Venezuela.

Reinaldo, el conductor que pasea a Dugleilis y a Armando, explica por qué: “El asunto de la inseguridad está controlado aquí; quienes trabajamos en el turismo hacemos de patrullas civiles y reaccionamos en cuanto hay algo sospechoso porque no nos interesa que la Colonia Tovar pierda su buena fama”.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Reinaldo se gana la vida paseando turistas por los alrededores. “Quienes vivimos del turismo velamos por la seguridad”, afirma.

¿Y qué hay de los apagones, la otra lacra que ha hecho insoportable el día a día de muchos venezolanos?

La Colonia también tiene suerte en esto. Al ubicarse en la misma línea que da servicio a Caracas, cuyo suministro prioriza el gobierno, los cortes de electricidad son muy raros aquí.

Y sin embargo, los colonieros no son totalmente inmunes a la crisis.

Inge Hubrig regenta una charcutería que presume de que su fundador, su difunto esposo, elaboró en 1993 la salchicha más grande del mundo.

Vive “tranquilamente” aquí desde hace 39 años, pero ahora ha empezado a ver algo nuevo para ella. “A veces llega gente pobre pidiendo salchichas; yo se las regalo, claro”.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Inge cuenta que ahora hay gente que se acerca a su negocio a pedir que les regalen comida.

Sentado en el comedor de un coqueto hotel que antes tenía menos habitaciones libres, Esteban Bocaranda, alcalde del municipio Tovar, el que engloba a la colonia, confirma los nubarrones en el horizonte.

“La Colonia permanece viva porque es un centro turístico nacional y, aunque no tenemos manera de medirlo científicamente, hemos notado que llegan menos turistas y algunos negocios han cerrado”, dice.

“También se han ido muchos muchachos y ahora los tenemos regados por toda América”.

El alcalde mira el cielo plomizo a través del amplio ventanal antes de responder a mi última pregunta: “Mire, aquí intentamos permanecer ajenos a lo que pasa en el resto del país”.


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