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Archivo Cuartoscuro

Con 2,890 homicidios, mayo de 2018 es el mes más violento del que se tenga registro en México

El país acumuló más de 13 mil homicidios en los primeros cinco meses de 2018. En 3 años los homicidios en la CDMX subieron 53% y en Guanajuato más de 205%.
Archivo Cuartoscuro
20 de junio, 2018
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En mayo pasado 2 mil 890 personas fueron asesinadas en México. En promedio, se cometieron 93 homicidios diarios, casi cuatro víctimas por hora. Es la cifra más alta de la que haya registro oficial en nuestro país.

Con ello, la cantidad de personas asesinadas en los cinco primeros meses de 2018 asciende a 13 mil 298 víctimas. Es otro récord de violencia y un repunte, en apenas tres años, de más del 75% en la tasa de homicidios en México.

Los datos oficiales de incidencia delictiva actualizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que en mayo los estados reportaron, en total, 2 mil 890 víctimas de homicidio doloso. Por estos casos se iniciaron 2 mil 530 carpetas de investigación.

Estos números ubican a mayo como el mes con más homicidios desde 1998 (fecha más antigua de la que hay datos) desplazando a marzo pasado en el que se habían registrado dos mil 746 casos. Además, de abril a mayo de 2018, el promedio diario de homicidios creció de 90.7 casos a 93.2 asesinatos.

Los números reflejan una tendencia al alza en los homicidios que no ha podido detenerse sino que, al contrario, se ha pronunciado.

Mientras que de enero a mayo del año 2015 México registró 7 mil 170 víctimas de homicidio doloso, para el mismo periodo de 2016 fueron 8 mil 365, y en 2017 el registro fue de 10 mil 991. Las 13 mil 298 víctimas enero a mayo de este año significan que, en este periodo de apenas tres años, el total de víctimas de homicidio está cerca de duplicarse.

La tasa promedio nacional de homicidios de enero a mayo de este año asciende a 9.17 casos por cien mil habitantes, 75 por ciento superior a la tasa registrada en 2015 que era de 5.25 casos.

Los estados más violentos en lo que va de 2018 son Colima con  33.17 casos por cien mil habitantes (casi 4 veces más que el promedio nacional); Baja California con 29.47 casos por cien mil habitantes; Guerrero con 26.65 homicidios; Chihuahua con 17.16 casos y Guanajuato con una tasa de 16.88 casos.

Entre las entidades en las que han repuntado los asesinato en 2018 destaca el caso de Guanajuato que de enero a mayo acumula ya 1 mil 302  homicidios, cifra que equivale a un disparo de los asesinatos superior al 200 por ciento en un lapso de solo un año. En 2017 en este mismo periodo iban 575 homicidios en dicha entidad

El deterioro de la seguridad en Guanajuato se ha acelerado según lo muestran las cifras de violencia. En los primeros cinco meses de 2015 en dicho estado 351 víctimas de homicidio; para 2016 fueron 399; en 2017 crecieron a 575; y este año se han disparado a 1 mil 302. En un periodo de tres años la tasa de asesinatos en esa entidad se disparó de 5.5 a 16.8 casos por cien mil habitantes.

Otra entidad con un incremento notorio de la violencia es la capital del país. Ciudad de México ha pasado de contabilizar 341 víctimas de homicidio de enero a mayo de 2015 a 550 víctimas en el mismo periodo de este año. Esto representa que la tasa de homicidios entre ambos periodos pasó de 3.6 casos por cien mil habitantes a 5.5  casos, un alza del 53 por ciento.

Y los feminicidios también aumentan

En mayo, de acuerdo con el reporte oficial, se registraron 58 víctimas del delito de feminicidio en México. Con esto la cifra de feminicidios acumulados en 2018 asciende a 328 víctimas, lo que equivale a un incremento del 13% en comparación con el año pasado.

Los feminicidios también tienen una tendencia al alza. En los primeros cinco meses de 2015 se registraron 153 víctimas, mientras que en 2016 fueron 272 casos y para 2017 la cifra volvió a crecer a 288. Los 328 feminicidios de 218 representan un alza superior al cien por ciento en este periodo de tres años.

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"Soy perezosa y estoy orgullosa de ello": la mujer que asegura que la pereza no es mala

Lucy Gransbury ha aprendido a llevar su vida por la ley del mínimo esfuerzo.Para ella eso es un reconocimiento a su eficiencia al resolver problemas y hacer tareas, y que sabe administrar su energía.
4 de noviembre, 2019
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Lucy Gransbury confiesa que es una “persona perezosa” y se siente “orgullosa” de ello.

“No nos gusta causar drama porque no queremos molestarnos en lidiar con eso”, dice Lucy al hablar de sí misma y de otras personas perezosas que conoce.

¿Te suena familiar?

Bueno, si tú eres propenso a la pereza -la aversión o indisposición a esforzarse- te puedes sentir culpable por tu comportamiento.

Pero tal vez deberías pensarlo dos veces.

Gransbury, quien trabaja como actriz en Melbourne, Australia, argumenta que ser perezosa no es tan malo como se piensa y las investigaciones en la materia la respaldan.

Lucy Gransbury

BBC
Gransbury es actriz de profesión en Melbourne, Australia.

“La gente perezosa merece más crédito. Encontramos el camino más eficiente al objetivo, y no vamos a perder el tiempo tomando el camino complicado”, dice Gransbury.

Reconoce que la pereza se ve sobre todo como un comportamiento negativo, pero ella sostiene que el ser perezoso debe ser visto como un atributo positivo.

Hace a las personas mejores en priorizar las tareas, más eficientes con su energía, y ayuda a encontrar la manera más rápida de hacer un trabajo de una sola vez.

Pereza o atajos

Al observar algunos atajos que toma Lucy para enfrentar las tareas cotidianas que son aburridas, se puede juzgar si es pereza o eficiencia.

Uno es limpiar la ducha mientras todavía la está usando; planchar solo con el aire cuando se está secando la ropa; hacer la cama mientras se encuentra todavía en ella haciendo una serie de movimientos de estrellas de mar o patadas hasta que todas las sábanas caen en su lugar… o saber exactamente qué toma corriente es la adecuado para enchufar la aspiradora para evitar perder tiempo.

Gransbury en su sofá

BBC
Gransbury ha ideado varias estrategias para realizar tareas cotidianas que no son estimulantes.

¿Madre de la invención?

Gransbury asegura que muchos grandes inventos fueron motivados por la pereza.

“La rueda fue algo grande. La inventaron debido a que era demasiado difícil arrastrar cosas por todas partes… Las invenciones son en realidad un método de conveniencia. Como el teléfono, pues tomaba demasiado tiempo caminar hasta la casa del vecino y saludar”, dice.

Y no está sola en este razonamiento.

El fundador de Microsoft, Bill Gates, es a menudo citado por decir que él contrataría a una persona perezosa para hacer un trabajo duro, ya que esa persona encontraría la manera más fácil de hacerlo.

La pereza hace trabajar al cerebro

Una investigación del profesor Masud Husain en la Universidad de Oxford (Reino Unido) sugiere que ser perezoso podría hacer que el cerebro trabaje más, lo cual respalda la teoría de Lucy.

Dos mujeres en una oficina

Getty Images
La pereza ha sido calificada por generaciones como algo muy negativo.

Husain diseñó un experimento para ver las diferencias que podría haber entre los cerebros de las personas perezosas y las que no lo son.

Varias personas fueron puestos a prueba después de ser clasificados en categorías: motivados, apáticos y un punto medio.

“Les pedimos que hicieran una prueba que les hacía decidir si vale la pena un esfuerzo físico por una recompensa en concreto”, explica.

Quizás no fue una sorpresa que el grupo perezoso fuera menos propenso a esforzarse para obtener una recompensa, pero cuando los escáneres cerebrales revelaron por qué, los científicos se sorprendieron.

“Los cerebros de las personas apáticas eran diferentes de los que estaban más motivados, no en términos de estructura, sino en términos del nivel de actividad que esos cerebros mostraban cuando tomaban estas decisiones”, explica Husain, profesor de Neurociencia Cognitiva en Oxford.

“Sorprendentemente, encontramos que los cerebros de las personas apáticas eran en realidad más activos en esas circunstancias que los cerebros de las personas motivadas”, continúa.

Un hombre viendo televisión

Getty Images
Sorprendentemente, las personas perezosas tienen cerebros más activos, que queman más energía.

“Era como si les fuera más difícil tomar esa decisión. Y había un costo más alto para sus cerebros en términos de tratar de determinar si valía la pena o no”, añade.

El profesor explica que eso representa “un trabajo mucho más difícil” que el realizado por el cerebro de las personas que están más motivadas.

“Por supuesto, la actividad cerebral tiene un costo. Quemas combustible, quemas azúcar en el cerebro para tomar estas decisiones: cuando tus neuronas están activas, están consumiendo combustible”.

Entonces, si los cerebros de las personas perezosas queman más energía mientras están ocupados decidiendo lo que van a hacer, ¿por qué la pereza se considera un comportamiento negativo?

Adoctrinamiento

Catherine Carr, de la BBC, analizó por qué la sociedad en su conjunto desprecia la pereza en el programa de radio del Servicio Mundial de la BBC “The Why Factor“.

En un campamento militar de entrenamiento físico en Cambridge, en Reino Unido, una mujer que asistía a la clase de acondicionamiento físico le dijo a Catherine que acostumbraba a hacer flexiones en un parque frío, en lugar de pasar una mañana perezosa en la cama, porque “le encanta y es un buen comienzo de su día”.

Una mujer le grita a otra

Getty Images
El no hacer nada es criticado como parte de un adoctrinamiento cultural, según los defensores de la pereza.

Pero, ¿por qué se percibe esto como algo positivo, y no quedarse en casa?

Un hombre le dijo a Catherine que es lo que te enseñan a creer desde la infancia.

“Es moralmente incorrecto. Me han adoctrinado para creer que tienes que estar haciendo algo, constantemente. Creo que mis padres y la sociedad me lo impusieron. Deberías estar constantemente haciendo cosas, logrando cosas”, manifiesta.

Otra mujer de la clase estuvo de acuerdo.

“La perspectiva de la sociedad es que la pereza es algo malo. La verdad es que, cuando era niña, nunca se nos permitía recostarnos porque eso se consideraba malo. Mis padres siempre nos despertaban temprano en la mañana y los fines de semana porque teníamos que ‘levantarnos y hacer cosas'”.

“Pereza criminal”

Anastasia Burge, quien enseña e investiga filosofía en la Universidad de Cambridge, reconoce que esta actitud ha sido tan fuerte en el pasado que incluso las personas han sido severamente castigadas por tener flojera.

“En la antigua Unión Soviética procesaban a las personas por lo que llamaron parasitismo social, que en realidad era una especie de pereza criminal”.

Una mujer y una niña meditando

Getty Images
Tomarse un tiempo para disfrutarlo en sí mismo es parte del cuidado mental.

“El poeta Joseph Brodsky -que llegó a ser premio Nobel tras dejar la URSS- fue cuestionado en un juicio: ‘¿Qué haces? ¿Cuál es tu trabajo? ¿Cuál es tu profesión?'”, cuenta Burge.

“Él respondió ‘Soy poeta’. Eso fue completamente incomprensible para los jueces, por lo que terminó siendo enviado a hacer trabajos forzados y forzado a exiliarse de la Unión Soviética para que se fuera a un lugar donde hubiera espacio para la poesía”.

Se trata de la salud mental

Son exactamente estas actitudes las que para Gransbury forman parte de una mentalidad del pasado y son un peligro para la salud mental.

“Creo que desconectarse y tener tiempo de inactividad es una gran parte de dejar que tu cerebro se apague, que tu cuerpo se apague; lo que significa realizar una siesta o acostarse en el sofá”, dice.

“Nuestra generación realmente incorpora estos momentos de cuidarse a uno mismo y preocuparse de la salud mental de cada uno, lo que para, algunas personas, puede significar ser perezoso por un corto periodo de tiempo”.

Lucy Gransbury

BBC
Gransbury no solo no se disculpa por ser lo que muchos consideran “perezosa”, sino que alienta a otros a seguir su ejemplo.

“Creo que es más probable que nuestra generación lo acepte y hable de ello que quizás las generaciones anteriores, para las que lo que se compensaba realmente era trabajar duro. Nuestra generación se está cuidando a sí misma”, opina.

En estos días, dice, se trabaja duro y no se cosechan el tipo de recompensas que solía haber.

“No podemos pagar nuestras hipotecas incluso después de trabajar durante 60 años”.

Gransbury no solo no se disculpa por ser lo que muchos consideran “perezosa”, sino que alienta a otros de su generación a seguir su ejemplo.

“Nos estamos moviendo más hacia reflexionar qué tipo de estilo de vida podemos mantener y somos capaces de hacerlo el resto de nuestra vida. Y eso incluye cuidar de uno mismo y ser conscientes de nuestro cuerpos y nuestra mentes, y eso incluye tomarse un descanso”.

Este texto es una adaptación del programa de radio del Servicio Mundial de la BBC The Why Factor.


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