Verificado.mx: Los datos de educación, ciencia y tecnología que utilizaron los candidatos en el último debate presidencial
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Verificado.mx: Los datos de educación, ciencia y tecnología que utilizaron los candidatos en el último debate presidencial

¿Se destina o no el 1% del PIB a ciencia?, ¿se capacita a maestros?, ¿hay suficientes becas para investigadores? Verificado 2018 revisó los dichos de los candidatos.
Por Verificado 2018
13 de junio, 2018
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Ricardo Anaya

Frase: “En este gobierno, la SEP gastó más dinero en publicidad, mil 963 millones de pesos, de lo que se gastó en la capacitación de maestros”.

Calificación: Verdadero

La Secretaría de Educación Pública gastó mil 963 millones de pesos en Comunicación Social en 2017, una cifra dos mil 680% superior a la autorizada por el Congreso para este rubro.

En contraste, en el Programa para el Desarrollo Profesional Docente sólo invirtió 949 millones de pesos, lo que significó un subejercicio del 42% al monto aprobado en el Congreso, que fue de mil 654 millones de pesos.

En este sexenio se han capacitado a poco más de 626 mil maestros, aun cuando ha habido un subejercicio en el Presupuesto. En 2016, igual que ocurrió en el año siguiente, se ejercieron mil 25 millones de pesos cuando el presupuesto asignado era de dos mil 822 millones.

José Antonio Meade

Frase: Tenemos universidades como la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 15 años y después de 10 mil millones de pesos sólo han titulado a 1,450 estudiantes.

Calificación: Casi verdadero

Estos datos imprecisos ya habían sido analizados por Verificado 2018.

En realidad hasta abril del 2018, había 1,686 titulados en licenciatura y posgrado.

Aun así, habría que insistir que esta Universidad tiene promedios de titulación considerablemente más bajos que otras universidades públicas. En la Universidad Autónoma Metropolitana se titularon 16.88%, en el Instituto Politécnico Nacional el 24.79% y en una UNAM el 35.09%, según datos de ANUIES.

Al respecto de los 10 mil millones de pesos, Meade dio información errónea, aunque únicamente por 10%.

Según los Presupuestos de Egresos del Entonces Distrito Federal entre 2002 —año en que la UACM entró en funcionamiento— y el 2015, esta universidad recibió ocho mil 978 millones de pesos.

Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez Calderón

Frase de AMLO: “No se cumple con la ley que establece que debe destinarse el uno por ciento del Producto Interno Bruto para ciencia y tecnología y se destina la mitad”.

Frase de Rodríguez Calderón: “Crecer del 0.5 del PIB al 1.2 para igualarnos en principio a España y luego seguir con Corea y luego con Alemania”.

Calificación: Verdadero

Entre 2009 y 2016, el presupuesto a ciencia y tecnología no ha rebasado el 0.55% del PIB, de acuerdo con el Informe general del estado de la ciencia, la tecnología y la innovación de 2016 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

El artículo 9 bis de la Ley de Ciencia y Tecnología establece que el “monto anual que el Estado Federación, entidades federativas y municipios destinen a las actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico deberá ser tal que el gasto nacional en este rubro no podrá ser menor al uno por ciento del Producto Interno Bruto del país”.

Sin embargo, en 2009 fue 0.52%; en 2010, 0.54%; en 2011, 0.51%; en 2012, 0.49%; en 2013, 0.50%; en 2014, 0.54%; en 2015, 0.53% y en 2016, 0.50%, de acuerdo con el informe del Conacyt.

Rodríguez Calderón dijo que había que alcanzar los porcentajes de países como España, Corea y Alemania. Los datos más recientes del Banco Mundial establecen que en el 2015,en  Alemania  se destinó el 2.88% del PIB a ciencia y tecnología, en Corea del Sur el 4.23% y España el 1.22%.

José Antonio Meade

Frase: “La siguiente administración está obligada constitucionalmente a terminar ese grado (media superior), y hoy tenemos una cobertura del 85%, por lo que no estamos lejos”.

Calificación: Engañoso

José Antonio Meade afirmó que la cobertura en educación media superior llegó a 85% en este sexenio. En realidad, la cifra exacta es del 82%, una diferencia menor.

Sin embargo, ese porcentaje corresponde a la tasa bruta y el propio Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) considera más preciso utilizar la tasa neta: “Con el objetivo de contar con una mejor medida de la atención educativa a la población por nivel educativo, el INEE propuso, desde su creación, la tasa neta de cobertura como alternativa a la tasa bruta de cobertura”, explica en nota metodológica.

La tasa bruta presenta “problemas conceptuales y técnicos serios”, explica Patricio Solís, investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México, ya que mide el número total de quienes asisten a este nivel (sin importar la edad) y, por lo tanto, sobreestima el porcentaje de acceso.

Solís —a tono con lo que indica el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación— sugiere que se utilice la tasa neta para tener una medición más exacta.

La tasa neta mide el número de estudiantes, pero sólo entre los jóvenes de 15 a 17 años, la edad “típica” para cursar la Educación Media Superior (EMS). La tasa neta resulta un mejor indicador, pues mide la cobertura oportuna y la posibilidad de que los estudiantes continúen posteriormente en el sistema (en la educación superior) en las edades idóneas.

Al emplear la tasa neta, resulta que en 2016, sólo 57% de los jóvenes entre 15 y 17 años se matricularon en la EMS.

Ricardo Anaya Cortés

Frase: “Hay 30% de la población mexicana que aún no tiene acceso a estas tecnologías (celulares e internet)”.

Calificación: Verdadero

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2017, 72.2% de la población de seis años o más utiliza teléfono celular; y 63.9% de la población cuenta con acceso a internet. Estas categorías crecieron 4.4 y 3.9 puntos porcentuales respectivamente, respecto a los datos registrados en 2016.

Estas cifras equivalen a 27.8% de los mexicanos que no poseen un smartphone y 36.1% de la población sin acceso a internet, datos que se acercan a la cifra mencionada por Anaya.

En contraste, la brecha digital en los hogares mexicanos  es de 49.1%, es decir, la mitad de las familias mexicanas no cuentan con internet en sus hogares.

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El desertor homosexual que escapó de Corea del Norte (y de su matrimonio) y encontró el amor a los 62 años

Jang Yeong-jin huyó de Corea del Norte escapando de un matrimonio sin amor. Ahora se ha prometido con su novio.
22 de marzo, 2021
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Jang

Oh Hwan
A los 62 años, Jang ha encontrado el amor y se va a casar con su novio estadounidense.

La singular historia del único desertor abiertamente homosexual de Corea del Norte fue cubierta por la prensa internacional cuando publicó su autobiografía. Ahora, 25 años después de huir de su país, cuenta a la BBC sus planes para casarse con su novio estadounidense.

Jang Yeong-jin nunca le habían parecido atractivas a las mujeres. Pero no fue hasta la noche de bodas, a los 27 años, que esto le hizo su vida más difícil.

Jang se sintió intensamente incómodo. “No podía poner un dedo sobre mi esposa“, recuerda.

Aunque la pareja finalmente consumó su matrimonio, el sexo era poco habitual.

Cuatro años después, su esposa seguía sin quedar embarazada, y uno de los hermanos de Jang comenzó a averiguar. Jang admitió que jamás se había sentido atraído por una mujer, y su hermano lo mandó rápido al doctor.

“Fui a muchos hospitales en Corea del Norte porque pensé que tenía algún problema“.

Nunca se le ocurrió a Jang, o su familia, que podía haber otra razón por su falta de interés hacia su esposa.

Pruebas médicas

“La homosexualidad no es un concepto en Corea del Norte”, dice.

Si se ve a alguien correr a saludar a un amigo del mismo sexo, se asume que son buenos amigos. De hecho, con frecuencia se ve a adultos del mismo género agarrados de la mano en la calle, explica.

“Corea del Norte es una sociedad totalitaria. Tenemos mucha vida comunitaria, así que es normal para nosotros”.

Echando la vista atrás, Jang piensa que no era el único incomprendido.

Cuando ingresó en el hospital durante un mes para hacer pruebas médicas, conoció a otros pacientes.

“Descubrí que muchos habían tenido una experiencia similar: hombres que no podían sentir nada hacia una mujer”.

Pero explorar lo que realmente sentían era casi imposible.

“En Corea del Norte, si un hombre dice que no le gusta una mujer, la gente piensa que está enfermo”.

Un hombre con el que Jang había servido en el ejército lo visitó varias veces después de ser dado de alta. Le confió que su noche de bodas también había sido un desastre y que ni siquiera podía tomar de la mano a su esposa.

“Creo que era alguien como yo”, reflexiona Jang.

Park Jeong-Won, profesor de leyes en la Universidad Kookmin en Seúl, Corea del Sur, no tiene conocimiento sobre alguna ley explícita en Corea del Norte contra las relaciones homosexuales.

Pero agrega que las leyes del estado contra las relaciones extramaritales y la violación de las costumbres sociales probablemente serían utilizadas para enjuiciar cualquier acto sexual gay.

Jang

Oh Hwan
El caso de Jang se conoció abiertamente cuando publicó su biografía hace 25 años.

Otro académica en Seúl, Kim Seok-hyang, ha entrevistado docenas de desertores sobre esto, y dice que ninguno había escuchado jamás hablar sobre el concepto de homosexualidad.

“Cuando les preguntaba sobre homosexualidad, les costaba entender. Así que tenía que explicarlo a cada persona”, dice Kim, profesora de estudios norcoreanos en la Universidad de Mujeres Ewha.

Todos los desertores le confesaron que si alguien les descubría explorando relaciones con alguien del mismo sexo, serían condenados al ostracismo, incluso posiblemente ejecutados.

Jang fue dado de alta con un historial médico limpio. Todas las pruebas médicas solicitadas por su hermano mostraron que no tenía nada malo.

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BBC

La decisión de marcharse

Por otro lado, la esposa de Jang seguía siendo infeliz.

“Pensaba: ‘Debería dejar marchar a esta persona. Deberíamos encontrar una forma de ser felices'”, cuenta el desertor.

Jang solicitó el divorcio. Sin embargo, este proceso no es fácil en Corea del Norte. Se requiere el permiso de un tribunal, y estos priorizan la unidad familiar, dice el profesor de leyes Park Jeong-Won.

Solo autorizan una separación si el matrimonio es visto como una amenaza a la ideología del país, explica.

Fue entonces cuando Jang se dio cuenta que solo le quedaba la opción de huir, de abandonar Corea del Norte. Esto anularía automáticamente su matrimonio y permitiría volver a casarse a su mujer.

Pero el catalizador de su decisión fue una visita del mejor amigo de Jang, un hombre llamado Seoncheol.

Habían crecido juntos en el pueblo norteño de Chongjin. Eran muy cercanos, y dormían en la misma cama cuando uno se quedaba en casa del otro durante la infancia.

Pero cuando crecieron, los sentimientos de Jang por Seoncheol se intensificaron.

“Realmente Seoncheol me gustaba mucho. Todavía sueño con él”.

A veces Seoncheol le visitaba para cenar y, una noche, preocupado por lo tarde que se había hecho, Jang persuadió a Seocheol para que se quedara a dormir.

Unas horas más tarde, Jang se encontró saliendo de su propia cama y acercándose a Seoncheol. Estaba devastado cuando su amigo dormido ni siquiera se movió.

“No sé exactamente qué quería de él, tal vez solo que me abrazara fuerte”, dice Jang.

Aquel momento le hizo sentir que su vida en Corea del Norte había llegado a su fin.

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BBC

La fuga

Jang llegó a Corea del Sur en abril de 1997 arrastrándose por la zona desmilitarizada (DMZ) llena de minas que divide las dos naciones, después de que su ruta inicial le dejara varado en China.

Cruzar la DMZ es tan arriesgado e infrecuente que su fuga fue noticia en el sur.

Zona desmilitarizada en Corea del Norte.

Getty Images
Jang escapó a través de las verjas fortificadas de la zona desmilitarizada llena de minas que divide las dos Coreas.

Las dinámicas en Seúl eran muy distintas a las de Corea del Norte, pero incluso aquí el caso de Jang desconcertó a los funcionarios surcoreanos.

Todos los desertores de Corea del Norte se someten a varias semanas de interrogatorios obligados del Servicio de Inteligencia de Corea del Sur (NIS) para comprobar que no son espías.

Jang fue interrogado durante más de cinco meses porque se resistía a explicar la verdadera razón por la que desertó.

Cuando finalmente admitió que simplemente no se sentía atraído por su esposa, se le permitió quedarse, pero una vez más fue enviado al médico.

“Los funcionarios del NIS me dijeron que debía haber alguna razón por la que no me gustaban las mujeres”.

En aquel tiempo, incluso en el sur había poca conciencia sobre las distintas orientaciones sexuales. Varios doctores le recomendaron buscar ayuda psicológica, pero ignoró sus consejos.

Descubrimiento y decepción

Entonces, en la primavera de 1998, 13 meses después de llegar a Corea del Sur, Jang abrió una revista para leer una entrevista que dio sobre su deserción.

Al pasar la página, descubrió un artículo sobre hombres homosexuales saliendo del armario, con una escena de una película estadounidense que mostraba dos hombres besándose sobre una cama.

Ahí se convenció de que él también era homosexual.

“Cuando vi aquello, supe enseguida que era ese tipo de persona. Por eso no me gustaban las mujeres”.

Aquella revelación transformó la vida de Jang, quien se volvió un cliente habitual de los bares para gays en Seúl.

Pero años después, este nuevo mundo expuso a Jang a un fraude devastador.

En 2004, el dueño de uno de los bares favoritos de Jang le presentó a un auxiliar de vuelo.

Salieron durante tres meses y Jang se enamoró.

El auxiliar de vuelo le pidió a Jang mudarse juntos, pero le explicó que, como vivía con su padrastro, primero debían comprar una casa más grande.

Jang se mudó de su apartamento alquilado y le dio US$82.000 de sus ahorros y todas sus pertenencias.

Nunca más volvió a verle. Acudió cada día a la estación de policía durante dos semanas hasta que le dijeron que se diera por vencido.

Jang jamás pensó que alguien pudiese engañarle de esta manera.

“En Corea del Norte tenemos una vida muy controlada. Si hubiera dicho que alguien me había estafado, el partido lo habría rastreado y castigado con dureza”.

Jang enfermó y fue hospitalizado durante un mes. Piensa que fue producto del estrés. Esto significó perder su trabajo en una fábrica. Como consecuencia, se quedó sin dinero, sin casa y desempleado.

Poco a poco fue reconstruyendo su vida. Consiguió un trabajo como limpiador, ahorró para rentar una nueva casa y comenzó a escribir en su tiempo libre.

De niño ganó una vez un concurso de escritura, pero entonces se requería que los estudiantes solo escribieran para honrar al régimen norcoreano.

Ahora, finalmente, Jang podía escribir lo que quisiera. Su autobiografía A Mark of Red Honor (“La marca del honor rojo”) fue publicada en 2015.

Encontrar el amor

Tomó un largo tiempo antes de que Jang se arriesgara a tener una cita. El año pasado, con 62 años, Jang conoció a Ming-su, el dueño de un restaurante, en un sitio de citas.

Cuatro meses más tarde, Jang viajó a la nación que conocía como “el país de los lobos”, el término despectivo de Pyongyang hacia Estados Unidos.

Pero cuando Jang vio a Min-su esperándolo en la sala de llegadas, su corazón se hundió. Min-su llevaba pantalones cortos y gorra, y dice Jang que esto le decepcionó.

“Al ver cómo se vestía, asumí que era un hombre maleducado y brusco“, dice Jang.

Jang

Jang Yeong-jin
Compartiendo vinos y picnics, la pareja se ha ido conociendo cada vez más.

El confinamiento por coronavirus les dio espacio para conocerse mejor, bebiendo vinos y organizando picnics.

“Cuanto más le conocía, más podía ver su buen carácter. Aunque es ocho años menor que yo, es el tipo de persona que primero se preocupa por los demás”.

Tras dos meses, Min-su decidió proponerle matrimonio.

Ahora Jang está finiquitando sus documentos para probar que su matrimonio en Corea del Norte está terminado y esperan casarse a fines de este año.

“Siempre me sentía miedoso, triste y solitario cuando vivía solo. Soy muy introvertido y sensible, pero él es una persona optimista. Somos buenos el uno para el otro”, dice.

Jang y su prometido.

Jang Yeong-jin
Jang y su prometido tienen varios planes para cuando terminen las restricciones por coronavirus.

Pero a pesar de su felicidad recién descubierta, Jang sigue obsesionado por el impacto que su deserción tuvo en su familia.

Varios de sus parientes fueron desterrados a una aldea remota en el helado norte, un destino brutal para aquellos cuyos familiares se perciben como desleales al régimen. Seis de sus familiares murieron de hambre y enfermedad, incluida su madre y cuatro de sus hermanos.

Jang dice que la única forma en que puede lidiar con esa culpa es escribiendo.

“Siempre que pienso en mi familia es muy doloroso para mí, por eso decidí escribir. Pienso que es la única manera en que puedo compensarle”, reflexiona.

Pero al menos le consuela que su decisión de abandonar Corea del Norte dio nuevas oportunidades a su esposa. Escuchó que había vuelto a casarse.

“Siempre pensé que era muy talentosa, así que me sentí muy feliz por ella”.

Y dice que espera expandir sus horizontes una vez se flexibilicen las restricciones por el coronavirus y quiere visitar Washington, a media hora en auto, con Min-su.

“Escuché que hay muchos bares gay allí. Quiero ir a esos bares con él”.

Mientras tanto, dice que disfruta de la tranquilidad de los suburbios, que describe como si estuviera en un “cuento de hadas”.

Min-su es un nombre falso.


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