Verificado.mx: La familia política de un colaborador de AMLO es socia de filial de Odebrecht
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Verificado.mx: La familia política de un colaborador de AMLO es socia de filial de Odebrecht

Meade denunció la relación entre Javier Jiménez Espriú y la empresa brasileña, aunque omitió mencionar que fue él mismo quien autorizó —como presidente del Consejo de Administración de Pemex— la creación del complejo en el que se vinculan.
Odebrecht
Por Agustín Salgado / Verificado 2018
13 de junio, 2018
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La familia política de Javier Jiménez Espriú e incluso su esposa son socios de la empresa mexicana Idesa, la misma que es socia de Braskem, una filial de Odebrecht que participa en el complejo Etileno XXI, productor monopólico de polietileno en México y que ha provocado pérdidas millonarias a Pemex.

Este caso lo denunció el candidato José Antonio Meade durante el debate de este 12 de junio, aunque el aspirante presidencial no mencionó que Etileno XXI fue un negocio aprobado por él mismo cuando fungió como presidente del Consejo de Administración de Pemex.

La empresa Idesa fue fundada hace más de 60 años por Pascual Gutiérrez Roldán, el ya fallecido suegro de Jiménez Espriú, quien fue propuesto como secretario de Comunicaciones y Transportes por Andrés Manuel López Obrador.

El actual director de la compañía es Patricio Gutiérrez Fernández, sobrino político de Jiménez Espriú y hermano del embajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez Fernández. La esposa de Jiménez Espriú, según informó él mismo, es accionista de Idesa.

“Mi señora es tía del actual presidente (de Idesa) y tiene acciones que le dejó don Pascual, pero yo no tengo relación ninguna con Odebrecht”, dijo Jiménez Espriú, en entrevista con Verificado 2018.

El colaborador de López Obrador negó tener cualquier vínculo con Idesa y “mucho menos” representar los intereses de Odebrecht y calificó de “difamación” lo dicho por José Antonio Meade.

En su cuenta de Twitter, el candidato del PRI amplió la denuncia y señaló que Jiménez Espriú es director general de Idesa. “No he sido nunca director general de Idesa, que es una empresa petroquímica mexicana que fundó mi suegro, don Pascual Gutiérrez Roldán, hace más de 60 años. La dirigió él, sus hijos y ahora lo hace el hijo de uno de ellos. No tiene ninguna relación con los temas de comunicaciones y transportes, donde yo colaboro con el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador. No hay ningún conflicto de interés y como el señor Meade lleva no sé cuántos puntos de desventaja se dedica a difamarme”, dijo Jiménez Espriú a Verificado 2018.

Sin embargo, en la página lopezobrador.org.mx, en el perfil de Jiménez Espriú sí dice que fue miembro del Consejo de Administración de la empresa Idesa.

En las primeras horas de este miércoles, Jiménez Espriú respondió en su cuenta de Twitter:

View image on Twitter

Javier Jiménez Espriú@JimenezEspriu

Ante las calumnias de un desesperado @JoseAMeadeK, envío la siguiente aclaración:

El consorcio Braskem-Idesa se creó en 2010, con la finalidad de operar el complejo Etileno XXI ubicado en Nanchital Veracruz. El 75% de participación corresponde a la empresa brasileña y el 25% restante a Idesa.

A pesar de que Braskem es una filial de Odebrecht, el consorcio Braskem-Idesa difundió el lunes pasado un comunicado de prensa donde asegura que es una compañia “separada e independiente” de Constructora Odebrecht en México, involucrada en casos de soborno en México y una decena de países de América Latina.

José Antonio Meade “denunció” la relación Jiménez Espriú-Odebrecht en el complejo Etileno XXI, pero no mencionó que fue él mismo quien autorizó —como presidente del Consejo de Administración de Pemex en 2011— la creación de este complejo, como dijo Ricardo Anaya en el mismo debate unos minutos más tarde.

Meade autorizó el contrato entre Pemex y las empresas Idesa y Braskem para instalar la planta petroquímica Etileno XXI.

En la sesión del Consejo de Administración de Pemex realizada el 29 de abril de 2011, los consejeros criticaron que el contrato no hubiese sido analizado por el propio Consejo, máximo órgano de dirección de la petrolera.

Aunque la ley no establecía como requisito que hubiera esta autorización, en este caso era necesario dadas las “implicaciones estratégicas de alto impacto” para la empresa mexicana, según los consejeros.

Meade aclaró que “no existía ninguna obligación de presentar el contrato de suministro al Consejo, por lo que ese instrumento se había desahogado en los términos de la normativa vigente”.

Pemex vendió el etano a Etileno XXI por debajo del precio de mercado, lo que ha representado una pérdida de mil 900 millones de pesos, según detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la Cuenta Pública de 2016. Además, para que Pemex pudiera cumplir con el volumen prometido de etano, tuvo que comprar a otras empresas de Estados Unidos este año.

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Día de Muertos: Pomuch, el pueblo de México donde sacan los cadáveres para limpiar sus huesos

La tradición de un pequeño pueblo en Campeche de limpiar los restos de sus familiares antes de cada 1 de noviembre atrae la atención desde hace décadas incluso de turistas.
1 de noviembre, 2021
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Atención: este artículo contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Al entrar por primera vez en el cementerio de Pomuch es probable sentirse incómodo e incluso asustado al creerse observado por la atenta mirada de decenas de cráneos.

Aunque, durante esos primeros minutos de la visita, la persona que pasea por los estrechos y laberínticos callejones de este camposanto puede estar más preocupada incluso por no tocar y mucho menos tirar al suelo involuntariamente alguna de las cajas que contienen -y muestran- los huesos de los cadáveres.

Porque sí, en este poblado del estado de Campeche, en el sureste mexicano, los restos óseos de los fallecidos descansan todo el año en cajas entreabiertas que reposan en sus nichos del cementerio.

Sin embargo, es en esta época del año, justo antes del Día de Muertos, cuando sus vecinos protagonizan otra curiosa tradición que atrae a cientos de turistas: la limpieza de los huesos de sus familiares.

Este ritual, que en maya se conoce como Choo Ba’ak, se celebra en el pueblo desde hace al menos 150 años, según Hernesto Pool, promotor local de esta tradición.

“Nos basamos en la cosmología maya, que aseguraban que los muertos tenían más allá de una vida. Con esta tradición de tenerle culto a los muertos, entendemos que existe vida después de la muerte, que existe el paso del inframundo y luego regresa de nuevo”, le explica a BBC Mundo.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El proceso de limpieza

Pomuch pertenece al municipio de Hecelchakán, un caluroso y tranquilo lugar en la península de Yucatán.

Map

El ambiente relajado que se percibe en su cementerio ayuda a que, pasados unos minutos, vaya desapareciendo ese impacto inicial durante una primera visita al lugar.

Desde mediados de octubre, parientes de los fallecidos acuden para hacer la limpieza de huesos de sus difuntos y tenerlos listos para el 31 de octubre y 1 de noviembre, días en los que se cree que regresan los niños y los adultos respectivamente.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Las familias conversan tranquilamente entre sí mientras lo realizan. La mayoría trae flores y velas para adornar el nicho y también bellos paños bordados o pintados con flores y el nombre del difunto, sobre el que reposarán los huesos limpios y que permitirá retirar el usado el año anterior.

“Con la limpieza es como si se les bañara y con el nuevo paño es como cambiarles la ropa, porque están a punto de venir de visita y tienen que estar preparados. Las veladoras se ponen para que vean el camino y puedan regresar con nosotros”, cuenta Ricardo Yam, quien trabaja pintando los nichos y que se encarga cada año de limpiar los huesos de uno de sus gemelos, fallecido al nacer hace 28 años y por el que se sigue emocionando cuando lo recuerda.

Ricardo Yam

Marcos González
Ricardo Yam trabaja como pintor en el cementerio de Pomuch.

A algunos vecinos, sin embargo, les resulta duro ocuparse personalmente de limpiar los huesos de sus familiares, por lo que piden ayuda a personas como Venancio Tuz, sepulturero del cementerio.

Con asombrosa rapidez y tranquilidad, don Venancio limpia de manera mecánica el conjunto de huesos de quien se lo pide en menos de 15 minutos.

Uno a uno, va retirando el polvo de cada hueso con ayuda de una brocha y los vuelve a depositar en su caja sobre el paño nuevo.

Limpieza de huesos

Marcos González

“El orden para limpiarlos es como si ellos estuvieran parados (de pie), de abajo para arriba. Por eso a los lados de la caja van las costillas, luego los huesos de pierna y brazos, y lo último es el cráneo que va arriba en el centro. El cabello, como ve, nunca se pierde”, relata a BBC Mundo, sin dejar ni un minuto su trabajo.

El sepulturero cuenta que al menos deben pasar tres años desde la muerte de la persona para poder realizar la primera limpieza de huesos, una vez que el cuerpo se ha descompuesto.

Don Venancio

Marcos González
Don Venancio lleva 20 años limpiando huesos de cadáveres del cementerio.

Entiende que su trabajo no sea apto para todos. Cuenta que realizarlo “costaba al principio”, pero que ya está más acostumbrado tras 20 años dedicándose a ello. Durante estas semanas puede llegar a limpiar hasta 15 cuerpos al día. A cambio, pide 30 pesos (US$1,5).

Frente a él, dos jóvenes extranjeras observan el ritual en silencio mientras graban con su teléfono. Hay más localidades en la zona con tradiciones similares, pero es Pomuch la que atrae más atencion de turistas, especialmente desde que su práctica fue nombrada Patrimonio Cultural Intangible del estado de Campeche en 2017.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El futuro de la tradición

Uno de los cuerpos limpiados por don Venancio es el del hermano de Carmen Naal. Ella dice que normalmente se suele encargar su marido, pero que este año decidió pedir ayuda al sepulturero ante el poco tiempo que quedaba para el 1 de noviembre.

“Además, esta vez están más sucios de lo habitual porque el año pasado no pudimos hacerlo por la pandemia y porque falleció mi mamá. Así que este año no podíamos faltar”, comparte con una sonrisa.

Carmen Naal

Marcos González
Carmen Naal acudió al cementerio para preparar a todos sus familiares tras no poder hacerlo en 2020 por la pandemia.

Esta vecina de Pomuch habla con pasión de esta tradición de la que siente gran orgullo. Para ella, la limpieza de huesos es un momento “muy íntimo y cercano, sientes como que estás abrazando con amor de nuevo a tu familia”.

La visita a este cementerio está marcada también por los alegres y llamativos colores que decoran los nichos, muchos de los cuales son pintados de nuevo antes del Día de Muertos.

“Se pintan y limpian como si fuera una casa en miniatura. Es como si los muertos se cambiaron de casa y hay que visitarles”, compara Naal.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González
Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Ella se muestra esperanzada de que la tradición no desaparezca con las nuevas generaciones y asegura que a sus hijos les ha inculcado que quiere que sigan la tradición con ella una vez que muera, pero lo cierto es que apenas se ven jóvenes en el cementerio.

Una de ellas es María José, una adolescente que acompaña a su mamá y que asegura que continuará la tradición cuando ella no esté.

Ligia y M. José

Marcos González
Ligia se esfuerza en que su hija María José continúe con la tradición de la limpieza de huesos.

Su madre, Ligia Pool, asiste a una de las limpiezas que probablemente sea más impactante: la de un bebé.

De su hija, fallecida recién nacida hace tres décadas, se conservan pocos restos pero se adivina su edad por el tamaño de los mismos y unas pequeñas botitas de tela que luce en la limpieza.

“Platicamos con ellos, es como si los tuviéramos con nosotros. Murió su cuerpo, pero la persona sigue con nosotros y estos días son para festejarlos a ellos. Por eso los padres inculcamos esta tradición a los hijos, yo le digo a la niña: ‘esta es tu hermana, aquí está con 30 años, como si fuera ayer…'”, dice conteniendo el llanto.

Cuando se le pregunta a Hernesto Pool si comprende que muchas personas no entiendan su tradición, responde sin dudar. “Esto no es algo macabro, no es algo de miedo. En Pomuch no se adora a la muerte, se le respeta y se da el valor que merece, que es el paso de la vida”.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

Sea como fuere, quienes ocupan este cementerio continuarán tras el Día de Muertos asomando parte de sus cráneos desde sus cajas como símbolo de que “están en vigilancia, pendientes de nosotros con su mirada al frente y viendo hacia nuestro mundo”, según el promotor local.

Es en esa posición que esperarán por 12 meses a ser meticulosamente limpiados por sus seres queridos. “Y es que yo creo que los muertos de Pomuch no mueren hasta que nosotros los olvidamos. Por eso la importancia de esta tradición”, concluye Pool.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

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