El crimen organizado impone sus reglas a los candidatos en Tierra Caliente, Guerrero

“Ha habido gente de la delincuencia que se ha comunicado y prácticamente dijeron que está prohibido hacer campaña abierta", relató el coordinador de uno de los partidos en Tierra Caliente.

El crimen organizado impone sus reglas a los candidatos en Tierra Caliente, Guerrero

En la región de Tierra Caliente, en Guerrero, el crimen organizado impuso sus reglas a la política y advirtió a candidatos de todos los partidos que no hagan campañas vistosas, sino de bajo perfil.

Aspirantes de todos los partidos, cuando no han renunciado por las amenazas y el miedo, después de casos como el asesinato en mayo pasado del candidato a diputado local del PRI, Abel Montúfar, se han visto obligados a modificar la forma en la que buscan el voto de la población.

“Ha habido gente de la delincuencia que se ha comunicado y prácticamente dijeron que está prohibido hacer campaña abierta, que dan autorización sólo para visitar domicilios”, reconoció Benedicto Popoca, coordinador en Tierra Caliente del PAN, que ha escuchado las mismas quejas de PRD y Movimiento Ciudadano, partidos con lo que van en coalición.

El gobernador del Estado, Héctor Astudillo, informó el pasado 2 de junio que se había asignado una escolta de la policía estatal a 30 candidatos que solicitaron medidas de seguridad para hacer campaña, sin especificar en qué regiones ni de qué partidos.

Con seguridad oficial o medidas de prevención propia, las campañas deben continuar.

Vidrios polarizados y bajo perfil

Quince días después del asesinato de Abel Montúfar, fue designado para reemplazarlo Dante Nulp Bernabé Acuña. Él fue el único que aceptó el encargo, pero con la recomendación de hacerlo con “bajo perfil”, sobre todo en San Miguel Totolapan, municipio con presencia del grupo criminal conocido como “Los Tequileros”.

En entrevista con Animal Político, Bernabé dijo que lo designaron como sustituto por su trayectoria de más de 20 años en el partido, y porque era el coordinador de campaña de Montúfar, así que continúa con un trabajo que él mismo había empezado.

Explicó que no pidió seguridad después del ataque de su compañero y que si no hace eventos es porque la manera de hacer campaña ya ha cambiado, mucho más fiscalizada por la autoridad electoral y sin proselitismo en exceso.

“Vamos a hacer una campaña de mucho respeto, mucha humildad, platicando con todos los sectores de la población para pues, lograr recibir la confianza”, comentó.

Bernabé y su contrincante del PRD por la misma curul, Fidencio Ixta Rojas, usan estrategias similares para cuidar su seguridad: con bajo perfil, para lo cual utilizan vehículos con vidrios polarizados.

Como buscan representar a cuatro municipios de Tierra Caliente –Ajuchitlán, San Miguel Totolapan, Zirándaro y Coyuca–, ha sido clave sumarse a los actos de campaña de los aspirantes a alcaldes, más que organizar actividades propias.

“Yo me estoy apoyando en los candidatos municipales, tengo muy buena coordinación con ellos, y me apoyo en ellos porque saben cómo está su municipio, cómo está su territorio”, reconoció Fidencio Ixta.

Totolapan, por ejemplo, es cuna del narcotraficante “El Tequilero”. El Ejército ha tenido que tomar el control de la seguridad en varias ocasiones, y en abril pasado ayudó a casi 100 desplazados a salir de sus comunidades para refugiarse de la violencia. Es también el municipio más pobre de Tierra Caliente y el 11 en la entidad, con 94% de pobres, 66% en pobreza extrema.

De un municipio a otro, Ixta pasa horas en las carreteras y caminos en los que no hay señal de teléfono. Por eso, como todos los políticos de la zona e incluso el personal del Instituto Nacional Electoral (INE), intenta que sus actividades terminen antes de que caiga la noche.

“Viajo en un carro modesto y voy atrás, para que no vean que vengo aquí. Lo que yo no quiero es llamar la atención. Y desde luego no traigo seguridad, no traigo gente armada”, detalló.

Tan cerca del narco y tan lejos de la política nacional

Tres presidenciables se dejaron ver sonrientes en Guerrero en marzo pasado, durante la 81 Convención Bancaria, celebrada en Acapulco, antes de que iniciaran oficialmente las campañas. Pero después de sus exposiciones sobre macroeconomía ante los líderes financieros del país, el candidato de Por México al Frente (PAN, PRD y MC), Ricardo Anaya, no se ha vuelto a parar en el estado, y el aspirante de Todos por México (PRI, PVEM y Panal), José Antonio Meade, tuvo una gira por Acapulco y Chilpancingo, la capital.

El abanderado de Juntos Haremos Historia (Morena, PT y PES), Andrés Manuel López Obrador, ha recorrido durante su campaña siete poblaciones de las diversas regiones de la entidad, azotadas por la inseguridad. De hecho fue en una gira por Guerrero, en diciembre pasado, cuando hizo el polémico anuncio de que estaba analizando una amnistía a acusados de narcotráfico como una opción para alcanzar la paz.

Pero a nivel de política local, en un municipio como Coyuca de Catalán, con 36 mil habitantes, 77% de ellos en pobreza, el escenario que sirve de pasarela a los candidatos a alcaldes es la Casa Ejidal.

En un domingo de reunión, en la que se encuentran poco más de 50 campesinos, están invitados los aspirantes locales a un cargo popular para exponer sus propuestas para el campo.

Acuden dos que han hecho campaña de manera distinta. La candidata de Morena, Manuela Medrano, que ha visitado familias de puerta en puerta y usando diferentes coches para no ser reconocida en sus traslados. Ella llegó sólo con los miembros de su planilla y apenas alguna calcomanía en los vehículos para no dar indicios de su presencia.

“Hace tres años que empezaba el partido no nos hacían caso, porque sólo habían gobernado PRI y PRD, ellos se peleaban el puesto. Pero ahorita que ya vieron (los grupos criminales) que la estructura de Morena ya ha ido creciendo, ya nos empiezan a replegar. Nos repliegan, nos controlan, nos dicen: aplácate o…”, contó sin terminar la frase de amenaza.

En los últimos dos procesos electorales, el PRI y el PRD han acaparado más del 30% de votos cada uno tanto para cargos locales como federales. En 2012, López Obrador logró 47% de apoyos para la presidencia con la alianza de partidos de izquierda, pero en 2015, en la primera elección en la que participó Morena, sólo obtuvo 3.9% de los votos.

Este año, la encuestadora Massive Caller reportó el 7 de junio un apoyo de 43% a los candidatos de Juntos Haremos Historia al Senado, 25 puntos arriba de las otras coaliciones.

Ante los ejidatarios, Medrano apeló al proyecto de su candidato presidencial y prometió que como él, se bajará el sueldo y ese dinero lo destinará al campo.

En cambio, Eusebio “Chevo” Echeverría, que apenas renunció al PRI y ahora contiende por el PRD, llegó a la Casa Ejidal mostrando el músculo de su nuevo partido. Convocó a los medios de la ciudad a cubrir su presentación, lo acompañaron los candidatos a diputados local, Fidencio Ixta, y federal, Azucena Salazar. A su arribo su equipo repartió volantes promocionales de todos ellos y de la candidata al Senado, Beatriz Mojica.

Las promesas de los perredistas fueron desde bajar recursos para fertilizantes, gestionar que el agua llegue a las comunidades, hasta pelear en el Congreso federal una renegociación justa del TLC que no ponga en desventaja al campo mexicano.

Al final, los candidatos pidieron el voto por el PRD “en las cinco boletas”, aunque Echeverría sólo habló de él, de Ixta, de Salazar y Mojica. El nombre de Ricardo Anaya, abanderado del mismo partido en la coalición Por México al Frente, no apareció nunca en los pequeños actos de campaña ni en las calles.

A preguntarle a los brigadistas de su equipo sobre esta situación, algunos confesaron: para la presidencia, muchos votarán por el líder de Morena, aunque en lo local sus lealtades estén con otros partidos.

Lo mismo dejaron ver algunos habitantes de la zona. Tras un mitin de López Obrador en Altamirano el 2 de junio, José, un vendedor de raspados, dijo sonriente que ahora sí va a ganar. Pero al preguntarle sobre la política local, la sonrisa se borró de su cara, desvió la mirada y bajó la voz. “Aquí las cosas funcionan distinto…”

“Distinto” significa, según José y algunos políticos de la zona, que la delincuencia también influye en quién gana en la región.

Violencia y pobreza, en el fondo de la elección

El Instituto Nacional Electoral (INE) no reconoce ningún foco rojo en esta elección. Pero para evitar que su personal tenga algún problema en Guerrero, ha decidido, por ejemplo, no autorizar que periodistas acompañen a sus capacitadores electorales para documentar la labor que hacen y así no llamar la atención.

En cambio, el autor principal del Atlas de Riesgo Político 2018, Boris González, ubicó a Guerrero como foco rojo en tres ejes: en primer lugar, por los altos niveles de marginación social, ya que es el tercer Estado más pobre del país, con 23% de la población viviendo en pobreza extrema. En segundo lugar, porque presenta registros históricos de votaciones por encima de la lista nominal, y en tercero, por ser uno de los Estados con más agresiones contra políticos.

“Lo peor de esta situación es que no estás matando al individuo; estás minando las instituciones. Y eso es lo más grave que pueda pasar”, explicó. “Yo creo que la elección no se va a determinar a través de balazos, pero todos los mecanismos que utilizan los poderes fácticos pueden incidir en cómo se vota. Y eso es lo peligroso”, dijo González.

La perredista Azucena Salazar ha sufrido dos asaltos a sus camionetas recorriendo el Estado en campaña para la Cámara de Diputados. Pero está cansada de que sólo se hable de Guerrero por la violencia, cuando el problema más grave, aseguró, es la pobreza.

“Coneval lo dice muy claro: el 40% de la región de Tierra Caliente vive en pobreza extrema, y el otro 30% en pobreza. Imagínate si tenemos nada más al 30% de la población viviendo, digamos, un poquito más holgado. Cualquier sector que vulnerabilice, aumenta el índice de que hagas cosas fuera de la ley”, explicó.

Se apoyan en Facebook para hacer campaña

Una candidata de uno de los municipios más pobres y violentos de la zona aprovechó un mitin del candidato Andrés Manuel López Obrador en Altamirano para aparecer en público y bajar a hacer campaña, en medio de la vigilancia que el Ejército y la Policía dieron ese día. Era Rubí Nava, aspirante a alcaldesa de San Miguel Totolapan por la coalición Juntos Haremos Historia.

Como otros políticos de la región, su agenda de actividades ante el INE registra “visitas domiciliarias” los primeros días, y luego se llena con la leyenda “sin actividades públicas”. Después del acto del candidato de Morena con miles de asistentes, aprovechó para acercarse a las personas a pedir que la apoyen,  les dijo que entiende como están las cosas porque a ella también le mataron un hermano, y porque sabe que en la sierra la gente siembre amapola a falta de proyectos para hacer otra cosa.

En entrevista, presumió que visitó 45 comunidades de la parte alta del municipio, pero confesó que no ha recorrido la zona baja del valle, por la seguridad de sus colaboradores, a los que no quiere arriesgar.

-¿Entonces cómo hace campaña?, se le preguntó.

“Tenemos una página en internet, en donde mucha gente la verdad nos está siguiendo. Y hemos hecho llamadas por teléfono… Pero sabemos que a pesar de que no nos acerquemos tanto a la gente, la gente está con nosotros porque quieren un cambio”.

-¿Pero basta con internet y llamadas, no va a recorrer  el municipio?

“Claro que sí, tendré que ir. El problema no es que yo vaya, ahora sí que lo que está viviendo ahí la gente. Aparte de que la gente no come, pues no tiene ni los principales servicios, luz agua, ni escuelas, ni salud, las vacunas que les corresponden a los niños. No hay nada. Eso es lo más feo, antes que un acto de violencia y que te amenacen, para mí lo más feo es mi gente que está sufriendo”.

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