Las encuestas se volverán a equivocar en 2018

Algunas variables que van a definir la elección es el posicionamiento de cada candidato en la mente de los electores, la posible orientación del voto y el grado de confianza en el proceso electoral en general.

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Cuartoscuro
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Desde el inicio de la contienda electoral de 2018, en Culmen Consultores nos propusimos investigar de manera directa cuatro variables que consideramos definitorias para el resultado de la elección en el ánimo de la sociedad mexicana: la intención de los mexicanos de acudir a votar el 1 de julio, el posicionamiento de cada candidato en la mente de los electores, la posible orientación del voto y el grado de confianza en el proceso electoral en general.

Nuestra intención fue medir cada una de estas variables a lo largo del tiempo, para lo cual diseñamos un cuestionario, capacitamos y comprometimos a un equipo de operadores telefónicos que realizaron durante tres meses más de 100,000 llamadas en los 32 estados de la república, para obtener la opinión efectiva de 5,610 personas, todos ciudadanos mexicanos que radican en el país, hombres y mujeres mayores de 18 años, con credencial de elector vigente.

Tiempo de prometer

El tiempo de campaña es tiempo de hacer promesas y esto no es solamente una costumbre de los candidatos, también los electores lo hacemos. Cuando preguntamos a los más de 5,000 entrevistados si asistirán a votar este 1 de julio, 9 de cada 10 respondieron que sí, de manera consistente, durante los 9 levantamientos en los 3 meses que duró el ejercicio. Esta buena intención nacional contrasta con los pronósticos de participación ciudadana que, en el caso de los más optimistas, nos hablan de que un 65 por ciento de los inscritos en la lista nominal acudirá a las urnas el 1 de julio. Sin embargo, de esta buena intención podemos interpretar que el ciudadano considera que su voto tiene un valor real para el resultado de la elección y se declara comprometido con el ejercicio democrático, al cual le otorga el beneficio de la duda, como veremos más adelante.

Anaya, la mejor campaña no es suficiente

El siguiente indicador que medimos fue el posicionamiento de cada uno de los candidatos en la mente del electorado, pidiéndole a nuestros encuestados que mencionaran a tres de los contendientes a la presidencia; sin embargo, solamente registramos la primera mención: el top of mind. Sin ser absoluto, este indicador nos permite medir el grado de efectividad de una campaña. En esos términos, observamos que la más efectiva fue la campaña que hizo el Frente para Ricardo Anaya, que lo llevó del 15 por ciento de las menciones que tenía a finales de marzo, justo antes del inicio de campaña, al 30 por ciento que registra en nuestro cierre del 18 de junio. La mayor parte de esta escalada sucedió durante los primeros 15 días de la campaña, después de los cuales se estacionó en un segundo lugar que no alcanza para encender el ánimo de los votantes que esperan algo contundente, que les permita creer que él es el indicado para vencer al líder de la contienda en el imaginario colectivo.

Confianza en juego

La encuesta Culmen centró uno de sus objetivos en medir la confianza que tiene la ciudadanía en este proceso electoral, ya que este es un indicador de la salud institucional de nuestra democracia. Aquí también nos encontramos que 4 de cada 10 ciudadanos confían en el proceso organizado por el INE, otorgándole calificaciones de 8 (22.5 %), 9 (9.38 %) y 10 (9.38 %). Dieciséis por ciento de los encuestados aprueba “de panzazo” el proceso otorgándole calificaciones de 6 (5.75 %) y 7 (10.29 %). Un 27 % manifestó desconfianza en el proceso al otorgarle calificaciones reprobatorias y un 14.83 % se abstuvo de dar una calificación, con lo que podemos entender que en este proceso está en juego la confianza que los mexicanos tenemos en el INE y la organización de las elecciones, ante las que nos mostramos expectantes y, al momento, damos el beneficio de la duda.

¿AMLO y ya?

Nuestro último indicador y el que suele acaparar la atención mediática es el que refleja por quién votarían los mexicanos si la elección fuera al momento de hacer la pregunta. Nuestro resultado no es diferente a la mayoría de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador ha liderado la intención de voto de principio a fin del ejercicio, con una clara pendiente ascendente en la última semana. Llama la atención que la línea de intención de voto del representante de Morena se corresponde de manera directa y en sentido contrario, a través de los 9 levantamientos, con la línea que representa a los llamados “indecisos”.

Así, si la elección del 1 de julio fuera una encuesta, pareciera que el resultado estaría definido y Andrés Manuel López Obrador sería el próximo presidente de México. Sin embargo, como sabemos que la elección no es una encuesta, como ha quedado demostrado en las últimas 2 elecciones, debemos considerar 2 puntos desde la bitácora de la investigación: el primero es que confirmamos que por cada persona que responde una encuesta existe al menos otra que decide no responderla, y de ese perfil ciudadano no tenemos ni nadie tendrá información hasta el día de la jornada electoral. Desde este espacio agradecemos a las 5,610 personas que respondieron a nuestras preguntas y agradecemos también a las otras 5,974 personas que atendieron nuestra llamada, nos escucharon, cumplían con el requisito de ser ciudadanos en condiciones de votar y con alguna intención de hacerlo, pero que decidieron no responder la encuesta por motivos personales; ellos serán parte de la diferencia entre el ejercicio demoscópico y el democrático.

El segundo punto es que en esta campaña la emoción la puso la sociedad, ya que ninguno de los candidatos logró encender los ánimos con una propuesta clara, un hilo narrativo, lo cual se ve reflejado en la línea prácticamente recta que podemos observar en las intenciones de voto de Ricardo Anaya y José Antonio Meade, los candidatos retadores, quienes estaban llamados a mostrar algo distinto, arriesgar, proponer e ir más allá para conquistar simpatías. La falta de recursos creativos que mostraron ambas campañas fue capitalizada por el sentimiento de indignación social ante la corrupción de la clase política y la urgencia de un cambio, bandera que hondea desde hace 18 años el candidato de Morena que, sin hacer mucho, sin salirse del librito de la campaña del líder mantuvo e incluso incrementó su ventaja.

Como consultores, nuestra labor es estudiar a detalle la emoción reinante entre el electorado, esa que construye su percepción sobre los distintos personajes políticos y forja su decisión de voto. Desde esa perspectiva reafirmamos que las encuestas no sirven para predecir resultados, sino para orientar las acciones de una campaña. Para quienes las sigan juzgando como instrumentos predictivos les podemos anticipar: este año nos volveremos a equivocar, nuevamente habrá una diferencia entre el cierre de las últimas encuestas y el resultado de la jornada electoral, y esa diferencia no solamente correrá a cargo del efecto “voto útil”, sino también de aquellos que tienen una opinión y prefieren expresarla solamente en la urna.

Culmen Consultores  

Fuente: www.culmenconsultores.com

Metodología: Encuesta telefónica. Representatividad: 32 estados de la república mexicana. 5,610 encuestas terminadas, distribuidas en 9 ejercicios, a partir del lunes 26 de marzo de 2018: 1) 26-28 marzo; 2) 2-4 abril; 3) 9-11 abril; 4) 16-18 abril; 5) 30 abril-4 mayo; 6) 14-16 mayo; 7) 28-29 mayo; 8) 11-12 junio; 9) 18 junio. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen máximo de error: (+/-) 1.31 %. Tasa de Rechazo: 6.39 %. Diseño, muestreo, aplicación, supervisión y análisis: Culmen Consultores, S. C. Método de muestreo: El muestreo utilizado fue de clusters sobre los estados, para después elegirse por muestreo aleatorio simple los números telefónicos. Unidad de muestreo: Los 32 estados de la república mexicana. Población objetivo: son todos los ciudadanos mexicanos que radican en el país, hombres y mujeres mayores de 18 años, con credencial de elector vigente.

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