Las encuestas se volverán a equivocar en 2018
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Cuartoscuro

Las encuestas se volverán a equivocar en 2018

Algunas variables que van a definir la elección es el posicionamiento de cada candidato en la mente de los electores, la posible orientación del voto y el grado de confianza en el proceso electoral en general.
Cuartoscuro
Por Darío Ortiz P. / Culmen Consultores
22 de junio, 2018
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Desde el inicio de la contienda electoral de 2018, en Culmen Consultores nos propusimos investigar de manera directa cuatro variables que consideramos definitorias para el resultado de la elección en el ánimo de la sociedad mexicana: la intención de los mexicanos de acudir a votar el 1 de julio, el posicionamiento de cada candidato en la mente de los electores, la posible orientación del voto y el grado de confianza en el proceso electoral en general.

Nuestra intención fue medir cada una de estas variables a lo largo del tiempo, para lo cual diseñamos un cuestionario, capacitamos y comprometimos a un equipo de operadores telefónicos que realizaron durante tres meses más de 100,000 llamadas en los 32 estados de la república, para obtener la opinión efectiva de 5,610 personas, todos ciudadanos mexicanos que radican en el país, hombres y mujeres mayores de 18 años, con credencial de elector vigente.

Tiempo de prometer

El tiempo de campaña es tiempo de hacer promesas y esto no es solamente una costumbre de los candidatos, también los electores lo hacemos. Cuando preguntamos a los más de 5,000 entrevistados si asistirán a votar este 1 de julio, 9 de cada 10 respondieron que sí, de manera consistente, durante los 9 levantamientos en los 3 meses que duró el ejercicio. Esta buena intención nacional contrasta con los pronósticos de participación ciudadana que, en el caso de los más optimistas, nos hablan de que un 65 por ciento de los inscritos en la lista nominal acudirá a las urnas el 1 de julio. Sin embargo, de esta buena intención podemos interpretar que el ciudadano considera que su voto tiene un valor real para el resultado de la elección y se declara comprometido con el ejercicio democrático, al cual le otorga el beneficio de la duda, como veremos más adelante.

Anaya, la mejor campaña no es suficiente

El siguiente indicador que medimos fue el posicionamiento de cada uno de los candidatos en la mente del electorado, pidiéndole a nuestros encuestados que mencionaran a tres de los contendientes a la presidencia; sin embargo, solamente registramos la primera mención: el top of mind. Sin ser absoluto, este indicador nos permite medir el grado de efectividad de una campaña. En esos términos, observamos que la más efectiva fue la campaña que hizo el Frente para Ricardo Anaya, que lo llevó del 15 por ciento de las menciones que tenía a finales de marzo, justo antes del inicio de campaña, al 30 por ciento que registra en nuestro cierre del 18 de junio. La mayor parte de esta escalada sucedió durante los primeros 15 días de la campaña, después de los cuales se estacionó en un segundo lugar que no alcanza para encender el ánimo de los votantes que esperan algo contundente, que les permita creer que él es el indicado para vencer al líder de la contienda en el imaginario colectivo.

Confianza en juego

La encuesta Culmen centró uno de sus objetivos en medir la confianza que tiene la ciudadanía en este proceso electoral, ya que este es un indicador de la salud institucional de nuestra democracia. Aquí también nos encontramos que 4 de cada 10 ciudadanos confían en el proceso organizado por el INE, otorgándole calificaciones de 8 (22.5 %), 9 (9.38 %) y 10 (9.38 %). Dieciséis por ciento de los encuestados aprueba “de panzazo” el proceso otorgándole calificaciones de 6 (5.75 %) y 7 (10.29 %). Un 27 % manifestó desconfianza en el proceso al otorgarle calificaciones reprobatorias y un 14.83 % se abstuvo de dar una calificación, con lo que podemos entender que en este proceso está en juego la confianza que los mexicanos tenemos en el INE y la organización de las elecciones, ante las que nos mostramos expectantes y, al momento, damos el beneficio de la duda.

¿AMLO y ya?

Nuestro último indicador y el que suele acaparar la atención mediática es el que refleja por quién votarían los mexicanos si la elección fuera al momento de hacer la pregunta. Nuestro resultado no es diferente a la mayoría de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador ha liderado la intención de voto de principio a fin del ejercicio, con una clara pendiente ascendente en la última semana. Llama la atención que la línea de intención de voto del representante de Morena se corresponde de manera directa y en sentido contrario, a través de los 9 levantamientos, con la línea que representa a los llamados “indecisos”.

Así, si la elección del 1 de julio fuera una encuesta, pareciera que el resultado estaría definido y Andrés Manuel López Obrador sería el próximo presidente de México. Sin embargo, como sabemos que la elección no es una encuesta, como ha quedado demostrado en las últimas 2 elecciones, debemos considerar 2 puntos desde la bitácora de la investigación: el primero es que confirmamos que por cada persona que responde una encuesta existe al menos otra que decide no responderla, y de ese perfil ciudadano no tenemos ni nadie tendrá información hasta el día de la jornada electoral. Desde este espacio agradecemos a las 5,610 personas que respondieron a nuestras preguntas y agradecemos también a las otras 5,974 personas que atendieron nuestra llamada, nos escucharon, cumplían con el requisito de ser ciudadanos en condiciones de votar y con alguna intención de hacerlo, pero que decidieron no responder la encuesta por motivos personales; ellos serán parte de la diferencia entre el ejercicio demoscópico y el democrático.

El segundo punto es que en esta campaña la emoción la puso la sociedad, ya que ninguno de los candidatos logró encender los ánimos con una propuesta clara, un hilo narrativo, lo cual se ve reflejado en la línea prácticamente recta que podemos observar en las intenciones de voto de Ricardo Anaya y José Antonio Meade, los candidatos retadores, quienes estaban llamados a mostrar algo distinto, arriesgar, proponer e ir más allá para conquistar simpatías. La falta de recursos creativos que mostraron ambas campañas fue capitalizada por el sentimiento de indignación social ante la corrupción de la clase política y la urgencia de un cambio, bandera que hondea desde hace 18 años el candidato de Morena que, sin hacer mucho, sin salirse del librito de la campaña del líder mantuvo e incluso incrementó su ventaja.

Como consultores, nuestra labor es estudiar a detalle la emoción reinante entre el electorado, esa que construye su percepción sobre los distintos personajes políticos y forja su decisión de voto. Desde esa perspectiva reafirmamos que las encuestas no sirven para predecir resultados, sino para orientar las acciones de una campaña. Para quienes las sigan juzgando como instrumentos predictivos les podemos anticipar: este año nos volveremos a equivocar, nuevamente habrá una diferencia entre el cierre de las últimas encuestas y el resultado de la jornada electoral, y esa diferencia no solamente correrá a cargo del efecto “voto útil”, sino también de aquellos que tienen una opinión y prefieren expresarla solamente en la urna.

Culmen Consultores  

Fuente: www.culmenconsultores.com

Metodología: Encuesta telefónica. Representatividad: 32 estados de la república mexicana. 5,610 encuestas terminadas, distribuidas en 9 ejercicios, a partir del lunes 26 de marzo de 2018: 1) 26-28 marzo; 2) 2-4 abril; 3) 9-11 abril; 4) 16-18 abril; 5) 30 abril-4 mayo; 6) 14-16 mayo; 7) 28-29 mayo; 8) 11-12 junio; 9) 18 junio. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen máximo de error: (+/-) 1.31 %. Tasa de Rechazo: 6.39 %. Diseño, muestreo, aplicación, supervisión y análisis: Culmen Consultores, S. C. Método de muestreo: El muestreo utilizado fue de clusters sobre los estados, para después elegirse por muestreo aleatorio simple los números telefónicos. Unidad de muestreo: Los 32 estados de la república mexicana. Población objetivo: son todos los ciudadanos mexicanos que radican en el país, hombres y mujeres mayores de 18 años, con credencial de elector vigente.

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"Pasé 20 años en prisión. Hoy alimento a miles de personas en Estados Unidos"

El californiano Manny Flores estuvo involucrado en la violencia de pandillas y cumplió 20 años de condena por atentado de homicidio. Hoy dirige uno de los bancos de alimentos más importantes de California.
15 de octubre, 2021
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Manny Flores sabe que lo vienen a matar.

Es el líder de una de las facciones carceleras más poderosas de California, pero alguien más quiere su puesto.

En sus planes no está quedarse quieto mientras conspiran contra él. Así que se adelanta, agarra a su verdugo y lo apuñala 18 veces.

Flores cumple una condena de 20 años en prisión, pero está convencido que tras apuñalar a su enemigo le darán cadena perpetua.

“Pensé que más nunca vería a mis padres”, dice.

“Gracias a Dios”, añade este californiano de padres latinos, el apuñalado sobrevivió y jamás lo acusó formalmente.

Fue como si el destino le diera otra oportunidad. Así que Flores cerró su primera vida: la pandillera, criminal y peligrosa.

Hoy es otro hombre.

Veintisiete años después de entrar en una de las cárceles más peligrosas de California por su actividades como pandillero, Flores devuelve a su comunidad como bien todo el mal del pasado.

Actualmente es el director del North Valley Caring Services (NVCS), una organización sin ánimo de lucro que alimenta, apoya, educa y protege a miles de familias desamparadas en la zona del Valle de San Fernando en el condado de Los Ángeles.

Vista aérea de parte del Valle de San Fernando.

Getty Images
La zona del Valle de San Fernando en Los Ángeles es sede de corporaciones gigantes como Walt Disney, CBS o Warner Bros.

Porque detrás de la fachada de Silicon Valley, el glamour de Hollywood, las playas de surf, el sol y la riqueza, Flores asegura que el riesgo de mendicidad está fuera de control en este estado del país más poderoso del mundo.

“No sé si alguna vez pueda reparar a mi comunidad todo el daño que hice, pero hasta donde yo pueda, quiero trabajar duro, ser honesto y dedicar mi vida al bien”, afirma.

La labor de Flores es ejemplo de superación y conversión para toda su comunidad.

Un camino nada fácil que, hoy con 50 años, comparte con BBC Mundo.

Auxilio para los desamparados

El Valle de San Fernando se encuentra en el norte del condado de Los Ángeles.

Esta zona, sede de corporaciones gigantes como Walt Disney y Warner Bros, también acusa la grave crisis de mendicidad que azota a todo Los Ángeles y al estado de California.

“La realidad es que el costo de la vida está fuera de control. Eso está empujando a mucha gente a la mendicidad”, comenta Flores.

Manny Flores junto a algunas de las personas sin techo que ayuda.

Manny Flores
Flores asiste a unas 4.500 familias en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. La mayoría son personas sin techo, víctimas de la grave crisis de mendicidad que afecta a la ciudad y al estado de California.

Según el último reporte anual de Los Angeles Homeless Services Authority, de 2019 a 2020 el número de “sin techo” en el condado de Los Ángeles ascendió a 66.433 personas, uno de los peores registros del país.

La mayoría que necesita ayuda son familias de ingreso medio. Ellos son quienes peor lo están pasando ahorita, los más frágiles”.

Entre esas decenas de miles se encuentran muchos de los que Flores se ha propuesto devolverles cada día como bien el mal que dice haberles hecho en el pasado.

“Alimentamos cada semana a un total de 4.500 familias. Desde nuestra agencia atendemos unas 1.500. Luego, a través de iglesias y centros de distribución, completamos la cifra”.

“Yo le hice mucho daño a mi ciudad, Los Ángeles. Es mi deber servir y usar todo lo malo que viví para bien”.

Camino torcido

El Flores de antes de prisión dista mucho de la persona con la que hablo por teléfono.

Se le nota conmovido cada vez que menciona lo mal que lo está pasando su comunidad.

Pero hace más de dos décadas sus motivaciones eran muy diferentes.

“No sé cómo me torcí. Era hijo único y mi casa jamás fue problemática o abusiva”.

Manny Flores adolescente.

Manny Flores
Siendo apenas un adolescente, Flores comenzó a involucrarse en el crimen y la violencia de pandillas en Los Ángeles.

“Crecí en una familia donde me inculcaron principios de valor, amor, respeto hacia el prójimo, las propiedades y el sistema”.

Como muchos angelinos, los padres de Flores son latinos. Su mamá vino de Cuba y su papá de México.

En los años 80, en plena adolescencia, Flores empieza a “ensuciarse” con las pandillas que rondaban su vecindario.

Dice que las malas influencias lo cambiaron, que adoptó un estilo de vida diferente.

En aquellos años, el día a día de Flores era vender drogas, robar, extorsionar, portar armas, dispararlas contra las bandas rivales.

Y no fue un pandillero cualquiera.

Cuerpo tapado víctima de un tiroteo en el sur de Los Ángeles.

Getty Images
Manny Fores estuvo involucrado en la intensa violencia pandillera que sacudió Los Ángeles entre los 80 y los 90.

“Yo era un personaje de alto grado. Contaban conmigo para la logística de la pandilla. Movía dinero, manipulaba a la gente y reclutaba jóvenes”.

A los 22 años, Flores ya había estado envuelto en múltiples apuñalamientos y tiroteos.

Con 23 años, sin embargo, se propuso llevar un estilo de vida más pacífico. Se casó. Tenía dos hijos.

Pero todo volvió a torcerse.

“Intentaron asesinarme y fui a cobrármelas. Busqué a quienes me dispararon, disparé contra ellos y le di a una persona”.

Fue el último periplo criminal de Flores en la calle. La policía lo agarró y la justicia le impuso 20 años de cárcel por intento de homicidio.

La vida en prisión

A Flores lo enviaron a una de las prisiones más violentas del estado.

Como en la vida pandillera, en las prisiones californianas manda la ley del más fuerte. Un juego de poder en el que este joven de 23 años no quiso quedarse atrás.

“Me asocié en prisión con la mafia mexicana, pero había otras facciones, como los afroamericanos, los estadounidenses blancos, los skinhead o los de la Nación Aria”.

Vista aérea de la prisión de San Quentin en California.

Getty Images
Manny Flores asegura que en las prisiones de California varias facciones compiten por el poder y control.

Dentro de la mafia mexicana, Flores vuelve a erigirse como líder.

Estaba a cargo de unos 200 hombres dentro del centro penitenciario. Decide las políticas de prisión, con quién se pelean, qué drogas entran. Lo supervisa todo.

“Alguien quería mi posición y lo mandaron a apuñalarme. Me avisaron que pasaría, pero no podía dejar que pasara. Tuve que enseñar que era un hombre y que mis problemas los arreglo yo solo”.

Entonces Flores fue y le clavó 18 veces el puñal a quien lo quería atacar.

“Pensé que me darían cadena perpetua, pero el tipo sobrevivió y nunca me acusó. Es muy raro que eso pase“.

La conversión

En medio de la condena, las autoridades mandaron a Flores a una celda aislada, para donde van los más peligrosos.

“Me controlaban las 24 horas del día. No veía el sol, no tenía visitas, ni contactos ni acceso al teléfono. La gente allí se vuelve loca”.

Pero la soledad, el aislamiento y “un encuentro con Dios” cambiaronn a Flores. Tenía tiempo para pensar.

Manny Flores junto a su madre y su padre.

Manny Flores
Flores aprovechó el aislamiento en prisión para reflexionar sobre por qué y cómo se alejó de las enseñanzas de su familia.

Comprende que sus errores y crímenes del pasado responden a una baja autoestima, a una necesidad de ser aceptado a través de imponer miedo y respeto.

“Fue la primera vez que fui honesto conmigo mismo. Muchas de las cosas que hice fueron por puro miedo y no porque fuese el más bravo. Es curioso, porque le ha sucedido igual a otros en la misma situación”.

Flores aprovechó el aislamiento para estudiar, formarse, y prepararse para una nueva vida fuera de prisión.

Manny Flores junto a su madre.

Manny Flores
Tras salir de prisión, Flores demostró a sus padres que podía cambiar y aplicar todas las buenas enseñanzas que le inculcaron de niño.

Reinserción complicada

Cuando Flores sale de la cárcel en 2014, empieza a tocar puertas.

Una de las primeras fue las de la iglesia que le ayudó en su conversión dentro de la cárcel.

“No me aceptaron. Tenían miedo por mi pasado. Pensaron que quizás mi conversión no era real y que podría hacerles daño. Me dieron a entender que buscara otra iglesia”.

Flores vivió en primera persona las dificultades por las que puede pasar un exconvicto para reinsertarse en la sociedad.

“Cuando estaba en prisión, todos me pedían que cambiara. Pero cuando cambié y salí, uno se da cuenta de muchas cosas. La gente, tu familia, tu comunidad, tu iglesia, quieren que cambies, pero cuando tienen que darte una oportunidad las cosas son muy diferentes”.

Manny Flores rezando en Navidad.

Manny Flores
Manny Flores no lo tuvo fácil para reinsertarse en la sociedad y muchas puertas que parecían abiertas se le cerraron.

“Es difícil encontrar oportunidades para personas como yo. Con antecedentes es muy difícil tener un trabajo significativo“.

Fue entonces cuando la pequeña organización North Valley Caring Services (NVCS) apareció en su camino.

La directora en ese tiempo tenía un amigo en común con Flores. Le concedieron una entrevista y luego le ofrecieron un trabajo.

Cinco años más tarde, a Flores lo nombraron director tras implementar un programa de comida que de a poco comenzó a impactar la vida de muchos.

“Estoy muy agradecido. Yo no tenía ninguna experiencia, solo mi educación en prisión y lo que aprendí en la calle”.

Manny Flores junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti.

Manny Flores
La tarea de Manny Flores al frente de NVCS ha trascendido por toda la ciudad. En esta foto posa junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garceti.

Mucho más que un banco de alimentos

Repartir comida es solo uno de los programas que actualmente maneja el NVCS bajo la dirección de Flores.

Proporcionan aparcamientos para las familias que viven en sus carros, ofrecen seguridad, alimentos, ducha.

También asisten a los que viven en estaciones de trenes.

El centro, además, educa a niños y les enseña a usar computadores y navegar en internet.

“Muchas familias que llegan al país no saben cómo usar las computadoras y no pueden ayudar a sus hijos con las tareas. Así que establecimos un salón donde ofrecemos ayuda“.

Manny Flores en una de las jornadas de distribución de alimentos.

Manny Flores

El NVCS también enseña habilidades de emprendimiento para individuos. Fomenta la creación de microempresas e inculca conceptos de negocios.

Luego les busca un sitio donde puedan vender sus artículos y quedarse con el 100% de las ganancias.

“Varias personas han conseguido buenos contratos y ahora se encuentran en otro nivel económico. Por medio de nuestros programas, hemos conseguido impactar a un 20% de las personas del área de San Fernando“.

“Nuestro objetivo es crear un sistema colectivo y cooperativo donde logremos que la comunidad entienda la fuerza que tiene cuando trabajamos juntos”, dice Flores.

Satisfacción personal y familiar

Flores se ha vuelto a casar. Su actual esposa es la primera mujer con la que dice que fue completamente honesto.

“Le expliqué mis circunstancias y me presenté cómo soy. Me aceptó con todo”.

Flores le agradece a Dios y a la vida el haber tenido la oportunidad de enmendar su camino.

Le emociona que su papá y su mamá hayan podido ver el cambio en su vida y todo lo que hace por su comunidad.

Manny Flores junto a su padre.

Manny Flores
Manny Flores se siente agradecido a Dios y a la vida por permitir que su padre viera cómo cambió y aplicó sus enseñanzas.

“Mi papá falleció hace un mes, pero tuve el privilegio de que me viera reflejando todas las enseñanzas que él me inculcó. No sé si lo que hago podrá reparar el daño que hice, pero trabajaré muy duro para intentarlo”.

A Flores le gustaría ver más modelos de organizaciones como NVCS, que con un presupuesto limitado está haciendo un gran cambio en el barrio.

“Ya nos han invitado a abrir más agencias en dos ciudades cercanas. Estamos muy cerca de lograrlo“, cuenta ilusionado.


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