Reconstrucción fallida: Estudiantes y padres de familia esperan soluciones para escuelas afectadas en el 19S
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Reconstrucción fallida: Estudiantes y padres de familia esperan soluciones para escuelas afectadas en el 19S

Puebla es el estado que más escuelas con daños graves tuvo: 77, seguido de Morelos, con 41, y del Estado de México, con 34. Hoy, a nueve meses del sismo, en el país todavía hay 2,906 escuelas que no han sido atendidas, que suponen un 15% de las 20,000 que han resultado con algún nivel de daño.
Por Cecibel Romero
29 de junio, 2018
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Una entre 2,800

“Las escaleras se empezaron a despegar enseguida, y las ventanas del piso de abajo se rompieron una a una, así: pa, pa, pa, pa…”, dice Sofía, pegando golpes al aire. “Tuvimos que bajar por otro lado y veíamos cómo las columnas se agrietaron. Alguna se rompió. A nosotros no nos pasó nada, pero la escuela había que demolerla. Pusieron una cruz roja con unas iniciales que no recuerdo y estuvimos tres meses sin ir a clases”.

Sofía tiene 15 años, y un edificio de su escuela, la secundaria técnica 17, en Coyoacán, quedó destrozado tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. Cuando los papás vieron cómo estaba el plantel y comprobaron que no había heridos, pensaron que había sido un milagro, cuenta Agustín Hernández, el papá de otro de los niños del colegio. “Vino un DRO y en el momento ya dijeron que no había nada que hacer. Ahora los niños están asustados; se queda una sensación de miedo”.

La secundaria técnica 17 es una de las nueve escuelas que el gobierno anunció que ameitaban reconstrucción total y precisó que en este caso, la demolición sería parcial porque el resto del plantel se encontraba en buenas condiciones. en los otros casos, sólo una ha sido demolida por completo, la primaria Suave Patria, en la delegación Gustavo A. Madero. Una entre las 2,800 escuelas que hay en la Ciudad de México; y sólo una entre las 1,830 que resultaron afectadas, según el Inifed, el 65%.

En esta escuela, la Suave Patria, no ha quedado piedra sobre piedra. Después del sismo, los daños eran visibles en una de las estructuras. Los padres de familia no tenían certeza de cuándo ni dónde sus alumnos volverían a tomar clases.

Josué, de 9 años, recuerda que el día del sismo salieron de su salón guiados por su maestra. “Sentí miedo y angustia. Y yo les decía a mis amigos que no se espantaran, que no lloraran”, dice en llanto. “Después, escuché al otro día que la escuela estaba dañada y que no podíamos regresar. Me dolió mucho saber que nuestra escuela la iban a derrumbar y que la iban a volver a hacer. Pero la maestra nos dijo que no nos pusiéramos tristes porque íbamos a tener otra escuela”.

Antes iba a clases de 8 am a 2 pm; pero ahora estudia de 11:20 a 2 de la tarde. “Ya no tenemos tanto tiempo para hacer muchas materias, y a veces nos tenemos que apurar para hacer lo de otra materia”, cuenta.

La reconstrucción total de la Suave Patria se debe a la presión de los propios padres de familia, asegura la mamá de Josué. Después del sismo, sus hijos no tuvieron clases por varias semanas y llegaron a bloquear vialidades primarias para atraer la atención de las autoridades. “Se tuvo que ir a una marcha. Mi esposo le tocó ir a cerrar las avenidas porque no se veía nada. Llegaba gente y nos decían: nos van a poner un papel donde diga que la escuela está mal. nunca nos lo pusieron, nunca dijeron nada”.

Los alumnos de la Suave Patria tardaron más de tres meses en regresar a clases. Las aulas provisionales en las que ahora estudian se ubican en la escuela vecina, Enrique Rébsamen, pero no son suficientes y, por eso, las maestras han tenido que dividir los horarios.

La mamá de Josué tuvo que dejar uno de sus dos empleos para poder llevar a su hijo a la escuela porque ha decidido esperar para poder regresar a la Suave Patria, pese a que muchos padres prefirieron cambiarlos. “No vamos a abandonar el barco cuando se está hundiendo”, dice.

La reconstrucción finalmente está en marcha. Donde antes había una escuela de más de 55 años de antigüedad, ahora se ven dos edificios de dos pisos en obra negra. Pero ni los maestros, ni la comunidad escolar conoce el proyecto ni quién está a cargo de la obra.

En la fachada de la Suave Patria no se cumple con el requisito de informar el número de Manifestación de Construcción que toda obra en la Ciudad de México debe de tener. No es la única. Ninguno de los nueve proyectos de reconstrucción  de las nueve escuelas de reconstrucción total tienen registros de manifestación de obra o labores de demolición en las delegaciones, donde deben de ingresarse.

En cinco escuelas más de las nueve que supuestamente serían reconstruidas, hubo demoliciones parciales y otras dos solo tuvieron reparaciones menores, pese a estar clasificadas en la categoría de escuelas con daño total y contar con presupuesto asignado para su reconstrucción, como muestra el Informe de Actividades 2017 del Inifed.

En la primaria Italia, ubicada junto a la Iglesia de los Ángeles, en la Colonia Guerrero de la Ciudad de México, el retiro de escombros ya concluyó, pero nadie puede acercarse ni regresar mientras la cúpula de la iglesia que se colapsó no sea intervenida. Sin embargo, los padres de familia entrevistados cuentan que podría tomar hasta dos años, según les han informado autoridades de la Secretaría de Cultura

“La escuela como quiera la pueden reconstruir, pero mientras no puedan meter mano en la iglesia, no van  poder estar ahí y va a seguir siendo considerada de riesgo”, dice Emmanuel Castillo, padre de un par de gemelas que asisten a segundo grado.

Castillo comenta que a sus hijas “les venían dando clase lo que es martes, miércoles y viernes. Sí les aumentaron el horario, pero media hora nada más”.

Ahora van a clases de 7:30 a 12:30 tres días a la semana en otra iglesia, en la calle de Mosqueta, que también tuvo cierta afectación del sismo.

Como padre de familia, Castillo también resintió los cambios porque su domicilio anterior tuvo que ser demolido. Además, tiene un hijo de 18 años con discapacidad que asiste a una escuela especial cerca de Indios Verdes y los horarios se complican para trasladar a sus tres hijos a la escuela.

La misma preocupación muestran Bárbara y su hija pasan corriendo por debajo de unas tablas que supuestamente protegen a los viandantes de posibles desprendimientos de la fachada de la secundaria 166, en la delegación Magdalena Contreras. Sobre su predio, pegado a la escuela, se derrumbó la barda, dejando a la vista el edificio de cuatro plantas que parece pender de un hilo.

“Ese edificio no puede seguir así. Nos dijeron que lo iban a demoler por completo, y no lo demolieron. Ahora dicen que sólo le van a quitar un piso y que lo van reforzar”, cuenta Bárbara. “En otro temblor se nos va a venir abajo esto”, dice.

El día del sismo el laboratorio se cayó por completo y es la única parte de la escuela que se va a reconstruir por completo.  

En una más, la secundaria técnica 45, el director de la escuela confirmó que no iba a ser demolida, como había anunciado la SEP, y que estaba “funcionando al 100”. Sólo alguna de sus paredes iba a ser resanada. “Te invito a que visites el Plantel, para que verifiques lo que te expongo y que no hagas caso de información falsa, ya que no eres la única que piensa que la Escuela fue o será demolida”, señaló en un correo.

Lea aquí los perfiles de las nueve escuelas con daños graves en la Ciudad de México.

Una escuela nueva sin alumnos

En el municipio de Epatlán, a unos 49 km de la capital de Puebla, casi la mitad de la cabecera municipal resultó con daños y los salones de la primaria Vicente Guerrero quedaron destruidos. Hoy luce completamente reconstruida. Su patio está limpio, tiene áreas con plantas y una fachada que permite ver hacia los nuevos salones con ventanas.

Solo que no tiene alumnos.

En vez de tomar clases en la escuela nueva, terminada hace tres meses, los alumnos estudian en remolques de 3 x 12 metros, habilitados como aulas provisionales, a un costado de la plaza central del municipio, donde el calor alcanza los 36 grados.

Diego Varona, un padre de familia, explica que la escuela a donde van sus tres hijas fue reconstruida a los pocos meses del sismo, pero no tiene mobiliario y los niños siguen tomando clases en los remolques. “Ahorita creo que no la ocupamos porque falta la inauguración. No entendemos los padres de familia por qué tanta demora si ya las aulas ya están hechas, pero estamos detenidos hasta que el estado venga a inaugurar la obra”.

Diego recuerda indignado que el centro educativo Lázaro Cárdenas, en el municipio vecino de Izúcar de Matamoros, se inauguró dos veces: la primera para reiniciar las clases y, más tarde otra vez, cuando pudo ir el presidente Enrique Peña Nieto. “Ahorita que estamos en tiempos electorales, automáticamente las obras que deberían de estar inauguradas no lo están porque esperan ese banderazo”, dice. “Eso pasa mucho aquí”.

Puebla es el estado que más escuelas con daños graves tuvo: 77, seguido de Morelos, con 41, y del Estado de México, con 34.

 

Línea de tiempo + fact-checking

Duplicidad de gastos

La primaria Nueva Escocia, en Nezahualcóyotl, Estado de México, avanza a buen ritmo. Ya tiene los cimientos de los dos edificios que se están reconstruyendo, y los obreros que en la mañana de un viernes de mayo trabajan ahí creen que estará terminada antes de tres meses.

A la salida, al preguntarle a una madre con su hija que cómo se vivió el sismo en esa escuela, responde tranquila que no pasó nada: la primaria ya estaba demolida para ese momento. Aunque los daños de la escuela no tuvieron nada que ver con el sismo, el plantel está reportado con daños graves en la base de datos de reconstrucción, y cuenta con 8.5 millones de pesos asignados del Fonden.

Jorge García Acosta, de sexto año, había ganado una Olimpiada del Conocimiento y en julio viajó hasta Toluca para recibir el premio. Su padre, también de nombre Jorge Torres, le acompañó junto al director y aprovecharon la ocasión para hablar con el exgobernador Eruviel Ávila de la situación de desatención en la que estaba la escuela.

Ricardo Urbina, el director de la Nueva Escocia, recuerda que “los edificios se tiraron enseguida, nada más nos dieron como cuatro días para evacuar y al quinto día ya estaban derrumbándola. Fue el 21 de agosto”.

Las fundaciones, que trabajan en la reconstrucción de 154 planteles en todo el país, también han encontrado irregularidades: hay 50 escuelas con duplicidad de esfuerzos, que cuentan con fondos de la sociedad civil y a la vez tienen recursos públicos asignados, con un total de 57 millones de pesos, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

 

VISUALIZACIÓN: Distancia a la escuela más cercana sin daños

El escenario en los estados

En Ocuilán, Estado de México, todas las escuelas resultaron dañadas, según un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que tras visitar 29 escuelas en los estados más afectados declaró que la persistencia de los daños “no garantizar la calidad en la educación para el máximo logro de aprendizaje de los educandos, tal como lo previene el artículo 3° de la Constitución Federal”.

Para la CNDH, esto último resulta preocupante, alerta en un comunicado, en especial cuando “algunos planteles escolares continuaban con los mismos problemas que propiciaron las inconformidades e incluso que con posterioridad a los sismos de septiembre de 2017, 25 de los planteles observados han sido señalados y puestos en operación como “escuelas aptas para el regreso a clases” a partir del 12 de octubre de 2017”.

En las escuelas que ya se encuentran en proceso de reconstrucción en los estados de Puebla, Morelos y Edomex, es gracias a que los padres de familia y los profesores ejercieron presión antes las autoridades estatales. Es el caso de la primaria Lic. Benito Juárez, en Ocuilan, Estado de México, la asociación de padres de familia insisió con las autoridades hasta lograr que iniciara la reconstrucción, mientras que otras en la cabecera municipal, como la primaria Lázaro Cárdenas, siguen con aulas provisionales.

Lo mismo sucede en el centro educativo Lázaro Cárdenas, en Izúcar de Matamoros, Puebla, que se reconstruyó por completo, mientras que en el mismo municipio hay escuelas como al Plan de Ayala, con salones sin usar por el riesgo que representan y varios remolques de tráiler usados como aulas provisionales.

 

Por qué se caen las escuelas

El sismo del 19 de septiembre de 2017 tuvo su epicentro en los limites de Puebla y Morelos. Por su tipo de vibración afectó con mayor fuerza a estructuras bajas, de entre uno y tres pisos, provocando daños severos en casas y escuelas.

Para algunos expertos el sismo fue el golpe que dio la estocada final a muchos planteles, pero la causa verdadera de los daños fue la falta de mantenimiento. Muchas de las escuelas tienen más de 40 años de antigüedad, y la falta de una buena impermeabilización y de reforzamiento de las estructuras hizo que se debilitaran con el tiempo.

Domínguez, del Inifed, también lo reconoce: “Si me preguntas: ‘¿Faltaba mantenimiento a los planteles educativos?’, claro que falta mantenimiento para los planteles educativos. Son muchísimos y el presupuesto a veces ha sido limitado”.

Berrón, el director del Instituto para la Seguridad de las Construcciones, coincide: “No fueron daños por el sismo exclusivamente, sino porque no se les ha dado mantenimiento. El hecho de que haya humedades en las paredes o descorchamiento o que se filtró el agua y se está oxidando el acero; es mucho antes del sismo, y las escuelas están funcionando así”.

“Algunos DRO creyeron que si ponían en rojo o en ámbar el dictamen, la escuela recibiría el mantenimiento integral que necesitaba, pero la administración pública no funciona así”, cuenta Porfirio Munguía, subdirector de la primaria Jonás Edward Salk, en la colonia Benito Juárez, de la Ciudad de México. La escuela recibió primero un dictamen en rojo y tras una segunda revisión le dieron otro verde que les permitió regresar en menos de dos semanas. Hoy los niños juegan en el patio sin que haya habido ninguna adecuación en la escuela.

Prevención

Las forma en que se ha llevado a cabo la reconstrucción de las escuelas no garantiza que las evaluaciones de daños reflejen realmente el nivel de seguridad de los planteles. Tampoco la eficiencia de los recursos destinados para ello: pese a que el dinero del Fonden y de la SEP ya están asignados, apenas se han hecho contratos por una décima parte del presupuesto total. Las obras de la reconstrucción de las escuelas dejarán una herencia grande para el próximo gobierno, en un año en el que se llevarán a cabo las elecciones más grandes de la historia, con 3,400 cargos de elección popular.

Hoy, a nueve meses del sismo, en el país todavía hay 2,906 escuelas que no han sido atendidas, que suponen un 15% de las 20,000 que han resultado con algún nivel de daño.

 

*Este reportaje fue realizado por Irene Larraz y Nadia Sanders en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

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Clara Grima

"Soy doctora en matemáticas y no sé dividir con tres cifras": Clara Grima, investigadora española

La matemática española Clara Grima, quien ha publicado numerosas investigaciones y escrito varios libros de divulgación para niños y adultos, habla sobre la belleza de la matemática que hace pensar y los peligros de ser "anumérico".
Clara Grima
28 de enero, 2020
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Clara Grima recuerda el momento exacto en que decidió ya no solo investigar y ser docente universitaria de matemáticas, sino también hacer divulgación científica.

Era 2011 y su hijo pequeño, Ventura, que entonces tenía 6 años, le preguntó qué era el símbolo que tenía en su camiseta: “¿Eso es una mesa o una portería de fútbol?”.

No era ni una cosa ni la otra. Se trataba de un número: pi.

La conversación terminó con Ventura concluyendo que “el infinito es un invento de los matemáticos para cuando se cansan de contar”.

Lo bonito de la matemática es pensar, es hacer una cosa que las máquinas no saben hacer”, dice Grima a BBC Mundo.

Desde aquel entonces, la española no solo se dedica a escribir investigaciones, sino también libros de divulgación para niños y adultos.

Su último libro, “¡Que las matemáticas te acompañen!” (Ariel, 2018), muestra una variedad de situaciones cotidianas donde es posible encontrar las matemáticas, desde las vacunas hasta Facebook.

Antes del Hay Festival Cartagena 2020, Grima habló con BBC Mundo sobre las matemáticas como un juego cuyas reglas a veces se inventan y a veces aparecen en los lugares más inesperados.


En ¡Qué las matemáticas te acompañen!” dices (y demuestras) que las matemáticas son un juego, que solo hay que “aprender las reglas y jugar”. ¿Por qué crees que esta noción lúdica no es la más extendida?

Por mucho que me duela, debo admitir que la matemática sigue teniendo esa leyenda negra o esa mala fama que no le corresponde.

Soy investigadora y profesora universitaria desde 1995 y empecé a divulgar a partir de 2011, cuando por culpa o gracias a mis hijos -depende de cuán cansada esté, cuál expresión uso- empecé a hablar de matemáticas con niños.

"¡Que las matemáticas te acompañen!"

Ariel
En 2018 Grima publicó “¡Que las matemáticas te acompañen!” (editorial Ariel).

Así conocí niños de 5 o 6 años que me decían: “A mí no me gusta la matemática”. Y yo siempre respondo lo mismo digo: “¿Tú qué sabes si no lo has probado?”.

Entonces me di cuenta que los niños aprenden a odiar las matemáticas antes de estudiar matemáticas, porque está en el ambiente, en la sociedad. Es simpático o guay jactarse o presumir de que no se dominan las matemáticas. Lo hacen algunos famosos en la televisión o algunos youtubers. Y esto va calando.

Pero este no es tu caso: a ti siempre te gustaron las matemáticas y hasta dices que te han “moldeado”

Pues sí, las matemáticas me encantan desde pequeñita. Para mí eran un juego, eran como un misterio. Me acuerdo perfectamente de la primera vez que resolví una ecuación del tipo x+2=4. Recuerdo estar dando gritos en la clase: “¡Qué chulo! ¡He descubierto algo!”.

Pero la verdad es que quería ser filósofa porque también me gusta escribir. Y fue precisamente mi profesor de filosofía el que me dijo que estudiara matemáticas porque lo hacía bien y porque conseguiría trabajo antes. Y desgraciadamente tenía toda la razón.

Lo primero que me dieron las matemáticas fueron una cura de humildad: mi orgullo y mi ego fueron arrastrados por el fango de una manera cruel, porque no era tan buena como creía.

Luego descubrí la belleza de las matemáticas y aprendí una forma diferente de ver el mundo que me apasionó.

"Empecé a divulgar a partir de 2011, cuando por culpa o gracias a mis hijos -depende de cuán cansada esté, cuál expresión uso- empecé a hablar de matemáticas con niños"", Source: , Source description: , Image:

Ya a nivel personal, haciendo mi tesis doctoral, descubrí los grafos y al cabo de poco tiempo me casé con mi director de tesis. Luego nacieron mis hijos y ellos mismos, con su conversación, volvieron a darle un vuelco a mi vida y empecé la divulgación.

Ahora doy charlas y tengo libros, con lo cual aquello de ser escritora a lo que en algún sentido renuncié por ser matemática ha vuelto de otra manera. No escribo novelas ni ensayos filosóficos, pero escribo sobre matemáticas.

Como investigadora trabajas en teoría de grafos, algo que recién mencionabas y que aparece en muchos capítulos de¡Qué las matemáticas te acompañen!”. ¿Podrías explicar de forma simple qué es un grafo?

Un grafo es un objeto matemático que está formado por dos conjuntos de elementos: un conjunto son unos puntitos, que pueden representar personas u objetos, y el otro conjunto son rayitas o líneas, que unen a estos puntitos de dos en dos.

Podemos poner como ejemplo Facebook. Pues cada uno de los usuarios seríamos un puntito y dos usuarios que somos amigos en Facebook apareceríamos unidos con una rayita. Eso nos daría un dibujo: eso es un grafo.

En este caso es un grafo muy grande, porque Facebook tiene en el orden de 1.600 millones de usuarios.

Pero hay grafos más chicos. Por ejemplo, en la charla en (el Hay de) Cartagena, pues cada punto sería cada una de las personas que asisten y unimos con aristas, o sea con rayitas, a dos de ellos si se conocían de antes. Esto te da una imagen de las relaciones sociales en ese lugar.

En el libro usas los grafos para explicar desde la serie Game of Thrones hasta campañas de vacunación. ¿Por qué, si es una teoría tan útil, no se suele enseñar en la educación básica?

Yo me llegué a hacer licenciada en matemáticas sin haber visto un grafo.

Pero cuando empecé a divulgar, muy rápidamente empecé a hablar de grafos un poco por defecto profesional. Y me di cuenta que es una herramienta muy útil, que permite modelar problemas de matemáticas de una forma muy eficiente y resolverlos sin los tediosos cálculos a los que obligan a los niños a hacer todo el rato.

Lo que prima en la resolución de problemas usando grafos es el instinto y la lógica, no la capacidad para hacer cálculos que, francamente, es aburrido y no sirve para nada. Lo hace mejor la máquina.

Para mí, la lavadora lava mejor, un coche va a una velocidad que yo no voy a conseguir nunca y una calculadora, calcula mucho más rápido que yo.

Soy doctora en matemáticas y no sé dividir con tres cifras ni sé calcular a mano una raíz cuadrada.

Lo bonito de la matemática es pensar, es hacer una cosa que las máquinas no saben hacer.

También sueles usar el concepto de personaanumérica“. ¿Qué significa y qué peligros conlleva?

El término “anumerismo” lo acuñó Douglas Hofstadter y lo popularizó John Allen Paulos con su libro “El hombre anumérico”

Lo que viene a significar es un analfabetismo de conceptos básicos en matemáticas -no saber calcular un tanto por ciento, no entender una gráfica-, lo que tiene varios niveles de peligro.

Por ejemplo, en España es tradición comprar la Lotería de Navidad. Hay gente que hace colas para comprar en una determinado lugar porque creen que tienen más probabilidad de ganar ahí. Ese es un claro caso de anumerismo que se da todos los años en este país. Pero bueno, solo pierdes tu tiempo, no afecta tu vida.

Pero si te engañan en el banco con algún producto financiero o para acceder a algún puesto de trabajo, la cosa ya empieza a ser más grave.

https://twitter.com/ClaraGrima/status/1003596977899261952

¿Y qué hay del “espejismo de la mayoría” y cómo esto se ha agravado con las redes sociales?

Es una forma un poco más compleja de ser anumérico.

Es lo que llaman “la burbuja”, que sucede cuando estás en un cierto grupo social, que puede ser real o virtual. Lo que pasa es que ahora las redes sociales tienen una potencia de transmisión de noticias falsas o de bulos muy grande.

El problema es que es muy difícil salir de este anumerismo y nos afecta a todos. Salir de tu burbuja de información es un esfuerzo personal que tenemos que hacer cada uno.

Y luego, por otra parte, lo que nos enseña es que tenemos que ser empáticos. Es muy fácil decir que un grupo al que tú no pertenece toma decisiones estúpidas. Pero es que a lo mejor no lo ven porque están afectados por ese espejismo.

Por eso la mejor forma de conseguir que una persona salga de su burbuja es con datos y con la empatía.

¿Cuál es la pregunta matemática que más te hacen los niños?

Cuando digo que soy investigadora de matemáticas, me dicen: “Pero, ¿qué tienes que descubrir? Si ya se sabe que 2+2 es 4”. Pues, muchas cosas, porque la matemática va más allá de la aritmética.

De hecho, falta cada vez más porque cada descubrimiento que se hace es como una puerta que se abre y lo que hay detrás de la puerta es un pasillo enorme, casi infinito, lleno de puertas cerradas, que hay que volver a abrir, porque el conocimiento se expande.

"Cuando digo que soy investigadora de matemáticas, me dicen: 'Pero, ¿qué tienes que descubrir? Si ya se sabe que 2+2 es 4'. Pues, muchas cosas"", Source: , Source description: , Image:

¿Eso quiere decir que, en el debate de si las matemáticas se descubren o se inventan, apoyas la primera opción?

Yo creo que mitad y mitad.

Hay una parte de la matemática que evidentemente es fruto de la abstracción de la mente humana y que es inventada.

Por ejemplo, cogemos unos números, unos grafos o unas funciones, que son los objetos con los que vamos a jugar, y nos inventamos las reglas del juego, que puede ser cómo se forman, cómo se multiplican, cómo se dividen… Luego, a partir de esas reglas y jugando, descubrimos qué propiedades tiene.

Y luego hay una parte de las matemáticas que las descubrimos mirando a la naturaleza.

Antes se pensaba que la única geometría que existía era la geometría euclídea, la que vemos todos, donde dos rectas paralelas no se van a cortar nunca. Pues un día alguien pensó: “Vamos a inventar una geometría que no sea así, donde las rectas paralelas, al final, se encuentran”.

Lo que parecía en aquel momento una abstracción de la mente y una matemática inventada, luego llega (Albert) Einstein y nos explica el espacio tiempo, y resulta ser que el universo viene a dar la razón: era una matemática que estaba escondida.

De hecho, en 2018 fui parte de un grupo de investigación que descubrimos una forma geométrica que no se había visto, que se llama escutoide, y que tuvo un impacto brutal.

Fue una colaboración con biólogos celulares, que nos llamaron porque querían saber cómo describir la forma que tenían las células de los epitelios, que son los tejidos que recubren todos nuestros órganos. Cuando empezamos a describir la forma geométrica, nos dimos cuenta que era una forma que no existía.

Yo me puedo inventar una forma geométrica, pero esta no lo hemos inventado sino que, mirando a las células epiteliales, hemos descubierto que era una forma que se repite en todas ellas.

Así que muchas veces nos inventamos las matemáticas y otras veces las descubrimos mirando el universo. O, en este caso particular, mirando las glándulas salivares de la mosca de la fruta, que es menos romántico.


Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 30 de enero y el 2 de febrero de 2020.

https://business.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158413726684665?__tn__=-R


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