Reconstrucción fallida: Estudiantes y padres de familia esperan soluciones para escuelas afectadas en el 19S
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Reconstrucción fallida: Estudiantes y padres de familia esperan soluciones para escuelas afectadas en el 19S

Puebla es el estado que más escuelas con daños graves tuvo: 77, seguido de Morelos, con 41, y del Estado de México, con 34. Hoy, a nueve meses del sismo, en el país todavía hay 2,906 escuelas que no han sido atendidas, que suponen un 15% de las 20,000 que han resultado con algún nivel de daño.
Por Cecibel Romero
29 de junio, 2018
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Una entre 2,800

“Las escaleras se empezaron a despegar enseguida, y las ventanas del piso de abajo se rompieron una a una, así: pa, pa, pa, pa…”, dice Sofía, pegando golpes al aire. “Tuvimos que bajar por otro lado y veíamos cómo las columnas se agrietaron. Alguna se rompió. A nosotros no nos pasó nada, pero la escuela había que demolerla. Pusieron una cruz roja con unas iniciales que no recuerdo y estuvimos tres meses sin ir a clases”.

Sofía tiene 15 años, y un edificio de su escuela, la secundaria técnica 17, en Coyoacán, quedó destrozado tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. Cuando los papás vieron cómo estaba el plantel y comprobaron que no había heridos, pensaron que había sido un milagro, cuenta Agustín Hernández, el papá de otro de los niños del colegio. “Vino un DRO y en el momento ya dijeron que no había nada que hacer. Ahora los niños están asustados; se queda una sensación de miedo”.

La secundaria técnica 17 es una de las nueve escuelas que el gobierno anunció que ameitaban reconstrucción total y precisó que en este caso, la demolición sería parcial porque el resto del plantel se encontraba en buenas condiciones. en los otros casos, sólo una ha sido demolida por completo, la primaria Suave Patria, en la delegación Gustavo A. Madero. Una entre las 2,800 escuelas que hay en la Ciudad de México; y sólo una entre las 1,830 que resultaron afectadas, según el Inifed, el 65%.

En esta escuela, la Suave Patria, no ha quedado piedra sobre piedra. Después del sismo, los daños eran visibles en una de las estructuras. Los padres de familia no tenían certeza de cuándo ni dónde sus alumnos volverían a tomar clases.

Josué, de 9 años, recuerda que el día del sismo salieron de su salón guiados por su maestra. “Sentí miedo y angustia. Y yo les decía a mis amigos que no se espantaran, que no lloraran”, dice en llanto. “Después, escuché al otro día que la escuela estaba dañada y que no podíamos regresar. Me dolió mucho saber que nuestra escuela la iban a derrumbar y que la iban a volver a hacer. Pero la maestra nos dijo que no nos pusiéramos tristes porque íbamos a tener otra escuela”.

Antes iba a clases de 8 am a 2 pm; pero ahora estudia de 11:20 a 2 de la tarde. “Ya no tenemos tanto tiempo para hacer muchas materias, y a veces nos tenemos que apurar para hacer lo de otra materia”, cuenta.

La reconstrucción total de la Suave Patria se debe a la presión de los propios padres de familia, asegura la mamá de Josué. Después del sismo, sus hijos no tuvieron clases por varias semanas y llegaron a bloquear vialidades primarias para atraer la atención de las autoridades. “Se tuvo que ir a una marcha. Mi esposo le tocó ir a cerrar las avenidas porque no se veía nada. Llegaba gente y nos decían: nos van a poner un papel donde diga que la escuela está mal. nunca nos lo pusieron, nunca dijeron nada”.

Los alumnos de la Suave Patria tardaron más de tres meses en regresar a clases. Las aulas provisionales en las que ahora estudian se ubican en la escuela vecina, Enrique Rébsamen, pero no son suficientes y, por eso, las maestras han tenido que dividir los horarios.

La mamá de Josué tuvo que dejar uno de sus dos empleos para poder llevar a su hijo a la escuela porque ha decidido esperar para poder regresar a la Suave Patria, pese a que muchos padres prefirieron cambiarlos. “No vamos a abandonar el barco cuando se está hundiendo”, dice.

La reconstrucción finalmente está en marcha. Donde antes había una escuela de más de 55 años de antigüedad, ahora se ven dos edificios de dos pisos en obra negra. Pero ni los maestros, ni la comunidad escolar conoce el proyecto ni quién está a cargo de la obra.

En la fachada de la Suave Patria no se cumple con el requisito de informar el número de Manifestación de Construcción que toda obra en la Ciudad de México debe de tener. No es la única. Ninguno de los nueve proyectos de reconstrucción  de las nueve escuelas de reconstrucción total tienen registros de manifestación de obra o labores de demolición en las delegaciones, donde deben de ingresarse.

En cinco escuelas más de las nueve que supuestamente serían reconstruidas, hubo demoliciones parciales y otras dos solo tuvieron reparaciones menores, pese a estar clasificadas en la categoría de escuelas con daño total y contar con presupuesto asignado para su reconstrucción, como muestra el Informe de Actividades 2017 del Inifed.

En la primaria Italia, ubicada junto a la Iglesia de los Ángeles, en la Colonia Guerrero de la Ciudad de México, el retiro de escombros ya concluyó, pero nadie puede acercarse ni regresar mientras la cúpula de la iglesia que se colapsó no sea intervenida. Sin embargo, los padres de familia entrevistados cuentan que podría tomar hasta dos años, según les han informado autoridades de la Secretaría de Cultura

“La escuela como quiera la pueden reconstruir, pero mientras no puedan meter mano en la iglesia, no van  poder estar ahí y va a seguir siendo considerada de riesgo”, dice Emmanuel Castillo, padre de un par de gemelas que asisten a segundo grado.

Castillo comenta que a sus hijas “les venían dando clase lo que es martes, miércoles y viernes. Sí les aumentaron el horario, pero media hora nada más”.

Ahora van a clases de 7:30 a 12:30 tres días a la semana en otra iglesia, en la calle de Mosqueta, que también tuvo cierta afectación del sismo.

Como padre de familia, Castillo también resintió los cambios porque su domicilio anterior tuvo que ser demolido. Además, tiene un hijo de 18 años con discapacidad que asiste a una escuela especial cerca de Indios Verdes y los horarios se complican para trasladar a sus tres hijos a la escuela.

La misma preocupación muestran Bárbara y su hija pasan corriendo por debajo de unas tablas que supuestamente protegen a los viandantes de posibles desprendimientos de la fachada de la secundaria 166, en la delegación Magdalena Contreras. Sobre su predio, pegado a la escuela, se derrumbó la barda, dejando a la vista el edificio de cuatro plantas que parece pender de un hilo.

“Ese edificio no puede seguir así. Nos dijeron que lo iban a demoler por completo, y no lo demolieron. Ahora dicen que sólo le van a quitar un piso y que lo van reforzar”, cuenta Bárbara. “En otro temblor se nos va a venir abajo esto”, dice.

El día del sismo el laboratorio se cayó por completo y es la única parte de la escuela que se va a reconstruir por completo.  

En una más, la secundaria técnica 45, el director de la escuela confirmó que no iba a ser demolida, como había anunciado la SEP, y que estaba “funcionando al 100”. Sólo alguna de sus paredes iba a ser resanada. “Te invito a que visites el Plantel, para que verifiques lo que te expongo y que no hagas caso de información falsa, ya que no eres la única que piensa que la Escuela fue o será demolida”, señaló en un correo.

Lea aquí los perfiles de las nueve escuelas con daños graves en la Ciudad de México.

Una escuela nueva sin alumnos

En el municipio de Epatlán, a unos 49 km de la capital de Puebla, casi la mitad de la cabecera municipal resultó con daños y los salones de la primaria Vicente Guerrero quedaron destruidos. Hoy luce completamente reconstruida. Su patio está limpio, tiene áreas con plantas y una fachada que permite ver hacia los nuevos salones con ventanas.

Solo que no tiene alumnos.

En vez de tomar clases en la escuela nueva, terminada hace tres meses, los alumnos estudian en remolques de 3 x 12 metros, habilitados como aulas provisionales, a un costado de la plaza central del municipio, donde el calor alcanza los 36 grados.

Diego Varona, un padre de familia, explica que la escuela a donde van sus tres hijas fue reconstruida a los pocos meses del sismo, pero no tiene mobiliario y los niños siguen tomando clases en los remolques. “Ahorita creo que no la ocupamos porque falta la inauguración. No entendemos los padres de familia por qué tanta demora si ya las aulas ya están hechas, pero estamos detenidos hasta que el estado venga a inaugurar la obra”.

Diego recuerda indignado que el centro educativo Lázaro Cárdenas, en el municipio vecino de Izúcar de Matamoros, se inauguró dos veces: la primera para reiniciar las clases y, más tarde otra vez, cuando pudo ir el presidente Enrique Peña Nieto. “Ahorita que estamos en tiempos electorales, automáticamente las obras que deberían de estar inauguradas no lo están porque esperan ese banderazo”, dice. “Eso pasa mucho aquí”.

Puebla es el estado que más escuelas con daños graves tuvo: 77, seguido de Morelos, con 41, y del Estado de México, con 34.

 

Línea de tiempo + fact-checking

Duplicidad de gastos

La primaria Nueva Escocia, en Nezahualcóyotl, Estado de México, avanza a buen ritmo. Ya tiene los cimientos de los dos edificios que se están reconstruyendo, y los obreros que en la mañana de un viernes de mayo trabajan ahí creen que estará terminada antes de tres meses.

A la salida, al preguntarle a una madre con su hija que cómo se vivió el sismo en esa escuela, responde tranquila que no pasó nada: la primaria ya estaba demolida para ese momento. Aunque los daños de la escuela no tuvieron nada que ver con el sismo, el plantel está reportado con daños graves en la base de datos de reconstrucción, y cuenta con 8.5 millones de pesos asignados del Fonden.

Jorge García Acosta, de sexto año, había ganado una Olimpiada del Conocimiento y en julio viajó hasta Toluca para recibir el premio. Su padre, también de nombre Jorge Torres, le acompañó junto al director y aprovecharon la ocasión para hablar con el exgobernador Eruviel Ávila de la situación de desatención en la que estaba la escuela.

Ricardo Urbina, el director de la Nueva Escocia, recuerda que “los edificios se tiraron enseguida, nada más nos dieron como cuatro días para evacuar y al quinto día ya estaban derrumbándola. Fue el 21 de agosto”.

Las fundaciones, que trabajan en la reconstrucción de 154 planteles en todo el país, también han encontrado irregularidades: hay 50 escuelas con duplicidad de esfuerzos, que cuentan con fondos de la sociedad civil y a la vez tienen recursos públicos asignados, con un total de 57 millones de pesos, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

 

VISUALIZACIÓN: Distancia a la escuela más cercana sin daños

El escenario en los estados

En Ocuilán, Estado de México, todas las escuelas resultaron dañadas, según un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que tras visitar 29 escuelas en los estados más afectados declaró que la persistencia de los daños “no garantizar la calidad en la educación para el máximo logro de aprendizaje de los educandos, tal como lo previene el artículo 3° de la Constitución Federal”.

Para la CNDH, esto último resulta preocupante, alerta en un comunicado, en especial cuando “algunos planteles escolares continuaban con los mismos problemas que propiciaron las inconformidades e incluso que con posterioridad a los sismos de septiembre de 2017, 25 de los planteles observados han sido señalados y puestos en operación como “escuelas aptas para el regreso a clases” a partir del 12 de octubre de 2017”.

En las escuelas que ya se encuentran en proceso de reconstrucción en los estados de Puebla, Morelos y Edomex, es gracias a que los padres de familia y los profesores ejercieron presión antes las autoridades estatales. Es el caso de la primaria Lic. Benito Juárez, en Ocuilan, Estado de México, la asociación de padres de familia insisió con las autoridades hasta lograr que iniciara la reconstrucción, mientras que otras en la cabecera municipal, como la primaria Lázaro Cárdenas, siguen con aulas provisionales.

Lo mismo sucede en el centro educativo Lázaro Cárdenas, en Izúcar de Matamoros, Puebla, que se reconstruyó por completo, mientras que en el mismo municipio hay escuelas como al Plan de Ayala, con salones sin usar por el riesgo que representan y varios remolques de tráiler usados como aulas provisionales.

 

Por qué se caen las escuelas

El sismo del 19 de septiembre de 2017 tuvo su epicentro en los limites de Puebla y Morelos. Por su tipo de vibración afectó con mayor fuerza a estructuras bajas, de entre uno y tres pisos, provocando daños severos en casas y escuelas.

Para algunos expertos el sismo fue el golpe que dio la estocada final a muchos planteles, pero la causa verdadera de los daños fue la falta de mantenimiento. Muchas de las escuelas tienen más de 40 años de antigüedad, y la falta de una buena impermeabilización y de reforzamiento de las estructuras hizo que se debilitaran con el tiempo.

Domínguez, del Inifed, también lo reconoce: “Si me preguntas: ‘¿Faltaba mantenimiento a los planteles educativos?’, claro que falta mantenimiento para los planteles educativos. Son muchísimos y el presupuesto a veces ha sido limitado”.

Berrón, el director del Instituto para la Seguridad de las Construcciones, coincide: “No fueron daños por el sismo exclusivamente, sino porque no se les ha dado mantenimiento. El hecho de que haya humedades en las paredes o descorchamiento o que se filtró el agua y se está oxidando el acero; es mucho antes del sismo, y las escuelas están funcionando así”.

“Algunos DRO creyeron que si ponían en rojo o en ámbar el dictamen, la escuela recibiría el mantenimiento integral que necesitaba, pero la administración pública no funciona así”, cuenta Porfirio Munguía, subdirector de la primaria Jonás Edward Salk, en la colonia Benito Juárez, de la Ciudad de México. La escuela recibió primero un dictamen en rojo y tras una segunda revisión le dieron otro verde que les permitió regresar en menos de dos semanas. Hoy los niños juegan en el patio sin que haya habido ninguna adecuación en la escuela.

Prevención

Las forma en que se ha llevado a cabo la reconstrucción de las escuelas no garantiza que las evaluaciones de daños reflejen realmente el nivel de seguridad de los planteles. Tampoco la eficiencia de los recursos destinados para ello: pese a que el dinero del Fonden y de la SEP ya están asignados, apenas se han hecho contratos por una décima parte del presupuesto total. Las obras de la reconstrucción de las escuelas dejarán una herencia grande para el próximo gobierno, en un año en el que se llevarán a cabo las elecciones más grandes de la historia, con 3,400 cargos de elección popular.

Hoy, a nueve meses del sismo, en el país todavía hay 2,906 escuelas que no han sido atendidas, que suponen un 15% de las 20,000 que han resultado con algún nivel de daño.

 

*Este reportaje fue realizado por Irene Larraz y Nadia Sanders en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

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Cómo los agricultores y científicos modifican tus alimentos para que tengan mejor sabor

Los científicos dicen que manipulando genes pueden crear frutas y verduras más sabrosas ¿Cómo lo están haciendo?
26 de junio, 2021
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“La del sabor es una tendencia que está resurgiendo, sin lugar a dudas”, dice Franco Fubini, fundador de la empresa proveedora de frutas y verduras Natoora.

Es posible que te sorprenda que el sabor haya pasado alguna vez de moda.

Pero encontrar variedades de frutas y verduras realmente sabrosas puede ser difícil, en gran parte debido a los requisitos de los supermercados, dice Fubini.

“Empezaron a exigir que las variedades tuvieran una vida útil más larga, en el caso del tomate, por ejemplo, que tuviera una piel más gruesa para que la piel no se rompiera fácilmente, un tomate que quizás madurara más rápido, que pudiera absorber más agua”.

“Así que con el tiempo cultivas tus variedades con el objetivo de conseguir otros atributos que no sean el sabor. El sabor comienza así a perder importancia y, debido a que se trata de la naturaleza, si cultivas para otros rasgos, extraes el sabor”.

La empresa de Fubini se especializa en productos de temporada seleccionados por su sabor y vende sus productos a restaurantes y tiendas de alta calidad en todo el mundo.

“Parte de este renacimiento proviene de los restaurantes, porque los chefs tienen mucha influencia”, explica. “Eso y los viajes han estimulado este renacimiento del sabor, esta búsqueda de sabor”.

Los agricultores y los investigadores están liderando esta búsqueda, utilizando técnicas sofisticadas para producir frutas y verduras que tengan todo el sabor de las variedades tradicionales y, al mismo tiempo, mantengan contentos a los supermercados.

Profesor Harry Klee

H Klee
Harry Klee utiliza el tomate para entender la composición química y genética de las frutas y vegetales.

El profesor Harry Klee, del Departamento de Ciencias Hortícolas de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, está trabajando para comprender la composición química y genética del sabor de las frutas y las verduras, centrándose en el tomate.

“El tomate ha sido un sistema modelo a largo plazo para el desarrollo de fruta. Tiene un tiempo de generación corto, grandes recursos genéticos y económicamente el cultivo de frutas más importante en todo el mundo”.

“Fue la segunda especie de planta cuyo genoma se secuenció completamente, una gran ayuda en el estudio de la genética de un organismo”.

El sabor de las plantas es un fenómeno complejo.

En el caso del tomate, es una combinación de azúcares, ácidos y más de una docena de compuestos volátiles derivados de aminoácidos, ácidos grasos y carotenoides.

El profesor Klee quiere identificar los genes que controlan la síntesis de estos compuestos volátiles y usarlos para producir un tomate de mejor sabor.

“No estamos todavía en la etapa en la que hayamos completado en una sola línea el ensamblaje de las características de un sabor superior, pero esperamos lograrlo en un año más o menos”, dice.

Es posible utilizar la modificación genética (GM) para mejorar el sabor mediante la importación de genes de otras especies, pero en gran parte del mundo los productos creados de esta manera están prohibidos.

frambuesas Pairwise

Pairwise
Pairwise usa tecnología de edición genética para crear nuevos cultivos.

Sin embargo, otras formas de manipulación genética son más aceptadas.

La firma estadounidense Pairwise está trabajando en nuevas variedades de frutas y verduras utilizando CRISPR, la tecnología de edición de genes con licencia de Harvard, el Instituto Broad y el Hospital General de Massachusetts.

En lugar de tomar genes de otras especies, como los transgénicos, con CRISPR se modifican los genes existentes dentro de la planta mediante cortes y empalmes.

“Estamos haciendo cambios muy pequeños en uno o dos fragmentos del ADN”, explica el cofundador de Pairwise, Haven Baker.

En la mayor parte de América del Norte, América del Sur y en Japón lo producido mediante el uso de esta técnica se considera “no modificado genéticamente”.

Sin embargo, en Europa, donde la cuestión de la modificación genética es muy polémica, se considera transgénico y se mantiene bajo una estricta regulación.

Después de salir de la Unión Europea, el Reino Unido lanzó una consulta sobre el uso de la edición genética para modificar el ganado y los cultivos alimentarios en Inglaterra.

Incluso en EE.UU., donde las opiniones están menos arraigadas, algunos productores desconfían de la modificación genética.

“No somos fanáticos de esto en absoluto. Aunque a veces la innovación bien hecha puede funcionar, creemos en la tradición y no necesariamente en intervenir las cosas. Se trata de volver la mirada a la naturaleza y a la forma en que la naturaleza funciona”, señala Fubini.

Pero hay innovaciones que serían extremadamente difíciles de conseguir sin una intervención a nivel genético.

Uno de los primeros productos en lo que trabaja Pairwise, que se espera tener listo en uno o dos años, es una zarzamora sin semillas que, según dice, tendría un sabor más consistente que las variedades tradicionales.

También está trabajando en una cereza sin hueso.

Todo esto podría hacerse mediante técnicas tradicionales de mejoramiento, pero como los árboles frutales tardan años en crecer, sería un proyecto a muy largo plazo.

“La cereza es una de las frutas que nos interesa y teóricamente podríamos conseguir una variedad sin hueso por medio del cultivo, pero nos llevaría entre 100 y 150 años”, asegura Baker.

remolacha

Row 7
El abastecedor de semillas Row 7 tiene 150 cocineros y chefs que ofrecen críticas sobre sus cultivos.

Algunos en la industria agrícola están combinando técnicas nuevas y antiguas.

La empresa de semillas orgánicas Row 7, con sede en EE.UU., lleva a cabo programas de mejoramiento para desarrollar productos nuevos y de mejor sabor.

Sus proveedores de semillas utilizan técnicas tradicionales de polinización cruzada, junto con la selección genómica (la capacidad de examinar marcadores genéticos moleculares en todo el genoma de la planta) para predecir rasgos como el sabor con una precisión razonable.

Además, cuenta con una red de 150 cocineros y agricultores que evalúan su trabajo.

“Evalúan las variedades que aún están en desarrollo y opinan sobre su potencial en el campo y en la cocina”, señala la directora de operaciones Charlotte Douglas.

Uno de sus productos estrella es la remolacha Badger Flame, cultivada para ser consumida cruda, de sabor dulce sin resultar terrosa.

“Esta variedad se habría perdido si no hubiera sido por la defensa de los chefs y productores. Está ampliando nuestra comprensión de lo que puede ser una remolacha, introduciendo nuevas oportunidades para la exploración”, afirma Douglas.

col rizada

Getty Images

Algunas plantas pueden tener el tipo de sabor incorrecto. Con la col rizada, por ejemplo, aunque su hoja verde es nutritiva, su poderoso sabor puede resultar desagradable a algunos.

Baker y su equipo en Pairwise están trabajando en una planta más dulce y de un sabor más suave.

“La col rizada es muy nutritiva, pero a la gente no le gusta comerla. Por eso, hemos utilizado la ingeniería genética para producir verduras de hoja verde que tengan una mejor nutrición, pero que tengan el sabor de las lechugas a las que estamos acostumbrados”, dice.

En el caso de la col rizada, el sabor fuerte se considera una desventaja, pero en general, el sabor tiende a ir de la mano con la nutrición.

“Cultivar para obtener sabor significa cultivar para obtener exquisiteces; significa cultivar para la nutrición porque la mayoría de las veces, cuando se selecciona un sabor complejo, también se hace en función de la densidad de nutrientes”, señala Douglas.

“Implica cultivar con sistemas orgánicos, con un tipo de agricultura cuyo objetivo es obtener el mejor sabor posible y una mayor diversidad”.


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