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Cuartoscuro

50% menos gasto en publicidad oficial, bajarse el sueldo y fiscalías libres: AMLO da 50 puntos de austeridad y anticorrupción

López Obrador se comprometió a que la Fiscalía Anticorrupción pueda actuar con absoluta libertad durante su gobierno, incluso contra personas que sean sus "compañeros de lucha".
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
15 de julio, 2018
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Andrés Manuel López Obrador, ganador de la elección presidencial del 1 de julio, dio a conocer este domingo un listado de 50 puntos para combatir la corrupción y que predomine una política de austeridad en el gobierno, desde el momento en que inicie su mandato.

Entre ellos, está reformar el artículo 108 de la Constitución, para que el presidente en funciones pueda ser juzgado por delitos de corrupción, además de suspender el fuero de los funcionarios públicos.

“La Fiscalía General contará en los hechos con absoluta autonomía, no recibirá consigna del presidente de la República”, dijo. “La Fiscalía Anticorrupción será garante para evitar este mal que tanto ha dañado a México y no permitir bajo ninguna consideración el predominio de la impunidad”, agregó.

“La Fiscalía Anticorrupción podrá actuar con absoluta libertad y castigar a cualquier persona que cometa un delito, de esa naturaleza, trátese de quien se trate, incluidos compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares”.

Todos los funcionarios, continuó, deberán presentar sus declaraciones de bienes y patrimonial, y serán públicas.

Como presidente, dijo, ganará menos de la mitad de lo que percibe actualmente Enrique Peña Nieto, sin ningún tipo de compensación.

“Se reducirá en 50% el gasto de publicad del gobierno”, prometió López Obrador.

Otras medidas son bajar a la mitad, de manera progresiva, los sueldos de altos funcionarios, que actualmente perciban más de 1 millón de pesos anuales.

López Obrador también habló de reducir los gastos de viáticos al mínimo, y de que los funcionarios ya no tendrán guardaespaldas, a excepción de aquellos encargados de tareas de Seguridad Pública.

El ganador de las elecciones reiteró el compromiso de que los expresidentes ya no recibirán pensión.

“Los contratos de obra de gobierno se llevarán a cabo mediante licitación pública, con la participación de ciudadanos, y de observadores de la ONU”, dijo López Obrador, además de prometer que ya no habrá los llamados “moches”, para diputados o senadores, por gestionar obra pública para alguna zona del país.

Otro de los puntos fue el establecer que los funcionarios no podrán asistir al trabajo en estado de ebriedad, ni ingerir bebidas alcohólicas en las oficinas públicas.

Sobre las medidas planteadas, dijo que espera la comprensión de todos, ya que son puntos que fueron planteados durante su campaña, por lo que no hay engaño.

Al finalizar la conferencia, López Obrador dijo que no tendrá actividades públicas, de aquí hasta el próximo viernes 20 de julio.

Los 50 puntos:

  1. Se reformará el Artículo 108 de la Constitución para agregar que el Presidente de la República en funciones puede ser juzgado por delitos de violación a las libertades electorales y por delitos de corrupción.
  1. Se suspenderán por completo fueros y privilegios para funcionarios públicos.
  1. Se reformará la ley para considerar delitos graves el tráfico de influencia, la corrupción, la asociación entre funcionarios y particulares para cometer fraudes a la hacienda pública, el robo de combustibles y el fraude electoral en cualquiera de sus modalidades; las penas no permitirán al inculpado la obtención de la libertad bajo fianza.
  1. La Fiscalía General contará, en los hechos, con absoluta autonomía; no recibirá consigna del Presidente de la República y sus prácticas se apegarán al principio del derecho liberal, según el cual, “al margen de la ley nada y por encima de la ley nadie”.
  1. La Fiscalía Electoral estará encargada de garantizar que las elecciones sean limpias y libres; a evitar la compra del voto, la coacción, la amenaza, el uso del presupuesto público y de bienes para favorecer a partidos o candidatos y castigar cualquier tipo de fraude electoral. Su distintivo será la imparcialidad y su misión la de establecer en México una auténtica democracia.
  1. La Fiscalía Anticorrupción será garante para evitar este mal que tanto ha dañado a México y no permitir bajo ninguna consideración, el predominio de la impunidad. El mandato que recibimos del pueblo en las elecciones del 1º de julio de 2018, consistió, básicamente, en confiarnos la apremiante tarea de acabar con la corrupción y la impunidad.

La Fiscalía Anticorrupción podrá actuar con absoluta libertad y castigar a cualquier persona que cometa un delito de esa naturaleza, tratase de quien se trate, incluidos compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares. Un buen juez, por la casa empieza.

  1. Todo funcionario deberá presentar su declaración de bienes patrimoniales; así como la de sus familiares cercanos y será publica y transparente en todos los casos.
  1. El Presidente de la República ganará menos de la mitad de lo que recibe el presidente Enrique Peña Nieto, sin ningún tipo de compensaciones.
  1. No se comprarán vehículos nuevos para funcionarios.
  1. No se comprarán sistemas de cómputo en el primer año de gobierno.
  1. No habrá más de cinco asesores por secretaría.
  1. Solo tendrán secretarios particulares los secretarios o equivalentes.
  1. No habrá bonos ni otras canonjías, el salario será integral, según la Constitución que a la letra dice: “Se considera remuneración o retribución toda percepción en efectivo o en especie, incluyendo dietas, aguinaldos, gratificaciones, premios, recompensas, bonos, estímulos comisiones, compensaciones y cualquier otra, con excepción de los apoyos y los gastos sujetos a comprobación que sean propios del desarrollo del trabajo y los gastos de viaje en actividades oficiales.”
  1. Se limitarán los viáticos al mínimo.
  1. No habrá partida para gastos médicos privados.
  1. No habrá caja de ahorro especial; es decir, dejará de existir la partida conocida como “seguro de separación individualizada”.
  2. No se viajará al extranjero sin autorización del secretario y la partida se reducirá al mínimo.
  1. Se cancelarán fideicomisos o cualquier otro mecanismo utilizado para ocultar fondos públicos y evadir la legalidad y la transparencia.
  1. Nadie tendrá guardaespaldas, solo los encargados de la seguridad.
  1. Se suprimen todas las estructuras y programas duplicados (oficialías mayores, oficinas de prensa, publicaciones, defensorías jurídicas, compras, contraloría interna y otras) y estas funciones o programas se centralizarán en una sola unidad o coordinación, dependiente de la secretaría relacionada con los asuntos en cuestión.
  1. Se reduce toda la estructura de confianza en un 70 por ciento de personal y del gasto de operación.
  1. Se bajan los sueldos de los altos funcionarios públicos a la mitad de quienes ganan más de un millón de pesos anuales, de manera progresiva; pero lo ahorrado debe significar el 50 por ciento del gasto actual.
  1. Nadie podrá utilizar aviones o helicópteros privados. Se venderá la flotilla de aviones y helicópteros. Solo quedarán los destinados a la seguridad, la protección civil y los que se ocupen para enfermos.
  1. Se cancelarán las pensiones a los expresidentes de la República.
  1. No se utilizarán vehículos y otros bienes públicos para asuntos particulares.
  1. No podrá contratarse a familiares.
  1. Los trabajadores de confianza laborarán de lunes a sábado y, cuando menos, 8 horas diarias.
  1. No se puede asistir al trabajo en estado de ebriedad, ni tomar en las oficinas públicas.
  1. Se reducirá en 50 por ciento el gasto de publicidad del gobierno.
  1. Los funcionarios de Hacienda, Comunicaciones, de Energía y de otras dependencias, no podrán convivir en fiestas, comidas, juegos deportivos o viajar con contratistas, grandes contribuyentes, proveedores o inversionistas vinculados a la función pública.
  1. Ningún funcionario público podrá ocupar en su domicilio a trabajadores al servicio del Estado, si no lo tiene permitido o no cuenta con autorización para ello.
  1. Ningún funcionario, sin causa de emergencia, podrá ordenar cerrar calles, detener el tráfico o pasarse los altos o estacionarse en lugares prohibidos.
  1. No se comprará ninguna mercancía que exista en los almacenes públicos en cantidad suficiente.
  1. No se remodelarán oficinas, ni se comprará mobiliario de lujo.
  1. Sólo tendrán apoyo de choferes los secretarios y subsecretarios.
  1. Los policías y militares de las distintas corporaciones no estarán al servicio de funcionarios o particulares sin plena justificación.
  1. El Estado Mayor Presidencial se incorporará por completo a la Secretaría de la Defensa y se ocupará de tareas de protección de espacios públicos, instalaciones estratégicas y de la seguridad de los mexicanos.
  1. La residencia oficial de Los Pinos pasará a formar parte del Bosque de Chapultepec y se convertirá en un espacio para el arte y la cultura.
  1. Desaparecerán las partidas para vestuario o cualquier gasto de protocolo y ceremonial dedicado al Presidente, a sus colaboradores cercanos y a familiares.
  1. Se cancelará toda labor de espionaje o intervención telefónica que afecte el derecho a la privacidad de las personas; el sistema de inteligencia del gobierno estará sólo dedicado a la prevención de delitos y al combate a la delincuencia.
  1. Se cuidarán los bienes de la oficina a disposición de servidores públicos para proteger el patrimonio colectivo.
  2. Se evitarán gastos de oficinas innecesarios y se ahorrará energía eléctrica, agua, servicios telefónicos, de internet, gasolinas y otros insumos pagados por el erario.
  1. Se tratará con amabilidad a los ciudadanos en las oficinas públicas y en cualquier lugar, aceptando con humildad que ellos son los mandantes de los servidores públicos.
  1. Las compras del gobierno se harán de manera consolidada; mediante convocatoria, con observación ciudadana y de la oficina de transparencia de la ONU.
  1. Los contratos de obra del gobierno se llevarán a cabo mediante licitación pública, con la participación de ciudadanos y de observadores de la ONU.
  1. No habrá partidas en el presupuesto a disposición de diputados o senadores. Se acabará la vergonzosa práctica del soborno o de los llamados moches.
  1. Ningún funcionario público podrá recibir regalos, cuyo valor exceda los 5 mil pesos.
  1. No se autorizará la contratación de despachos para elaborar proyectos de ley, planes de desarrollo o cualquier tipo de análisis y recomendaciones que puedan hacerse con el trabajo y la capacidad profesional de los servidores públicos.
  1. En las relaciones comerciales o financieras con empresas internacionales se dará preferencia a los originarias de países cuyos gobiernos se caractericen por su honestidad y castiguen, no toleren las prácticas de sobornos o de corrupción.
  1. Se revisarán los contratos suscritos con empresas nacionales o extranjeras que se hayan otorgado mediante el influyentismo, la corrupción y causen daño a la hacienda pública. En caso de anomalías que afecten el interés nacional, se acudirá al Congreso de la Unión, a tribunales nacionales e internacionales; es decir, siempre nos conduciremos por la vía legal. No actuaremos de manera arbitraria ni habrá confiscación o expropiación de bienes.
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¿Llegaron los humanos a su máximo de inteligencia (o puede seguir creciendo indefinidamente)?

Existen pruebas de que la inteligencia de los humanos aumentó durante el siglo XX. ¿A qué se debió? Y, ¿hasta qué punto este incremento se puede mantener en el tiempo? ¿Seremos más o menos inteligentes en el futuro?
28 de julio, 2019
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niños

Getty
¿Hemos llegado al tope de nuestra inteligencia?

Quizás no te hayas dado cuenta, pero estamos viviendo en una edad de oro intelectual.

Desde que se inventó el examen de inteligencia hace más de 100 años, nuestros puntajes de cociente intelectual (CI) han aumentado constantemente. Incluso la persona promedio de hoy en día habría sido considerada un genio en comparación con una persona nacida en 1919.

A este fenómeno se le llama el efecto Flynn, y quizás es hora de que lo disfrutemos mientras dure.

La evidencia más reciente sugiere que esta tendencia puede estar disminuyendo. De hecho, puede estar incluso invirtiéndose, lo que significa que ya hemos alcanzado la cima del potencial intelectual humano.

¿Podemos realmente haber alcanzado la inteligencia máxima? Y si ese es el caso, ¿qué puede significar este declive para el futuro de la humanidad?

Son pocos los expertos que dirían que los cambios más recientes del CI son producto de la evolución genética, ya que los lapsos son simplemente demasiado cortos.

Coeficiente intelectual

Tan solo hace 100 años los científicos inventaron el llamado cociente o coeficiente intelectual (CI) para medir el potencial intelectual de alguien.

El éxito de esta medición se basa en el hecho de que muchas habilidades cognitivas están correlacionadas. Por ejemplo, la capacidad de una persona para realizar un razonamiento espacial o un reconocimiento de patrones está vinculada a su capacidad matemática y su destreza verbal.

Por esta razón, se piensa que el coeficiente intelectual refleja una “inteligencia general”.

cerebro

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Las pruebas de CI pueden ser buenos indicadores de desempeño en muchas áreas.

Si bien las pruebas de CI son a menudo criticadas, una gran cantidad de investigaciones muestran que sus puntajes pueden ser indicadores de desempeño útiles en muchas tareas.

Son especialmente buenos para predecir el éxito académico (lo que no es sorprendente, dado que inicialmente fueron diseñados para ser utilizados en las escuelas), pero también predicen la rapidez con la que alguien adquiere nuevas habilidades en el trabajo.

No son una medida perfecta, y muchos otros factores también determinarán el éxito, pero en general muestran una diferencia significativa en la capacidad de las personas para aprender y procesar información compleja.

El aumento de los coeficientes intelectuales parece haber comenzado a principios del siglo XX, pero es relativamente reciente que los psicólogos han empezado a prestarle mucha atención al fenómeno.

Esto se debe a que los puntajes de CI están “estandarizados”, lo que significa que después de que las personas toman la prueba, sus puntajes brutos se transforman para garantizar que la mediana de la población siempre se mantenga en 100.

Esto permite comparar a las personas que tomaron diferentes formas de la prueba de CI, pero a menos que se mire la fuente de los datos, no se notarán diferencias entre generaciones.

Y cuando el investigador James Flynn observó los puntajes en el último siglo, descubrió un aumento constante, el equivalente a alrededor de tres puntos por década.

Hoy, eso ha sumado un aumento de hasta 30 puntos en algunos países.

¿A qué se debe el efecto Flynn?

Aunque la causa del efecto Flynn sigue siendo un tema de debate, se debe a múltiples factores del entorno y no a un cambio genético.

Quizás la mejor comparación sea nuestro cambio de altura: por ejemplo, somos 11 cm más altos que en el siglo XIX, pero eso no significa que nuestros genes hayan cambiado; solo significa que nuestra salud general ha cambiado.

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Aún no está clara la causa del efecto Flynn.

De hecho, algunos de los mismos factores pueden subyacer a ambos cambios. Los avances de la medicina, la reducción de las infecciones infantiles y dietas más nutritivas, ayudaron a nuestros cuerpos a crecer más y a nuestros cerebros a ser más inteligentes, por ejemplo.

Algunos sostienen que el aumento en el coeficiente intelectual también podría deberse a una reducción del plomo en la gasolina, que pudo haber atrofiado el desarrollo cognitivo en el pasado. Cuanto más limpios son nuestros combustibles, más inteligentes nos volvemos.

Sin embargo, es poco probable que este sea el panorama completo, ya que nuestras sociedades también han visto enormes cambios en nuestro entorno intelectual, que ahora puede formar pensamiento abstracto y razonamiento desde una edad temprana.

En educación, por ejemplo, a la mayoría de los niños se les enseña a pensar en términos de categorías abstractas (si los animales son mamíferos o reptiles, por ejemplo).

También nos apoyamos en un pensamiento cada vez más abstracto para hacer frente a la tecnología moderna.

personas

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Nuestra cultura puede moldear nuestras mentes de maneras misteriosas.

Solo piensa en una computadora y en todos los símbolos que debes reconocer y manipular para realizar incluso la tarea más simple. Crecer inmerso en este tipo de pensamiento debería permitir a todos cultivar las habilidades necesarias para desempeñarse bien en una prueba de CI.

Cualquiera que sea la causa del efecto Flynn, existe evidencia de que es posible que ya hayamos llegado al final de esta era, con el aumento del CI estancado e incluso revertido.

Si nos fijamos en Finlandia, Noruega y Dinamarca, por ejemplo, el punto de inflexión parece haber ocurrido a mediados de los años 90, después de lo cual el coeficiente intelectual promedio se redujo en alrededor de 0.2 puntos por año. Eso equivaldría a una diferencia de siete puntos entre generaciones.

Estas tendencias son aún más difíciles de explicar que el efecto Flynn, en parte porque han surgido recientemente. Una posibilidad es que la educación se haya vuelto un poco menos estimulante de lo que alguna vez fue, o al menos, no se ha enfocado en las mismas habilidades.

Algunas de las pruebas de coeficiente intelectual utilizadas han evaluado la aritmética mental de las personas, por ejemplo, pero como me indica Ole Rogeberg de la Universidad de Oslo, es probable que ahora los estudiantes estén más acostumbrados al uso de calculadoras.

Por ahora, parece claro que nuestra cultura puede moldear nuestras mentes de maneras misteriosas.

¿De qué sirve ser más inteligentes?

Si bien los científicos continúan descifrando las causas de esas tendencias, vale la pena preguntarse qué significan estos cambios en el coeficiente intelectual para la sociedad en general.

¿El aumento del coeficiente intelectual producto del efecto Flynn nos ha traído los beneficios que podríamos haber esperado? Y si no, ¿por qué no?

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¿Qué beneficios nos ha traído el aumento del CI?

Un número especial del Journal of Intelligence recientemente se hizo esa pregunta, y en el editorial, Robert Sternberg, psicólogo de la Universidad de Cornell, escribió:

Las personas probablemente son mejores para descifrar complejos teléfonos celulares y otras innovaciones tecnológicas de lo que hubieran sido a comienzos del siglo XX. Pero en términos de nuestro comportamiento como sociedad, ¿están impresionados con [los beneficios ] que nos han traído 30 puntos ? Las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 fueron probablemente tan pueriles como ninguna en nuestra historia… Además, un mayor coeficiente intelectual no ha traído consigo soluciones para ninguno de los principales problemas del mundo o del país: aumento de las disparidades de ingresos, pobreza generalizada, cambio climático, contaminación, violencia, muertes por opioides, entre otros.

Quizás Sternberg es demasiado pesimista. La medicina ha logrado grandes avances en la reducción de problemas como la mortalidad infantil, por ejemplo, y si bien la pobreza extrema no se ha resuelto, ha disminuido a nivel mundial.

Esto sin mencionar los enormes beneficios de los avances tecnológicos y científicos que, por supuesto, se han basado en una fuerza laboral inteligente.

Sin embargo, Sternberg no está solo al preguntarse si el efecto Flynn realmente representó una mejora profunda en nuestra capacidad intelectual. El mismo James Flynn ha argumentado que probablemente se limita a algunas habilidades específicas de razonamiento.

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Ser más inteligente no significa necesariamente ser más creativos.

De la misma manera en que algunos ejercicios físicos pueden desarrollar diferentes músculos sin aumentar el estado físico general, hemos estado ejercitando ciertos tipos de pensamiento abstracto, pero eso no necesariamente ha mejorado todas las habilidades cognitivas por igual.

Y algunas de esas otras habilidades, menos cultivadas, podrían ser esenciales para mejorar el mundo en el futuro.

Miremos la creatividad, por ejemplo. Cuando investigadores como Sternberg discuten sobre creatividad, no solo hablan de expresión artística, sino de habilidades más fundamentadas. ¿Con qué facilidad puede generar soluciones novedosas a un problema? Y ¿qué tan bueno es su “pensamiento contrafactual”?, es decir, la capacidad de considerar escenarios hipotéticos que aún no han ocurrido.

La inteligencia sin duda debería ayudarnos a ser más creativos, pero no vemos un aumento del pensamiento creativo individual a medida que aumentó el CI.

Lo que sea que haya causado el efecto Flynn, no nos ha llevado a pensar en formas nuevas y originales.

Luego está la cuestión de la racionalidad: qué tan bien puedes tomar decisiones óptimas, sopesando la evidencia y descartando la información irrelevante.

¿Entre más inteligente, más creativo?

Podría suponerse que cuanto más inteligente sea una persona, más racional será, pero no es tan sencillo.

Si bien un coeficiente intelectual más alto se correlaciona con habilidades como la habilidad numérica, que es esencial para comprender las probabilidades y sopesar los riesgos, todavía hay muchos elementos de toma de decisiones racionales que no pueden explicarse por la falta de inteligencia.

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La falta de racionalidad y pensamiento crítico puede explicar varios de nuestros fallos como sociedad.

Miremos los sesgos cognitivos, por ejemplo. Algo que se presenta como “95% sin grasa” suena más saludable que “5% de grasa”, por ejemplo, un fenómeno conocido como el “efecto marco”.

Ahora está claro que un alto coeficiente intelectual sirve de poco para ayudar a evitar este tipo de fallos, lo que significa que incluso las personas más inteligentes pueden dejarse engañar por los mensajes engañosos.

Las personas con un alto coeficiente intelectual también son susceptibles al sesgo de confirmación: nuestra tendencia a considerar solo la información que respalda nuestras opiniones preexistentes, mientras que ignoramos los hechos que podrían contradecir nuestras opiniones.

Ese es un problema serio cuando empezamos a hablar de cosas como la política.

Un alto coeficiente intelectual tampoco puede protegerte del “sesgo de los costos irrecuperables”, que es la tendencia a seguir invirtiendo recursos en un proyecto fallido, incluso si sería mejor reducir las pérdidas.

Este fue el sesgo que llevó a los gobiernos británico y francés a continuar financiando los aviones Concorde, a pesar de la creciente evidencia de que sería un desastre comercial.

Las personas altamente inteligentes tampoco son mucho mejores en las pruebas de “descuento temporal”, que implican renunciar a las ganancias a corto plazo para obtener mayores beneficios a largo plazo. Eso es esencial si quieres asegurar tu comodidad para el futuro.

corazón y cerebro

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La vida moderna no parece haber corregido nuestras tendencias irracionales.

Además de la resistencia a este tipo de sesgos, también existen habilidades de pensamiento crítico más generales, como la capacidad para desafiar suposiciones, identificar información faltante y buscar explicaciones alternativas para los sucesos antes de sacar conclusiones.

Estas habilidades son cruciales, pero no se correlacionan muy fuertemente con el coeficiente intelectual, y no necesariamente se adquieren con la educación superior.

Dadas estas correlaciones menos claras, tendría sentido que el aumento en el coeficiente intelectual no haya sido acompañado por una mejora igualmente milagrosa en todo tipo de toma de decisiones.

Como lo explico en mi libro sobre el tema, la falta de racionalidad y pensamiento crítico puede explicar por qué el fraude financiero sigue siendo un lugar común, y la razón por la que millones de personas gastan dinero en medicinas sin base científica o toman riesgos innecesarios para la salud.

En nuestra sociedad, esto puede llevar a errores médicos o fallos de justicia errados. Incluso puede haber contribuido a desastres como derrames de petróleo y crisis financieras mundiales.

También está contribuyendo a la difusión de noticias falsas y la enorme polarización política en temas como el cambio climático, que nos impide encontrar una solución concertada antes de que sea demasiado tarde.

Reevaluar nuestra forma de pensar

Si consideramos el alcance de la historia humana hasta la fecha, podemos ver cómo nuestros cerebros crecieron para vivir en sociedades cada vez más complejas. Y la vida moderna, si bien nos permite pensar de manera más abstracta, no parece haber corregido nuestras tendencias irracionales.

Hemos asumido que las personas inteligentes naturalmente absorben la buena toma de decisiones a lo largo de la vida, pero está claro que no es así.

mujer

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El fin de la era dorada del intelecto en realidad podría ser solo su comienzo.

Mirando hacia el futuro, el “efecto Flynn inverso” y la posible caída de los coeficientes intelectuales deberían hacernos evaluar las formas en que usamos nuestros cerebros.

Prevenir un mayor descenso sin duda debería ser una prioridad para el futuro, pero también podríamos hacer un esfuerzo más concertado y deliberado para mejorar esas otras habilidades esenciales que no necesariamente vienen con un mayor coeficiente intelectual.

Ahora sabemos que este tipo de pensamiento puede enseñarse, pero necesita una instrucción deliberada y cuidadosa.

Estudios prometedores sobre la toma de decisiones por ejemplo, sugieren que los errores cognitivos comunes pueden evitarse si se enseña a ser más reflexivos sobre el pensamiento. Eso podría salvar innumerables vidas.

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Quizás es hora de evaluar la forma en que usamos nuestro cerebro.

¿Por qué no enseñar estas habilidades en la educación temprana?

Wandi Bruine de Bruin, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Leeds y sus colegas han demostrado que las discusiones sobre los errores en la toma de decisiones pueden incorporarse en el currículo de historia de los estudiantes de secundaria, por ejemplo.

Sus investigaciones mostraron que hacerlo no solo mejora el desempeño en posteriores pruebas de racionalidad; también aumenta el aprendizaje de los hechos históricos.

Otros han intentado revitalizar la enseñanza del pensamiento crítico en escuelas y universidades; por ejemplo, una discusión sobre teorías de conspiración enseña a los estudiantes los principios del buen razonamiento, como identificar las falacias lógicas comunes y cómo evaluar las evidencias.

Habiendo tomado esas lecciones, los estudiantes parecen ser más escépticos sobre la información errónea en general, incluidas las noticias falsas.

Estos éxitos son solo una pequeña muestra de lo que se puede hacer, si a la racionalidad y al pensamiento crítico se les da el mismo tipo de respeto que tradicionalmente hemos brindado a nuestras otras capacidades cognitivas.

Idealmente, podríamos comenzar a ver un fuerte aumento de la racionalidad, e incluso de la sabiduría, en conjunto con el efecto Flynn. Si es así, el fallo temporal en nuestras puntuaciones de CI no debe significar el final de una edad de oro intelectual, sino su comienzo.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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