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Cuartoscuro

AMLO se equipara con Trump, dice que ambos vencieron al establishment o régimen; le propone iniciar una nueva etapa

Andrés Manuel López Obrador, próximo presidente de México, planteó a Trump lograr un "entendimiento amistoso y de respeto mutuo".
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
22 de julio, 2018
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El ganador de las elecciones presidenciales en México, Andrés Manuel López Obrador, propuso en una carta al mandatario estadounidense, Donald Trump, “iniciar una nueva etapa” en la relación entre ambos países, e incluso se equiparó con el político republicano.

“En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante”, dijo López Obrador a Trump, quien desde su etapa como candidato propuso la construcción de un muro en la frontera, y ha acusado a México de no hacer la necesario para frenar la inmigración ilegal,  y de incluso enviar delincuentes.

A pesar de la hostilidad de Trump hacia México, López Obrador, en la carta fechada el 12 de julio, insistió al mandatario estadounidense en la posibilidad de llegar a acuerdos, y cooperar.

“Habrá muchos cambios, señor presidente Trump. Y en este nuevo ambiente de progreso con bienestar, estoy seguro que podremos llegar a acuerdos para enfrentar juntos tanto el fenómeno migratorio como el problema de la inseguridad fronteriza, sobre la base de la cooperación para el desarrollo y bajo la premisa de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. Todo ello con absoluto respeto a los derechos humanos”, indicó López Obrador.

“Propongo a usted, en primer lugar, hacer un esfuerzo por avanzar integralmente en las áreas sustantivas en las que está la esencia de la relación bilateral: el comercio, la migración, desarrollo y seguridad”, expuso en otro punto.

Marcelo Ebrard, propuesto para ser secretario de Relaciones Exteriores del próximo gobierno, detalló este domingo el contenido de la carta que hicieron llegar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la reunión en México con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

La carta abunda, sobre todo, en proyectos de desarrollo para “lograr que los mexicanos no tengan que migrar por pobreza o violencia”.

Entre las propuestas, está crear una zona libre o franca a lo largo de los más de tres mil kilómetros de frontera con Estados Unidos, en la que se reducirá el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a 20%, el IVA será de 8% en promedio, se reducirá el Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS) y se duplicará el salario mínimo para equipararlo con el que se gana del otro lado de la frontera.

Además propuso un plan de desarrollo que incluya a los países centroamericanos, para lo cual se presentará al Congreso una iniciativa presupuestal, a fin de asignar recursos a ese objetivo, de los cuales, 75% se destinaría a proyectos para crear empleos y combatir la pobreza, y solo 25% a control fronterizo y seguridad.

En cuanto a la cooperación comercial, Ebrard señaló que el 26 de julio, que se reanudan las pláticas de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ya estará presente en Washington un representante del futuro gobierno, junto al equipo del actual presidente, Enrique Peña, y recibirán a la canciller de Canadá porque están por la postura de que siga siendo un tratado trilateral.

Refirió que también tendrán presencia, aunque López Obrador ya no acuda, en la revisión de la Alianza del Pacífico, y posteriormente con los países del Mercosur. “Para abrir el diálogo con los países de América Latina, porque tienen el mismo rango de prioridad que pueden tener las negociaciones del Tratado de Libre Comercio”, dijo el futuro canciller.

Da la ruta de foros por la paz

López Obrador dio a conocer la lista de foros para crear un programa de pacificación del país; el listado incluye consultas con población reclusa, visitas a albergues de migrantes, y consulta a comunidades indígenas. Aunque aclaró que él no estará presente en todos los foros.

El programa contiene 17 fechas de foros regionales, empezando el 7 de agosto en Ciudad Juárez, Chihuahua, y hasta el 24 de octubre en la Ciudad de México, pero incluye otras como Morelia, Michoacán; Cuernavaca, Morelos; Acapulco, Guerrero, Nezahualcóyotl, Estado de México, o León, Guanajuato.

En consultas con sectores específicos de población, plantea 11 reuniones con reclusos, la mayoría de ellas en centros de justicia para jóvenes y menores infractores. La primera será en el Consejo Tutelar de Menores de San Luis Potosí, el 6 y 7 de agosto.

Para encuentros con migrantes y refugiados, el plan detalla ocho reuniones en ciudades que son paso de estas personas, desde Tapachula, Chiapas, hasta Tijuana, Baja California. Y en cuanto a comunidades rurales e indígenas, propone consultas en Cherán, Michoacán, o la Sierra Tarahumara de Chihuahua.

“Estaremos escuchando a todos los interesados en este importante asunto: familiares de víctimas, defensores de derechos humanos, los productores de mariguana, de amapola, los especialistas en esta materia, religiosos, académicos… Todos los que tienen algo que aportar para enfrentar el grave problema de la inseguridad y de la violencia”, señaló López Obrador este domingo en conferencia de prensa.

“Voy a asistir a algunas, pero se va a procurar que participen los especialistas, los más directamente involucrados en este tema. Para hacer algo serio y profesional, no de manejo político, sino tener al final de estas reuniones los insumos suficientes para elaborar el plan que nos va a permitir garantizar la paz y la tranquilidad”.

Para la atención de temas de seguridad, López Obrador adelantó que una de las iniciativas preferentes que mande al inicio de la próxima legislatura, para que sea resuelta en los primeros 30 días, será la reforma para volver a crear una Secretaría de Seguridad Pública.

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Getty Images

El éxito de las 'barras sobrias', los bares para millennials donde no se sirve alcohol

Aunque la idea de un pub o un bar va estrechamente ligada a beber alcohol, cada vez son más los establecimientos que, en ciudades como Londres o Nueva York, apuestan por no servirlo. ¿Quiénes son sus clientes? Y ¿cuál es la clave de su éxito?
Getty Images
3 de junio, 2019
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Cuando entras a Getaway, un elegante bar en una avenida principal en Brooklyn, Nueva York, puede que te sientas como en uno de los tantos sitios bonitos de cócteles que aparecen en innumerables cuentas de Instagram.

Pero este bar cuenta con una diferencia crucial: es totalmente libre de alcohol.

Una barra sin alcohol suena como un oxímoron, como un acuario sin pescado o una panadería que no sirve pan.

Pero en ciudades como Nueva York y Londres, una opción de vida nocturna sin alcohol puede atraer a las personas que, por cualquier motivo, prefieren no beber.

Sam Thonis, quien es dueño del bar junto a Regina Dellea, tuvo la idea de Getaway hace tres años, cuando él y su hermano, que no bebe, intentaban encontrar un lugar para salir juntos por la noche.

“No había muchas opciones de vida nocturna en Nueva York que no giraran en torno al alcohol o que no trataran de presionarte de alguna manera”, dice Thonis.

Así que Thonis y Dellea hicieron de su bar un espacio libre de alcohol, lo que significa que ni siquiera venden cervezas sin alcohol porque tienen una cantidad mínima de esa sustancia.

Una mujer toma agua en un bar.

Getty Images
Existe una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol.

En EE.UU. el término “sin alcohol” se puede aplicar a las bebidas hasta con un 0,5% de alcohol o menos, lo que significa que muchas cervezas populares sin alcohol no lo son en realidad.

“Si eres abstemio y el alcohol es un problema para ti, o si ni siquiera quieres el olor a alcohol a tu alrededor, este es tu lugar”, dice Thonis.

Getaway, que se inauguró en abril, es parte de una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol, pero que aún quieren salir y socializar en espacios que tradicionalmente han estado dominados por la bebida.

Existen otros sitios como Vena’s Fizz House en Portland, Maine y The Other Side en Crystal Lake, un suburbio de Illinois.

En Londres, el bar Redemption ahora tiene tres ubicaciones y en enero, The Virgin Mary, un pub sin alcohol, abrió en Dublín.

Zonas de templanza

Las barras sin alcohol no son un concepto nuevo.

A finales del siglo XIX, una serie de bares sin alcohol conocidos como barras de templanza se establecieron en Reino Unido a raíz del movimiento por la templanza o temperancia, que abogaba por no consumir alcohol.

Mesa con vasos y bebidas.

Getty Images
La consultora AMR valoró el mercado de bebidas no alcohólicas en US$1.548 millones en 2015 y estimó que crecerá hasta alcanzar US$2.090 millones para 2022.

El Bar Temperance de Fitzpatrick, fundado en 1890 en Rawtenstall, en el norte de Manchester, todavía hoy vende cerveza de raíz (una cerveza fermentada elaborada con una combinación de vainilla y varias raíces, entre otros ingredientes) y vasos de diente de león y bardana (dandelion and burdock, en inglés), un refresco británico elaborado con raíces fermentadas de esas plantas.

Pero lo que es diferente de esta ola actual de bares sin alcohol es que no son promotores de la idea de la abstinencia total del consumo.

En Getaway, por ejemplo, los clientes no son solo no bebedores, sino cualquier persona que busque un ambiente divertido sin la amenaza de una resaca al día siguiente.

“Nada en nuestro espacio dice que debes estar sobrio, o no debes ir a otro bar y tomarte un shot de tequila”, opina Thonis.

Getaway se acerca así a un movimiento que hace que los millennials urbanos reconsideren el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Lorelei Bandrovschi, de 32 años, se identifica con esa categoría.

El año pasado, comenzó a organizar eventos sin alcohol con el nombre de Listen Bar para personas que querían divertirse sin que el alcohol estuviese presente.

Solía trabajar como consultora para marcas como YouTube y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pero ahora Listen Bar es su ocupación a tiempo completo.

“Los bares son un espacio de relajación y se nos hizo creer que el alcohol tiene que ser parte de eso”, dice Bandrovschi.

“Es realmente liberador crear espacios donde una fiesta alborotada no significa resaca y recuerdos borrosos”.

Jóvenes con alcohol en el metro.

Getty Images
En 2016, solo el 56,9% de los mayores de 16 años en Reino Unido había tomado una copa de alcohol la semana anterior a ser consultados. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que el gobierno comenzó a hacer esa pregunta en 2005.

Bandrovschi, sin embargo, no es abstemia, pero después de dejar de tomar por un mes notó la falta de opciones para las personas que querían salir con sus amigos y no tomar alcohol.

“Creo que la cultura de la barra, desde el menú hasta el personal y los clientes, tiende a hacer que quienes no tomen se sientan fuera de lugar”, opina.

“Mi filosofía personal es que beber sea una opción. Debe tener espacio tanto el que quiere beber como el que no en lugares divertidos y que a los que deseen ir”.

¿Sobriedad?

Es posible que esta idea de “bebida opcional” aún no sea común, pero hay indicios de que los jóvenes ya no beben tanto como antes.

En 2016, entre los adultos mayores de 16 años encuestados por la Oficina Británica de Estadísticas Nacionales, solo el 56.9% había tomado una copa en la semana anterior del estudio. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que se comenzó a formular la pregunta en 2005.

En febrero, el Registro Internacional de Vinos y Licores afirmó que el 52% de los adultos estadounidenses que encuestaron intentaban o habían intentado reducir su consumo de alcohol.

Mientras que una serie de artículos sobre tendencias recientes indican que los millennials están reconsiderando cuándo y cómo beben.

Una mujer recostada sobre un banco con botellas de cerveza en el suelo.

Getty Images
Los millennials urbanos están reconsiderando el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Las ventas de cerveza están en declive en EE.UU. y, aunque eso puede significar que los consumidores están recurriendo a otro tipo de bebidas, la industria del alcohol respondió introduciendo más opciones de bajo contenido y sin alcohol.

Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, incluso en espacios que no son libres de alcohol.

Cada vez más, los restaurantes de alta gama incluyen un maridaje sin alcohol para sus menús de degustación, así como uno tradicional o un cóctel.

“Tantos invitados pedían opciones sin alcohol y no querían simplemente beber agua”, dice Chelsea Carrier, directora de bebidas de los restaurantes Covina y The Roof Top en Nueva York.

Ella estima que en la actualidad las bebidas sin alcohol representan aproximadamente el 20% de los pedidos en el restaurante y que los cócteles sin alcohol hacen que los clientes que no beben se sientan incluidos.

“Puedes estar sentada junto a alguien que esté bebiendo una botella de vino de un par de miles de dólares y estar tomando un cóctel sin alcohol y sentir que es tu lugar”, dice.

Beber en la barra seca

Dos mujeres brindan con jugos.

Getty Images
Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, dicen los especialistas.

En Existing Conditions, un bar en Greenwich Village de Nueva York, conocido por sus creativos cócteles, como incluir jarabe de arce con waffles, los tragos sin alcohol son importantes en el menú y, según su director de bebidas, Bobby Murphy, están entre los más caros que producen, tanto en términos de ingredientes como de mano de obra.

Una bebida, el Stingless, lleva miel de melipona, hecha por pequeñas abejas en México que puede costar US$100 el kilo.

“Servir una soda ya no es suficiente”, dice Murphy. “Cuando hacemos bebidas no alcohólicas, queremos que sean algo que no se puede conseguir en ningún otro lugar”. Estima que entre el 20% y 30% del total de las bebidas que venden no son alcohólicas.

Pese a esto, aún está por verse si esta oleada de bares sobrios prosperará.

En cuanto a Getaway, el negocio ha estado estable en el último mes. “Todos los días me preocupa que nadie vaya a entrar, y 20 minutos después está lleno”, dice Dellea.

Sus clientes incluyen vecinos curiosos, mujeres embarazadas y estudiosos sobrios. “Hay un millón de opciones. Si a la gente no le gustamos está bien. Estamos para aquellos que quieren estar aquí”, dice Thonis.

Si quieres leer este artículo en inglés puedes hacerlo aquí.


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